Hola nuevamente xD
Quiero darles mil gracias a las personas que se molestaron en pasar a leer mi historia. Respecto a lo de mejorar aquellos pequeños detalles… por favor, díganme en qué puedo hacerlo. Estoy en total disposición de recibir críticas constructivas y que me ayuden de hacer mejor esta historia.
La vez pasada se me olvidó aclarar algo :V
Zorrita* No lo malentiendan, es una manera cariñosa de Kuroda para decirle a Sayumi por sus bigotes. No le está diciendo zorra con mala intención ni nada por el estilo xD
Esta historia va dedicada a mi amiga Ana :3 espero que te guste mucho!
*Naruto y sus personajes no me pertenecen. Este fic lo publico con fines de entretenimiento y sin ánimos de lucro.*
La belleza que la rodeaba era completamente visible. Y si se lo preguntaban, un tanto sospechosa.
Sayumi estaba callada. No había visto ni a Kuroda ni a Mitsuki. Su sexto sentido de mujer le decía que algo malo le estaba sucediendo al segundo, porque era el que llevaba desaparecido dos horas. Kuroda se encontraba buscándolo en otro sitio, y aparentemente se encontrarían ahí si no lo hallaban en media hora. A pesar de estar en ese instante en una pradera adornada con flores de todo tipo, expuesta a cualquier enemigo.
—Sayumi-san.
Escuchó a Mitsuki, e instintivamente se sintió segura. Aunque físicamente no bajó la guardia ni un ápice.
—Mitsuki.
Respondió ella en su tono monótono y calculador.
—Prueba que eres tú. ¿Cuál es la contraseña?
"Mitsuki" vaciló un poco antes de hablar, y Sayumi tensó los músculos, haciendo más fuerte su defensa física.
—El equipo "KuroSayuSuki" es mejor que el de "InoShikaCho".
Contestó, acertando en la respuesta. Sayumi sonrió
—Bien. Pero...
Una patada sorpresa derribó al chico, y Kuroda apareció como el atacante.
—Mitsuki nunca vacila antes de dar una respuesta.
Completó él.
Y efectivamente, el clon de sombra desapareció ante el fuerte impacto de la patada sobre él, no sin antes revelar la verdadera forma de su creador... o mejor dicho, creadora.
—¿Por qué siempre insistes en robarme todo el protagonismo?
Farfulló Sayumi haciendo un pequeño puchero. No es que siempre fuera así de infantil. Usualmente, prefería ignorar a las personas que osaban molestarla, pero con Kuroda era diferente. Eran mejores amigos, y a pesar de que su manera de ser ocasionalmente explotaba, ambos se querían tal y como eran. Claro, admitirlo abiertamente eta otra cosa.
—Ni que me pudieras superar.
Contestó Kuroda de manera amigable, bromeando un poco. Siendo Sayumi la orgullosa entre los dos a Kuroda le correspondía el papel carismático y agradable. Podía ser, el chico molestaba a Sayumi antes por el hecho de que quería llamar su atención. Pero al pasar los años, con ellos en su treceava primavera, Hyuga se dio cuenta de que siendo él mismo agradaba más a la siempre tranquila aunque explosiva Sayumi.
—Debemos encontrar a Mitsuki. Él tiene el kunai con el símbolo de la niebla, que es el único que nos falta para poder llegar al objetivo.
Sugirió Sayumi, después de contar la cantidad de pergaminos con armas que ella y su compañero poseían. Siendo una ninja con grandes dotes intelectuales, aunque poca habilidad física, Sayumi era la estratega, y Kuroda el atacante. Su mejor técnica en el campo de batalla era el Kage bunshin no jutsu, que había aprendido de nadie más que el mismo Hokage.
Cuando se lo contó a Sakura, ésta se enojó, más no tomó cartas en el asunto por el momento. A partir de ése día, la flor de cerezo insistía en enseñarle todo tipo de técnicas que involucraran control de chakra, e incluso el antiguo Hokage, Kakashi Hatake, comenzó a instruirle (por insistencia de Sakura) en el arte del ninjutsu con clases particulares. Y aunque Sayumi logró deducir que su tía no quería que se acercara al séptimo bajo ningún concepto (y ya no lo hizo porque quién sabe qué se hubiera llevado el pobre de Naruto), ningún entrenamiento se comparaba a los momentos que pasó con el rubio. Cuando éste le contaba de cómo él era un cabezota para las técnicas ninja, y para las cuestiones académicas (o sea, peor que ella) se daba esperanza de poder llegar a ser algo grande. Porque aquél hombre no era el líder de la villa porque sí. Años de soledad, sacrificio, dolor y muchas más experiencias negativas, habían sido las semillas para que ahora, el Hokage se encontrara donde estaba.
—Repasemos.
Dijo Kuroda cuando Sayumi terminó de contar las provisiones. Aunque les quedaban algunas horas para terminar finalmente esa fase.
—Tenemos los tres kunais con los símbolos que nos fueron asignados: el de la arena, el de la roca y el de la niebla.-Prosiguió Sayumi, recordando el montón de acertijos que tuvieron que pasar para llegar a saber a qué símbolos tendrían que buscar. Varios se rindieron debido a que ningún integrante de aquellos equipos eran capaces de llegar a un acuerdo.
Pero entonces, Mitsuki (para suerte de ellos) recordó en base a qué habían sido escogidos para trabajar juntos: Sayumi era inteligente, Kuroda era perceptivo y él era un experto en la interpretación de palabras. Juntaron sus dotes y lograron superar la primera etapa del presente examen chunnin.
Actualmente se encontraban en la segunda, en el temible Bosque de la muerte.
— Mitsuki tiene el kunai de la niebla, sin embargo desconocemos su paradero.
Kuroda asintió, y Sayumi entonces entrecerró los ojos. Algo definitivamente no andaba bien. No lo decía por su compañero presente, sino por Mitsu. Él tampoco se quedaba atrás en destreza física o mental con ella y Kuroda, por eso le extrañaba que alguien hubiera sido capaz de capturarlo. Ya llevaban alrededor de dos horas desde que desapareció y no había ni rastro de él por ninguno de sus puntos de encuentro.
—Sayumi.
Llamó Kuroda después de dejar meditando por unos instantes a su compañera de equipo, que sopesaba posibilidades.
—Es extraño.
Soltó finalmente la pelinegra, y el castaño atinó a mirarla interrogante.
—¿Qué?
—Es extraño. —repitió. —es decir, ¿no te parece raro que Mitsu, siendo buen ninja haya sido atrapado? Si algo decían en la academia, era que Mitsuki es astuto y escurridizo. No dudo que haya buenos shinobi aquí, pero…
Y antes de terminar la oración, un gran y corpulento hombre apareció, llamando la atención por sus ridículamente estruendosas pisadas.
—Un ninja de la aldea del sonido.
Identificó Kuroda, y el gordo atinó a reírse burlonamente.
—Hola, gatita.
Saludó descaradamente el hombre a Sayumi, que lejos de sentirse amenazada, se enfureció. Kuroda pudo ver esto, y aunque a él le hervía la sangre de pensar que un hombre tan asqueroso como el que estaba frente a ellos hubiese coqueteado con Sayumi, él era el prudente entre ellos dos. Porque a pesar de poseer paciencia, Sayumi muchas veces actuaba sin pensárselo mucho; era una cabezota.
—¿Tu novio se enojó?
—¿Qué es lo que quieres?
Cortó la chica con sus armas en mano, lista para atacar en cualquier momento.
—Eso es sencillo preciosa. Ya que mi compañera no puedo conseguir las armas a la buena, yo lo haré a la mala. Entrégame los kunais que tengas. O tu amigo sufrirá las consecuencias.
¡Malditos todos los del sonido! Eran una aldea sin honor alguno.
De donde salió aquél atacante, aparecieron dos más: la misma chica que vieron en el clon de sombra reflejada antes de desaparecer totalmente y un chico más o menos de 16 años, ambos sonriendo perversamente, y con Mitsuki sostenido por cada brazo entre ambos, inconsciente.
—¡MITSUKI!
Gritaron tanto Kuroda como Sayumi preocupados, y preguntándose cómo es que pudieron atraparlo…
—Eso es fácil, gatita.
Y el mismo apodo usado de la misma manera que el gordo, pero esta vez por el chico.
—Aunque sea bueno, sigue siendo un mocoso, a final de cuentas. La duda se veía plasmada en tu cara, cariño.
Rió burlonamente la mujer, dirigiéndose esta vez a Kuroda. Ambos estaban con la guardia levantada, pensando en las probabilidades de ganar, a punto de enfrascarse en una pelea, con el objetivo principal de recuperar a Mitsuki y al kunai.
—Byakugan.
Susurró el Hyuga, activando el más afamado poder de su clan. Comprobó que el chakra de Mitsuki estaba debilitado, y que por tanto no sería fácil despertarlo. También pudo ver que el chakra del hombre corpulento era casi indivisible. Y ante este silencioso análisis y preguntas de Kuroda, bajando la guardia, el chico de 16 se movió rápidamente de su lugar, apareciendo de un momento a otro tras de él, pero olvidando por unos segundos la presencia de Sayumi, que vio rápidamente sus intenciones y fue a cubrirle la espalda a su compañero, usando la técnica de rayo que Hatake le había enseñado alguna vez y que ella especializó: un jutsu capaz de llegar hasta su oponente a través del agua. Una vez en el suelo, Sayumi pensó rápido, usando el rocío de las flores como medio para llegar hacia él, dejándolo inconsciente, porque a pesar de ser una descarga pequeña, fue suficiente para dañar el cuerpo del chico.
—¡Kuroda! ¿Estás bien?
El susodicho en lugar de contestar, se dispuso a batallar con el corpulento hombre que se había acercado a él mientras su compañero de equipo caía desmayado. No sabía cómo, pero de alguna manera había hecho sus puntos vitales de chakra casi imposibles de ver, incluso con el byakugan.
Mientras ambos se encontraban en un combate de taijutsu intenso, donde Kuroda intentaba inutilizar al enemigo con el puño gentil, la tercera mujer apareció frente a ella, derritiéndose desde el punto en el que estaba (dejando a Mitsuki en el suelo) y reapareciendo frente a Sayumi, formándose nuevamente a través del agua.
—¿P… pero qué…?
Susurró la pelinegra, recibiendo un fuerte golpe por parte de la mujer, poseedora de un cabello azúl claro y ojos con color del mar.
—No creerás que eres la única con ventaja en un lugar húmedo, ¿verdad?
Sayumi se levantó para dar el siguiente golpe.
—¡Kage bunshin no jutsu!
Y aparecieron cuatro réplicas de ella, esparciéndose por los alrededores a donde la peliazul no las pudiera ver.
—¿Qué? ¿Tus réplicas son así de cobardes?
Preguntó aquella mujer con burla, y Sayumi ignoró el comentario.
—Enfréntame ahora.
Dijo en su lugar, y así comenzó una batalla cuerpo a cuerpo entre ambas kunoichi.
SasuNaru- ¿Quiénes son mamá y papá? -SasuNaru
Por más que golpeaba no lograba dar con el punto débil del hombre. Aunque ya había golpeado los puntos estratégicos una y otra vez, no lograba que se debilitara ni un ápice.
—Maldita sea…
—¿Te preguntas cómo es que no caigo ante tu truquito?
Preguntó burlón el hombre, que no parecía cansado aunque Kuroda jadeara exhausto.
—Te lo explicaré. — empezó el hombre con aparente calma, esquivando con facilidad uno de los ataques de Hyuga. —Soy capaz de mover cada punto interior de mi cuerpo: mis órganos, mi masa corporal e incluso manipular los puntos estratégicos de chakra a mi antojo. Puedo ocultarlo si se me da la gana. Algo bastante útil, ¿no crees, Kuroda?
El chico pensó que se le estaban acabando las opciones. Ya había usado el jutsu de armas de su madre, el puño gentil, sus habilidades de taijutsu… ¡cosas que nadie hubiese superado!
—¿Seguimos? Eres buen luchador, y me estás resultando un entretenimiento bastante grato.
Kuroda lanzó de nuevo uno de sus ataques, improvisando esta vez una nueva estrategia de pelea.
SasuNaru- ¿Quiénes son mamá y papá? –SasuNaru
—¿Cansada ya, gatita?
Un poco más. Sólo un poco más y finalmente podría recurrir a su gran plan. Siguió lanzando golpes, cansada, aunque con gran fuerza de voluntad para acabar con ello.
—En serio, si pensé que tu compañero el elástico era patético, tú me lo pareces más con esa insistencia de no usar otra arma más que tus puños.
Era cierto. La mujer era del estilo de agua y tierra, por lo cual, era bastante útil su técnica con las plantas. Ya la había atrapado entre ellas, la había arañado con espinas que se cerraban alrededor de su pálido cuerpo, creándole pequeñas heridas sangrantes en sus brazos y piernas e incluso, casi la atraviesa con un tronco filoso que salió entre la maleza que encerraba a la pradera, que era el campo de batalla en la que tanto ella como Kuroda se encontraban ahora con esos indeseables. Y ella no había usado ni un solo ninjutsu. Claro, a excepción del kage bunshin.
Sintió de repente su propia presencia esparcida en puntos invisibles estratégicos alrededor de la mujer. Sonrió de medio lado con arrogancia, y antes de la mujer pudiese decir algo, la tiró al suelo con gran fuerza, usando el chakra que había ahorrado hasta ahora.
—¡Ahora chicas!
—¡ESTILO DE FUEGO, JUTSU BOLA DE FUEGO!*
Y antes de que el fuego pudiera alcanzarla, huyó de ahí, dejando a la mujer a medio pararse, siendo abrasada por las llamas de los cuatro bunshin que creó al principio.
Ese había sido su plan: hacer que la mujer se sintiera confiada para que bajara la guardia con ella, creyéndola débil, y en cuanto su arrogancia y complejo de superioridad se hicieran presentes representando la confianza de una victoria segura, sacó todo el chakra que tenía acumulado para juntarlo en sus puños (como Sakura le había enseñado) y tener la certeza de que la mujer se desconcertaría con el golpe, para finalmente quemarla con el jutsu que había aprendido en sus libros que pertenecía al ya extinto clan Uchiha. Como ella era del estilo de fuego, rayo y extrañamente aire (no sabía de ningún jutsu en el que pudiera utilizar esa técnica, a excepción del rasengan del cuarto y el séptimo Hokage… pero no sabía cómo aprenderlo por su cuenta y el pedirle ayuda al rubio no era opción por un factor llamado "Sakura") aplicar todos sus conocimientos le había sido complicado… pero definitivamente era una rival difícil de vencer.
Ahora a ayudar a Kuroda.
Pero entonces…
El chico que yacía inconsciente momentos atrás estaba levantado, con un kunai en manos. Su objetivo era un inconsciente Mitsuki que permanecía tumbado en el pasto.
Para el tercer compañero de aquellos del sonido el plan era el siguiente: si llegaban a perder a alguno de ellos, matarían entonces al integrante capturado: ojo por ojo, diente por diente.
Sayumi se alarmó. De lo alterada que estaba, ni siquiera se le ocurrió utilizar el movimiento que hace rato había dejado al chico inconsciente, y entonces vio como estaba a punto de clavar el arma en el estómago de su amigo, y estaba tan cerca que Sayumi tuvo la sensación de haberlo visto por adelantado. Antes de que pudiera siquiera anticipar el movimiento que había visto segundos antes, estaba ahí, frente a Mitsuki, protegiéndole totalmente con su cuerpo y una cuchilla que había sacado rápidamente de su bolsa de armas y provisiones.
Cuando estaba a punto de iniciar otra pelea, notó como de repente todo en su campo de visión cambiaba y era mucho más fácil luchar. Era como si ahora pudiera anticipar todos los movimientos que el chico podía hacer. Con una habilidad que no se conocía a sí misma y que atribuyó al nuevo poder que había adquirido, lo venció rápidamente. Fue como coser y cantar.
—Sa… Sayumi…
—¡Mitsuki! ¡¿Estás bien?!
Preguntó alterada, aterrada de la idea de haber perdido a uno de sus más preciados amigos. Gracias a Kami, llegó a…
—Sayumi… tus ojos…
—¿Qué tienen?
Preguntó extrañada.
—¿Es ése el sharingan?
Mitsuki no cabía para nada en su asombro.
SasuNaru- ¿Quiénes son mamá y papá? – SasuNaru
Kuroda estaba a punto de vencerlo, a punto pero el hombre siempre recuperaba fuerzas. Y aunque era muy difícil vencerlo, su adversario también era un hueso duro de roer.
—Ya me estás resultado una molestia, maldita rata de ojos raros.
Y Kuroda estaba exhausto. Se dejó caer en el pasto, queriendo no darse por vencido, pero su cuerpo ya no podía más. Recordó sus momentos con Konohamaru-sensei, Mitsuki y Sayumi. En serio, si moría ahora, en los míseros exámenes chunnin siendo un Hyuga… ¿cómo sería recordado?
"Un perdedor"
Y lo que no sabía Kuroda, era que esos tres del sonido planeaban un atentado contra Konoha. Apenas iba iniciando, pero eran rebeldes de la actual aldea del sonido. Su líder siendo anónimo, había impuesto todo para que en aquellas tierras se viviera la paz y la armonía, para no vivir en constante guerra con las otras grandes naciones.
Pero personas como ellos, no estaban de acuerdo así que entre ellos, siendo jonnin rebeldes, entraron a los exámenes, dispuestos a matar al actual Hokage y así hacerse con el poder.
—Bien hecho, Kuroda-kun
Habló Mitsuki, y el susodicho abrió los ojos que había cerrado recordando su vida, viendo al chico elástico con un fuerte agarre sobre el corpulento hombre y a Sayumi con unos extraños ojos rojos, que le recordaban al…
—¿…sharingan?
Soltó sorprendido. ¿Qué acaso no eran ojos heredados solamente por los Uchiha?
—Es una larga historia, pero ahora…
Y Sayumi, sabiendo que el hombre no iba a dudar al matar a Kuroda, su mejor amigo, fue directo al enemigo asegurándose de herirlo de gravedad como a la otra mujer y al más joven de sus compañeros. Apuntó a una zona que pudiera dañarle lo suficiente para asegurarse de que no pasarían de esa etapa. Mitsuki, gracias a sus elásticos brazos que usaba como cuerda para mantener al hombre del sonido inmóvil, afianzó el agarre, y expandió aún más sus miembros, para seguir manteniéndolo así. Todo fue muy rápido.
—¡CHIDORI!
Y lo atravesó.
SasuNaru- ¿Quiénes son mamá y papá? –SasuNaru
Naruto en esos instantes se encontraba viendo los exámenes a través de una pantalla en la que se reflejaban las imágenes que estratégicamente dejaban ver lo que sucedía en el Bosque de la muerte y ciertamente su corazón se paralizó. Por un momento, fue como si viese a Sasuke pelear. Y también a él mismo.
Vio como el equipo alegremente se marchaba, con un Kuroda agotado siendo llevado en brazos por la misma Sayumi. El hijo de Neji parecía un tomate, y Sayumi se reía junto con Mitsuki, cargando consigo los tres kunais correspondientes para pasar el examen.
—Es increíble.
Murmuró Tenten a su lado, a punto de ir al Bosque de la muerte y darle la lección que Sayumi le enseñó hace poco al hombre que había estado a punto de matar a su retoño. Ella había presenciado todo, por algo era la asesora de aquellos eventos. Desde la fuerza increíble de aquellos ninjas, a la destreza en el campo de batalla que habían mostrado Sayumi y Kuroda. Y hablando de Sayumi…
—Naruto… ¿cómo es que ella tiene…?
Y el rubio Hokage salió de la habitación, dejando a su amiga con la palabra en la boca. Necesitaba hablar con ella. La persona que ahora tanto lo odiaba y que al mismo tiempo, demostraba que aún le guardaba afecto tanto a él como a Sasuke por el simple hecho de estar acogiendo a Sayumi como una madre con ella. Necesitaba hablar con Sakura.
Sayumi ya despertó su sharingan, y Narutín necesita tomar cartas en el asunto porque…
No les diré por qué 7u7
Tendrán que averiguarlo por ustedes mismos en el siguiente capítulo :v
Disculpen si no entienden la pelea. Es difícil narrar una, pero les juro que me esforcé todo lo que pude xD
Un abrazo enorme a las personas que me están siguiendo. Amo sus comentarios aunque sean pocos, y me esforzaré lo máximo por ustedes shabos.
*Estilo de fuego, jutsu bola de fuego*
Es el jutsu donde Sasuke avienta fuego por la boca, y lo puse así porque me pareció que sonaba más genial :v
Disculpen si hay alguna falta ortoográfica. Cualquier error o comentario, háganmelo saber :3
Nos vemos en el siguiente cap! :D
