¡Bienvenidos a este nuevo capítulo!
Ante ustedes, tengo el placer de presentarles el capítulo que más gusto me ha dado escribir. De verdad espero que lo disfruten.
También cabe decir que este es hasta ahora el capítulo más largo que he escrito (no se asusten). No diré mucho, dejaré que ustedes mismos lo lean y juzguen.
K-ON no me pertenece y... ya saben, Kakifly le dio color a nuestras vidas (?).
-Azu-nyan…
Cuando Yui dijo su sobrenombre, Azusa quitó su cara del pecho de su senpai y la miró a los ojos aún con algo de arrepentimiento. La castaña con la cara algo sonrojada finalizó su oración.
-…Tengamos una cita ahora mismo.
Fue entonces cuando un silencio incómodo gobernó el cuarto. Definitivamente lo que Yui dijo había llegado a los oídos de Azusa, pero quedó tan desconcertada que pensó que era una confusión.
-A-Ah… lo siento, creo que escuché mal… ¿Q-Qué fue lo que dijiste? –preguntó Azusa algo nerviosa y agitada.
A pesar de que le daba vergüenza tener que repetirlo, la castaña se armó de valor para decirlo de nuevo, incluso en un tono más alto.
-D-Dije que… ¡te-tengamos una cita!
Azusa, quien aún seguía abrazando a su senpai en la misma posición, se sonrojó de sólo escuchar la palabra "cita", y el hecho de que Yui fuese quien lo dijera no le ayudaba en nada.
Sorprendida y algo nerviosa, rápidamente dejó de abrazarla, retrocedió y se paró de la cama.
-¿¡U-Una cita!?
Yui sabía que en este punto ya no había vuelta atrás, y que arrepentirse o tratar de arreglar lo que dijo no era una opción.
-Sí, ahora mismo. –dijo levantándose de la cama.
-Pe-pero lo dices de forma ta-tan repentina que… ¡Cierto! ¡Pu-puede que las demás no nos dejen ir! –dijo tartamudeando.
Azusa en realidad no es muy buena lidiando con esta clase de situaciones. A pesar de que una cita era una de las cosas que más quería tener con Yui, el hecho de que fuese de forma tan inesperada la ponía nerviosa y la hacía sentir insegura.
-Lamento mucho que sea tan repentino… pero tú… me abrazaste… y ¡eso trae más buena suerte que un trébol de 5 hojas! –explicó Yui.
Azusa no entendió para nada a qué se refería.
-¿De qué rayos estás hablando?
-Cómo sea, avisaré a las demás que vamos a salir, ¡espera aquí! –dijo Yui mientras corría a la puerta de conexión.
-¡Oye! ¡Espe-
Antes de que pudiera terminar, Yui ya había salido del cuarto y cerrado la puerta.
Ahora Azusa estaba sola en ese cuarto.
-… ¿Qué demonios acaba de pasar?
Azusa se sentó en la cama de Yui mientras tenía ambas manos en la cara. Su respiración era un poco agitada, su corazón bombeaba rápido y su mente era un desastre. Empezó a respirar más lento e intentó calmarse.
-Tranquila… tranquila… -se decía repetidas veces, y una vez calmada comenzó a hablarse a sí misma- Bien… no tengo la menor idea de qué acaba de suceder. Lo único que sé es que Yui-senpai me acaba de invitar a una cita…
Las emociones de Azusa habían sido como una montaña rusa en todo el día. Por su mente cruzó la posibilidad de que todo lo que vivió en ese día no era más que un sueño.
Cerró los ojos, puso sus manos en sus mejillas y empezó a pellizcarse hasta que finalmente sitió dolor y abrió los ojos.
Nuevamente comenzó a sentirse algo nerviosa al darse cuenta de que estaba en la misma habitación, a la misma hora y en la misma posición.
-…Parece que no estoy soñando.
Después de haber seguido controlando su respiración, finalmente pudo pensar con claridad.
-Bien… significa que esto realmente está pasando y voy a… voy a tener una ci-cita con mi senpai…
Azusa no pudo evitar sonrojarse al decir eso.
Luego de eso empezó a pensar en la situación actual detenidamente, hasta que llegó a la conclusión de que en realidad no había razón de estar asustada.
-Ciertamente estoy en una situación que salió de la nada, pero… Me dije a mí misma que le diría lo que siento a Yui-senpai en este viaje, y ella me acaba de dar la mejor oportunidad que haya tenido alguna vez…
Por más extraño que parezca, la Azusa asustada de hace unos momentos desapareció por completo, su miedo se desvaneció. La cita que iba a tener en unos momentos le pareció la oportunidad perfecta de decirle a su senpai que la amaba.
-Aunque aún no está confirmado. Yui-senpai fue a avisar a las demás, pero puede que no nos dejen ir, les podría parecer peligroso que salgamos solas a esta hora. –pensaba Azusa con algo de preocupación- Aunque bueno, tal vez sólo me preocupo demasiado, no es como si Londres fuera un lugar peligroso.
Aun así, había algo que le daba cierta curiosidad.
-Pero… me parece extraño que me invite a una cita… uno normalmente no usaría la palabra "cita" para salir con alguien, ¿no?... ¿acaso ella…? –pensó.
La gatita se dejó caer en la cama boca arriba y empezó a recordar lentamente todo lo que había pasado en el viaje hasta ahora.
Ayer, cuando Yui propuso con una voz seductora que se bañaran juntas; El hecho de que pidiera que durmieran en la misma habitación; Lo que estaba escrito en su libreta esa mañana. Y ahora, la cita.
Pero a pesar de todo eso aún no quería caer en conclusiones.
"¿Qué pasa si voy con la idea de que también me ama y en realidad no? Y que todo eso lo haya hecho sólo porque sí… después de todo estamos hablando de Yui-senpai". Esa era la idea que tenía.
Azusa era tan precavida que lo que cualquiera vería como "señales" no significaban nada para ella.
Ella necesitaba una respuesta clara, eso es lo que siempre ha buscado y eso era justamente lo que tenía planeado conseguir esa noche.
-Esta noche es mi oportunidad… ¡Definitivamente lo haré!
Luego de tomar la decisión de confesarse esa noche, Azusa se llenó de confianza y determinación. Esperó pacientemente a que su senpai llegara para dar comienzo a la cita, una cita que marcaría un antes y un después en la relación entre su senpai y ella. Azusa deseaba intensamente que al finalizar la cita, la relación entre ambas haya llegado a algo más que amistad.
Mientras tanto, en el cuarto MRM.
Yui entró repentinamente por la puerta de conexión, sorprendiendo a todas.
-¿Eh? ¿Yui? ¿Qué haces aq-
-¡Ya es hora! –dijo Yui dirigiéndose a todas, interrumpiendo a Mio.
Las chicas no entendían a qué se refería Yui. Intercambiaron miradas para ver si alguna tenía idea.
-¿De qué hablas? ¿Ya quieres cenar? –preguntó Ritsu confundida.
-¡No! ¡M-Mi cita con Azu-nyan!
-¿Eh? ¿No se supone que eso es mañana?
-¡No! ¡Hoy hay buena suerte!
-¿B-Buena suerte? –preguntaron todas confundidas.
-Yui-chan, cálmate y explícanos poco a poco qué sucede. –dijo Mugi mientras se acercaba a Yui y la agarraba de los hombros.
La castaña estaba llena de energía, tenía una extraña sensación de que hoy todo era posible. No sería exagerado decir que se sentía invencible.
-Bien… bueno, el caso es que acabo de invitar a Azu-nyan a una cita.
-¿Pero por qué el cambio tan repentino?
-Porqué... hace unos momentos… ¡Azu-nyan me abrazó!
Las integrantes del club de música ligera no sabían cómo reaccionar. Les parecía sorprendente que Azusa fuera quien abrazara a Yui, pero no las convencía cómo una razón para cambiar la fecha de la cita.
-Bueno… emm… ¿eso cómo afecta que decidieras hacerlo hoy? –preguntó Ritsu buscando las palabras correctas.
Yui no tuvo ningún problema al contar su explicación, al contrario, se veía muy feliz de darla.
-….Es algo difícil de explicar, pero… esta es la segunda vez desde que nos conocemos que ella me abraza. ¡Pero eso no es todo! La primera vez que lo hizo fue cuando se enteró de que entré a la universidad, y cuando ella me abrazo pude sentir su alegría y eso me hizo muy feliz. Pero… ésta vez fue diferente… a pesar de que pensé que me transmitiría arrepentimiento, en realidad… lo que sentí fue… cariño… y… amor.
-¿Eh? –Ritsu aún seguía confundida- ¿Cómo rayos sabes lo que te transmite un abrazo?
-Hay muchos tipos de abrazo, también hay varios factores que determinan eso. La posición de los brazos y manos, la posición en la que das el abrazo, la fuerza con la que se da y también el lugar del cuerpo que rodeas con los brazos.
La forma en la que dio la explicación le daba aires como de una profesora dando clases, pero su explicación no terminaba ahí.
-Azusa me abrazó gentilmente y sus brazos rodearon mi torso con delicadeza. ¡Así es como se da un abrazo de amor! -dijo Yui, mientras se abrazaba a sí misma y se retorcía un poco de placer, como si estuviera recordando el abrazo y la cálida sensación que sintió en ese momento.
-… Haces parecer a los abrazos como toda una ciencia… -replicó Ritsu.
-¿Abrazología? –intentó "rematar" Mugi.
-¡Oh! ¡Ya veo! –dijo Mio, como si considerara la información de Yui como algo útil.
-Parece que a ella le interesa esa ciencia… -pensaron Ritsu y Mugi simultáneamente.
Yui pensó que se estaba desviando del tema principal, por lo volvió al punto inicial.
-Como sea, el caso es que sólo vine aquí para avisarles que iré a la cita. Pueden cenar sin nosotras, probablemente llegaremos tarde.
-¿Y qué pasa con la reunión de la canción? –preguntó Mio algo preocupada.
-Ah… no pensé en eso… -dijo mientras se rascaba la cabeza de forma despreocupada- Lo siento, todo fue tan repentino que no pude pensar en nada más. Les prometo que me reuniré mañana.
Mio dio un suspiro largo antes de contestar.
-…Supongo que podemos dejarlo pasar por ser una ocasión especial. No te preocupes, nosotras veremos si podemos avanzar algo.
-De verdad lo siento. –contestó Yui imitando la voz de una anciana, intentando jugar un poco- Se le agradece toda la consideración que tiene con esta anciana, Mio-chan.
-Sí, sí… bueno, será mejor que no dejes a Azusa esperando mucho. Vamos, corre. –dijo Mio.
-Mio-chan tiene razón. Buena suerte, Yui-chan. –dijo Mugi dándole apoyo.
-Esfuérzate, cadete Yui. –finalizó Ritsu, también con la intención de brindarle ánimos.
Yui estaba muy feliz de recibir el apoyo de sus amigas, aunque en realidad no se le notaba debido a que desde el momento que entró al cuarto estaba feliz.
-Muchas gracias. ¡Nos vemos!
Yui rápidamente regresó a la puerta para volver con Azusa y dar inicio a la cita, la cita de su vida.
Sin embargo, cuando puso su mano derecha en la perilla se detuvo unos segundos para respirar hondo y luego dar un suspiro con el que liberaría todos sus nervios y preocupaciones. Una vez hecho eso abrió la puerta.
-¡Azu-nyan! –dijo con mucha emoción.
Entró al cuarto y luego cerró la puerta sin mirar atrás.
Como se esperaba, Yui no perdió tiempo y fue directo a abrazar a su kouhai, quien ahora estaba nuevamente sentada en su cama, esperándola.
-¡Yui-senpai! –dijo mientras estaba siendo abrazada por Yui- ¿Q-Qué dijeron las demás?
-¿Uh? ¡Ah! Dijeron que está bien que salgamos, significa que ahora tenemos permiso y podemos irnos.
A los pocos segundos de decir eso, Yui soltó a su kouhai y se paró frente a ella. La expresión de Yui había cambiado un poco, parecía que intentaba ser un poco más seria.
-Bueno… antes de eso… falta algo más.
-¿Qué pasa?
A pesar de que Yui notó que Azusa estaba más calmada que hace unos momentos, tenía que hacerle una pregunta antes que nada.
-Tú… ¿Q-Quisieras tener una cita conmigo?
La castaña lo pensó un poco y se dio cuenta de que la forma en que se lo pidió hace unos minutos fue algo brusca, por lo que decidió enmendar ese error y hacerlo apropiadamente esta vez.
Azusa no pudo evitar sonreír al escuchar la pregunta.
-¿De qué hablas? Me estabas obligando a ir hace unos momentos, ¿y ahora me lo pides? –dijo aún con una sonrisa.
-Bueno… es que no quiero que te sientas obligada a ir, por eso…
-Estoy dispuesta a tener una cita contigo, y no lo haré porque me sienta obligada, sino porque quiero ir. –contestó Azusa, convencida y sin flaquear ni un poco.
Esa fue una respuesta tan directa que incluso sorprendió a Yui.
Pero esa sorpresa fue rápidamente opacada por la alegría de que su gatita aceptara tener una cita con ella.
Yui extendió su mano derecha y se la ofreció a su kouhai.
-En ese caso, ¡vamos!
A pesar de que Azusa se sentía más confiada de lo normal, sabía perfectamente que si agarraba su mano probablemente Yui no la soltaría en un rato. Pensar en eso hizo que flaqueara un poco, pero no lo suficiente. Azusa tomó la mano de su senpai con la mano izquierda.
Yui ayudó a Azusa a levantarse de la cama, pero justo como Azusa predijo, su senpai no parecía tener ninguna intención de querer soltarla. De hecho, acomodó su mano de forma en la que se agarraran de las palmas, con la de su kouhai sobre la de ella. Azusa no puso resistencia en lo absoluto, de hecho le alegraba. Ocultando esa alegría, la agarraba de la mano con la misma fuerza que su senpai.
Pero conociéndola, pensó que ahora iba a correr hacia el elevador, jalándola para que le siguiera el paso. Pero esta vez la predicción de Azusa fue equivocada. Yui caminó sin prisa hacía la puerta del cuarto y de ahí al elevador, disfrutando cada segundo el hecho de estar tomada de la mano con la persona que más amaba en el mundo.
Llamaron al elevador y esperaron a que llegara. El elevador llegó y estaba vacío, iban a ser las únicas dos en él. Una vez dentro hubo un silencio, ninguna de las dos se atrevía a hablar.
Yui estaba sumergida en sus pensamientos.
-… Bueno… ahora mismo voy a tener una cita con Azu-nyan. Pero… no puedo negarlo… estoy nerviosa. Sé perfectamente que pude haber evitado la cita. En la posición en la que estábamos cuando se lo dije pude simplemente haberla besado y decirle que la amaba. –se cuestionaba a sí misma- Pero… el lugar no era el indicado, por eso es que la invité a salir. Quiero que se sienta especial, no quiero recordar que le dije que la amo en un cuarto de hotel. Quiero recordar que se lo dije en Londres después de haber tenido una noche divertida.
Yui volteó a ver a su gatita, quien mantenía su mirada fija en la puerta del elevador, esperando al momento en que se abriera en la planta baja. Se veía un poco nerviosa, pero mantenía una expresión firme.
Azusa también volteó a ver a su senpai, y fue ahí cuando hizo una pregunta que tal vez debió haber hecho un poco antes.
-Oye, Yui-senpai… ¿exactamente a dónde vamos a ir?
-¿…Ah?
Yui comenzó a rascar su cabeza con una expresión que demostraba una falsa despreocupación, en realidad estaba nerviosa. Se había dado cuenta de que no pensó en eso con anticipación.
-Bu-bueno… la verdad es que… no pensé en eso… haha… ha…
La castaña estaba forzando su risa, pero a su gatita no parecía hacerle ninguna gracia. Azusa empezó a mirarla con un ligero enojo.
-Debí haber imaginado eso…
-Lo-lo siento Azu-nyan… siendo honesta, esta es la primera vez que tengo una cita, así que no sé qué clase de lugares se suele ir en estos casos... -dijo algo apenada- ...¿No hay algún lugar al que quisieras ir?
-También debí haber imaginado eso, me disculpo. -contestó algo arrepentida- ... De hecho, esta es también mi primera cita...
-¿¡De verdad!? ¿Eso significa que tu primera cita es conmigo? -preguntó algo curiosa y alegre.
-... Sí. Y parece ser que tu primera cita es conmigo. -dijo Azusa con alegría.
-¡Sí! ¡Eso me hace muy feliz! -contestó Yui sin ocultar esa emoción.
-... A mí también. -dijo Azusa casi susurrando.
Finalmente las chicas habían llegado a la planta baja. Cuando la puerta se abrió continuaron caminando hacía la puerta del hotel, mientras aún se sostenían de la mano.
-Pero tenemos que elegir qué hacer esta noche. -dijo Azusa cambiando el tema- Sobre lo que preguntaste antes, todos los lugares que quiero ver vienen en el itinerario, entonces…
-Ya veo…
-En realidad no se me ocurre nada… es algo tarde, por lo que ir a lugares lejanos no es una opción.
-¡Ah! ¡Ya sé! ¡Vamos a comer a algún lado! Después de todo nos saltamos la cena para salir.
-Hmm… suena bien.
-Pe-pero que no sea en un lugar lujoso… ahí necesitamos reservación… -dijo Yui, recordando de mala gana lo sucedido en la tarde de ese día.
-Cualquier lugar estará bien. Siempre y cuando esté contigo. –dijo Azusa, con una sonrisa tan dulce que sonrojó a Yui.
Azusa nuevamente hizo algo que su senpai no se esperaba de ninguna manera. Ambas voltearon en dirección contraria evitando el contacto visual. Al parecer ambas se sonrojaron.
-¿Qu-Qué está pasando? ¿¡De verdad esta es Azu-nyan!? Ella no suele ser así, así es como suelo ser yo. –se decía Yui mentalmente- …No será que… ¿¡cambiamos de cuerpos y ahora soy Azu-nyan!?
-¿¡Qué cosa tan vergonzosa acabo de decirle!? Tal vez me estoy dejando llevar por mi confianza… -pensaba Azusa avergonzada de sí misma.
Tanto Yui como Azusa se percataron de algo después.
-Ah… mi mano…
-…está sudando…
Pensaron al mismo tiempo.
Desde el momento en que salieron del cuarto estaban agarradas de la mano, y no fue hasta ahora que se dieron cuenta de que en tan poco tiempo la mano les estaba sudando. Ambas pensaron que eso no era bueno.
Voltearon a verse la una a la otra.
-Ahh… Azu-nyan…
-Ahh… Yui-senpai…
Nuevamente se sincronizaron.
-Ehh… bueno… pienso que será mejor si… te suelto ahora… -dijo Yui algo nerviosa.
-Ah sí, y-yo también pensaba lo mismo… -contestó Azusa de forma insegura.
Sus manos se separaron, ahora no sostenían a nada ni a nadie.
Cuando se soltaron se sintieron un poco menos avergonzadas.
-B-Bien, entonces… veamos dónde podemos cenar.
-Ah, creo que un café estaría bien. –propuso Azusa.
-¿Un café? ¿Entonces quieres ir al mismo de esta mañana?
-Ah no, me gustaría ir a otro esta vez, no será muy difícil encontrar alguno.
-Está bien.
Así fue como ambas empezaron a caminar indefinidamente en busca de un lugar para poder cenar.
Era una linda noche. Hacía una poco más de frío que ayer, el cielo por alguna razón estaba despejado y se podían ver las estrellas con claridad. Cualquiera que mirara al cielo estaría conmovido. Simplemente era una noche maravillosa, capaz de crear un ambiente romántico en cualquier momento.
Sin mencionar que la calles de Londres a estas horas eran algo interesantes. Había menos gente que en la mañana, pero de forma notable había más parejas. Había luces en todos lados y parecía que los autos circulaban perfectamente.
Ambas chicas caminaban tranquilamente viendo la vida nocturna de Londres, y mientras lo hacían también veían a las personas, que se veían considerablemente más altas que ellas.
-He pensado esto desde que llegamos pero… la gente de Londres es bastante alta a comparación de nosotras… -dijo Yui algo asombrada- Incluso las mujeres son un poco más altas que nosotras.
-Yo he pensado lo mismo, pero si tú te sientes rara imagínate yo… -contestó Azusa.
-No te preocupes por tu estatura Azu-nyan, yo creo que estás bien así, ¡de otra forma no podría abrazarte! –dijo Yui tratando de subirle los ánimos.
-Pero… tener 17 y tener esta estatura es… -replicó Azusa algo deprimida.
-¡Te dije que así estás bien! –dijo mientras la abrazaba cariñosamente por la espada con sus brazos rodeando su cuello como si fueran algún collar, y se asomaba por sobre el hombro de Azusa.
A pesar de que era algo complicado caminar así, no se detuvieron y continuaron buscando, mientras Yui seguía dándole cariño a su gatita.
-Lo digo en serio, tu estatura es parte de tu encanto. –dijo en un tono dulce.
Azusa volteó a verla y soltó una pequeña sonrisa, no podía evitarlo después de que su senpai intentara hacerla sentir mejor. Aunque, ella estaba bien con su estatura si Yui también estaba bien con ella.
Luego de haber caminado un rato finalmente encontraron un café que se veía bastante prometedor, lindo por fuera como lindo por dentro. Yui seguía abrazando a Azusa, por lo que al ver el lugar decidió preguntarle.
-Oye, este lugar se ve bien, ¿quieres entrar aquí?
-Iba a preguntarte lo mismo. Bueno, si ambas queremos entrar, hagámoslo.
Antes de que Azusa diera un paso más, fue detenida por Yui.
-Azu-nyan… ahora que lo pienso… ¿cómo nos las arreglamos para pedir de comer? –preguntó algo preocupada.
-No te preocupes, estoy segura de que puedes lograrlo, basta con que pidas algo simple. –dijo intentando tranquilizarla.
-No me refería a eso, eso puedo hacerlo… sino que dudo poder entender lo que vayan a decir…
-Ah… eso… bueno, trata de entenderlo y si llegas a tener problemas te ayudaré. ¿Eso está bien?
-… Suena bien, gracias Azu-nyan.
Yui la abrazó un poco más fuerte, dándole más calor y afecto como muestra de agradecimiento. Más sin embargo, a Azusa le parecía incómoda la idea de entrar al café en esta posición.
-Por el otro lado, Yui-senpai… será mejor si dejas de abrazarme, no creo que entrar así sea buena idea… -dijo siendo lo más delicada posible.
-¡Ah! Lo siento.
Fue entonces cuando Yui soltó a su kouhai y acto seguido entraron al café en cuestión. Parecía tener algo de gente, pero había mesas de sobra, por lo que no tuvieron problema alguno.
Se sentaron en una mesa cerca de la ventana y esperaron a ser atendidas.
-Waaa, se siente tan calientito aquí adentro. -dijo Yui de forma juguetona- Aunque la ventana hace que se sienta el frío, creo que ahora sé por qué esta mesa estaba libre…
-Creo que esta mesa está bien. Definitivamente un café a esta hora y con este clima nos haría bien…
-Aunque es raro que no tomemos té como siempre hacemos.
-Bueno, a mí me gusta tomar café de vez en cuando.
-Hmm… yo recuerdo haberlo probado hace tiempo, pero era tan amargo que no pude con él… -dijo Yui un poco nostálgica- ¡Pero entonces Ui le puso crema y azúcar y sabía totalmente diferente!
-Ya veo. –dijo con una sonrisa en el rostro y un tono alegre- En realidad a mí tampoco me gusta tan amargo, supongo que después de tanto tiempo tomando el té de Mugi-senpai uno se acostumbra a lo dulce.
Una chica que parecía ser una mesera se acercó a la mesa de ambas con dos menús a la mano.
-Welcome and good night ladies. I'll take your order, here is the menu, please take your time to decide. –dijo de forma muy amigable entregando un menú a cada una.
-Ah, gracias. –contestaron ambas.
Las chicas revisaron el menú intentando decidir que ordenar. Mientras la mesera tenía una libreta y una pluma a la mano para anotar el pedido.
-Azu-nyan, ¿qué vas a ordenar tú? –preguntó Yui algo curiosa.
-Hmm… estaba pensando en un capuchino de vainilla…
-¡Eso suena bien! ¡Yo quiero lo mismo!
-¿Eh?... está bien, supongo que serán 2 entonces…
-También quiero una rebanada de pastel de fresa…
-Creo que yo pediré unos brownies. Creo que con eso estaremos bien, cada una pedirá lo suyo.
-¿Eh? ¿No vas a pedir por mí? –preguntó Yui fingiendo tristeza.
-No, tienes que practicar tu inglés, se supone que eso hicimos en el avión, ¿no?
-Uh…Tienes razón…
Azusa fue la primera en ordenar.
-Umm… I would like a vanilla cappuccino and… three brownies please. –dijo Azusa algo nerviosa.
-I would like a vanilla cappuccino too… and a slice of strawberry cake please. –dijo Yui igual de nerviosa.
La mesera había anotado el pedido perfectamente.
-Okay, I'll bring them in a moment, please wait until then.
Después de eso, la mesera se fue a dar el pedido.
Las chicas renovaron su plática y al cabo de un rato su pedido llegó. Continuaron hablando, riendo, recordando y diciendo en ocasiones cosas vergonzosas la una a la otra. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que habían conversado tanto a solas.
Puede que para ojos de cualquiera no era más que un encuentro entre dos amigas, pero no era eso exactamente. Estaban en una cita, y eso era algo que tuvieron presente todo el tiempo.
Yui y Azusa se tomaron su tiempo en terminar de cenar, este tiempo a solas les parecía tan entretenido y preciado, al punto en que ambas querían que durara para siempre.
Aunque no había forma alguna de que eso fuera posible.
Luego de haber pasado bastante tiempo dentro del café, decidieron retirarse.
Al momento de salir del café sintieron el cambio de clima de calor a frío, era lógico que al principio tuvieran escalofríos.
-Brrr… había olvidado que aquí afuera hacía algo de frío… -dijo Yui con una voz algo temblorosa.
-Sólo es cuestión de que entremos en calor y se nos quitará el frío…
-En ese caso, ven aquí.
Yui se acercó a Azusa y le regaló un abrazo con la intención de darle calor y recibir calor. Azusa no se sentía para nada incómoda con eso, un cálido abrazo era algo perfecto en ese momento.
-Yui-senpai… me divertí mucho hoy… -dijo con una voz tranquila y alegre.
-¡Yo también! Creo que lo único malo es que no siento que salir a comer sea lo que se haga en una cita… debí haberlo planeado antes. –contestó Yui algo pensativa.
-Está bien. Como dije, fue divertido.
-Me alegro… -dijo algo calmada.
Cuando sintió que le había dado suficiente calor la soltó.
-Bien, ¿ahora a dónde vamos? –preguntó Yui emocionada.
-¿Eh? ¿Quieres ir a otro lado?
-Sí, aún queda algo de tiempo.
-Hmm… supongo que sí… ¿Qué tal una caminata por el parque?
-¡Oh, es justo lo que estaba pensando! ¡Mira ahí hay uno! –dijo Yui mientras señalaba la entrada que estaba al cruzar la calle.
-…En ese caso, vamos.
Yui empezó a caminar hacia la entrada, se aseguró de que fuese seguro cruzar la calle. Azusa iba detrás de ella, pero no podía negar que se sentía algo nerviosa.
-¡Bien! ¡Finalmente llegó la hora! ¡No es momento de acobardarse, Yui! –se decía mentalmente con mucha determinación.
- Este lugar es perfecto, no hay mucha gente y no hay forma de que nada ni nadie nos interrumpa… -pensaba Azusa.
Ambas chicas tenían el mismo objetivo esta noche, y la hora de la verdad se acercaba. La caminata en el parque era una simple excusa para crear un ambiente digno de una confesión.
Una vez que llegaron a la entrada no esperaron nada para adentrarse. Caminaban lento e iban casi pegadas caminando una al lado de la otra. La noche y el ambiente estaban haciendo su trabajo, ahora todo dependía de ellas.
Yui decidió romper el hielo.
-Bueno Azu-nyan, ¿qué te ha parecido este viaje? ¿Te has divertido?
Aunque en realidad no supo cómo empezar.
-Creo que ha sido una experiencia muy divertida. –contestó sonriendo- Jamás creí que podría venir a Londres alguna vez, y como había dicho antes, me alegra que haya sido con ustedes.
-Yo pienso lo mismo, es bueno poder agregar otro recuerdo con todas. La verdad es que estos 3 años han sido muy divertidos.
-Lo sé, en definitiva no me arrepiento de haberme unido al club. Si no me hubiera unido, nada de esto habría sucedido, probablemente no las habría conocido, ni…
-…ni me habría enamorado de ti. –eso es lo que quería decir, pero no pudo.
-…ni hubiera sido parte de Ho-kago Tea Time. –dijo en reemplazo.
Seguían caminando sin rumbo alguno, a un paso lento, hablando normalmente y esperando el momento indicado.
-Hmm… me pregunto qué habría pasado si no te hubieras unido… todas estábamos muy felices cuando lo hiciste.
-Ah… no me lo recuerdes… no quiero recordar aquel "ritual de iniciación" donde tuve que ponerme esas orejas de gato o aquella vez que todas me interrogaban… -dijo algo irritada.
-Bueno, eso… en mi defensa fue Sawa-chan quien te dijo que te las pusieras…
-Eso es cierto… pero no es como si tú hubieras estado en desacuerdo. Además, ¿quién era la que se la pasaba abrazándome todo el tiempo después de eso? –dijo mirando fijamente a Yui, culpándola con la mirada.
-B-Bueno… esa sí soy yo… ¡Pe-pero es que era inevitable!
-Claro que no lo era. –dijo fingiendo estar indignada.
Luego de eso empezaron a reír, miraban al pasado y simplemente les parecía gracioso.
-¿Por qué hemos estado hablando tanto del pasado? Usualmente no hacemos eso. –dijo Yui mientras intentaba suprimir sin éxito su risa poniendo su mano en la boca.
-No tengo idea. ¡Pero es divertido! –dijo Azusa haciendo exactamente lo mismo que Yui- Está lleno de sucesos extraños y divertidos.
Dejaron de caminar y se quedaron paradas de frente mientras ambas seguían riendo un poco.
Luego de que se calmaran ahora tenían el efecto secundario de la risa: una sonrisa. Se miraron gentilmente un rato, ahí fue cuando la castaña se dio cuenta de que el momento había llegado. Aunque Azusa pensó lo mismo.
-¡Oh! ¡Este momento es perfecto! –pensaron ambas.
Sin descuidar su gentil mirada y con una voz un poco tímida pero alegre, Yui se dirigió a Azusa.
-Azu-nyan… hay… hay algo que quiero decirte.
-¡Oh! Es curioso, hay algo que yo también quiero decirte.
-¿De verdad?... hmm… bueno, entonces empieza tú.
-¿Eh? ¿Yo? ¿Estás segura?... Es algo un poco… vergonzoso.
-No creo que sea tan vergonzoso como lo que yo quiero decirte… -dijo rascándose la cabeza.
-La verdad lo dudo… -contestó algo nerviosa- Pero… bueno, entonces yo empezaré.
Azusa respiraba hondo mientras mentalmente elegía las palabras correctas y formulaba oraciones. Le pareció apropiado empezar con algo antes de ir directo al grano.
-Bueno… y-yo elegí la escuela de Sakuragaoka sólo porque es una escuela prestigiosa, el hecho de que sea una escuela femenina no tiene nada que ver. Gracias a que pude entrar a esta escuela he estado dos años con todas ustedes y he tenido la oportunidad de conocerlas, y estoy infinitamente agradecida por eso. Pe-pero… siendo honesta lo que más agradezco es… es haberte conocido, Yui-senpai…
A pesar de que lo estaba aparentando bien, Azusa en realidad aún tenía miedo. Su confianza estaba ahí, pero también su miedo estaba ahí. Ese miedo a ser rechazada la hacía temblar, pero aun así no se dejó ganar.
-… Han… han pasado muchas cosas entre tú y yo. Puedo poner varios ejemplos, como el hecho de que me abraces todo el tiempo como si fuera un peluche o una mascota, las pocas veces que te he ayudado a estudiar, las veces en las que me has ayudado con mis problemas y yo te he ayudado con los tuyos, las veces que hemos ensayado asolas… todo eso y más ha pasado entre nosotras.
Sin darse cuenta, Azusa empezó a extenderse más de lo que tenía planeado.
-Creo que eres una persona asombrosa en cierto sentido. Das lo mejor de ti cuando te lo propones, eres bastante cariñosa con todos y resultaste ser una guitarrista nata. Aunque eso no cambia cosas como que seas bastante perezosa e incapaz de hacer algunas cosas por tu propia cuenta.
Yui no sabía exactamente a qué quería llegar Azusa. "¿Acaso sólo quiere agradecerme por todo?, ¿o es que trata de decirme algo más?" pensaba confundida.
La gatita notó su confusión y se percató de que se desvió un poco del tema.
-M-Mi punto es que… me alegra mucho que seamos amigas, lo digo en serio. Pero... desde hace tiempo quiero decirte que en realidad… en realidad yo…
Azusa juntó sus manos y sintió que su cara ardía de la vergüenza, era inevitable no hacerlo en este momento. Sentía que lo siguiente podrían ser sus últimas palabras, pues sentía como le apretaba el corazón.
Lo dijo lo suficientemente alto para que inevitablemente llegara a los oídos de Yui.
-… Te amo.
Azusa bajó la cabeza, no quería ver a su senpai a la cara después de eso. Pero ahora le resultaba más fácil hablar, por lo que no dudo en dejar bien en claro sus sentimientos.
-Yo… estoy enamorada de ti… Yui-senpai. Es por eso que me gustaría preguntarte… si tú… ¿qui-quisieras… salir conmigo? –dijo con una extraña mezcla entre ternura y miedo.
Yui había escuchado todo perfectamente.
La voz de Azusa ahora retumbaba en su mente una y otra vez, mientras poco a poco la sentía más lejana.
En realidad Yui no se esperaba eso. Le resultaba algo confuso a qué quería llegar Azusa, y una confesión de amor era lo último que se le venía a la mente.
Yui no sabía qué hacer ahora. Sin pensarlo mucho decidió pellizcarse en las mejillas y confirmar todo. Sintió dolor y una vez hecho eso nuevamente tenía el mismo problema de no saber qué decir.
Azusa seguía en la misma posición, mientras esperaba la respuesta de su senpai.
Yui decidió dejarse llevar por su instinto y que sus acciones hablaran por ella. Volteó a todas direcciones para confirmar que no hubiera nadie, y entonces procedió.
Acortó un poco más la distancia entre ellas y puso su mano derecha en la mejilla de su kouhai.
-Azu-nyan. –dijo de forma dulce.
Azusa sólo se estremeció al escuchar la voz de Yui, estaba preparada para lo que fuera que fuese a decir. Pero Yui no dijo nada.
En lugar de eso, con su mano en la mejilla levantó su mirada hacia ella. Yui cerró sus ojos de forma delicada a diferencia de Azusa, quien los tenía fuertemente cerrados. Y entonces pasó.
Azusa sintió que algo estaba haciendo presión en sus labios. Abrió los ojos y se dio cuenta de que era Yui, quien estaba presionando levemente sus labios contra los de ella.
Yui estaba besando a Azusa.
Esta vez quien estaba en shock fue Azusa, quien no pudo disfrutar del beso por la sorpresa.
Yui lentamente separó sus labios y abrió los ojos. Como era de imaginarse, estaba sonrojada.
-… En caso de que eso no te lo haya dejado claro... eso fue un "sí". Y-Yo también te amo, Azu-nyan…
Yui se alejó un poco de su kouhai.
-Yo… he estado e-enamorada de ti desde hace tiempo Azu-nyan… pero nunca te lo dije porque tenía miedo. Tenía miedo de que… me rechazaras. Pero aun así quería decírtelo… de hecho, sonará extraño, pero eso era justamente lo que quería decirte ahora, pero parece que te me adelantaste.
Yui repentinamente hizo del lado su sentimentalismo y volvió a ser el personaje alegre que todos conocen, aunque seguía sonrojada. Tomó ambas manos de Azusa y las colocó en medio de ellas a la altura del pecho. Las agarró fuertemente y acercó su cara a la de su gatita. Yui tenía un peculiar brillo en los ojos.
-Aun así lo diré cuantas veces sea necesario. ¡Te amo, Azu-nyan! ¡Te amo!
A este punto, Azusa también estaba sonrojada.
-¡De-detente! Alguien podría escucharte… -dijo muriéndose de la vergüenza.
-¿Y? Probablemente no me entenderían. –dijo sonriendo con confianza.
-Eso es cierto, pero aun así…
-Me hace muy feliz saber que sientes lo mismo por mí, Azu-nyan… y con mucho gusto acepto ser tu pareja.
La gatita sintió un sentimiento de satisfacción cuando Yui aceptó salir con ella. Le parecía increíble cómo podía pasar de estar muerta de la vergüenza a tener este sentimiento que le era imposible explicar.
Pero para conveniencia del lector, lo describiremos como:
Un remolino de emociones felices.
Definitivamente, hoy sus sentimientos eran una montaña rusa.
Yui soltó lentamente las manos de Azusa.
-De todas formas, ¿eso significa que ahora podré abrazarte y besarte cuando quiera? –preguntó emocionada.
-…Una relación es más que sólo abrazos y besos, Yui-senpai. –dijo regañándola- Y de todas formas, siempre haces eso.
-Sé que una relación es más que eso, sólo quiero saber si ahora no me rechazaras cada que lo haga.
-Lo haré sólo si debo hacerlo. –contestó firmemente.
-¿También seguirás siendo estricta conmigo?
-Por supuesto.
-¿Eh? ¿Entonces qué habrá de diferente entre nosotras?
-Hmm… ahora que lo mencionas creo que no mucho… -dijo pensativa- …Pero eso no quiere decir que todo vaya a ser igual. Por ejemplo, podríamos hacer esto.
Azusa rápidamente se acercó a Yui, se paró de puntillas y cerrando los ojos la besó, mientras rodeaba su cuello con sus brazos.
Yui recibió el beso de forma desprevenida, y similar a como pasó con Azusa, estaba en shock y no puso disfrutar de ello.
Cuando Azusa se separó mostró una sonrisa que no indicaba ninguna señal de arrepentimiento.
-¿Creíste que te dejaría robarme un beso y que lo dejaría así? –dijo Azusa algo bromista.
Yui tardó algo en reaccionar y bajar de la luna, y cuando volvió a pisar tierra estaba demasiado emocionada, muchísimo más que de costumbre.
-¡Kyaaaaa! ¡Azu-nyan me besó! –gritaba con emoción mientras movía su cuerpo de un lado a otro con sus manos en las mejillas- ¡No puedo creer que esto esté pasando!
Yui seguía emocionada mientras Azusa la miraba con dulzura, le parecía tierno ver a su senpai tan emocionada por un beso. Yui se detuvo por un momento para hablar.
-¡Hoy es el mejor día de mi vida! –dijo Yui igual de emocionada- Estoy en Londres contigo que eres la persona que amo, descubro que mis sentimientos son correspondidos y además me besas… ¡Kyaaaaaa!
Yui nuevamente empezó a mover su cuerpo de un lado a otro con aún más emoción. De ser posible habría pequeños corazones revoloteando alrededor de ella.
Repentinamente, el celular de Yui empezó a sonar. Yui se detuvo de nuevo, y sin ocultar su infinita felicidad contestó.
-¿Hola?... ¡Ah! ¡Ricchan!... Sí, aún estamos aquí afuera… Está bien, vamos a regresar… Sí… Sí, ¡hasta mañana!
La castaña colgó y le comentó todo a la que oficialmente era su novia.
-Era Ricchan. Dijeron que ya van a dormirse, pero que quieren que ya regresemos al hotel.
-Bueno, ya es un poco tarde, será mejor hacerles caso.
-Tienes razón.
Yui extendió su mano hacia Azusa, exactamente como había hecho antes en el hotel.
-Vamos. –dijo sonriendo.
Esta vez Azusa no tuvo problema con agarrar su mano. La gatita creía que ahora estaba bien y que no había razón alguna para estar nerviosa. Le regresó una sonrisa y tomó su mano.
-Sí, vamos.
Todo el camino de regreso se mantuvieron agarradas de la mano, entrelazando sus dedos con la intención de no soltarse de nuevo.
Luego de una caminata no muy extensa, finalmente llegaron al cuarto del hotel. Yui y Azusa parecían todo menos cansadas, aunque en realidad lo estaban.
-¿De verdad nunca sospechaste nada? ¿A pesar de que te abrazaba tanto? –preguntó Yui, quien parecía no poder creerlo.
-Bueno, en realidad tú abrazas a todos como si fuera lo más natural del mundo. –explicó.
-Puede que eso sea verdad, pero a ti nunca te he abrazado igual que a las demás.
Yui se acercó a su gatita para hacer una demostración. La abrazó con algo de fuerza y empezó a frotar su cara contra la de Azusa, mientras parecía tener una cara de placer.
-¿Ves? Así es como te abrazo la mayoría de las veces.
Luego de dar su demostración, Azusa fue liberada.
-… Bueno, es sólo que no quería sacar conclusiones… -dijo algo avergonzada- Todo el tiempo hay casos en el que uno va con la finta de que le gusta a la otra persona, y cuando se confiesa resulta que no y sólo termina con el corazón roto.
-Yo nunca te rompería el corazón. -contestó tiernamente.
Ambas chicas empezaron a desvestirse sin mirarse la una a la otra para ponerse su pijama. Estaban tan sumergidas en la conversación que parecía no molestarles ni avergonzarles en lo absoluto.
-¿Y qué me dices de ti? ¿Nunca sentiste alguna señal de que estaba enamorada de ti?
Yui se detuvo a pensarlo seriamente.
-Hmm… No. –dijo convencida- Siento que tú en realidad nunca me diste algún indicio de ello, en verdad fue una sorpresa.
-¿De verdad? Bueno… supongo que tienes razón… -contestó algo apenada.
-Pero… a pesar de que nunca me pasó por la mente la idea de que estuvieras enamorada de mí, estaba segura de que éramos buenas amigas. Sentí que en realidad nos habíamos vuelto muy cercanas y teníamos alguna especie de "conexión"... y yo estaba bien con eso. –dijo sonriendo.
-¿Entonces tú también piensas eso?
-¿Eh?
-Me refiero al hecho de que nos hayamos vuelto tan cercanas. –dijo como si estuviera motivada- Sin darme cuenta terminaste siendo con quien mejor me llevo en el club, y eso es algo sobre lo que no puedo mentir. Al menos eso debió ser una pequeña señal, ¿no?
-Azu-nyan… -dijo Yui mirándola con un poco de asombro- El día de hoy te están dando ataques de sinceridad, ¿lo sabías?
-¿D-De verdad?
-De verdad. Es como si viera una nueva faceta tuya…
-No sé cómo debería tomar ese comentario.
Ambas habían terminado de cambiarse y tenían puesta su pijama. Azusa inmediatamente decidió acomodar su cama para acostarse. Aunque en un momento en el que Azusa se distrajo, Yui rápidamente se acostó junto a ella con una sonrisa en el rostro. Cuando Azusa la vio se llevó una sorpresa.
-¡N-No vamos a dormir juntas, si eso es lo que tienes en mente!
Parece que Yui quería molestar a su kouhai, algo que logró con éxito.
-…Aunque sigues siendo la misma Azu-nyan de siempre. –dijo Yui de forma inocente.
-Así es como soy yo. –dijo replicando- De todas formas, dije que no.
-Vamos, sólo por hoy, ¿sí?
-Nope.
-¿Por qué? Sólo quiero dormir contigo. –dijo mientras fingía llorar.
-Porqué… me da vergüenza… -dijo con la cara un poco roja.
-Hmm… pero piénsalo, esta podría ser nuestra única oportunidad de dormir juntas. –dijo Yui.
-Aún nos queda una noche en Londres, ¿recuerdas?
-Sí… bueno…
Yui sabía que no debía decirle sobre las reuniones secretas a Azusa, por lo que decidió poner una excusa en su lugar.
-… ¡Pu-puede que mañana no tenga ganas de eso!
-¿Acaso es eso posible? –preguntó Azusa con una mirada que indicaba que no le creía.
-¡Lo es! ¡Por eso esta es nuestra única oportunidad!
Azusa dio un suspiro.
-Vas a seguir insistiendo aunque diga que no, ¿verdad? –dijo un poco irritada.
-Me conoces bien.
-… Entonces supongo que no tengo opción.
-¡Yay! ¡Siempre soñé con este momento!
Yui de forma muy alegre rodeó con sus brazos el cuerpo de Azusa y la abrazó como si fuera una almohada, y como consecuencia Azusa estaba más cerca del cuerpo de Yui.
-¡Siempre quise saber qué se sentiría dormir mientras te abrazo! –dijo emocionada.
-Sabía que algo así iba a suceder… como sea, en todo caso vamos a dormir.
-Está bien.
Azusa decidió usar uno de sus brazos para ponerlo sobre el torso de Yui, abrazándola.
Se miraron por un momento a los ojos y parecía que ambas tenían la misma idea. Se sonrieron, luego cerraron los ojos y se dieron un pequeño beso de buenas noches que terminó en un par de tiernas risas.
-Buenas noches, Yui-senpai.
-Buenas noches, Azu-nyan.
Cerraron los ojos manteniendo su posición, deseando que no todo haya sido un sueño, esperando despertar la una al lado de la otra.
La confesión de ambas había salido bien y tenían una sobredosis de felicidad por eso. Después de tanto tiempo esperando este momento, finalmente pudieron ser honestas la una a la otra y dar un paso más en su relación.
Aunque la experiencia de lo que para ellas fue una inolvidable noche les hizo olvidar algo importante.
La graduación.
Aquí termina éste capítulo.
Hice lo que pude para que el capítulo fuera dulce y tierno, ya que me imagino que si una confesión de amor entre Azusa y Yui ocurriera (de forma canónica) sería algo más o menos así. Por supuesto, en el próximo capítulo retrataré la forma en la que creo que sería la relación entre ambas si fuera canónica.
Espero que hayan disfrutado este capítulo (o mínimo los haya entretenido), está hecho (igual que los anteriores) con amor, tanto a la escritura como al YuiAzu :)
Cualquier crítica u opinión, ya sea destructiva o constructiva se recibe con los brazos abiertos. Lo que más quiero, por supuesto, es mejorar y las críticas siempre ayudan a eso.
Muchas gracias a las personas que continúan leyendo este fanfic, también gracias por los comentarios. Espero que me puedan seguir acompañando hasta el final.
Bueno, esto es todo por esta vez. Gracias por haberse tomado el tiempo de leerme.
¡Hasta la próxima lectura!
