Aléjate de mi pero quédate cerca
Capítulo 2: Despertar
Allura y Coran se encargaron de despachar en naves particulares a los prisioneros rescatados por el equipo dirigiéndolos cada uno a sus respectivos planetas, cerciorándose previamente de brindarles atención médica, alimentos y demás.
Mientras tanto los leones volvieron a sus hangares en el castillo. Rápidamente sus pilotos salieron corriendo en busca de su compañero azul para ver si se encontraba bien, quien aterrizo un poco más tarde que los demás.
Lance sujeto bien a Lena, suspiro profundamente y se levantó de su asiento con ella en brazos, haciendo una mueca de dolor por sus heridas. Miró simbólicamente hacia el techo de la cabina y habló en voz baja a su león- "vendré pronto y te limpiaré, lo prometo" – dijo refiriéndose a la sangre que quedo en gran parte del piso y en algunas secciones de la pared. Bajo de su nave con pesadez y esfuerzo para encontrarse con sus compañeros que lo esperaban fuera.
-Lance! Estas bien! ¿¡Por qué no dijiste que estabas herido!?- Shiro fue el primero en correr en su ayuda junto con Hunk que lo siguió por detrás- Avísenle a Coran que prepare las capsulas de curación- Ordeno el paladín negro el ver el estado de los dos jóvenes frente a él. Keith asintió y salió corriendo en busca de Coran.
El líder de los paladines tomo a la chica de los brazos de Lance para alivianarle la carga, este último se tambaleó débilmente pero los brazos de Hunk le impidieron caer a piso tomándolo por los hombros.
-Cielos amigo, estás hecho un desastre- El paladín amarillo le sonríe con preocupación al ver la sangre que salía de sus heridas, principalmente de su pierna izquierda. Su cuerpo estaba también lleno de moretones y heridas de bala leves.
-Prffff, ¿esto? No es nada para el caballero Lance!- fanfarroneó como suele hacerlo, señalando sus heridas que aun sangraban, para que su amigo no se preocupe, pero era evidente que estaba haciendo un gran esfuerzo para mantenerse en pie.
-Si si, claro señor caballero, ahora quédate quieto- le respondió Hunk perdiendo un poco la paciencia.
Shiro se dirigió hacia enfermería donde se encontraban las cápsulas, seguidos de Hunk quien ayudaba a Lance a caminar y de Pidge quien observaba toda la situación en silencio, atenta por si necesitaban su ayuda.
Una vez allí se encontraron con Keith, Coran y Allura, estos últimos cada uno al lado de una capsula, esperando a los heridos. Allura indicó a Shiro que se acercara a ella, ambos colocaron con suavidad a la joven herida dentro de la capsula, que se cerró rápidamente para comenzar el proceso de regeneración.
-No pienso meterme ahí otra vez!- Protesto Lance al verlo a Coran llamándolo desde la otra capsula.
-Que entres allí no es una sugerencia- Respondió la princesa con una clara voz de autoridad quien se acercó a él y lo empujo por la espalda para que se metiera dentro mientras le sacaba parte de su armadura a manotazos. Luego de batallar ridículamente unos minutos, Allura perdió la paciencia y haciendo uso de su increíble fuerza lo obligó a entrar a la máquina. Lance se quejo unos momentos más hasta que se quedó profundamente dormido.
La sala se quedó en silencio. Todos observaban a ambos humanos detenidamente, con más interés por la muchacha. La princesa alteana se acercó a su cápsula y la observó con tristeza al ver su cuerpo con cicatrices grandes y notorias, claro indicio de que la han torturado o cosas aun peores.
-Maldito Zarkon, no tiene límites- casi susurró, pero su rostro ahora reflejaba un odio infinito. Su rostro se suavizó al sentir una mano sobre su hombro, se volteó a ver, era Shiro.
-Entiendo su ira princesa, pero piense en positivo, hoy pudimos rescatar a muchos y lo seguiremos haciendo, es cuestión de tiempo para que Zarkon y su imperio caigan.-intentó animarla con sus palabras, algo que al parecer funcionó, ya que ahora veía gran determinación en su mirada.
-Eso es verdad, esto nos demuestra que aun tenemos un largo camino que seguir.
-Oh si, más vale que estén preparados porque Voltron va a aplastarlos!- Hunk hizo una mueca junto con un tono rapero para divertirlos y alivianar la presión lo que hizo que todos rieran.
-Quien es ella? Y como ha llegado hasta aquí, estamos a miles de galaxias de distancia de la tierra- Pregunto Pidge mirando a Lena curiosamente mientras se ajustaba sus gafas. Nuevamente el silencio reinó en la sala, todos se preguntaban lo mismo, era muy extraño.
-Supongo que nos enteraremos cuando sane y despierte- dijo Coran encogiéndose de hombros.
-Por el momento tómense un descanso paladines, ha sido un día muy largo- Sugirió la princesa mientras se daba media vuelta y salía de la sala médica. Todos asintieron y salieron tras ella, algunos a sus habitaciones, otros a pasear por la nave, a seguir trabajando o a comer algo.
Pasaron largas horas en calma. Cada quien en lo suyo, todos disfrutaban los momentos de tranquilidad lejos de ataques enemigos.
Una de las capsulas terminó su proceso de curación. Lentamente, el paladín azul abrió los ojos con pesadez, sentía su cuerpo adormilado. El vidrio frente a él se abrió liberando un poco de frio hacia el exterior. Se estremeció un poco y se froto los brazos para entrar en calor. Odiaba esas capsulas con todo su ser. Camino unos pasos y vio a un lado de su capsula una manta prolijamente doblada sobre el piso. Debió ser Coran pensó él mientras la tomaba y se envolvía en ella esperando calentar su cuerpo.
Camino pesadamente y se dejo caer sobre una de las escaleras que estaba en la sala acurrucándose en la manta. Suspiro cansado y levanto la vista para encontrarse con Lena aun en proceso de cura. Su rostro se veía tranquilo a comparación de hacia unas horas antes, cuando se encontraban en la nave en medio de todo el balacero enemigo. Se perdió unos minutos viendo como su cabello ondulaba lenta y grácilmente dentro del líquido donde se encontraba. Debe ser una persona muy valiente pensó para sí mismo, al recordar como los demás compañeros de celda le comentaron que se arriesgo para enviar esa señal de auxilio por ellos.
Su vista bajo ahora deteniéndose a ver una enorme cicatriz que comenzaba desde su hombro izquierdo y se perdía por debajo de su ropa en medio de sus pechos, al parecer se extendía mucho más de lo que se podía ver.
-Lance, ¿cómo te sientes?- La voz de Pidge lo saco de sus pensamientos, asustándolo un poco. Se volteó rápidamente con un leve sonrojo en su rostro, avergonzándose un poco de que lo pescaran observando tan detenidamente a la muchacha nueva. Por suerte para él, su compañera pareció no darle importancia a eso.
-Hey Pidge, estoy bien, que haces aquí? – Su antigua compañera de clases se acerco y se sentó a su lado.
-Tome un descanso, estaba haciendo unos arreglos a mi león hasta que vi las horas que han pasado y me di cuenta que tenía hambre- se rio tomándose su estómago con una mano- así que de paso pase por aquí a ver si todo estaba en orden.
-¿Acaso jamás te cansas de trabajar?- Lance la mira levantando una ceja. Su compañera era muy dedicada y siempre admiró mucho como le apasionaba su trabajo.
-¿Que puedo decir? Disfruto haciendo esas cosas- ella se encoge de hombros sonriendo.
Hablaron de cosas poco importantes por un rato hasta que Pidge decidió retomar su camino a la cocina, su estómago estaba rugiendo ya.
-Iré a ver si Hunk ha dejado algo para comer, aunque lo dudo mucho – ella suspiro con sus ojos cerrados, teniendo falsas esperanzas de encontrar algo comestible -Deberías ir a descansar, ella parece que aún no va a despertar- dijo al ver que Lance volvía a ver sin querer el rostro de la joven frente a él.
-Supongo que tienes razón- Se levantó y salió de la sala tras su compañera pero dirigiéndose al lado contrario hasta llegar a su habitación. Se quitó la parte negra de su traje de paladín que aún tenía puesta, se colocó su bata y se echó sobre su cama, los efectos de la cápsula de cura siempre lo dejaban muy somnoliento. Antes de que se diera cuenta, se quedó profundamente dormido.
A la mañana siguiente, todos se encontraban animadamente desayunando, como era de costumbre, hablando a los gritos o peleando o compitiendo por cosas insignificantes.
Allura interrumpió un momento una de las típicas discusiones entre Keith y Lance para interrogar al último sobre la chica castaña que había rescatado, jamás dejaría a nadie a su suerte, mas con esas heridas, pero tenía que admitir que se sentía incomoda al traer a una completa extraña a su nave.
-Lo único que se sobre ella es que su nombre es Lena, estuvo inconsciente la mayor parte del tiempo debido a sus heridas, así que no pude averiguar mucho más- Explico Lance mientras se encogía de hombros para luego llevarse un pedazo de comida a la boca. –Estaba atrapada con el resto de los prisioneros, al parecer estaban todos preocupados por ella, por lo que asumo que tenían un vínculo fuerte o algo de eso. –dijo con la boca medio llena.
-Quieres por favor dejar de hacer eso –Pidge lo miro con un poco de repulsión mientras veía como saltaban pedazos de comida de su boca.
-Eso es entendible, cuando pasas tanto tiempo cautivo en una nave de seres que siquiera sabias que existían es muy fácil generar ese tipo de vínculos o confianza con demás sujetos en la misma situación- Shiro se cruzó los brazos, sabía mejor que nadie que para sobrevivir se necesitaba la mayor cantidad de aliados posibles, ya sean prisioneros en la misma circunstancias o no.
Una pequeña alarma sonó interrumpiendo la charla, indicando que el proceso de cura de la otra cápsula estaba terminando. Todos se apresuraron hacia la bahía médica, ansiosos por conocer e interrogar a la muchacha rescatada.
Esperaron pacientemente hasta que la capsula se abrió. Lentamente ella abrió los ojos y dio un paso hacia afuera algo tambaleante. Se sentía desorientada y tenía mucho frío, se cruzo de brazos para calentarse un poco. Observó seriamente a su alrededor mirando los rostros de todos los que estaban presentes quienes la miraban ansiosos pero en silencio. Paseo su vista por todos hasta que llegó a la de Lance, achico un poco los ojos y lo miró con una expresión confusa, tratando de hacer memoria, su rostro le resultaba familar. Pasaron unos largos segundos hasta que sus recuerdos de las últimas horas la golpearon intensamente. Se llevo una mano a su cabeza, se sentía mareada y le dolía un poco.
Una manta se poso sobre sus hombros, se asusto al tacto y se dio vuelta rápidamente para ver a Coran. Dio un paso hacia atrás algo asustada.
-Tranquila, estamos aquí para ayudarte- Allura se acerca a ella y le extiende la mano- Me llamo Allura, soy la princesa de Altea, este de aquí es mi asistente Coran- se inclinó un poco hacia su izquierda para señalar al pelirrojo-Y estos son mis paladines, quienes te ayudaron a ti y a tus compañeros a escapar de aquella nave Galra.
La muchacha se quedo unos minutos en silencio, procesando toda la información
-Mi nombre es Lena- aceptó el saludo de la princesa tomando su mano y apretándola fuerte- Les agradezco mucho su ayuda
-Debes estar hambrienta, ven por aquí por favor- Coran la guió hasta el comedor, seguido por el resto del equipo. Una vez allí, sirvió algunos platillos tradicionales Alteanos. Lena no pudo evitar mirarlos con extrañeza, se veían raros y poco comestibles, pero su hambre era mucho mayor, por lo que lo ignoro y comenzó a comer.
Charlaron unas largas horas, más que nada Allura y Lena, el resto solo escuchaba o agregaba un bocadillo a la conversación. Lena resultó ser un mecánico del Cuartel Galáctico, de la división secreta. Había sido enviada junto con un equipo a una misión de rescate luego de la desaparición de un equipo de reconocimiento en la misión kerberos. Se encontraron con la sorpresa de que esa luna estaba invadida por alienígenas, los Galra, quienes los atacaron inmediatamente, su equipo logro escapar pero ella fue capturada mientras ayudaba a sus compañeros a huir.
-Imagino Shiro que te ha pasado algo similar, verdad?- Dijo mirándolo, lo había reconocido desde un principio, pero no le parecía prudente hablar directamente de ese tema. El paladín negro se sorprendió al oír su historia, jamás se hubiera imaginado que enviarían una tropa de rescate a por ellos. Asintió y le conto brevemente su historia, acerca también de la desaparición de sus compañeros de misión en ese entonces.
-Creo que es suficiente de charla por hoy, ven conmigo Lena, te mostraré tu habitación para que puedas descansar.
-Mi… mi habitación?-Miró a Allura confundida- ¿acaso no volveremos a la tierra?
El ambiente se torno silencioso y un poco tenso. La princesa la miró con compasión y luego de una breve pausa se paró frente a ella.
-Ir a la tierra es un objetivo imposible en este momento, estamos a miles de galaxias de distancia, por no mencionar que correríamos el riesgo de que Zarkon nos rastreé hasta allá e invada también su planeta. No podemos permitirnos ir hasta allí hasta terminar con ellos.
Lena agacho su cabeza y suspiró para ahogar el dolor y frustración que la invadieron al escuchar las palabras de la princesa.
-Entonces ayudaré en su misión lo mejor posible - Se paro firme y la miro directamente a los ojos con determinación, no se consideraba una persona débil. Ayudarlos era lo menos que podía hacer luego de que la rescataran. –Me tuvieron tanto tiempo cautiva que retrasar mi regreso a la tierra no le hará daño a nadie – Sonrió al final.
-Me alegro que estés dispuesta a ayudarnos- Exclamó alegremente Allura quien la tomo de la mano y la guió hasta la zona de las habitaciones. Se pararon frente a una puerta que se abrió ante ellas automáticamente. La habitación era mediana, tenía su propio baño personal y una cama pegada contra la pared izquierda. Tenía unos compartimentos que Lena asumió que eran una especie de armarios para guardar sus cosas y una mesa con una luz sobre ella en el otro extremo derecho acompañada de una silla.
-Allí dentro tienes algo de ropa que te he conseguido, espero te siente cómoda, vendré en unas horas para mostrarte todo el castillo.- Allura se dio media vuelta y se fue de la habitación dejando a Lena para que pueda asentarse y descansar.
Lo primero que hizo fue tirarse sobre la cama boca arriba con un brazo sobre su frente y otro estirado hacia el costado. Se quedo allí unos diez minutos pensando en todo lo que había sucedido. Quería volver a su hogar, pero todo indicaba que aun faltaba mucho tiempo para eso.
Suspiró y se levantó, se dirigió hacia donde se encontraba el armario, lo abrió y saco un par de prendas de ropa. Eran similares a la ropa que llevaba la princesa, por lo que supuso que eran tradicionales de su raza. Reviso entre todo, la mayoría eran fladas cortas o largas, odiaba usar prendas de ropa tan femeninas. Siguió buscando hasta que encontró unas calzas, negras con cortes en blanco dorado y turquesa. De un lado tenía una pierna larga y del otro lado una hasta la altura de la rodilla. Junto con la calza, había doblada prolijamente una musculosa que hacia juego en diseño y colores.
-Supongo que esto servirá- dijo encogiéndose de hombros. Se quitó su ropa que estaba rota y desgastada por los maltratos que recibió cuando estaba encarcelada y la tiro en un cesto que había en el baño. Dejó preparada la ropa nueva sobre la cama y se metió a la ducha para asearse y relajarse un poco. El baño estaba equipado con todo lo básico que necesitaba, incluso elementos de tocador como peines, jabones, champús, desodorantes, hasta incluso perfumes.
Luego de lo que estimó que fueron 40 minutos bajo la ducha, decidió salir de ésta al ver que sus dedos comenzaban a arrugarse un poco. Se secó el cabello y el cuerpo con una toalla y se probó la ropa que había escogido anteriormente. Se sorprendió al ver que el talle le quedaba a la perfección, sin mencionar lo cómodo que era.
De repente escucho unos golpesitos, alguien estaba llamando a su puerta. Suspiro pesadamente, tenia deseos de descansar un poco, pero al parecer Allura se adelantó en su "visita guiada" a la nave.
Caminó hacia la puerta y apretó un botón que intuyó era el interruptor para abrirla. En efecto, la puerta se abrió descubriendo tras ella a Lance.
-Hey! Tú eras… Lance, verdad?- El paladín azul asintió con la cabeza- Me disculpo por no haberte dado las gracias antes personalmente por haberme salvado- La joven castaña le tendió la mano con una sonrisa de gratitud, a lo que Lance le correspondió inmediatamente.
El joven moreno sintió un impulso eléctrico que recorrió todo su cuerpo en el instante en que sintió la suave piel de su mano. Se quedo callado contemplándola por unos segundos, respirando profundamente el aroma del perfume que se mezclaba con el aroma a piel mojada y jabón. Su cabello caía suelto húmedo sobre sus hombros y la ropa que llevaba puesta le marcaba muy bien la silueta. Se sonrojó y sonrió tontamente, cosa que no paso desapercibida por Lena, quien le quitó su mano rápidamente.
-¿Qué diablos estas mirando tonto? – Entrecerró sus ojos, su expresión ahora paso a enojo y disgusto acompañada de un leve rubor en sus mejillas. El paladín sacudió su cabeza, prestando atención a la realidad nuevamente.
-¿Acaso no me merezco una mejor recompensa por haber salvado tu vida?- Dijo poniendo una pose heroica y juntando sus labios a modo beso, poniendo su rostro frente a ella pero a una distancia considerable.
-Oh! Claro! que descortés de mi parte- Lena fingió sorpresa y se acercó a él tomando su rostro entre sus manos, Lance cerró los ojos esperando su tan ansiado beso de recompensa, pero chilló al sentir un golpe muy fuerte en su estomago a cambio. La muchacha lo había engañado.
-En tus sueños idiota- Lena se dio media vuelta y cerró la puerta de su habitación en la cara del paladín.
-No entiendo que tan difícil puede ser agradecer de una manera más cariñosa- refunfuñó con cara de disgusto, llevándose una mano a su estomago para tratar de aliviar su dolor. Luego de unos segundos, se dio media vuelta y se perdió por el fondo del pasillo.
Aquí el segundo capítulo. Disculpen si la introducción al personaje de Lena fue algo larga, traté de hacerlo lo más breve posible para que se entienda más o menos su situación y personalidad.
Espero les haya gustado, nos vemos en el siguiente capítulo!
