Capitulo 5: Hyrule


Cuando terminó de leer la carta que tenia entre las manos, la alegría broto de inmediato, soltó varias cargadas que muy bien se escucharon a los pasillos a pesar de las gruesas puertas de roble de su despacho, se levantó de su escritorio y caminó de un lado a otro casi sin poder contener la emoción, y no era para menos, en sus manos tenía el boleto a la felicidad de su hijo, una carta firmada por la mismísima princesa de Hyrule proponiendo una alianza entre las naciones a través del matrimonio, las cosas no pudieron salir de mejor manera, su hijo realizaría su deseo antes de morir, era lo único que le importaba al rey. Deberían partir dentro de dos meses a Hyrule para concretar los acuerdos y llevar a cabo la celebración, dentro de unos pocos días su hijo se estaría casando con la princesa.

La caravana que escoltaría al rey y a sus dos hijos menores estaba lista para iniciar el largo viaje hasta la capital de Hyrule, montado sobre su caballo a un lado del carruaje del príncipe Nath dirigió una última mirada al lugar que había sido su hogar durante tantos años, el lugar donde se encontraba lo único que le quedaba en el mundo; los recuerdos de su padre, de alguna manera sentía como si se estuviera despidiendo del él también porque desde el momento que le anunciaron que irían a Hyrule algo muy en el fondo le dijo que sería un viaje del que nunca regresaría, después de todo ya nada lo ataría a este lugar, aún así Link no estaba asustado de ninguna manera, siempre había soñado con ver más allá de las tierras de Latham su naturaleza exploradora estaba ávida de conocer más lugares. Con un suave golpe en los costados de su caballo comenzó su andanza.

El viaje había durado más de lo esperado, las zonas montañosas que bordeaban la frontera de Hyrule no hicieron más que dificultar el paso de la caravana, tuvieron que rodear esas zonas lo que les costó más días de viaje, pero al fin habían entrado en zonas Hylianas, pudo divisar un pintoresco rancho a las orillas de un río y un grupo de casas a lo lejos lo que significaba que estaban entrando a las zonas pobladas, a partir de ese punto ya no sería tanto tiempo para al fin llegar al castillo. No lo podía negar. Link estaba maravillado con los paisajes que le rodeaban, acostumbrado a los paisajes costeros de Latham los verdes campos de Hyrule le brindaban otra perspectiva del mundo, las imágenes de los libros que solía leer con Nath no hacían justicia a la belleza de la naturaleza que ahora estaba presenciando, pero había algo mas, desde que pisó estas tierras una inexplicable oleada de nostalgia y alegría lo inundó por completo y no solo a nivel emocional; esas emociones se sentían tan reales incluso sentía experimentarlas a nivel físico, le era difícil tratar de dar explicación a lo que sentía, pero fuese lo que fuese le hacía sentir muy bien, como si la tierra lo reclamara como parte de ella, como una pieza que había estado perdida y al fin había encontrado su lugar, si eso era, se sentía perteneciente a este lugar.

Fueron otros días más de viaje pero al fin habían llegado a la ciudadela del castillo, unas enormes puertas de madera de que se abrieron a su paso les dieron la bienvenida a la bulliciosa ciudad, las herraraduras de los caballos sonaban estrepitosamente en los adoquines de las calles, niños corriendo y gente que iba de aquí a allá, algunos ni siquiera notaron su presencia otros tantos, más que a los jinetes miraban los estandartes que decoraban las carrozas y las lanzas de algunos de los guardias, el águila negra sobre un fondo rojo destacaba notablemente de los estandartes azules con la marca de la familia real que decoraban los alrededores de la ciudadela, una gran fuente les anunciaba la entrada al castillo y una vez más unas puertas se abrieron permitiéndoles el acceso, si antes Link había sentido familiaridad en los campos ahora estaba en otro nivel, una sensación de estar esperando ansiosamente por algo, casi con urgencia.

Más adelante de los jardines perfectamente cuidados y de la enorme escultura de la trifuerza que fácilmente media más de siete metros se encontraba imponente el castillo, sus blancos muros y el diseño de su edificación le proporcionaban un aspecto imponentemente bello, parecía que estuviera diseñado mas para ser símbolo de belleza y elegancia que para ser imponente o defensivo; al pie de este se encontraban unas escaleras que como marcaba el protocolo ahora estaban cubiertas por personalidades importantes para darles la bienvenida, entre ellos la misma princesa.

La caravana al fin se detuvo, Link se acercó al carruaje de su amigo quien no podía estar más nervioso pero al mismo tiempo le era imposible contener su felicidad, los príncipes caminaron detrás de su padre, quien había insistido y arreglado todo para poder estar aquí, la condición de su hijo no le permitiría volver a verlo después de su boda, estaba seguro que el inicio de este viaje significaba la felicidad para su hijo pero al mismo tiempo la antesala de su muerte, miró a su izquierda y vio a su hijo Dante, una mirada indiferente cruzaba su rostro casi con cansancio "un largo viaje" solo atinó a pensar el rey con relación a la actitud de su hijo, en cambio cuando miró a su izquierda no pudo evitar sentirse feliz, su hijo le devolvía la mirada y una sonrisa adornaba su cara que tantas veces estaba pálida, ahora estaba coloreada de un notable rubor en sus mejillas, a la derecha de Nath a quien también consideraba como uno de sus hijos estaba Link, su mirada curiosa viajando de un lugar a otro. Subieron las escaleras recibiendo las reverencias de las personas y una que otra mirada de suspicacia.

Link miró a las personas que ofrecían reverencias y no pudo evitar sentir un deje de alivio al ver a otras personas como él Hylianos para ser exactos, empezaba a preocuparse de que lo que le había dicho su padre de que todos los Hylianos tenían las orejas como él pudiera ser una mentira solo para darle tranquilidad, después de todo había aguantado innumerables burlas debido a ellas. Volteó para hacerle un comentario a Nath pero este parecía completamente ido, su boca estaba abierta y sus mejillas tan rojas como el estandarte de su reino, siguió la mirada perdida de su amigo y entendió la razón, escoltada por dos mujeres estaba la princesa de Hyrule, una mujer hermosa, su amigo tenía razón su piel blanca y cremosa resaltaba por el vestido azul profundo que estaba usando, el cabello castaño claro largo hasta las caderas se mecía suavemente al ritmo del viento y su cara de finas facciones era decorada con unos ojos azules cautivadores, si, era bastante hermosa, una de las más hermosas que Link había visto en su vida, sin embargo había algo que obstruía toda la belleza física que pudiera poseer, bastaba con prestar un poco atención más allá de sus atributos físicos, y es que la expresión de su cara era vacía, carente de emoción, entendía que al ser un matrimonio por conveniencia la idea no le agradara pero no percibía arrepentimiento ni siquiera ira o enfado, solo una mirada vacía como viendo o pensando en otra cosa más allá de ellos, la postura de su cuerpo era rígida y noble como se supone que una princesa debía ser, pero parecía que en cualquier momento daría la vuelta y se alegaría.

Quería correr, algo dentro de ella le decía que todo esto estaba mal, que ella no debería estar parada ahí, así no es como deberían estar sucediendo las cosas, ni si quiera se atrevía a bajar la mirada para encontrarse con la del príncipe, su futuro esposo, hasta pensarlo sonaba incorrecto.

Pero no dejaría que sus miedos se interpusieran en su deber como princesa de eso se trataba ser gobernante, anteponer sus necesidades antes que las del reino era algo que no encajaba, no podía ser egoísta ni jugar con las vidas de las personas que tenia a cargo. Cuando menos lo espero el rey ya se encontraba frente a ella haciendo la reverencia correspondiente como saludo a lo que ella respondió casi en automático.

-Es un placer volverte a ver Zelda- el rey le hablaba con familiaridad e incluso la tomó de las manos.

-El honor es todo mío por favor siéntanse bienvenidos-

-Te presento a mi hijo y tu prometido Nath – el rey le tocó el hombro a Nath para que se acercara a saludar a la princesa, estaba anonadado era más perfecta de lo que recordaba, sus labios se curvaron en una sonrisa mientras tímida y delicadamente casi con miedo tomaba la mano de la princesa y besaba delicadamente su dorso.

-Es un honor volvernos a ver Zelda- ella ni siquiera sabía que responder, siendo honesta no se acordaba mucho de él, optó por simplemente sonreír y mirarlo a los ojos, causando un leve enrojecimiento en el príncipe quien incluso desvió la mirada avergonzado.

-Este es mi hijo menor Dante-

El aludido lentamente se acercó a la princesa mostrando una postura imponente y mirándola a los ojos todo el tiempo, tomó un tiempo dramáticamente largo mientras besaba la mano de la princesa y a Link le pareció que tardo una eternidad en soltarla, por su parte la princesa en ese momento se sentía sumamente incómoda este sujeto no le agradaba para nada, en su corte había muchos como él quienes la miraban nada más como un cuerpo vacio y una ruta al poder, sin más que poder hacer se vio forzada a mostrar una sonrisa, para su suerte el príncipe Nath interrumpió en la desagradable situación

-Quisiera presentarle además a mi mano derecha, Link- el aludido miró al príncipe en sorpresa no esperaba que lo fuera a presentar ante la princesa directamente, después de todo él no era una persona importante dentro del asunto, y a quien más le molestó fue a Dante quien rodó los ojos con fastidio y prefirió mirar a otra cosa que a ese mugroso.

Ni siquiera había notado su presencia desde que habían llegado pero ahora era imposible apartar la mirada de él, su respiración se aceleró y comenzó a sentir como la trifuerza comenzaba a resonar mandando electrizantes ondas de energía a través de todo su cuerpo. Podía sentir un poder mágico que entraba en contacto con su propia aura mágica, sin embargo algo no se sentía bien al respecto, era magia corrompida, magia maligna. Cuando él toco su mano la energía dentro de ella comenzó a moverse más rápido incluso sentía como si fuera a desbordar mas allá de su cuerpo y comenzaría a irradiar al exterior, la gota que derramo el vaso fue cuando el besó el dorso de su mano justo donde se encontraba la marca de la trifuerza, la magia maligna que se desprendía de Link penetró por completo su propia aura mágica y como un rayo cayendo súbitamente en las llanuras su energía interna explotó.

Lo único que se escuchó en ese instante fue el suspiro de asombro que lanzaron todos los presentes al uníoslo al ver el cuerpo de la princesa desvanecerse sin ninguna razón aparente, afortunadamente antes de que esta pudiera tocar el suelo Link ya la estaba sosteniendo, la levantó de la espalda y rodillas pudiendo observar más de cerca sus facciones, sintiendo el calor de su cuerpo y respirando su aroma, por alguna extraña razón esos instantes antes de que los demás pudieran reaccionar adecuadamente a lo que estaba sucediendo Link pudo sentir un alivio dentro de él, no tenia las palabras para describirlo pero bastó con esos breves instantes para sentir como si su espíritu se hubiera liberado de repente de una pesada carga que hasta el momento nunca se había dado cuenta que llevaba sobre sus hombros y poco a poco como el actuar de un bálsamo comenzó a sentirse fuertemente inundado por una ola cálida que comenzó a extenderse desde la punta de sus dedos hasta la última parte de su cuerpo, tan calmante, tan refrescante como una brisa fresca hasta su alma.

-¡Imbécil que es lo que has hecho!- el príncipe Dante estalló en ira al ver a la princesa desmallarse en los brazos de ese sirviente, su mano derecha viajo hasta su cintura donde llevaba enfundada su espada mirando a Link amenazadoramente, Link por su parte se limitó a mirarlo de manera fría no era el momento para una discusión ni mucho menos una pelea.

Impa se acerco rápidamente a la princesa mientras Link la sostenía aún en sus brazos tomó su mano para revisar sus signos vitales –Ella está bien solo necesita descansar un poco, sígueme -

Una vez que Zelda estaba descansando tranquilamente en su habitación todos comenzaron a retirarse de la sala de su cuarto donde habían esperado pacientemente por noticas; los miembros del consejo fueron los encargados de llevar a los visitantes a sus respectivas habitaciones, los únicos que se quedaron fueron el príncipe Dante y Link quienes aun después de todo lo que había pasado seguían con ese juego de miradas asesinas, el príncipe estaba claramente furioso, su respiración era pesada y las alas de la nariz se le dilataban al compás de esta, su mandíbula fuertemente apretada hacia que las venas del cuello y de la frente se notaran fácilmente –escúchame bien bastardo infeliz no quiero que te interpongas mas en mi camino, tú no tienes derecho a mezclarte con gente de nuestra categoría; quizás mi padre te tiene mucha condescendencia pero espero que aquí te comportes como el sirviente muerto de hambre que eres- fue inevitable para Link no enojarse por ese comentario y una expresión burlesca se formó en su rostro solo causando que la ira del príncipe se encendiera mas, no pudiendo contenerse soltó un sorpresivo golpe dirigido a la cara de Link y para su más absoluta molestia este pudo evitarlo.

-Basta- la voz de la princesa detuvo a los hombres al instante; parecía que aun no se reponía por completo, estaba apoyada en el marco de una de las puertas y su respiración era lenta, tenia evidentes signos de fatiga en su rostro.

-Zelda yo- Dante intentaba disculparse, en su arranque de ira no había notado lo mucho que había elevado su tono de voz.

-Fuera, no me interesan sus asuntos solo salgan de aquí- su mirada siempre estuvo en Link.

-Discúlpame de verdad Zelda no era mi intención molestarte- con una leve inclinación de la cabeza se retiró.

Le costó un poco de trabajo pero regresó a su cama, su mente ahora divagaba sobre lo que estaba ocurriendo, hace unos instantes no había sentido ya la presencia de esa energía maligna en Link, al contrario, parecía que desprendía una energía cálida a la que incluso respondía la trifuerza, se concentró lo mas que pudo intentando hacer que la trifuerza emitiera la misma energía de antes pero no lo logró, parecía solo manifestarse con la presencia de Link; sin embargo ahora que se enfocaba sentía como restos de la energía maligna que antes había estado en aquel hombre aun se encontraban entremezclados con su aura mágica; cerró los ojos con pesadez y dejo escapar un suspiro; había llegado a una conclusión, su aura mágica había absorbido la magia negra y ahora estaba tratando de eliminarla por eso se sentía agotada, muchas preguntas inundaban su mente; ¿Quién era realmente Link? Y lo más importante ¿Cuál era el origen de esa energía? Al juzgar por cómo ya no la despedía de su esencia no parecía que él la produjera, pero entonces ¿Quién le había hecho eso?.


Muchas gracias por leer!