Este fic participa en el Reto #14: "Amortentia al azar" del foro

Disclaimer: Yo nada tengo y nada soy… Harry Potter y el potterverso (así como sus millones) pertenecen a JK Rowling, lo único que hago yo es jugar con sus personajes un rato para diversión mía y tortura de otros.

Advertencias:
Esta historia contiene material subido de tono (lime-lemon), pareja slash, tal vez un poco de OoC y muchas incoherencias


Ajo


Cierro los ojos por un instante, me concentro en la frecuencia de mi respiración, intento inspirar lo más profundo posible y exhalar de manera mesurada, acompasada, descargando toda mi agitación en ella. Dejo en blanco mi mente, no sólo he dejado atrás los problemas emocionales, ahora también empiezo a evadir el cansancio, el dolor, aumento el ritmo y siento un escozor en mis pantorrillas, creo que he estado administrando mi energía, volteo al otro carril, la ventaja es mínima, pero su paso era descuidado, señal inequívoca de cansancio.

Empiezo a apretar cada vez más mi paso hasta el momento de entrar a la última curva, desfógame al mover la máxima velocidad posible, mis piernas, ampliando mi zancada y la meta cómo único objetivo frente a mis ojos.
Casi caigo de bruces al disminuir la velocidad… Él llega unos segundos después con una marcada expresión de dolor físico y espero que también emocional.

—Potter resígnate, ni la velocidad ni el control es lo tuyo, ¿en cuántos deportes más quieres que te gane?

—¿Quieres que te recuerde cuantos partidos de quidditch me ganaste en la escuela?

—Tú mismo lo has dicho, tiempo pasado. Parece que la falta de comodidades ha desarrollado al máximo mis habilidades cómo atleta.

—¿Y el estar fogueándote con migo no?

—Pues aunque sudemos mucho, creo que "foguearme" contigo no es deporte, tal vez ejercicio vigoroso — mientras digo estas palabras me acerco lentamente a Potter, acaricio su entre pierna discretamente mientras susurro a su oído —Quieres seguir ejercitándote… O ya se dan por vencidas tus piernas— esto último lo añado tras una pausa al sentir como un escalofrío recorre el cuerpo de Harry.

— ¿No sería mejor transportarnos a unas instalaciones deportivas más adecuadas? Sólo lo digo para un mejor desempeño…

Su cara continuaba enrojecida y su respiración se agitaba, pero algo me decía que no era por lo que acabábamos de correr.

—Me baño y te alcanzo en casa—Le doy un beso rápido sobre los labios. Harry rueda los ojos, pero sabe que no puede convencerme.

Ya dentro de los vestidores, echo mi ropa deportiva a una bolsa plástica de mi valija, el agua fría recorre mi cuerpo, mis músculos se tensan de nuevo, la temperatura del agua y el olor intenso del jabón me van revitalizando, se llevan el estrés, la tierra y el cansancio, aunque aún no siento que el maldito olor me haya abandonado. Me rocío por segunda vez mi perfume favorito cuando una voz me interrumpe…

—¿De nueva cuenta bañándote en perfume Malfoy?

—Desaparece Jhonson

—Sólo tú notas ese aroma después de tanto. Pero sabes, si tanto te molesta deberías dejar de comerlo—Le dirijo una mira de fastidio mientras cierro de un portazo mi locker, espero que el estúpido entienda que también doy por zanjado el tema—¿Que?

—Vete al carajo…

Conforme camino a casa mi enojo desaparece y mi mente vaga entre, el trabajo, la audiencia anual en el Wizzegamot y las reparaciones del jardín, no comprendo cómo aún Potter es tan torpe con las pociones, resulta un misterio cómo pudo ser la mascota de Slughorn, meto la llave a la cerradura, la giro y al abrir la puerta un vapor blanquecino sale a mi encuentro…

Aspiro hasta llenar los pulmones de él y dejo caer mis cosas en la entrada, dirigiéndome instintivamente al origen de tan embriagador aroma, las cebollas brincotean y se caramelizan en el aceite, mientras que Harry con la otra mano sofríe unos camarones que empiezan a curvearse y ponerse rosados en la mantequilla derretida y el ajo que se encuentra en el fondo de la sartén, deslizo un brazo alrededor de la cintura de Harry abrazándolo por la espalda, mientras cierro los ojos para llenar de nuevo mis pulmones con el aroma de la comida.

Harry se pega hacia mí y siento una ligera presión sobre mis labios, los abro y suavemente introduce un poco de comida, apenas con una temperatura tolerable, la suave carne del camarón parece desbaratarse en mi boca inundándola con el sabor de la mantequilla ampliamente dominada por el ajo. Los vellos de mis brazos se erizan e inconscientemente emito un gemido de satisfacción clavando mis dedos en su abdomen.

—Tardaste demasiado—esta expresión más que reproche suena a desesperación, a deseo, reforzándose con su espalda que se frota contra mi pecho mientras lo abrazo.

—No lograba quitarme el aroma de la piel — su mirada cambia y veo un atisbo de pena en la misma.

—Puedo intentar cocinar con condimentos diferentes, no pensé que te fastidiara tanto el aroma, pensé que era sólo vanidad— el volumen de su voz desciende al expresar sus últimas palabras, me toma un segundo conectar las cosas, supongo que jamás se lo había expresado, tomo su barbilla para levantarle la cara.

—No te atrevas cara-rajada— tomé un suspiro para continuar— Odio transpirar el ajo, pero es el precio justo a pagar… Amo llegar a casa y que se encuentre impregnada de lo que cocinas, mis glándulas salivales empiezan a trabajar desde que giro el pomo de la puerta… Es el aroma a casa, a mí casa…

Deposito suaves besos sobre el cuello de Harry, el cual también se ha impregnado del aroma se siente tibio y suave como los camarones, recorro con mi lengua su quijada, mientras mis dedos recorren el relieve de su espalda, desplazo mi mano izquierda a su nuca para reforzar mi agarre y tomar entre mis labios su lóbulo… El crepitar de las cebollas se incrementa y un incipiente aroma a chamuscado llega a mi nariz, Harry se aparta y gira hacia la parrilla…

—¡Draco! Nunca escuchaste la expresión de "la cocina es el marido más celoso" —mientras tanto irritado retiraba del fuego las sartenes.

—Pues la persona que inventó ese refrán no me tenía a mí como marido — Vuelvo a capturar sus labios, ahora con desesperación y un poco de violencia hasta que él enreda sus piernas sobre mi cintura y camino con él a cuestas fuera de la cocina.


Le he corregido algunos detalles ortográficos y que puedan mejorar un poco la coherencia de algunas frases(lo anterior posterior al reto), a lo mejor y ya no se ajusta al límite de palabras previamente estipulado. Gracias por tomarse 5 minutos para leer la historia y manténgase al pendiente, ya que ese lemmon mutilado del capítulo 2 pugna por salir de mi PC como historia externa. Saludos