PARTE II
Capitulo 6: La mirada de princesa
El sol descendía suavemente escondiéndose detrás de las montañas, todo estaba teñido del color naranja del crepúsculo, desde la ventana de la biblioteca veía como las vidas de las personas continuaba su rumbo; guardias que caminaban de aquí allá, los jardineros cortando los arbusto, sirvientes llevando cosas de un lado a otro, ¿serian consientes de la libertad que poseían?; después de terminar sus labores podían decidir a donde ir, caminar por las praderas, pasear por las calles de la ciudadela, salir a divertirse por la noche con sus amigos; tanta libertad… que le había sido negada. En un par de días se casaría con alguien que no quería. Ni siquiera era capaz de elegir con quien compartiría su vida.
-Me dijeron que aquí podría encontrarte- ni siquiera apartó la mirada de la ventana, sabia quien estaba ahí y la verdad no tenía ganas de hablar con él ahora. -¿Estás enojada conmigo verdad? Por forzarte a un matrimonio arreglado-
Zelda se dio la vuelta para hablar con el príncipe –No para nada, solo es parte de nuestro deber-
-De verdad me alegra escuchar que no estás molesta conmigo, no quiero que comencemos mal- solo se limitaba a escucharlo, el príncipe no parecía una mala persona se veía de verdad agobiado; evitaba a toda costa el contacto visual y cuando la miraba agachaba la cabeza, parecía un buen hombre después de todo –Aún recuerdo la primera vez que te vi, estabas en uno de los jardines leyendo un libro, a tu lado estaba otra persona algún maestro supongo, él te hacía preguntas y tu respondías sin titubear, desde ese momento yo..–
La puerta se abrió abruptamente -Zelda!, oh lo siento no pensé que estuvieras ocupada-
-Ashei, no te preocupes- miró al príncipe que había sido interrumpido –Creo que no han sido presentados debidamente, ella es Ashei, parte de mi consejo como líder militar, Ashei él es el príncipe Nath-
-Encantada de conocerlo alteza-
-El placer es mío. Si me disculpan debo irme, hablamos después princesa, con su permiso- Ashei esperó a que el príncipe saliera incluso cerró la puerta para poder hablar con Zelda tranquilamente.
-¿Ese es tu prometido?- Zelda ni siquiera le contestó solo la miró alzando una ceja esperando que su amiga soltara todo lo que tenía que decir, muy bien conocía la falta de límites y tacto de Ashei al hablar -¿Cuántos años dices que tiene?-
-No estoy segura veintitrés quizás-
-Pues parece apenas un adolescente, yo tengo mucha más masa muscular que él, a ese chico le falta masculinidad- No podía contradecirla Nath no era del tipo musculoso era un hombre más bien delgado. –Ojala tu prometido fuera el tipo alto y rubio que está haciendo guardia en la puerta, él que te cargo cuando te desmayaste, harían linda pareja-
-¿Te refieres a Link?-
-Así que se llama Link, interesante, ¿crees que le interese alistarse como soldado?, como sea, vine a traerte esto Shad lo dejo para ti, dijo que era muy importante sobre algo.. no sé no le preste mucha atención la verdad- era el cuaderno de apuntes de Shad hace ya un par de años que había comenzado la búsqueda de pruebas sobre una posible forma de vida que había habitado en los cielos hace cientos de años, como los hallazgos encontrados en su mayoría eran escritos antiguos trabajaban juntos para traducirlos.
-¿Cuándo lo viste?-
-¿Eh?-
-¿Cuándo te lo entrego?
- Ah.. bueno…ah … me lo encontré... en el pasillo… si eso, me lo encontré en uno de los pasillos. Ya casi anochece debo irme nos vemos después- ni siquiera esperó una respuesta y prácticamente salió corriendo, ¿Qué le pasaba?.
Leyendo los apuntes de Shad perdió la noción del tiempo, las velas que había dispuesto en la mesa no iban a resistir mucho mas, una lástima, la investigación de Shad estaba tomando un rumbo interesante, tomó algunos libros de la estantería y salió rumbo a su habitación decidió que ahí continuaría su trabajo.
Link estaba en la habitación de su amigo, con las piernas estiradas y la espalda apoyada en el respaldo de la silla solo viendo como Nath caminaba de un lado a otro repitiendo una y otra vez el monologo que tenía pensado decirle a la princesa, ni siquiera estaba enfrente de ella y su cara estaba completamente roja de la vergüenza ni la oscuridad de la noche lo ocultaba.
-No tienes que pensarlo tanto, solo dile lo que sientes-
-Para ti es fácil decirlo, tú siempre has sido popular con las mujeres.- una idea cruzó por su mente -¿Tú que le dirías?-
-¿A quién?-
-A Zelda claro, dime que te pareció, ¿Es hermosa verdad?, ¿No sentiste algo especial cuando la viste la primera vez?, ¿Cuándo tocaste su mano?, ¿Cuándo la sostuviste en tus brazos?-
-No sé de que hablas, es muy bonita pero solo es una mujer Nath trata de relajarte un poco cuando estés en su presencia- miraba sus botas mientras hablaba, le estaba mintiendo a su amigo, la princesa no era cualquier mujer, ella tenía algo único y lo supo desde el primer momento que la vio, fue solo un instante, pero había sido suficiente.. No era hermosa, esa sería una palabra muy frívola para describirla, ella era algo más que eso, transmitía algo mucho más especial que la belleza física, algo que irradiaba de su interior y lo invitaba a acercarse a ella. Movió la cabeza de un lado a otro, no encontraría una respuesta a lo que sentía, después de todo ¿cómo podría describir algo que nunca antes había sentido por alguien más?.
Link se puso de pie y levantó las manos en señal de rendición –está bien, me rindo, solo vine para ver si necesitabas algo, pero ya me voy si no terminaré dando vueltas en mi habitación hablando de la princesa- Link salió y cerró la puerta sonriendo, de verdad le daba mucha alegría verlo tan emocionado. Mientras caminaba no podía evitar sentir la sensación de familiaridad en cada uno de los pasillos, un déjà vu, constante que no lo había dejado en paz desde que llegó.
Los pasillos estaban oscuros parecía que no todas las lámparas estaban encendidas, la luz era espaciada entre una y otra y cuanto más caminaba menos luz percibía.
Escuchó pasos en la dirección hacia donde se dirigía, no podía ver bien pero por el resonar de tacones debía tratarse de una mujer, el sonido de cosas cayendo hizo que apresurara su paso para encontrarse con ella, era la princesa; estaba en cuclillas levantando los libros que habían caído a sus pies, se agachó frente a ella y la ayudó con los libros. Accidentalmente sus manos se tocaron y como reflejo levantaron la vista, sus miradas azules se encontraron, el corazón de Link latió intensamente y su respiración se detuvo, era incapaz de apartar la mirada, ¿puede una mirada detener el tiempo? Nunca lo había pensado y en estos momentos lo estaba comprobando. Era tan fácil centrarse en ella y olvidarse de lo demás, su dulce aroma comenzaba a flotar a su alrededor inundando sus sentidos y acelerando su pulso, no tenia las palabras para describirlo, era un momento celestial.
¿Qué le pasaba?, Zelda no podía más que verlo a los ojos, tenía una mira intensa que la invitaba a perderse en ella, a intentar descifrar lo que se escondía mas allá, ¿Cuánto se puede decir con solo una mirada? Nunca imagino que tanto. Su boca se seco, un nudo se formo en su garganta y descubrió que no podía pronunciar palabra alguna.
La voz de Link rompió el encanto -La ayudare a llevarlos- una vez que se levantó le extendió la mano para ayudarla a levantarse. Ella la tomó con cautela, las emociones de ambos que antes habían sentido, ahora estaban multiplicadas.
-Gracias-
Caminaron en silencio hasta la habitación de la princesa, Link dejó los libros en su escritorio y se dispuso a irse.
-Espera Link- Él se dio cuenta de que nunca su nombre había sonado tan maravillosamente melodioso. Zelda prestó atención al flujo de magia que surgía de Link y ahí estaba de nuevo, su trifuerza resonaba ante su presencia, el debía ser, el portador de la trifuerza del valor tenía que ser él –¿Podrías mostrarme el dorso de tus manos?-
Por cómo estaba alterada la princesa sabía que no debía ser nada bueno lo que esperaba encontrar, dubitativo retiro lentamente el guante de cuero de su mano derecha, siempre estableciendo contacto visual con Zelda, la que empezaba a impacientarse por la lentitud de sus movimientos, extendió su mano hacia ella quien la tomó para examinarla más de cerca. Los movimientos de la mano de la princesa eran suaves e incluso a través de los guantes de seda que las cubrían podía sentir su calidez, Link estaba en trance mirando a la princesa que observaba detalladamente su mano, la ausencia de luz complicando su tarea haciendo que la llevara más cerca de ella; -La izquierda-
-¿Qué?-
-La mano izquierda, muéstrame tu mano izquierda- Link la obedeció le mostró el dorso de su mano, una mueca de frustración se formó en su cara, no estaba, si Link no era el poseedor de la trifuerza del valor, entonces ¿Por qué su trifuerza respondía su presencia? Estaba segura que resonaba por la cercanía del fragmento del Héroe. Esto no era normal, algo sucedía, pero por más que lo pensaba no encontraba la respuesta a lo que pasaba, necesitaba hablar con Impa quizás ella sabía que era lo que estaba sucediendo.
Link solo observaba a la princesa, estaba pensando, sus labios se fruncieron y su mirada solo veía al vacio. -¿Puedo retirarme ya?-
-¿Eh?, oh sí, ya vete- si, ahora sabía lo que debía que hacer, necesitaba hablar con Impa inmediatamente.
Ni siquiera se había dado cuenta de que aún sostenía la mano de Link hasta que este la retiró cuidadosamente. –Buenas noches princesa- Sonrió mientras se daba la vuelta.
-Buenas noches Link-
Zelda se quedó parada en la puerta hasta que la silueta de Link no fue mas visible.
-Estoy segura Impa, Link es el portador de la trifuerza del valor pero por alguna razón, la marca no está en su mano-
-Yo también lo noté el día que llegó, emanaba energía oscura-
-energía maligna, creo que era un sello, si eso debe ser-la mente de Zelda trabajaba velozmente intentado dar con la razón de que Link tuviera un sello mágico. –Él ya no tiene la trifuerza Impa, alguien debió haberla robado, pero entonces ¿dónde está el otro fragmento?-
-Cálmate Zelda no debes sacar conclusiones tan pronto-
-De lo que si estoy segura es de que hay algo raro Impa, pero no logro entender que pasa-
-Quizás los míos me puedan dar información al respecto, mañana mismo viajare hacia la tribu Sheikah, te mantendré informada -
-gracias Impa, cuídate-
-Me cuesta dejarte sola pero como está la situación es necesario, cuídate – su figura se desvaneció en la oscuridad de la noche.
Se sentó en frente de su tocador, con un cepillo de plata peinó delicadamente el largo cabello castaño claro hasta que estuvo conforme con el resultado, tomó un poco de brillo labial y con la punta de su dedo meñique y lo aplicó delicadamente, presionando juntos los labios para que este se impregnara mejor; mientras hacía esto movía la cabeza de un lado a otro en un intento de apreciar lo mejor posible su apariencia, sonrió ante el resultado, se colocó los guantes blancos de seda hasta los brazos, lucían bien a juego con su vestido lila favorito; solo faltaba un detalle; tomó una tiara de oro y la colocó sobre su cabeza, ¡sí!, una sonrisa torcida se formó en sus labios rojos; su reflejo en el espejo le devolvió la mirada con ansiosos ojos verdes y su sonrisa se desvaneció, se levantó estrepitosamente del banquillo, ¡si tan solo los tuviera azules!; se enfureció y lanzó el cepillo contra el espejo provocando que este se fragmentara donde recibió el impacto, algunos pedazos cayeron sobre sus cosas en el tocador, ¡Si tan solo fuera ella!, aspiraba aire con fuerza intentando calmarse y volvió a sonreír, ¡¿De qué estaba hablando?!, era ella…la princesa.
Muchas gracias por leer!
