Disclaimer: Los personajes de la Saga Zelda no me pertenecen; son propiedad exclusiva de nintendo.
Capitulo 2: El príncipe de Latham
-Link…. Link…..Link- los golpes en la puerta despertaron al joven que hasta el momento estaba teniendo un apacible sueño –Link abre la puerta de una vez-
-Mmmm que pasa Link?- la mujer con quien compartía la cama se despertó ante el escándalo que hacia quien quiera que fuera que estaba tocando.
Realmente esperaba que se cansaran de tocar y se fueran, pero no sucedió, se levantó muy a su pesar y buscó entre la ropa tirada sobre el piso sus calzoncillos, pasó las manos por su cara y su pelo aún revuelto en un intento de aplacarlo, todavía no era hora de que empezara su turno como guardia en el castillo, es más ni siquiera trabajaba el día de hoy; así que no comprendía lo que sucedía, abrió la puerta solamente lo suficiente para que su cara se pudiera asomar por ella –¿qué pasa?- Reconoció a quien lo estaba buscando era otro de los guardias del castillo.
-El rey solicita verte inmediatamente-
Cerró los ojos y recargó su cara con pesar en el borde la puerta –dile que enseguida voy- el guardia se retiro y él cerró la puerta, la mujer quien hasta el momento escuchaba recostada sobre uno de sus codos se arrodilló sobre la cama dejando al descubierto su desnudez.
-Me dejaras tan pronto- hizo cara de puchero mientras jugueteaba coquetamente con su dedo índice sobre sus labios.
Link solo movió la cabeza de un lado a otro, este día no comenzaba del todo bien para él, se sentó en la cama dándole la espalda a su acompañante quien aprovecho la situación para abrazarlo del cuello mientras daba pequeños besos en su cara y cuello –debo irme- fue lo único que dijo antes de entrar al cuarto de baño para darse una ducha rápida.
Una vez que estuvo presentable, y que convincente y falsamente le aseguro a la mujer que la volvería a buscar se dirigió hacia el estudio del rey, esto no era bueno para nada, no tenía un buen presentimiento de este repentino llamado; era algo inusual que el rey lo llamara con tanta urgencia y más aun en su día de descanso.
Tocó varias veces la gran puerta de roble que tenía enfrente hasta que escucho un "pase" de parte del rey quien se encontraba de pie viendo por la ventana.
-Link, que bueno que has venido, una disculpa por molestarte en tu día de descanso pero es algo que ya no puedo posponer más, es un tema muy delicado-
-No se preocupe rey Anthony, no es ninguna molestia-
El rey se dio la vuelta y se sentó en su gran silla de roble detrás del escritorio a juego –el doctor acaba de revisar a Nath, no me dio buenas noticias, cada día se está debilitando más, Link, le queda poco tiempo de vida, quizás estamos hablando de meses, mi hijo se me está muriendo y no puedo hacer nada- al terminar esa frase no pudo contenerse más sus ojos estaban rojos y gruesas lagrimas rodaron por sus mejillas.
La notica tomó por sorpresa a Link quien no pudo evitar mostrar la gran conmoción que sentía en ese momento, Nath es el segundo hijo del rey Anthony, al cual le tenía un gran aprecio, habían sido amigos desde que eran niños y prácticamente se habían criado juntos, incluso fue asignado a cuidar su seguridad desde hace ya un par de años por lo que más que mantener una relación de príncipe-subordinado habían establecido un fuerte vínculo de amistad, se consideraban hermanos mutuamente y al escuchar la notica sintió una gran tristeza acompañada de impotencia al no poder ayudar a su mejor amigo.
-Sé lo que pasa por tu mente, yo también me siento fatal, por eso quiero que me ayudes en algo, no hay tiempo que perder quiero que realice sus más grandes sueños, el aún no sabe que pronto morirá, por eso quiero hacerlo feliz lo que le queda de vida y es por eso que te llamé, Link tú que conoces mejor que nadie a mi hijo quiero que me digas cual es su mayor anhelo-
Link meditó su respuesta por unos instantes –casarse, uno de sus sueños siempre fue casarse-
El rey se sorprendió por la respuesta de Link –¿y porque no lo ha hecho ya?, él es un príncipe cualquier mujer estaría más que feliz de ser su esposa-
-No se quiere casar con cualquier mujer, a él le gustaría casarse con la princesa Zelda-
-¿Con la princesa de Hyrule?-
-Así es, él me lo dijo después de que ustedes regresaron de un viaje que hicieron a Hyrule, y desde entonces no ha dejado de repetir lo maravillosa que le parecía aquella princesa y lo feliz que sería si la tuviera a su lado-
-Bueno ciertamente ella es una joven hermosa, me sorprende que mi hijo siga pensando en ella después de todo solo la vio un par de veces en ese viaje y ya de eso hace algunos años –
-Yo realmente deseo que él sea feliz, haga que se case con la princesa eso le daría mucha alegría e incluso motivos para vivir-
-El hecho de que sea una princesa hace más complicadas las cosas tendría que hacer primero un arreglo con su padre y de por medio estarían muchos intereses políticos-
-Por favor rey Anthony haga todo lo posible, yo creo que es lo mejor-
-Tienes razón Link, si es lo que hará feliz mi hijo haré lo que sea por su felicidad, enviaré una carta al rey Daphness enseguida, puedes retirarte muchacho y muchas gracias-
Cuando Link salió del despacho del rey se sentía pésimo, una presión contaste en su pecho hacia que le hiciera falta el oxigeno y respiraba con dificultad, aún no podía creer la noticia que acaba de recibir, Nath era demasiado joven para morir solo era un par de años mayor que él, a pesar de ser un príncipe no se mostraba arrogante ni despectivo con nadie, era una buena persona que no se merecía morir. Respiró hondo varias veces tratando de contener las lagrimas que se habían formado en sus ojos y se dirigió al cuarto del príncipe.
-Pasa Link-
-Buenos días-
-Pensé que hoy era tu día libre-
-Si de hecho lo es-
-Valla entonces a que debo el honor de tu visita- una sonrisa se formo en el rostro del joven igual que en la de Link, era bueno ver que al menos tenía ánimos para bromear.
Link se acerco y se sentó en el borde la cama para poder platicar más cómodo con su amigo que se encontraba recostado –tu papá me dijo que había venido el doctor a verte y solo quería saber cómo estabas-
-Me sentía mal ayer por la noche y hace unas horas, pero ya me siento mejor-
-Sabes, ahorita que venía por el pasillo me acorde de algo, o mejor dicho de una persona, la princesa Zelda sonrisa se formo en el rostro del pálido chico y como por arte de magia una luz iluminó sus ojos verdes -¿aún tienes el deseo de casarte con ella?-.
-Claro que si, tú sabes que desde siempre ella ha sido mi sueño-miró a Link- pero no me entiendes porque no la conoces, ella es la mujer más bella de todo el mundo, cuando la vez a sus hermosos ojos azules sientes que ya no puedes pensar en nada mas, desprende elegancia y delicadeza en cada uno de sus movimientos, y cuando habla parece que sabe el origen de todo el conocimiento que ha existido jamás -
Link escuchó atento las palabras de su amigo, realmente se emocionaba al hablar de aquella mujer, y si su estado de ánimo subía repentinamente por el solo hecho de hablar de ella no podía esperar a que su amigo estuviera de verdad a su lado, sin duda sería lo mejor –parece que estas enamorado de verdad-
-Se que suena tonto pero lo estoy Link desde que la conocí, jamás una mujer podrá ilusionarme tanto como ella-. Dejó salir un suspiro y agacho la mirada a sus manos entrelazadas sobre su pecho –pero ella es inalcanzable para mí, es algo imposible, después de todo ¿Quién querría casarse con alguien como yo?-
-No digas eso Nath, debes tener más confianza en ti mismo, eres un buen hombre y la vida da muchas vueltas, pueden llegar a suceder cosas que te sorprenderían-.
Días después el rey Anthony organizó una cena, solo las personas más cercanas e importantes estuvieron presentes en la enorme mesa del comedor que ni si quiera se lleno a la mitad, el motivo era el regreso de su hijo menor de las tierras del sur, había estado en el reino Gerudo por unos meses. Link al ser allegado tanto del rey como del príncipe fue invitado a estar presente en la cena, era considerado parte de la familia, su padre había sido consejero y amigo del rey Anthony por lo que cuando este murió el rey veló por los intereses de Link; a diferencia de otros empleados gozaba de muchos beneficios, cuando era más joven recibió la misma educación que el príncipe, y eso ya es decir mucho puesto que los mejores profesores fueron los encargados de su educación. Cuando entró al comedor ya se encontraban varias personas reunidas, el príncipe Roy y su esposa, el consejero del rey, algunos familiares y el general del ejército.
-Oh Link pasa siéntate muchacho- el rey saludó alegremente cuando divisó a Link en la entrada
-Buenas noches- saludó de manera general a todos los presentes quienes le devolvieron el saludo amablemente.
Tomó su lugar a un lado de Nath y entablaron una conversación en voz baja.
La cena transcurría tranquilamente, ya se había servido una entrada, pero aún no hacia acto de presencia el príncipe Dante. No fue hasta que se sirvió el plato principal que este entró al comedor –muy buenas noches a todos, disculpen la tardanza, estoy muy contento de estar de vuelta y muy agradecido de su presencia esta noche- tomó asiento en la silla vacía al lado su hermano Roy quien se encontraba a la derecha de su padre. cuando el príncipe Dante levanto la vista se encontró con la mirada de Link ya que quedaban enfrente el uno del otro, el príncipe al verlo hizo una cara de total desagrado frunciendo los labios y entrecerrando los ojos, a él no le agradaba la compasión que su padre sentía por ese "Don nadie", para él era un simple sirviente más que no merecía compartir tanto tiempo con la familia real, no tendría por qué estar ahí, si fuera por él ni siquiera estaría trabajando en el castillo. Por su parte Link lo miró con una expresión vacía, a él tampoco le agradaba Dante, se podría decir que era un odio mutuo, el príncipe siempre lo miraba con desprecio como si fuera poca cosa y eso no le agradaba en absoluto, si soportaba quedarse y estarlo viendo era por la amistad que tenia con su hermano y su agradecimiento al rey.
Uno de los invitados a quien Link reconoció como parte del consejo del rey rompió el silencio que había reinado en la habitación desde que el recién llegado príncipe apareció y es que era muy bien conocido por el mal genio y la poca tolerancia que poseía, así que no cualquiera se atrevía a entablar una conversación directamente con él –díganos su alteza Dante, como le fue en su estancia en el reino Gerudo- intentó sonar lo ,más calmado posible pero la sola mirada que el príncipe le dio logró intimidarlo de sobremanera, haciendo que el pobre hombre se hundiera en su silla y seguramente arrepintiéndose de haber abierto la boca.
-Se plantearon acuerdos muy beneficiosos para ambas partes sobre todo en relación al intercambio de productos, pero todo esto se formalizara una vez que se realice la reunión de las tres naciones-
-Eso suena muy interesante, a pesar de que los Gerudo son una nación desértica tienen productos que nosotros necesitamos, por cierto padre – intervino el príncipe Roy, el mayor de los tres hijos del rey quien tras haber cumplido los 25 años y estar casado asumiría el trono en un par de años mas - ¿en esta ocasión, dónde se realizará esa reunión? –
-Esta vez toca precisamente al reino Gerudo ser los anfitriones, pero primero tienen que confirmar, al ser una reunión tan importante deben estar adecuadamente preparados para recibir a los tres reyes, aunque no creo que haya problemas estamos es tiempos de paz; por cierto como estas próximo a asumir el trono deberías ir tú en representación de Latham me parece lo más adecuado-
Nadie lo notó pero los músculos de todo el cuerpo del príncipe Dante se tensaron ante las palabras del rey, sus manos estaban firmemente cerradas en puños y su mandíbula fuertemente apretada, le costaba trabajo mantener a raya la frustración que sentía. Lentamente recobró la compostura y siguió comiendo sin prestarles más atención, no importaba, muy pronto todos recibirían su merecido.
Miró por enésima vez en la mañana el documento sobre su escritorio, había pasado ya un mes desde que envió la propuesta de matrimonio pidiendo la mano de su hija, pero el rey Daphness se había negado rotundamente a pesar de los considerables beneficios, su reino se vería beneficiado de muchas maneras y rechazó la propuesta solo para permitir que su hija se casara con un simple soldado, prefería al hijo del jefe de su ejército que a un príncipe, ¡Vaya desfachatez!. La respuesta había llegado desde hace dos días y aún así no podía evitar sentirse frustrado todavía, era lo único que podía hacer por su hijo y no le estaba resultando, el debía lograr esa unión a como diera lugar, el daría y haría todo por la felicidad de su hijo, además ¡él era el rey! Tenía todo a su disposición para lograr sus objetivos.
La puerta de su despacho se abrió y entró un hombre, su mano derecha y líder militar, miró al hombre delante, el había sido el jefe de su ejército desde hace mas de una década, rondaba los cincuenta, su cabello ya estaba cubierto de canas, pero aún tenía mucha vitalidad y sobre todo era un excelente estratega –a sus órdenes alteza-
-Pasa Lancelot, tenemos que discutir un asunto muy importante-.
Notas: De verdad espero que les hay gustado.
Agradezco que se tomaran el tiempo para leer.
y por sus comentarios a:
Goddess Artemiss: Tengo que decir que el personaje de Kallian también me encanta ¡Es que él es muy lindo!.
SakuraXD: Me alegra que hay sido de tu interés y espero te siga gustando.
