¡Bienvenidos al último capítulo!
¡Así es! Luego de un montón de atrasos, problemas creativos, falta de tiempo y demás cosas, aquí está el capitulo final.
Les seré honestos: Siempre he pensando que el final es lo más importante en una historia. La manera en lo que todo concluye siempre es importante, y es por eso que me siento algo inseguro por el final que le di a este fanfic.
Como se podrán imaginar, todo lo "importante" que tengo que decir lo diré al final.
B-Bueno... espero que lo disfruten o que al menos los entretenga.
K-ON no me pertenece y ya saben, Kakifly le dio color a nuestras vidas (?)
El viaje de graduación del club de música ligera había llegado a su fin. Después de haber tocando en vivo en un pequeño evento en Londres, todo el club se dirigió al aeropuerto para tomar el vuelo que las regresaría a Japón. La verdad, nada realmente interesante o destacable ocurrió dentro del avión de regreso, pues todas y cada una de las chicas estaba acabada. En aquel entonces, lo único que querían hacer era descansar.
Antes de proseguir, habrá que aclarar que el viaje a Londres no había terminado el día de hoy.
Tampoco había terminado ayer.
Ni siquiera había terminado antier.
En realidad, ya habían pasado varios días desde que todo el club había regresado a Japón. Y de hecho, las chicas ya se encontraban en sus últimos días escolares.
Siendo mucho más específicos, hoy era el último.
El día de hoy, todas las alumnas de tercer grado de la escuela Sakuragaoka estaban a punto de dejar su escenario principal, en el cual, al menos la mayoría, estuvo durante 3 años.
Aquellos nervios que la profesora Sawako sentía un par de días atrás, habían desaparecido. Todas sus alumnas se habían graduado con éxito y todo había salido perfecto. Estaba convencida de que había hecho un buen trabajo.
Sin embargo al final del día, la profesora Sawako había experimentado por primera vez un sentimiento que no sabía bien cómo describir. Un sentimiento que era exclusivo de padres y maestros.
Sawako estaba feliz por el hecho de que sus alumnas se habían graduado sin ningún problema, además de que recibió un regalo muy especial por parte de todo su grupo, comprobando así que le tenían cariño como profesora.
Pero al mismo tiempo estaba triste por la misma razón.
El primer grupo al que estuvo enseñando por todo un año escolar y con el que se terminó encariñando se había ido para continuar con su vida.
Como profesora, sabía muy bien que así es como funcionaba.
Ves crecer a tus alumnos, les enseñas lo que puedes y los preparas para el futuro que les aguarda, hasta que eventualmente se van.
Pero el verdadero problema eran esas 4 chicas. Aquellas chicas que desde su primer año hicieron su vida más problemática, y al mismo tiempo, más emocionante.
Con las que solía tomar té por las tardes. A las que les confeccionaba diferentes atuendos que generalmente quedaban en el ropero. Causantes de que en más de una ocasión sacara ese "yo" del pasado que tanto se esforzó en enterrar.
Sawako no podía negar que las iba a extrañar. Las alumnas que salvaron al club de música ligera de ser disuelto, fueron las alumnas con las que más convivió y mejor se la pasó desde que se volvió maestra en Sakuragaoka.
Por supuesto, no podemos dejar de lado el hecho de que las recién graduadas Yui, Mio, Ritsu y Tsumugi tenían sus propias preocupaciones. Afortunadamente, habían logrado componer a tiempo la canción para su kouhai.
Hoy era el día en el que tocarían aquella canción, y ya tenían planeado todos los detalles.
Después de que todas recibieran sus diplomas, se irían directamente hacía la sala de música y esperarían a que Azusa llegara, estando convencidas de que lo haría.
Por su parte, Azusa estuvo perdida en su mundo durante todo el día. Incluso se llegó a golpear en la frente contra la pared por caminar distraída.
80% del tiempo estuvo pensativa, aunque no se veía particularmente triste ni nada por el estilo. Pero que estuviera distraída no cambiaba su objetivo de estar dispuesta a despedir a sus senpais con una sonrisa. Como gesto de despedida, Azusa decidió escribir cartas individuales de agradecimiento, donde colocó lo que más admiraba de cada una, lo que le gustaría que cambiaran, y lo mucho que las quería.
Cuando todo terminó y tanto padres como alumnos estaban regresando a casa, la gatita se dirigió al salón del club, tal y como las demás esperaban.
Inmediatamente después de que Azusa tomara asiento para tomar lo que sería su última taza de té, sus senpais intentaron crear un ambiente serio, algo muy inusual en ellas, pero que la ocasión ameritaba.
Pero Azusa no quería eso.
Para evitarlo, la gatita comenzó a actuar extrañamente positiva. Les entregó las cartas que había escrito, les dijo que no se preocuparan por ella, que estaría bien, y que tampoco se preocuparan por el club, pues estaba segura de que lo mantendría vivo el próximo año.
Sin embargo, esa actitud positiva poco le duró.
Las lágrimas que tanto se esforzó en ocultar salieron de repente. Ella ya no formaría parte de Ho-kago Tea Time, y eso era lo que más tristeza le daba. Desde el momento en el que Azusa pasó a formar parte de la banda y conoció a las demás, su vida escolar se volvió más divertida.
Todas las presentaciones que tuvieron. Todos los ensayos que tuvieron. El campamento de "entrenamiento". El festival de verano y muchas cosas más estaban grabadas en su memoria permanentemente.
En aquel momento, la tristeza de Azusa la orilló a decir y pensar cosas egoístas.
Les dijo claramente que no quería que se fueran, que sólo se quedaran con ella por un año más. Sabía perfectamente que eso no era posible, pero lo dijo. Aún si tal vez en un año más volvería a reunirse con ellas, no quería separarse de ellas.
Cuando Azusa dejó salir todo lo que se había guardado, sus senpais sólo le sonrieron con cariño. No sabían exactamente qué decirle, pero al parecer, Yui tenía algo preparado para ella. No era mucho, pero era lo que podía darle ahora.
La castaña le regaló a su kouhai una simple flor de 5 pétalos. Al principio Azusa no entendió por qué, hasta que Yui reveló que se la dio bajo el simbolismo de que la flor representaba la banda, y los pétalos las representaban a ellas. Simple, y tal vez hasta absurdo, pero lindo.
Además de eso, le regaló una fotografía. Era una fotografía que el club había tomado en su primer año, cuando Azusa aún no entraba a Sakuragaoka.
Pero tenía la peculiaridad de que la kouhai estaba presente en la fotografía.
Aparentemente, Azusa fue recortada de otra fotografía y ese mismo recorte fue pegado en la foto que acababa de recibir, algo que le pareció un poco extraño, pero que igualmente recibió con gusto.
Y para finalizar con broche de oro la tanda de regalos, Ho-kago Tea Time presentó su nuevo single, escrito exclusivamente para su kouhai: Tenshi ni Fureta yo.
La letra de la canción contenía todo el afecto que le tenía la banda a su kouhai, y justo como habían planeado, todas aportaron al menos un verso. Para Azusa fue toda una sorpresa que sus senpais escribieran una canción exclusivamente para ella, lo que le causó un sentimiento de calidez en el corazón.
Al terminar la canción, Azusa les aplaudió con una sonrisa en el rostro, aún con algunas lágrimas en los ojos.
Justo cuando las chicas estaban contentas bajo la suposición de que a su kouhai le había gustado la canción, la gatita mencionó, manteniendo su sonrisa, que pudieron hacerlo mejor.
A pesar de eso, dejó en claro que quería escuchar la canción una y otra vez, pues estaba conmovida por la letra y la instrumentación.
Las chicas estaban felices de haber logrado su objetivo.
Lo último en la lista de cosas por hacer era tocar todas juntas por última vez en el salón del club. Azusa no perdió tiempo y rápidamente agarró a Muttan para integrarse a las demás.
Después de que el club tocara por última vez en su preciado salón de música, Sawako les deseó mucha suerte en la universidad, no sin antes dejar en claro que va a extrañar el delicioso té de Mugi.
Aunque les habría gustado haber tocado por más tiempo, al ser el día de la graduación no tenían permitido irse tan tarde de la institución como solían hacerlo, así que sin más remedio tuvieron que salir de la escuela más temprano y regresar a sus casas.
Tomando la ruta que siempre toman, y separándose donde siempre lo hacen, Mio y Ritsu se despidieron de sus amigas, dándole palabras de ánimo a su kouhai antes de irse.
Centrándonos en el grupo de 3 personas, Yui logró convencer a su gatita de ir a comprar un helado, pasar al parque y perder un rato el tiempo antes de volver a casa. También intentó convencer a Mugi, pero aparentemente debía llegar pronto a casa para ver a sus padres.
Yui y Azusa acompañaron a Mugi hasta la estación del tren y se despidieron de ella, quien también le dio palabras de ánimo a Azusa antes de irse.
Quedando sólo la pareja, ambas se encaminaron a la heladería más cercana para posteriormente ir al parque, tal y como Yui había propuesto.
A pesar de que su senpai no había especificado a qué clase de parque se dirigían, Azusa estaba muy segura de que iban a terminar en uno de juegos. Y tuvo razón.
Describiéndolo vagamente, el parque donde se encontraban no era ni muy grande ni muy pequeño. Estaba en muy buenas condiciones, y tenía todo lo que uno podría esperar de un parque de juegos. Era muy visitado y siempre había un montón de niños jugando en él.
Siempre… excepto el día de hoy.
-Esto sí que es raro… -dijo Yui con sorpresa- No hay absolutamente nadie.
-Creo que nunca había visto un parque de juegos vacío hasta ahora. Las veces que he pasado por aquí siempre veo a varios niños jugando.
-¿Los habrán raptado? –preguntó Yui con curiosidad- ¿Algún flautista se los habrá llevado?
-No creo que hayan sido raptados. Tal vez tenga que ver con la hora, aunque tampoco es muy tarde.
Siendo la chica entusiasta de siempre, Yui decidió hacer de lado el hecho de que el parque estuviera vacío y verle el lado positivo a eso.
-Aunque bueno... si lo piensas bien, es una ventaja que no haya gente por aquí.
-¿Por qué lo dices?
-¿Acaso no es obvio? –preguntó con una sonrisa atrevida.
Tomando como referencia la sonrisa de su senpai, la gatita se hizo una idea de a qué se refería exactamente, lo que la puso un poco nerviosa.
-Cr-creo saberlo ahora, pero…
-¡Podremos subirnos a todos los juegos sin problema alguno! –dijo Yui con entusiasmo.
Azusa se congeló por unos segundos al saber que se había equivocado rotundamente y terminó pensando en otra cosa.
-Ah, a eso te referías. –dijo aliviada.
-¡Claro! ¿A qué otra cosa me podría referir? –preguntó con curiosidad.
-N-No lo sé, tú dime.
Haciendo caso omiso a la respuesta de su gatita, Yui hizo el tema a un lado y prosiguió con su idea de usar los juegos.
-Bueno, de cualquier forma. ¡Vamos a los columpios! –dijo apuntando su dedo al cielo con energía.
-No creo que columpiarse con un helado en la mano sea buena idea. Creo que sería mejor si sólo nos sentamos por ahora.
-Hmm… supongo que tienes razón. Lo que menos quiero es que mi delicioso helado se caiga. –mencionó pensativa- Bueno, por ahora sólo vamos a sentarnos en los columpios.
Al mismo tiempo que disfrutaban de su helado, ambas chicas caminaron hacía los columpios. Cuando finalmente llegaron hasta ellos, dejaron sus bolsos escolares y sus guitarras donde no estorbaran y pudieran vigilarlas; así, sin nada más que un helado en mano, se sentaron.
Al principio no dijeron nada. Ambas continuaban degustando su helado mientras observaban el cielo que tenía un color anaranjado producto del atardecer, que resultaban de alguna forma hipnotizarte y relajador.
-Hoy hace una linda tarde, ¿no lo crees? –comentó Yui.
-Definitivamente.
-¿Crees que se deba a que hoy fue la graduación? –preguntó con una pequeña sonrisa en el rostro.
-Tal vez.
Luego de eso, continuaron mirando el cielo en silencio.
Pasado cierto tiempo, la castaña intentó iniciar la conversación.
-¿Sabes? Hace poco Mio-chan me dijo que me leyera el reglamento de la universidad a donde iremos.
-Oh, ¿y ya lo leíste?
-¡Sí! ¡Lo leí! –contestó orgullosa- Ahora sé que la universidad tiene un montón de reglas, aunque no es como si fueran muy estrictas. Ahora sólo puedo recordar algunas como "no se permiten hacer fiestas en los dormitorios", "no se permite dejar entrar a los dormitorios a cualquier persona ajena a la institución", "ningún alumno tiene permiso de salir de la institución después de las 11 PM ni antes de las 8 AM", entre muchas otras. –explicó- Como dije, todas las reglas son fáciles de seguir y no son estrictas. Todas excepto...
Yui mantuvo el suspenso y no completó la oración.
-¿Excepto cuál?
-Excepto esa regla que dice que no se permite ningún tipo de animal dentro de la institución... –dijo triste- ¡Significa que no voy a ver a ningún cachorrito!
-¿Eh? Pero si hasta yo sé que esa es una regla básica.
-Bueno, yo no lo sabía. –contestó, todavía con tristeza- No podré acariciar ningún cachorro, ni tampoco ningún gato, ni alimentar algún pez… nada.
-Vamos, no es para tanto. –dijo Azusa, sin tomarse muy en serio la tristeza de Yui.
La castaña observaba su helado mientras en su rostro estaba dibujo una cara de decepción de sólo recordar aquella regla. Pero ni eso era capaz de hacer que Yui dejara de disfrutar su cremoso helado de chocolate.
Mientras tanto, aparentemente el hablar sobre esa regla hizo que le surgiera una repentina duda a Azusa. Ella sabía muy bien que su senpai le tenía mucho cariño a los animales, por lo que no pudo evitar preguntarse por qué no tenía ninguna mascota.
Su curiosidad era bastante grande, así que le preguntó directamente.
-Oye, Yui-senpai, ahora que lo pienso… si te gustan tanto los animales, ¿por qué no tienes ninguna mascota? –preguntó con curiosidad.
Como si Azusa hubiera recitado un par de palabras mágicas en lugar de una pregunta, lentamente la castaña levantó la mirada para progresivamente recuperar sus ánimos.
-Oh, ¿quieres saber la razón por la que no tengo mascotas? ¡Hay una historia detrás de eso!
-Sí, me gustaría escucharla.
-Pues verás… hace un par de años mis padres accedieron a comprarnos una mascota a Ui y a mí.
-Oh, ¿significa que tuviste una mascota en tu infancia?
-No, en realidad no la tuve.
-¿Eh? ¿Entonces?
-Sucede que aquella vez nos llevaron a un lugar donde había cientos y cientos de animales lindos para que escogiéramos cuál queríamos de mascota. Había conejos, perros, hámsters, peces, gatos y mucho más. Todos eran encantadores; tanto, que quería llevármelos todos a casa. –dijo con una sonrisa placentera- No tenía el valor de llevarme sólo uno sabiendo que dejaría a todos los demás atrás, así que al final nos fuimos con las manos vacías.
-¿Llevártelos a todos? Eso suena muy…
Azusa dejó incompleta su oración a propósito, mientras la castaña hacía una pequeña pausa degustando su helado.
-En resumidas cuentas, esa es la corta historia de por qué la familia Hirasawa no tiene ninguna mascota. –sonrió- Además, estoy segura de que si tuviera la oportunidad de escoger una mascota ahora, me pasaría exactamente lo mismo.
Con una mirada un poco curiosa, Azusa dio su comentario al respecto.
-Hmm… después de todo es una razón… un poco extraña, aunque no del todo. Mucha gente suele tener problemas a la hora de escoger una mascota.
-Exacto. Toda esa gente que puede escoger su mascota sin problemas debe tener un corazón de acero. ¿Cómo pueden soportar dejar a todos los demás atrás? –se cuestionó con confusión.
-No es que los demás tengan un corazón de acero. –se rio un poco- Simplemente no piensan de la misma forma que tú, Yui-senpai.
-Lo sé, lo sé. –dijo con pocas ganas, las cuales terminarían apareciendo unos segundos después- Pero bueno, suficiente de hablar de mí. ¿Qué me dices de ti, Azu-nyan? ¿Hay alguna razón por la que no tengas mascotas?
-¿Yo? Pues la verdad es que nunca he considerado tener alguna.
-¿De verdad? –preguntó con curiosidad.
-De verdad.
-¿Y no te gustaría tener alguna?
-¿Ton-chan no cuenta como mascota?
-Hmm… supongo que sí. Pero Ton-chan es más como un miembro del club. Yo hablo más de una mascota personal. No te gustaría tener algo así como… ¿un conejo?
Azusa lo pensó un poco antes de responder.
-Hmm… la verdad es que no me gustan tanto los conejos.
-Entonces… ¿qué tal un gatito?
-Podría ser. Después de todo, tengo un poco de experiencia con los gatos gracias a aquella vez que Jun me pidió que cuidara al suyo.
-Ah, hablas de… ehh… ¿Azu-nyan 2?
-Sí, aunque ese no es su verdadero nombre.
-Azu-nyan con un gato como mascota… -pensó en voz alta- Tiene sentido.
-Considerando que siempre me comparas con un gato, supongo que sí. –dijo su kouhai con algo de cansancio.
-¡Oh! Hablando de gatos, acabo de recordar algo.
-¿Hmm?
Yui se levantó del columpio y comenzó a buscar dentro de su bolso. Una de sus manos estaba ocupada sosteniendo su helado que estaba cerca de terminar, así que con una sola mano buscó en las bolsas y sacó el objeto que tenía intención de revelar.
Azusa no tenía una idea exacta de qué podría tener guardando su senpai en su bolso. Normalmente pensaría que lo que tendría guardado serian dulces, pero los dulces fueron descartados al no tener nada que ver con los gatos.
-¡Ta-da! –la castaña alzó con emoción el accesorio que estaba buscando.
Inesperadamente para Azusa, su senpai terminó sacando nada más y nada menos que una diadema con orejas de gato de color negro.
-¿Por qué llevas una diadema con orejas de gato en tu bolsa? Es más, ¿desde cuándo la llevas?
-¿Uh? Sawa-chan me la regaló hoy. Me dijo que era un recuerdo de su parte. Genial, ¿no? –contestó mientras se acercaba a su kouhai.
-¿Qué tiene de genial que te regalen una diadema? -pensó.
-Que amable de Sawako-sensei regalarte eso… supongo.
-¿Quieres probártela?
-No, no quie-
A la mitad de su respuesta Yui le puso cuidadosamente la diadema a Azusa. Su kouhai no intentó evitar que le colocara la diadema, sino que simplemente le lanzó una mirada fría acompañada de una ligera mueca.
-Dije que no quería.
-¿Por qué? Si te ves adorable. –contestó con una sonrisa placentera- Naciste para usar esa diadema.
-No me importa lo que digas, es vergonzoso usarlas. Sobre todo porque soy la única de las 2 que lo hace.
-Oh, ¿entonces te sería menos vergonzoso si yo también usara una diadema así?
-No, sería menos vergonzoso simplemente no usarla.
Yui no hizo mucho caso a su respuesta.
-Hmm… ya que Sawa-chan sólo me dio una diadema, supongo que habrá que compartirla.
-¿De qué hablas? –preguntó confundida- ¿Acaso planeas ponértela?
-Sí, para que no te dé vergüenza.
-No. Como dije, sería mejor si simplemente no la usara.
Mientras la kouhai hablaba, Yui se acercó y le quitó la diadema lentamente. Regresó, volvió a sentarse en el columpio donde estaba anteriormente y cuidadosamente se colocó la diadema. Tardó un poco en acomodarla bien al tener que hacerlo con una mano y sin un espejo.
Cuando, según ella, tenía la diadema bien puesta, la castaña pidió la opinión de Azusa.
-¿Qué tal? –preguntó- No me siento avergonzada ni nada por el estilo. Simplemente se siente extraño usarla porque no estoy acostumbrada a las diademas.
-Bueno, era de esperarse. Es raro que a ti te dé vergüenza algo.
-Hmm… sí, supongo que es cierto.
Ver a Yui con una diadema de orejas de gato no era algo que Azusa viera todos los días, así que de alguna manera le pareció extraño. Azusa la observó, la analizó y obtuvo su conclusión:
Yui se veía adorable. Sobre todo por la sonrisa inocente que estaba dibujada en su rostro. También había una leve brisa que le jugaba a favor y ondeaba un poco su cabello, lo que hacía que se viera aún mejor.
-¿Pasa algo? –preguntó con curiosidad.
-¿Eh? N-No, nada.
Yui no parecía estar muy conforme con la respuesta, sospechando que estaba mintiendo.
-Hmm… ¿podrá ser que estás esperando a que ronronee?
La pregunta tomó por sorpresa a Azusa.
-¡N-No, te equivocas! –contestó nerviosa.
-¿En serio? Pensé que no estarías satisfecha hasta que lo hiciera.
-¿A-A qué te refieres con "satisfecha"?
-¿No lo recuerdas? La primera vez que te pusiste las orejas de gato te pedimos que ronronearas. Por eso pensé que te vengarías ahora y me pedirías que lo hiciera.
-Créeme, me encantaría no recordar ese día… -dijo, como si el sólo recuerdo la irritara- Pero no soy una niña, no te pediré que ronronees por "venganza".
-Esa es una respuesta bastante madura…
-Aunque la forma en la que lo dices me hace pensar que quieres que lo haga, pero no por venganza. –pensó Yui.
La castaña clavó su curiosa mirada en Azusa luego de eso. Pasaron poco menos de 10 segundos antes de que Azusa se preguntara el por qué estaba siendo el centro de atención visual de su senpai.
Aunque en realidad casi siempre lo era.
-¿Ocurre algo? –preguntó Azusa, un poco nerviosa.
-¿Uh? No, nada. -contestó como si se estuviera disculpando por hacerla sentir nerviosa- Sólo… estaba pensando que tu actitud madura y responsable te podrían convertir en una buena presidenta para el club de música ligera.
-Ah, conque era eso. Bueno, personalmente no estoy muy segura de eso. Pero al menos mejor presidenta que Ritsu-senpai sí puedo ser, no es como si fuera difícil.
-Pero ahora que lo pienso, ya que tú serás la presidenta… ¿estaré equivocada si supongo vas a quitar la hora del té? –preguntó preocupada.
-Pues… Mugi-senpai era la que siempre traía el té y los bocadillos, y ahora que se graduó no hay manera de que los tengamos en el club. –dijo, haciendo todo lo posible por no mostrar señales de extrañar la hora del té- Así que sí, lo único que haremos será practicar.
-Me siento mal por la próxima generación de miembros… -dijo con un poco de tristeza- Seguramente tendrás a Ui y a Jun-chan practicando todos los días y no las dejarás descansar ni un momento. Conozco mejor que nadie los "horarios" que haces...
-Así es como debió de ser nuestro club desde un principio, no te quejes. Mi objetivo al ser la nueva presidenta es convertirlo en un verdadero club de música ligera. –dijo con determinación- Aunque bueno, no puedo ser presidenta de un club que están en peligro de ser disuelto. Todavía necesito reclutar un último integrante para asegurar la supervivencia del club.
-Tranquila, aún es muy pronto para preocuparse por eso. –dijo mientras mordisqueaba el cono de su helado para terminárselo de una vez por todas.
-Ah, tienes razón. No puedo comenzar a preocuparme por el siguiente año escolar cuando apenas hace unas horas terminamos el actual. –se rió.
Al igual que Yui, Azusa comenzó a mordisquear con pequeños bocados el cono de su helado. Fue entonces cuando de manera inesperada el celular de Yui comenzó a sonar. La castaña terminó de un bocado el último pedazo de cono que le quedaba. Mientras masticaba de manera increíblemente tierna, Yui sacó su celular y lo revisó, sólo para darse cuenta de que le había llegado un mensaje.
-Oh, es un mensaje de Ui.
Yui comenzó a leer el mensaje en voz alta con la intención de que Azusa también escuchara.
-Dice: "Hermana, ¿dónde estás? ¿Vas a tardar mucho en llegar a casa?"
Asimismo comenzó a decir en voz alta lo que le estaba escribiendo en respuesta.
-"Voy a tardar un poco más. Estoy con Azu-nyan, no te preocupes"… Y… ¡Enviar!
A menos de un minuto de haber mandado el mensaje, Yui recibió la respuesta de su hermana, la cual nuevamente comenzó a leer.
-"A-Ah, espero no haber interrumpido algo. De todas formas, papá y mamá te están esperando, no tardes mucho o se van a molestar".
-¿"In-interrumpido algo"? –pensó Azusa con curiosidad.
-Ah, cierto. Ahora que recuerdo, Ui dijo algo de que iban a festejar tu graduación en casa.
-¡Sí! –afirmó emocionada- Aunque sólo seremos mis padres, Ui y yo. Tal vez la abuela de la casa de al lado también venga.
-¿Qué hay de tus otros familiares?
-No les comentamos nada.
-¿Tampoco van a ir las demás senpais?
-No. Las invité, pero parece que sus familias van a hacer lo mismo, así que todas festejaran en sus casas.
-Ya veo...
La gatita tuvo un pequeño lapso de vacilación.
-Hey, espera; si se supone que van a festejar tu graduación, ¿por qué no te fuiste directo a casa? –preguntó con una combinación entre preocupación y curiosidad- ¿Acaso no quieres que te festejen?
-No, no, nada de eso. –negó no sólo con las palabras, sino también con las manos- Sólo quería pasar un rato comiendo un helado con mi adorable kouhai antes de eso, es todo. –sonrió cariñosamente- Al fin y al cabo, va a pasar un tiempo hasta que la pueda volver a ver.
Tras escuchar eso, Azusa miró al cielo mientras continuaba mordisqueando lo que quedaba de su cono.
-Tarde o temprano iba a llegar este día. Se supone que te veré otra vez dentro de un año y un mes, pero en definitiva eso es demasiado tiempo. Aunque claro, eso también es suponiendo que logre aprobar el examen para entrar a la misma universidad que ustedes.
-Sí, se supone. Afortunadamente para ti y para mí, hay un periodo llamado "Golden Week", en el que tengo planeado visitarte, así como en los otros periodos de receso que haya, como en las vacaciones de verano. ¿No me digas que has olvidado lo que hablamos en Londres? –le sonrió con seguridad.
La mirada de Azusa se volvió más gentil tras escuchar eso.
-No, no lo he olvidado. –devolvió la sonrisa con ternura, para luego volver a su usual personalidad de chica seria- Pero habrá que ver si realmente ocurre o todo se quedará en simples palabras. Lo mismo va para la otra idea que habíamos discutido, sobre comunicarnos los días que sea posible por mensajes y llamadas.
-¡Puedo asegurarte que no son simples palabras! De hecho, aunque entraré a la universidad hasta abril, empezaré a llamarte desde hoy en la noche para que te vayas acostumbrando, ¡así que prepárate! -dijo con una gran motivación.
-Seguro. Mientras no lo hagas tan tarde todo está bien. –evitó sonreír otra vez, aunque estaba alegre por ver la motivación de su senpai.
Mientras Azusa desvió la mirada por cierto tiempo para evitar encontrarse con la de su senpai, Yui nuevamente la miró fijamente con lo que parecía ser motivación, y eventualmente sus miradas terminaron encontrándose.
Aunque le pareció un poco extraño que tuviera la mirada clavada en ella, el hecho de que todavía tuviera puesta la diadema con orejas de gato le agregaba cierto toque adorable.
Sin decir ni una palabra previa y con una mirada más gentil, Yui se levantó del asiento del columpio lentamente y se colocó justo en frente de Azusa, a uno o dos pasos de separación.
-¿Yui-senpai? –preguntó confundida.
Yui habló, usando su usual tono de voz llena de ternura.
-Lo siguiente que voy a decir tal vez suene un poco fuera de lugar. Pero siento que es necesario que lo diga y lo aclare.
Azusa no sabía si era por el ambiente, por la brisa del viento, por lo que acababa de decir Yui o por todo lo anterior, pero de alguna manera sentía como si estuviera a punto de recibir una confesión de amor.
Antes de comenzar a hablar, la castaña soltó un pequeño suspiro.
-Azu-nyan. Sé que me demoré mucho en decirte lo que realmente sentía por ti; mis verdaderos sentimientos hacia ti. Gracias a mi inseguridad y a un suceso llamado "graduación", ni siquiera pude tener un mes de noviazgo contigo.
Yui hizo una corta pausa antes de continuar.
-Pero quiero que sepas que yo deseo pasar mucho más tiempo contigo, Nakano Azu-nyan. Y para cumplir ese deseo, estoy dispuesta a hacer todo lo posible para mantener nuestra relación a distancia, esperando por el día en el que nuestro tiempo juntas vuelva a correr.
Yui le ofreció ambas manos a Azusa para ayudarla a levantarse del asiento del columpio. Mientras escuchaba con atención a su senpai, Azusa tomó las manos de Yui y se levantó lentamente hasta quedar frente a frente a una corta distancia.
-Y cuando ese día llegue, dentro de aproximadamente un año y un mes, te puedo asegurar que te estaré esperando justo en la entrada de la universidad, y te recibiré con un gran y energético abrazo.
Justo después de acabar con su pequeño monólogo, Yui abrazó delicadamente a Azusa. La castaña fue quien tomó el control total del abrazo. Recargó la cabeza de Azusa en su pecho, mientras colocaba su mano izquierda detrás de su cintura y la derecha detrás de su cabeza.
-Te amo, Azu-nyan. Te amo muchísimo.
Mientras Yui abrazaba a su gatita como si quisiera protegerla de todo a su alrededor, Azusa estaba conmovida. Las sinceras palabras de Yui llegaron a su corazón, a tal punto que Azusa devolvió el abrazo, rodeando el torso de su senpai con ambos brazos, mientras parecía estar a punto de llorar.
-Yo… yo también te amo, Yui-senpai.
Más calmada y sin ningún rastro de lágrimas en sus ojos, buscó la mirada de Yui, la cual no tardó en encontrar.
-Espero que no pienses que vas a ser la única de las dos que pondrá de su parte. Yo también haré todo lo posible para que funcione. –sonrió cariñosamente.
-No lo estaba pensando, pero me alegra escuchar eso.
Yui le devolvió la sonrisa, de forma que ahora ambas se miraban y se sonreían con cariño. Definitivamente tenían la mirada de una persona enamorada.
Pero antes de que algo más pudiera ocurrir, el celular de Yui volvió a sonar. Al revisarlo se dio cuenta de que nuevamente era Ui, pero ésta vez se trataba de una llamada.
-Ah, lo siento.
Dejaron de abrazarse y se dieron un poco de espacio. Una vez hecho eso, Yui contestó.
-¿Hola? ¿Ui?... ¿¡Eh!? ¿Mamá?
Al parecer, quien realmente estaba llamando era la madre de Yui usando el celular de Ui. Azusa estaba un poco sorprendida por el hecho de que fuera su madre quien le llamara, lo que también le hizo pensar que, hasta ahora, nunca ha visto a los padres de Hirasawa en persona, ni siquiera en fotografía.
-¿Eh? No, estoy en el parque. Sí, estoy con Azu-nyan, mi kouhai. ¿Que ya es hora de que vuelva a casa? Entiendo, entiendo, ya voy para allá.
Eso último lo dijo un poco desganada.
-¿Eh? No lo sé, no me ha respondido. Sí, tal vez lo haga. Bueno, ya voy para allá; hasta luego.
Luego de eso colgó. Yui guardó su celular y miró a Azusa con curiosidad
-Bueno, tal como escuchaste, mi mamá me está diciendo que vaya a casa.
-Sí, lo sé.
-Pero entonces... ¿vas a venir? -preguntó con alegría.
-¿Eh? ¿Al festejo?
-Claro, ¿a dónde más podría ser?
-¿Por qué lo preguntas tan repentinamente?
-¿A qué te refieres? Te invité al igual que a las demás, sólo que tú no me respondiste nunca.
-¿¡En serio!?
-Sí, hace una semana te mandé un mensaje.
Sin dudarlo ni tomarse su tiempo, Azusa sacó su celular y fue a la bandeja de mensajes. Realmente le había llegado un mensaje hace una semana, pero era de un número desconocido.
-Espera, ¿es este? -le mostró el mensaje.
-Hmm... sí es ese.
-¿Y por qué no lo mandaste desde tu celular o dijiste que eras tú? Al menos podrías haber puesto "Azu-nyan" en el mensaje y habría sabido que eras tú.
-Ehehehe... lo siento, me había quedado sin crédito, así que usé el celular de Nodoka-chan. -explicó un poco apenada- Como sea, entonces... ¿qué dices? ¡Habrá mucha comida!
Mientras dejaba que Azusa lo pensara, Yui fue a recoger tanto su bolso escolar como el estuche de su guitarra, y de paso le llevó sus pertenecías a su gatita.
-Pues… no es como si tuviera algo que hacer hoy.
La castaña se puso el estuche de su guitarra en la espalda como si de una mochila se tratara, y se llevó su bolso escolar colgándolo desde su hombro. Azusa acomodó sus cosas de la misma manera.
-Entonces habrá que pedirle permiso a tus padres.
-Ehh… de hecho ellos no están en casa ahora. Tenían algo importante que atender hoy, así que sólo estuvieron conmigo en la escuela hasta que obtuve mis calificaciones y me felicitaran. Regresarán hasta mañana en la tarde.
-¿Ah sí? Supongo que eso lo vuelve tu decisión.
Aunque la idea le parecía tentadora a Azusa, una pequeña sensación de miedo la invadía al tener presente la idea de conocer a los padres de Yui. O mejor dicho, a los padres de su novia.
-No lo sé… ¿realmente estará bien que vaya? ¿No molestaré a tus padres?
-No te preocupes, son muy amigables, no hay manera de que te encuentren molesta. Ah, y en caso de que te preocupe, no les he dicho nada de lo nuestro, así que puedes presentarte como si fueras una amiga.
-N-No estoy preocupada por eso. –contestó indignada.
-Es un alivio escuchar eso. Estaba pensando que hoy no es un mal día para contarles de lo nuestro…
-¡No! ¡Definitivamente no lo hagas! –contestó con preocupación
-Te atrapé. –le dijo con un tono burlón, mientras picaba su mejilla con el dedo índice y le sonreía al comprobar que estaba en lo cierto por pensar que estaba preocupada.
Aunque estaba avergonzada, Azusa hizo una mueca de molestia después de eso. Yui se dio media vuelta y dio 3 pasos en dirección a su hogar. Se quedó inmóvil por 2 segundos y nuevamente dio una media vuelta.
-Entonces... ¿vienes?
La resolución final de la gatita salió tras plantearse la idea de que no debía de acobardarse por la idea de conocer a los padres de Yui.
El rostro de Azusa pasó de tener una mueca, a parecer de alguien confundida, pasando por la última fase, transformándose en una sonrisa segura.
-Está bien. Iré.
Tras aceptar la invitación, Azusa comenzó a caminar en la misma dirección en la que caminó Yui hace poco. Continuó caminando y pasó de largo a su senpai, sin detenerse. Yui la siguió, apresurándose al principio para caminar junto a ella y no detrás de ella.
-Estoy segura de que mis padres se alegrarán de conocerte. –sonrió- Después faltará que yo conozca a los tuyos.
-No estoy muy segura de que eso llegue a suceder. Al igual que los tuyos, suelen no estar mucho en casa.
-¿De verdad? Hmm… entonces, lo otro que falta es que me muestres tu habitación.
-No tengo intenciones de mostrarte mi habitación.
-¿Ehhh? No es justo, tú ya has visto la mía varias veces.
Mientras más se alejaban del parque, las voces sonaban cada vez más distantes.
Sin apresurarse, Yui y Azusa se dirigieron a la casa de Yui, disfrutando de sus usuales conversaciones en el camino mientras lentamente la noche caía.
Aunque no era seguro que no se volvieran a ver antes de que iniciaran las clases, ambas tenían muy presente el hecho de que en unas horas más, su tiempo juntas se detendría.
Pero sabían que no se detendría para siempre.
Sólo sería hasta el día en el que se encontraran de nuevo.
Aquí termina este fanfic.
La verdad, no sé bien qué decir ahora.
Bueno, estoy feliz de haber finalizado por fin esta historia. Me divertí mucho escribiéndola todos estos meses (especialmente el capítulo de la cita), y estoy conforme con lo que escribí.
Digo, para ser de un novato no quedó tan mal (?.
Me he puesto a leer los primeros capítulos que escribí y... yo diría que he mejorado, pero no mucho. Aún hay cosas que me gustaría mejorar, así que espero hacerlo mejor la próxima vez
¿Eso quiere decir que escribiré algún otro fanfic en el futuro? Es posible, aún no lo sé. Todo depende de si me llegan las ideas (que de hecho tengo algunas).
Este capítulo fue hecho con amor tanto a la escritura como al YuiAzu.
Muchas gracias a todos los que se quedaron hasta la última parada del tren, se los agradezco de corazón. También gracias al pequeño grupo de personas que dejaba algún comentario.
Desde ahora (a falta de un medio de comunicación), están en su derecho de pensar que me morí. Pero no me maten tan trágicamente, por favor.
¡Hasta la próxima!
