Aléjate de mi, pero quédate cerca.

Capítulo 5: Insomnio


Estaba todo oscuro, apenas podía ver con las tenues luces azul celestes que alumbraban débilmente en su habitación. Sentía calor, mucho calor, su cuerpo ardía como el infierno con cada delicado roce en su piel desnuda que ella le proporcionaba. Su cálido y agitado aliento golpeaba contra su cuello y eso lo volvía loco, se sentía como un lobo hambriento e insaciable y ella era su presa. Dejó caer su cuerpo sobre el de ella aprisionándola contra su cama, asegurándose de distribuir bien su peso para no aplastarla ni incomodarla.

Sus manos jugaban debajo de su blusa, recorriendo toda su espalda suavemente con la yema de sus dedos, era tan suave que le dolía. Ella tenía su mentón apoyada en uno de sus hombros, apoyaba su cabeza contra el cuello de él y lo abrazaba fuertemente clavando sus uñas en la espalda del paladín. Si a él le dolía no le importaba, solo sabía que le encantaba.

-Lance…- susurro a su oído tan débilmente que apenas pudo oírlo. El paladín deslizó las manos que tenía en su espalda hasta su cintura para separar un poco sus cuerpos y la miró directamente a los ojos. Ella le devolvió la mirada, la expresión entre avergonzada y a su vez llena de deseo, sus mejillas de un fuerte rojo teñido y sus labios entre abiertos emitiendo pequeños y casi inaudibles jadeos. Él entrecerró sus ojos y sin quitarle la vista de encima se acercó lentamente más y más hasta que sus labios apenas comenzaron a rozarse.

-ESTAMOS BAJO ATAQUE! PALADINES A SUS LEONES!-La voz de Coran llego a sus oídos sobresaltando al paladín.

Se sentó de repente en la cama agitado y sudando. Miró para todos lados confundido y somnoliento. Su respiración era densa y pesada. Todo estaba en silencio y a oscuras, parecían ser altas horas de la madrugada, o realmente no lo sabía, en el espacio la percepción del tiempo era difícil de definir. Se llevó una mano a su cara y cerró sus ojos tratando de calmarse.

-Maldición… - Susurró por lo bajo, otra vez uno de esos sueños… Sentía arder sus mejillas y su corazón latir con fuerza. Su cuerpo aún estaba caliente y juraba que podía aun sentir los roces de sus delicadas manos sobre su espalda. Se sentía avergonzado por soñar ese tipo de cosas con cierta muchacha que ocupaba sus pensamientos desde hacía ya un tiempo, pero una parte de su mente sabía que le gustaban.

Respiró profundamente y se levantó con pocas ganas. Se arrastró pesadamente hasta el baño y se mojó la cara para despejarse un poco y tratar de quitar de su mente el mismo pensamiento recurrente que venía sin llamarlo todas las noches: Lena.

Volvió a su cama y batalló unos largos minutos tratando de dormir en vano, su mente seguía demasiado inquieta. Volvió a levantarse nuevamente, se colocó una musculosa blanca, jogging gris azulado y su bata azul por encima y salió de su habitación, pensó que quizás un pequeño paseo por el castillo lo ayude a calmarse y a recuperar su sueño nuevamente.

Camino lentamente por los pasillos de la nave con la vista fija en el suelo, su mente divagando en mil cosas distintas pero todas sobre el mismo eje, cierta muchacha de cabellos castaños y ojos verdes. Tenía que hacer algo sobre estos sueños y rápido. Cada día que pasaba se le dificultaba más verla y fingir tratándola como al resto del equipo.

Pasó por la cocina y tomó algunas galletas que había en un frasco, agradeciendo mentalmente a Hunk por encargarse de esas cosas y dejar siempre de sobra en caso de "emergencias" como esta. Calentó un poco de ese extraño té que Coran solía ofrecerles, con el tiempo se acostumbró a su extraño sabor y comenzó a agradarle. Con sus aperitivos de media noche en mano, decidió ir a la cabina de la nave, observar el espacio y las millones de estrellas, constelaciones y planetas que lo rodeaban le agradaba y lo calmaba bastante. Solía ir seguido allí a altas horas de la noche para pensar cuando no podía dormir.

Camino lentamente hasta la cabina, comiendo algunas galletas en el camino. Cuando se abrió la puerta, dio unos pasos para entrar al lugar y se detuvo a observar y disfrutar del silencio y la oscuridad del lugar apenas alumbrado por luces de astros espaciales. Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios. Lance era una persona muy enérgica, pero también disfrutaba de los momentos de calma y soledad como estos.

Se dirigió hacia el asiento donde usualmente comandaba los drones cuando no se encontraban en los leones luchando. Dirigió su mirada hacia su destino frunciendo un poco el entrecejo al divisar una especie de bulto sobre el éste que no podía identificar debido a la poca luz del lugar.

Se acercó tratando de adivinar qué era lo que había en él, hasta que lo vió, o mejor dicho: LA vio. Su cuerpo se paralizó y su corazón comenzó a latir con fuerza. ¿Acaso era una broma? ¿El destino estaba jugando con él? ¿Qué diablos estaba haciendo la persona que con tanto esfuerzo estaba tratando de olvidar durmiendo en su asiento de piloto? Ella estaba acurrucada envuelta en una manta que tapaba hasta su nariz medio acostada sobre el respaldar.

Los recuerdos de su reciente sueño golpearon su mente incesantemente con violencia otra vez. Sintió su rostro calentarse acompañado de una sensación extraña en su estómago. Trago un nudo que se formó en su garganta y sacudió su cabeza tratando de empujar esos pensamientos en lo más profundo de su mente. Cerró sus ojos y suspiro, respiro profundo unas cuantas veces hasta que se sintió más tranquilo. Se acercó a ella, su rostro se veía tan pacífico, era extraño verla así y no con alguna de sus clásicas caras de enojo que solía tener casi todo el tiempo cada vez que él la molestaba con alguna tontería.

Corrió delicadamente alguno de los mechones de su cabello castaño que caían desprolijamente sobre su rostro sin poder quitarle la mirada de encima. Lena se movió un poco al sentir el tacto de los dedos de Lance sobre su cara, pero solo se reacomodó y siguió durmiendo.

Sin saber qué hacer, Lance se dejó caer en el suelo y apoyo su espalda contra parte frontal de su asiento, aún no tenía sueño y ya que había llegado hasta allí quería aprovechar la vista unos minutos más. Quizás lo mejor era ir a otra parte del castillo y no tentar a su suerte.

-Si te sientas en el suelo vas a enfriarte- Lance pegó un pequeño salto del susto que le dio escuchar esas palabras de repente. Inmediatamente hace un puchero al escuchar la risa de Lena ahogándose tras su mano que tapaba su boca para evitar hacer mucho ruido. Ya era demasiado tarde para huir de la situación.

-Ven aquí- Lena se mueve hasta un costado dejándole un lugar a Lance a su lado. Esos asientos de piloto eran demasiado grandes, así que había espacio para ambos. El paladín duda unos momentos antes de aceptar la invitación de sentarse junto a ella, pero luego de unos segundos su cuerpo se levanta sin pedirle permiso a su mente y se sienta a su lado. Lena estira su manta para que cubra el cuerpo de ambos.

-¿Así que tu nueva cama es mi asiento de piloto?- Pregunta Lance, necesitaba sacar algún tema de conversación para distraer su mente y olvidarse del nerviosismo que sentía en ese momento por la cercanía en la que se encontraban, sin mencionar algún que otro roce que se ocasionaba cada vez que alguno se movía un poco y le ponía los pelos de punta. Lena revolea los ojos.

-No podía dormir y vine aquí a mirar las estrellas, aunque al final termine durmiéndome aquí supongo- se rió vergonzosamente. Lance se volteó a verla con una leve sonrisa y una cara confiada- Que haya elegido tu asiento es indistinto, ¡cada que vengo uso uno diferente!- Responde leyendo la intención de su compañero.- ¿y tú?

-Lo mismo, no podía dormir- Se encogió de hombros- venir aquí y ver el espacio me ayuda a pensar.

-¿Pensar en qué?- Preguntó ella ahora sin quitar la vista del espacio.

-E-En cosas, si, distintas cosas, muchas cosas- Lance se pone nervioso de golpe y responde atropelladamente, no podía decirle que se trataba de ella- las personas interesantes como yo solemos tener una mente muy ocupada, si si - se cruza de brazos asintiendo fingiendo seriedad, logrando una sonrisa divertida en su compañera que le resultó tan adorable que pronto lo contagia a él también.

Pasan unos minutos en silencio mirando hacia algún punto inexistente en el inmenso vacío que los rodeaba.

-Estaba pensando… que estarán haciendo mis hermanos en la tierra- Lena rompió el silencio hablando en voz baja. Lance la mira sorprendido, ella mencionaba muy poco a su familia.- Hace muchos años que no los veo, desde que ingresé al Garrison, y bueno… no puedo dejar de preguntarme por ellos, si están preocupados, o quizás siquiera saben que no estoy en la tierra-

-¿Hace tanto tiempo que no los ves?¿Porque no sabrían de ti?-Lance preguntó primero y pensó luego, su curiosidad fue más fuerte que su consideración, quizás hablar de estas cosas la incomodaban- lo siento, no quise…

-Está bien- ella lo calmo al ver su obvia preocupación, algo que la hizo sentir cómoda y cálida. Hizo una pequeña pausa antes de continuar- mis padres se separaron cuando éramos pequeños, yo me fui a vivir con mi padre a otro país y mis hermanos pequeños se quedaron con mi madre. Solo nos veíamos en pocas ocasiones al año ya que mi madre no deseaba vernos, y bueno… es largo de explicar, supongo que con eso más o menos se entiende. Mi padre falleció poco después de haber comenzado mis estudios como mecánico. Desde ese momento no he visto más a mis hermanos, solo puedo comunicarme a la distancia o por e-mail y esas cosas - terminó de explicar con una sonrisa melancólica.

-…Lo siento mucho- Por primera vez en su vida, Lance no sabía que decir, solo pudo poner una mano sobre el hombro de ella en señal de apoyo, sentía un gran deseo de abrazarla pero quizás eso podría llegar a incomodarla, o quizás incomodarlo a él, por lo que decidió abstenerse.

-Haha no te preocupes, realmente estoy bien- En sus labios se posó una sonrisa que jamás vio antes, se notaba a pesar de su esfuerzo por negarlo cierta tristeza en ella, pero también se la veía sincera y agradecida. Todo esto había tomado al paladín con la guardia baja, un sinfín de emociones, temores, preocupaciones y recuerdos lo inundaron al instante. Quizás su familia era unida y nada parecida a la de su compañera, pero si podía saber lo que se sentía extrañarla. Sintió de repente una inmensa necesidad de compartir eso con ella.

-Yo también extraño mucho a mi familia, todos los días me pregunto que estarán haciendo, si están bien- Estiro un poco los brazos y luego los flexionó colocando las manos sobre la base posterior de su cabeza.

-Lo lamento, no quise recordarte eso –Se apresura Lena a decir un poco… ¿apenada?, eso sí era algo nuevo de ver, y de cierta forma a él le resulto tierno y divertido. Lance le responde negando con la cabeza.

-Realmente lo que me angustia es pensar lo preocupados que ellos deben estar por mí en este momento- hizo una breve pausa- es injusto, no quiero que se sientan así por mi culpa…- Si algo detestaba era ver a su familia triste o preocupada, no podía evitar pensar que su desaparición los tendría afligidos a todos y eso lo carcomía por dentro.

-Lance… sabes que no es tu culpa…-

-Lo sé bien… pero aun así no puedo evitar sentirme de este modo. A veces pienso que volver sería lo mejor, pero sé que mi deber esta aquí. Sé que hay millones de familias allí afuera que el imperio Garla ha destrozado, y evitar que eso siga sucediendo a otras recae en nuestros hombros.

Lance se mordió el labio, un gran vacío lo invadió y sabía que si seguía hablando se quebraría, y no deseaba darle una imagen vulnerable a Lena de su persona. Ella comprendió perfectamente lo que quería decir, no necesitaba que siguiera hablando más. El joven castaño siempre fue una persona muy empática, siempre esforzándose para que los demás estuvieran bien, sean conocidos o no, siempre el bienestar del otro por encima del suyo. Eso era una cualidad que le preocupaba muchas veces ya que ha sido la culpable de poner su vida en riesgo en demasiadas ocasiones, pero al mismo tiempo, demostraba su nobleza y madurez, cosa que le agradaba mucho.

De cierto modo inconsciente, Lena se acurrucó contra él, agarrando el brazo del paladín con ambos suyos y apoyó su cabeza contra su hombro. Realmente no sabía que contestarle, se había quedado sin palabras, deseó que su tacto fuera capaz de reemplazarlas. Una gran sensación de calidez la invadió al sentir que el paladín apoyo su cabeza contra la de ella y una de sus manos se posó sobre la suya.

Pasaron unos largos minutos así, haciéndose compañía, compartiendo sus tristezas y apaciguándolas con el calor de su cercanía. Por primera vez en mucho tiempo, se sentían en paz, sin que sus preocupaciones los atormentaran.

Al cabo de lo que pareció ser una hora, Lena se había quedado completamente dormida nuevamente. Lance aún seguía mirando las estrellas pensativo. La miro por un largo rato con una pequeña sonrisa en sus labios aprovechando cada instante para grabar su rostro en su mente. Recordó de repente que en unas horas los demás se despertarían. Suspirando y haciendo un gesto de disgusto por tener que cortar el momento y alejarse de ella, intentó despertarla. Se movió con extrema delicadeza para evitar que se deslizara bruscamente de su brazo. Colocó una mano en su hombro y la empujó suavemente susurrándole para que se despertara, pero no tuvo suerte. Intentó lo mismo dos veces más sin éxito, estaba profundamente dormida. Sin tener otra alternativa, la levantó cuidadosamente entre sus brazos y la cargó hasta su habitación.

Se sorprendió al sentir que era tan liviana pese a su aspecto macizo y bien formado que tenía gracias a sus entrenamientos diarios. Caminó lentamente, le gustaba tenerla cerca, el contacto contra su cuerpo, el calor que emanaba. Quería disfrutar de eso el mayor tiempo que le fuera posible.

Al llegar, entró a la habitación de ella y se dirigió a su cama. Apoyó una rodilla contra el colchón para tener más equilibrio y la acostó delicadamente, sosteniendo con una de sus manos su cabeza para apoyarla con suavidad contra la almohada. La maniobra lo había dejado con parte de su cuerpo sobre el de ella, aunque a una distancia corta pero razonable. Las imágenes y sensaciones de besos y caricias de su anterior sueño se apoderaron de él volviéndolo a poner nervioso. Estaba tan cerca, tal como en su sueño. Podía sentir su respiración calmada sobre su rostro. Cerró sus ojos y se mordió los labios. Quería besarla, realmente deseaba hacerlo desde hacía ya un tiempo y cada oportunidad se le hacía más difícil controlarse. Pero sabía que no era correcto aprovecharse de la situación.

Con gran esfuerzo, como si sus cuerpos fueran imanes que no querían separarse, se irguió y se sentó al borde de la cama. Como si su cuerpo estuviera en piloto automático, se acercó y besó su frente fugaz pero tiernamente. Se levantó contra su voluntad y salió de su habitación para dirigirse a la suya. Una vez adentro, cayó pesadamente sobre su cama liberando un suspiro que estaba guardando hacía ya un largo rato. Con su mente aún llena de pensamientos pero esta vez con una sensación de tranquilidad y felicidad, cerró sus ojos y se dispuso a dormir.


Se despertó con el sonido de alguien golpeando su puerta. Se sentía cansado, su cuerpo le pesaba ¿Cuántas horas había dormido? ¿Quizás 4? Gruño ante la idea de que fueran pocas.

La puerta seguía tocando ante su falta de respuesta.

-Lance! Estas allí dentro hermano?- Era la voz de Hunk.

-Si si, ya voy- respondió algo desorientado y con esfuerzo. Se levantó y se arrastró hacia la puerta abriéndola, encontrándose con su amigo un tanto preocupado.

-Hey viejo, pensé que te había pasado algo.

-¿Hmm? ¿Por qué crees eso?- dijo llevándose una mano a la boca para tapar un gran y somnoliento bostezo.

-Lance… ya casi es la hora del almuerzo, sin mencionar que te has salteado el entrenamiento grupal esta mañana-

El paladín azul pareció espabilarse de golpe al darse cuenta la cantidad de horas que durmió de más, sin mencionar el hecho de que Shiro y Allura estarían disgustados por su falta.

-¿Por qué no me han despertado antes?- Pregunto con un tono desesperado casi entrando en crisis al fantasear el futuro reto que lo estaba esperando.

-Créeme que lo intenté, pero no me respondías.

Atropelladamente corrió a toda velocidad por toda su habitación, vistiéndose, lavándose la cara y cepillándose los dientes, maldiciéndose mentalmente. Era la primera vez que le sucedía algo así. Al cabo de 5 minutos ya estaba listo para comenzar su día. Caminó junto a su amigo hasta la sala de la nave donde estaban todos reunidos, al parecer debatiendo algunos planes.

Al entrar todos se dieron vuelta a mirarlo, Coran, Keith y Lena lucían indiferentes, Shiro decepcionado y Allura claramente enojada, Pidge al parecer sonreía disfrutando la escena. Su vista se dirigió sin quererlo hacia Lena… Lena estaba allí, fresca como una lechuga a pesar de haber dormido tan pocas horas, no parecía desvelada ni nada, ¿cómo diablos hacia?

-Hablaré contigo más tarde- Allura le dirige una mirada de reproche pausando brevemente la discusión sobre los planes que tenían entre manos. Lance tragó duramente, pensando en lo que le esperaba- Bien, si todos estamos de acuerdo, mañana a primera hora comenzaremos con el plan.

Al joven castaño le picó la curiosidad sobre que estaban tramando, pero sabía que si preguntaba en ese momento empeoraría las cosas, por lo que decidió preguntarle a alguno de sus compañeros más tarde de que se trataba el asunto.

Al terminar la reunión cada uno abandonó la sala dejando a Shiro, Allura y Lance solos. Lance suspiró y bajó la mirada ante el discurso aprensivo de la princesa hacia su persona, pero no la culpaba. El paladín negro trató de disuadirla, era consciente de las pocas oportunidades que tenían para descansar de tantas batallas, era algo totalmente normal que sus cuerpos en algún momento cedieran ante el cansancio exigiendo más descanso.

Después de lo que pareció ser una eternidad, el discurso de Allura terminó. Se apresuró a dejar la sala antes de que se le ocurriera agregar algo más que decir. Se fue caminando por uno de los pasillos, pensando en ir a entrenar un poco para recuperar las horas perdidas de la mañana, pero un fuerte y delicioso aroma lo hizo cambiar de opinión rápidamente. Cerró los ojos y olió con gusto, siguiendo el camino del aroma que provenía naturalmente de la cocina.

Al llegar se encontró a Hunk y a Lena preparando el almuerzo y platicando animadamente.

-¿Eso es seguro de comer?- Bromó Lance asomándose sobre el hombro de Lena, haciendo un gesto ridículamente preocupado, señalando una mezcla que ella estaba batiendo en un recipiente. Lena se volteó a verlo alzando una ceja. Tenía el cabello bien recogido hacia atrás y su cara estaba levemente manchada con polvo. Lance se petrificó por unos segundos y apartó la vista desesperadamente, ella se veía tan… ¿caliente?

-Si tienes tus dudas no lo comas, habrá más para mí- Se encogió de hombros y sonrió burlonamente para luego tocar la nariz de Lance con su dedo índice y ensuciarla con esa especie de harina que estaban usando.

El castaño retrocedió rápidamente llevándose una mano a la nariz, tratando de paso de ocultar el leve sonrojo que le ocasiono la chica con su toque.

-¿Qué crees que haces ensuciando mi inmaculado rostro?- dijo de inmediato quitándose la harina de la nariz, rezando para que no se dieran cuenta de su nerviosismo. Lena revolea los ojos y vuelve a su labor.

-Deja de molestar Lance o no habrá comida para ti- Hunk lo interrumpe antes de que el vuelva a abrir la boca para decir alguna tontería más. El paladín azul hace un pequeño puchero pero le hace caso a su compañero y se sienta sobre una parte de la mesada que no están utilizando.

-Bueno… ¿y de que iba la misión que estaban discutiendo hace un rato?- Recordó de repente esa pequeña intriga que tenía.

-Oh! Claro, cierta persona no se enteró porque se quedó dormida – Lena se burló de él y se ríe al ver su infantil enojo en su rostro.

-Pidge ha estado investigando unos archivos que ha adquirido de una de nuestros últimos sabotajes a las naves Galra – Hunk colocó una extraña preparación en el horno y se volteó hacia su compañero- Entre esos archivos encontró un registro de prisioneros que el imperio ha estado capturando.

-Los prisioneros que capturan son utilizados posteriormente para diversos experimentos- interrumpió Lena- Créeme que no quieres saber de qué se tratan…

-La cosa es que, aparte de que tenemos el deber de salvarnos, creemos que la familia de Pidge puede estar allí- Concluye Hunk.

-Eso.. eso sería genial!- Exclama Lance saltando de la mesada donde se encontraba con los puños en alto- Quiero decir, no que estén capturados, si no saber dónde están!

-Claro que sí!- Su amigo exclama alegre.

-¿Y el plan entonces es…?

-Necesitamos algunos datos más precisos a falta de archivos, por lo que hay que infiltrarse y hacer un rastrillaje de cuantas naves poseen prisioneros capturados y que cantidad para poder preparar un escape bien coordinado, sin mencionar la locación donde se encuentran.

Lance escuchó concentradamente mientras asiente con la cabeza.

-Entonces vamos allí, formamos a Voltron, luchamos, pow pow y salvamos a todos como héroes del universo que somos?- Lance coreografió toda la escena. Se entusiasmó ante la idea de que lo veneraran como a un héroe.

-Si atacamos podríamos poner en riesgo vidas inocentes, idiota –Lena se golpeó la frente con una mano. Lance la mira con los ojos entrecerrados y disgustado ante el insulto.

-¿Entonces?

-Entonces, uno de nosotros se infiltrará, se hará pasar por un prisionero mientras recopila los datos que necesitamos y sabotea la nave enemiga.

-Oh… un plan demasiado tranquilo para un hombre de acción como yo- Suspira Lance- ¿Y quién de nosotros irá?

Hunk hace una pausa y mira a Lena. Lance se queda observándolos a los dos, posando su vista de uno al otro una y otra vez sin interpretar su silencio.

-Yo iré- Termina por decir la castaña de ojos verdes.