Este fic participa en el Reto #14: "Amortentia al azar" del foro
Disclaimer: Yo nada tengo y nada soy… Harry Potter y el potterverso (así como sus millones) pertenecen a JK Rowling, lo único que hago yo es jugar con sus personajes un rato para diversión mía y tortura de otros.
Advertencias:
Esta historia contiene material subido de tono (lime-lemon), pareja slash, tal vez un poco de OoC y muchas incoherencias
Lirios
Terco como era, Potter no había cejado su empeño en acompañarme siempre. La mayor parte del tiempo la pasábamos diciendo comentarios ácidos, peleando abiertamente o tres de cada cinco ocasiones llegábamos a peleas con puño limpio.
Había que agradecer a la vena Gryffindor de Potter ya que mi variedad de hechizos disponibles se encontraba muy limitado para un duelo. Era sumamente agradable pelearnos a golpes, la adrenalina fluía con mayor intensidad, tan primitivo e intenso, que resultaba liberador, debimos hacerlo desde siempre.
Pese a todo resultaba un mal necesario, además era bastante divertido para variar vencerlo en algo y aún más que él no lo admitiese…
—Deberías revisar la prescripción de tus lentes Potter, te gané.
—En tus sueños Draco…
—No seas mal perdedor Potty, me debes una cena.
—Claro que no… y no me digas Potty, estúpido Malfoy—mientras emitía estas palabras me daba un cerrón con la motocicleta, casi haciéndome perder el control, me apeé de la moto mientras él hacía lo mismo.
—Qué carajos haces ¿verificar que tengo mejor control o perdiste tu habilidad para manejar en línea recta?
—Te reto, esta desviación es pura terracería y las dos terceras partes curvas pronunciadas…
—Ya te gané la semana pasada y te recuerdo, aún me debes los Fizzing Whizzbees — retiré mi casco para dirigirle la patentada y despectiva mirada Malfoy, el lanzó su cabeza hacia atrás, buscando la manera de convencerme.
—La cena, dulces y toda la cerveza que te puedas tomar hoy…
—No cerrones y no magia.
—Tienes un trato — me tendió la mano y mientras recordaba por qué esta imagen me resultaba familiar, mis ojos merodeaban por el tablero.
—Nos queda menos de medio tanque y forzar la máquina nos llevará derrochar mas gasolina.
—Lo he recorrido con menos ¿o es tu inseguridad que sale a flote? —me enfundé el maldito casco, encendí el motor y me dirigí al borde de la desviación.
—Espero que tengas hambre Potty, porque estás a punto de comer polvo…
Arrancamos a toda velocidad, la terracería estaba en terribles condiciones; piedras sueltas, el camino se había reducido por deslaves, etc. Parecía carrera de motocross, pero ninguno se encontraba dispuesto a ceder ante el contrario.
Casi podíamos adivinar feroces miradas por debajo del visor, habíamos llegado al área más sinuosa del camino, escuché el patinar de sus llantas pero no la caída. Esta era mi oportunidad para ampliar la ventaja que duramente le había sacado.
Poco después sentí vez que iba perdiendo potencia, no necesitaba voltear al tablero para saber qué era lo que estaba pasando…
—Estúpido cuatro ojos, que me alcance para ponerle las manos encima — estacioné mi vehículo y crispé mis puños alrededor del manubrio mientras lo esperaba almacenando mi ira, pero no veía que el condenado llegara a mi lado. Quedarse sin gasolina kilómetros antes o que esto fuera otra broma eran mis posibilidades. Y no sabía cuál me enfurecía más.
Retiré las llaves del switch y retrocedí caminando por la terracería, no pensaba gastar la reserva buscando a este imbécil. Cinco minutos después lo ví caminando con su motocicleta, mi ira se encontraba en niveles estratosféricos y no pude contener mis ganas de correr hacia él embistiéndolo.
Rodamos por la tierra, él me tomó de los hombros para separarme, lo acometí por segunda ocasión, pero ya no se midió soltando un gancho a mi costado izquierdo, le respondí con dos más a su abdomen, forzándolo a soltarme, lo tomé de las solapas para derrumbarlo y sobre él le solté dos golpes a la mandíbula, él dio una patada para jalar mi torso hacia atrás y rodamos sobre la tierra.
Me arrastré para librarme de su agarre, pero fué más rápido montándose sobre mi espalda, sujetó mi cuello con su brazo. Hice un esfuerzo sobre humano, logré levantarme y dejarme caer de espaldas, para deshacer su abrazo, me incorporé lo más rápido que pude y solté un puñetazo que de nuevo lo mandó al piso, me coloqué sobre su abdomen, pero el sujetó mis puños con fuerza descendiéndolos a sus costados y al no poder movilizarlos emití un grito de rabia y frustración.
La respiración de ambos se encontraba agitada, las pupilas dilatadas, el sudor que nos bañaba se mezclaba con la tierra, sangre manchaba nuestras camisas sin estar seguros de quién era, ninguno cedía para liberar al otro, sentía su mirada cada vez más cerca, más penetrante, tenía ganas de morderlo, golpearlo, acerqué mi rostro hasta casi rozar su boca para emitir un largo.
—Te lo dije Potty— liberó una de mis manos para sujetar el cuello de mi camisa y mantenerme en esa posición.
—Odio ese apodo Malfoy — sus ojos chispeaban y en cuestión de segundos aún ignoro quién se estampó en la boca de quién, no reprimí mis ganas de morderlo, lo cual desencadenó otra lucha por la dominación del otro, mis dedos se incrustaban en su cuello, mientras él tironeaba mis cabellos. Su lengua enviaba descargas eléctricas por todo mi cuerpo, todo era salvaje y desquiciado, mi cerebro no lograba conectar nada excepto furia y placer mezclados inundando mi torrente sanguíneo. Hasta que percibí un sabor metálico en nuestras bocas que me retiré, horrorizado.
Caminamos hasta una posada que se encontraba a una media hora en silencio, por la mañana iríamos a la gasolinera. El cuarto en que nos alojamos era pequeño y decadente, como la madriguera Weasley.
No pude resistir más de un minuto antes de meterme a la regadera, quería lavar, el lodo, la sangre y la saliva de Potter con el agua que caía de mi cuerpo, tallarlo hasta arrancar toda la confusión que me embargaba, busqué una barra de jabon infructuosamente.
—Y tenías que meternos en un estúpido motel de paso que ni jabón tiene…
No hubo respuesta, escuché el cerrar de la puerta del baño, cerré los ojos al tallarme la cara y sentí que una mano recorría mi abdomen restregándome algo pequeño, resbaloso y con un aroma particularmente conocido.
—Es jabón Lirio, pero por hoy tendrás que conformarte…
Nota del autor: se que les había prometido un lemmon(mi primero con pareja Slash), pero este malvado límite de palabras ha cercenado mi fic por mitad sin dejar espacio al ¿por qué Draco ama el olor al jabón chiquito?
y nota número 2, para aquellos que no sean de México, el jabón Lirio es un jabón de tocador, que pues no es muy corriente, pero cae mucho por los estándares de Draco para lo que su piel necesita para ser aseada
