Disclaimer: Los personajes de la Saga Zelda no me pertenecen; son propiedad exclusiva de nintendo.


Capitulo 3: Promesa

Kallian caminaba por los pasillos del castillo procurando pasar sobre todo en aquellos lugares donde sabia podía estar Zelda, aún era temprano por la mañana por lo que ella podría estar haciendo cualquier cosa, clases de música, etiqueta, ciencias, arte; tenia tanto que aprender para ser considerada una buena reina ante las expectativas Hyilianas que era abrumador solo pensarlo, no entendía como sus asesores y profesores podían exigirle tanto, ella era naturalmente encantadora, realmente se consideraba afortunado de que su amor fuera correspondido. Ambos se conocían desde pequeños, por el trabajo de su padre su familia constantemente visitaba el castillo, además de que tenían el privilegio de ser invitados a las celebraciones que se realizaban en el castillo a puerta cerrada, sonrió al recordar, fue justamente en la fiesta de cumpleaños número dieciséis de Zelda cuando quedo encantado por ella, como es la tradición los hombres solteros de noble cuna tienen la oportunidad de invitar a la princesa a bailar en un "recatado y delicado acto de cortejo" donde la princesa podría elegir un marido o simplemente considerarlos como opciones futuras. Él ni siquiera era un noble, su padre poseía propiedades pero no era comparable a la de las personas más influyentes, aún así tuvo la suerte de ser invitado.

La cara de Zelda había adquirido un fuerte tono rojizo cuando él puso su mano en su cintura, su pequeña mano temblaba entre la suya y se rehusaba a establecer contacto visual con él a causa de la vergüenza, ella se veía bellísima, como un ángel había pensado, teniéndolo todo para ser una persona con un gran ego aún así mostraba tanta timidez y ternura; eso de inmediato lo cautivó.

El hilo de sus pensamientos se detuvo cuando alguien detrás de él habló bruscamente.

-!La estas buscando verdad!-

Se dio la vuelta muy a su pesar para encararla, estaba notablemente molesta -Ilia-

-¡Vaya! por lo menos recuerdas mi nombre querido kallian-

-llia por favor no otra vez, no hagas esto-

-Que rápido te olvidaste de mí, de lo nuestro-

-¿De qué hablas? entre tú y yo nunca hubo nada-

-¡claro que sí! tú eras mío, estábamos destinos a estar juntos; a ser felices, hasta que esa maldita zorra se interpuso entre nosotros-

La paciencia de kallian estaba agotándose y el que ella se expresara así de Zelda no ayudaba para nada en la situación –¡ya basta!—le dijo entre dientes lo más calmado que pudo, el era un hombre de principios y por más que quisiera no le iba a gritar a una mujer.

-Por favor Ilia deja esto ya, yo no sé de donde sacaste la idea de que entre tú y yo había algo porque yo nunca me acerque a ti con ese tipo de intenciones, y no te permitiré que insultes a mi prometida, además es tu princesa-

La cara de Ilia se torno roja por furia que sentía y lagrimas corrieron sin parar por su mejillas –lo que me estás haciendo me está lastimando mucho kallian, pero ten por seguro que te voy a recuperar, y ella sufrirá el doble de lo que yo estoy sufriendo- dicho esto se dio la vuelta y se fue por donde había llegado, kallian se paso una mano por la cara y su cabello, ilia era una chica hermosa sin lugar a dudas, era rubia, de ojos verdes, y alta, pero su actitud no la ayudaba mucho, estaba acostumbrada a tener todo con solo señalarlo y era muy bien conocida entre sus amistades por estar generando constantemente chismes de otras personas, muchos de ellos incluso sobre él y Zelda, pero lo que más le sorprendía y asustaba a la vez era su capacidad para inventarse historias y mentiras, para creérselas ella misma y hacer que los demás también las creyeran.

Decidió regresar donde su padre y el rey, con el estado de ánimo que le dejó Ilia no quería ver a la princesa lo mejor sería regresar a buscarla ya que estuviera más calmado, de todas maneras lo más seguro es que ya lo estuvieran buscando para hablar con él.

-Pasa Kallian siéntate-

Después de hacer la debida referencia a su rey tomó asiento al lado de su padre, estaban en una sala de reuniones adjunta al despacho del rey; en ella había una enorme mesa rodeada de varias sillas y sobre esta estaba extendido el mapa del continente formado por las tres naciones, visto a esa escala tenia la forma de una manzana, el norte era más ancho y conforme bajaba al sur se hacia un poco más angosto, desde la mitad horizontal del continente hacia el sur pertenecía a la nación Gerudo, quienes a pesar de tener una gran extensión territorial el número de población y su desarrollo era pequeño; todas las naciones contaban con acceso al mar pero la situación de los Gerudo era diferente pues para lograr llegar al mar era necesario atravesar grandes cañones rocosos haciendo el pase a este prácticamente imposible, a diferencia del reino de Latham (al noreste de los Gerudo y al este del reino Hylian) quienes localizaban su mayor cantidad de población cerca de las costas convirtiéndose la pesca como su producción principal, Hyrule también tenía el acceso a su playas con más libertad, sin embargo esa parte del territorio aún no era habitada, la presencia del lago Hylia en el centro del territorio hacia las condiciones de vida más favorable cerca de el que del mar.

-Muy bien- habló el rey –la razón por la cual los he citado es por esta carta que nos llegó desde el reino de Latham, tu padre ya la ha leído kallian- le comentó mientras le entregaba a kallian el documento –es una solicitud de cooperación, según nos informan un grupo de bandidos está causando daños a la población que habita en las zonas fronterizas entre nuestro reino y el suyo, esa parte de la población es la que menos acceso tiene a recursos y seguridad, según el informe estos bandidos han atacado y destruido a aldeas enteras saqueando lo poco que tienen estas personas, destruyendo las casas, y matando personas sin importar si son niños, mujeres o ancianos; como se darán cuanta es una terrible situación que no podemos simplemente ignorar, hasta ahora los ataques solo han ocurrido en esa zona, no sabemos por cuantos está conformada esta banda, por lo que será necesario mandar un pequeño pero fuerte y hábil escuadrón a investigar y si es posible detenerlos antes de que se acerquen a zonas más pobladas donde lo daños y las victimas serán mayores, es por eso que estas aquí kallian tu padre y yo confiamos en que bajo tu liderato el escuadrón del cual eres líder serán capaces de hacer algo antes de que este problema se haga más grande y se salga de control-

-Cuente con nosotros su alteza-

-Prepárate, saldrán pasado mañana al amanecer, tenemos estimado un tiempo de un mes para acabar este problema, si no pueden lograr atraparlos durante ese tiempo lo mejor será que se retiren e intentarlo después con los refuerzos necesarios, recuerda que deben ser discretos y precisos. Además en unos pocos meses será tu boda y no quiero lidiar con Zelda reclamándome que su novio no está a tiempo. Pueden retirarse –

-Con permiso su alteza- se despidieron los dos hombres y salieron del despacho de rey rumbo a las oficinas de su padre, tenían mucho que preparar antes de poder salir.

-¿Fuiste a ver a Zelda hijo?-

Kallian dejo de lado su encuentro con Ilia –Salí a buscarla pero no la encontré, mañana regresare para despedirme de ella-

Llevaba al menos dos horas afuera de las puertas de la habitación del príncipe, por lo regular Nath sale a caminar un poco por la mañana como recomendación del doctor, o a cabalgar por los alrededores del castillo, cuando tocó la puerta para ver si ya estaba listo para salir se asustó al no recibir respuesta, hace días lo había notado más débil de lo normal, se pasaba la mayor parte del tiempo durmiendo o sentado en su balcón y su apetito disminuyó considerablemente; ya sin esperar una respuesta Link entró para ver que todo estuviera bien, un suspiro se escapó del él al comprobar que Nath estaba bien, solo estaba descansando, más tranquilo salió de su habitación para dejarlo dormir. Se había quedado ahí desde entonces sentado al lado de su puerta, temía mucho por la vida de su amigo, era casi insoportable verlo así, tan débil, viendo como la vida se le escapaba del cuerpo, no solo sabía, lo veía,

Su amigo se estaba muriendo.

-Hey Link, que bueno que te encuentro- saludó uno de los guardias –el rey esta buscándote el señor Lancelot está con el también, te esperan en su despacho-

-Gracias, iré enseguida-

Una vez que comprobó que su amigo todavía estaba dormido se dirigió al despacho del rey, debía ser algo importante si lo estaban mandando llamar el rey y el líder del ejército. Tenía sin embargo una idea de el porqué de su llamada, generalmente él estaba a cargo de la seguridad del príncipe; pero no fue solo su amistad con él por lo que le habían dado el cargo si no que, era considerado uno de los mejores soldados al servicio del rey, cuando la ocasión lo ameritaba era llamado para dejar su cargo por unos días o meses para atender situaciones especiales fuera del castillo, intuyó que esta vez sería algo por el estilo.

Tenía razón, las siguientes 3 horas estuvo planeando las estrategias para la misión que le habían encomendado, era algo sencillo, lo difícil seria el viaje pues el terreno hasta las fronteras con Hyrule sería muy complicado de andar a caballo. Saldrían al día siguiente antes del amanecer, así que fue liberado de sus actividades como guardia del príncipe para ir a prepararse, solo esperaba que durante su ausencia no le pasara nada grave a Nath. Junto con las especificaciones de lo que tenía que hacer le entregaron el retrato de un hombre, era un hombre joven, quizás un par de años mayor, él era su objetivo; debía matarlo.

-¿por qué tienes que ir tú?-

-Ya te lo dije Zelda es mi deber, mi escuadrón es el mejor en este tipo de situaciones por eso es que iremos nosotros, además he hecho esto muchas veces antes, ¿acaso desconfías de tu hábil prometido?- bromeó en un intento de hacer sentir más relajada a Zelda.

-Claro que confió en ti, ¿es algo importante verdad?, por eso te eligieron a ti en primer lugar. Te voy a extrañar muchísimo, me harás mucha falta-

-Tranquila mi equipo es el mejor y más que peligroso, es un asunto que se tiene que tratar de manera discreta. Solo será un mes y medio-

-Es demasiado tiempo-

Kallian esbozó una sonrisa, tomó su cara con ambas manos y besó su frente –será todo un tormento para mí no verte tanto tiempo; ya sé- se quitó de su cuello una cadena, todos aquellos caballeros que servían bajo las ordenes directas del rey recibían una elaborada medalla de plata, en ella estaba grabado el escudo de armas de Hyrule por el frente y el nombre del soldado tallado en la parte trasera –para que no me extrañes-dijo mientras la colocaba en las manos de Zelda –estaré bien no te preocupes-

Zelda no respondió sus ojos se enrojecieron y las lagrimas amenazaban con salir, llevó sus manos a la parte trasera de su cuello y desató su propia cadena, el símbolo real de Hyrule en ella –si tú te me darás algo para no extrañarte quiero que tu también te lleves algo mío-

-No Zelda- aprisionó su mano entre las suyas –es un objeto de valor para la familia real no puedo tenerla-

-Cuando estés de vuelta y te regrese la tuya entonces me la devolverás, será nuestra promesa- dijo poniéndose de puntitas para poder alcanzar el cuello de kallian.

-Una vez que regrese estaremos juntos para siempre- Él envolvió sus brazos en su cintura y la abrazó, por alguna razón no quería soltarla.


Notas: Muchísimas gracias por leer, espero lo hayan disfrutado.