Hola :v

No tengo idea de cuánto tiempo haya pasado. En todo caso, estoy escribiendo antes de que los dos exámenes en los que realmente soy una cabezota (matemáticas y física) estén presentes. No sé cuánto tiempo estaré disponible para cuando publique esto, pero tengan por seguro una cosa: no abandonaré esta historia ni la dejaré inconclusa. Ana, si estás leyendo esto, sé que deje muchos lemon pendientes para ti… pero no haré lo mismo con esta historia que estás molestándote en seguir (siendo que tú eres más de mangas que de fanficsxD).

Chicas, lamento si no he llenado sus expectativas hasta ahora, pero a final de cuentas y de cómo decida terminarla, esta historia es mía. Si les gusta, qué bueno, y si no, lo lamento, pero no la cambiaré. Fuera de ahí son libres de comentar lo que gusten y de darme su opinión (SIEMPRE GUARDANDO EL RESPETO ENTRE USTEDES… Y CLARO, A MÍ xD).

Además de esto que estoy diciendo, me gustaría agradecer a las personas que están siguiéndome y comentando. Colega, si eres de los que solamente lee, pero no comenta, agradecería mucho un follow a mi historia o un favorito, me animaría bastante :)

Si eres de los que lee sin cuenta, no te pediré un review, sólo que sigas a mis escritos. Me alegra que les guste lo que hago, y espero que en serio sigan disfrutándolo :D

*Naruto y sus personajes no me pertenecen, lo hacen a Masashi "gay encubierto" Kishimoto. Este fic lo publico con ánimos de entretenimiento y sin fines de lucro*

NejiHyuga era considerado muchas cosas: un genio, uno de los mejores jonnin, un gran hombre, un héroe de guerra proveniente de un clan prestigioso, un buen esposo… y definitivamente un padre sumamente estricto. Kuroda lo sabía mejor que nadie, así que antes de entrar al dojo donde él entrenaba, respiró profundo, intentando calmarse. Su madre aún estaba realizando el trabajo de monitorear a los participantes de los exámenes chunnin… así que faltaban unas horas para que la segunda fase acabara y ella se encontrara con ellos nuevamente.

"Demonios… no sé cómo decirle que fui descalificado"

Pensó nervioso el chico, y volvió a aspirar aire con todas sus fuerzas. Le dolía el pecho de ver la decepción en los ojos de su padre clavados en él como un taladro. Porque siendo un también genio, no deberían ocurrirle esas cosas. Además de que no había podido solo con el corpulento hombre en el campo de batalla, Sayumi y Mitsuki habían tenido que ir a socorrerlo. Hablando de aquellos dos… sabía que el chico víbora no tendría problema con la situación. "Siempre podremos volver a intentarlo" había intentado animar, sonriendo condescendientemente. Pero para la chica no había sido así. Para ella, fue ver como todo su esfuerzo se iba de repente al caño, sin mencionar que su ánimo bajó considerablemente.

SasuNaru- ¿Quiénes son mamá y papá? -SasuNaru

Después de la noticia que se notaba a metros que Sakura no quería dar, la reacción de Sayumi no fue violenta ni nada por el estilo. Un rato de silencio pasó, todos estaban expectantes a su siguiente acción, y solamente susurró quedamente un "¿por qué?" que fue explicado a toda velocidad por una Sakura compungida y nerviosa.

─" El nuevo reglamento dice que por seguridad de todos los shinobis que se presenten en los exámenes, está terminantemente prohibido matar a uno de los participantes. Y ustedes lo hicieron con el tipo gordo del sonido."

"Sólo lo herimos de gravedad"pensó en ése instante Kuroda, a punto de hablar, pero Sakura ganó la palabra nuevamente.

─ "Cayó en coma. Eso es equivalente. Sayu-chan… en verdad lo siento".

Y Sayumi intentó reír, de veras que lo hizo. Para ella no había sido tan fácil haber llegado ahí, siendo la menos hábil físicamente. Su ingenio la había ayudado, pero realmente no había forma de contradecir las reglas. De su risa nació un ligero sollozo que fue percibido por los demás. No es que fuera una nena llorona, pero realmente se había esforzado.

─ "Sayu-chan…"

Sakura estaba consciente de todo lo que la muchacha había hecho. Sus manos llenas de ampollas cuando regresaba a casa a cenar, su ropa manchada y maltratada por la tierra, sus múltiples técnicas practicadas en el patio cuando ella pensaba que estaba dormida, la luz prendida de su habitación en la noche estudiando incluso jutsus médicos básicos por si acaso y técnicas de liberación de genjutsu…

─" En… en serio tía, estoy bien".

Contestó Sayumi, hipando ligeramente sin mucha alteración en su voz. Sus brazos cubriendo sus ojos no eran escudo suficiente para ser capaz de adivinar el estado de ánimo de la chica.

─ "Además… siempre me has dicho que la paciencia es una virtud. Sólo tengo que esperar al próximo examen para pasar, ¿cierto?"

Preguntó, intentando levantar la mirada que erróneamente pensaba que había recompuesto, para dedicarle una sonrisa comprensiva, que era capaz de derretir al mundo y cambiarlo.

─" Volvamos a casa Sayumi. Ustedes dos síganme también."

Y obedecieron. Mitsuki, dejando su tarea de vendar las heridas, sabiendo que Sakura lo haría mejor, dejó a Sayumi correr a su madre adoptiva y encerrarla en un fuerte abrazo que cubría sus lágrimas.

Kuroda quiso hacer algo, pero sabía que no había forma de animar a su mejor amiga. Respiró profundo, viendo como Mitsuki con su usualmente inalterable carácter alegre, mostraba algo de conmoción ante la escena que yacía frente a ellos.

─" En verdad deseaba poder probar mi valía."

Sollozaba tranquilamente Sayumi, bajando su cabeza para quedar atrapada en el cálido abrazo de la flor de cerezo.

─ "Hey, mira. Estás creciendo bastante. Pronto serás tan alta como las estatuas del Valle del fin. Casi me alcanzas. Me dejarás como una enana."

Bromeó Sakura, volviendo por un instante a sus instintos adolescentes queriendo llorar con ella y demostrarle que todo era por su bien y que a pesar de eso, le dolía su tristeza. Pero se contuvo. Si ella demostrara debilidad, ¿qué representaría para Sayumi?

─" Pero no me rendiré. Seré la kunoichi más fuerte de todas. Superaré al Hokage y a SasukeUchiha, y con ello, venceré al que sea que quiera dañar a mis amigos."

Sakura de repente se tensó. No podía creer lo que acababa de escuchar. ¿Acaso Sayumi había mencionado a…?

─ "¿Sasuke…-kun?"

Preguntó Sakura, aún teniendo fuertemente apretada contra su pecho, sintiendo como dentro de éste su corazón latía desbocado.

Sayumi sin embargo no notó esto, ya que en cuanto percibió la fuerza del agarre de su tía se soltó antes de que su cabeza explotara de la presión.

─ "Ajá. Sasuke Uchiha. Uno de los héroes de guerra más reconocidos junto con el séptimo y con usted. Su compañero de equipo, tengo entendido. ¿No?"

Quien había hablado nuevamente había sido Kuroda, cuya reacción por parte de Haruno no pasó desapercibida para él. Por algo él era el observador

La kunoichi rosa sin embargo no había entendido a qué venía la mención de su amor eternamente platónico.

─" Entiendo que quieras superar al séptimo, pero… ¿por qué a Sasuke Uchiha?"

Sayumi, olvidando por un instante su decepción, ahora estaba en disposición de contarle a su tía lo que había aprendido.

─ "El tema de los genjutsu me llevaron al sharingan, y el sharingan me llevó a los Uchiha: un clan extinto que poseía aquél poder por línea sucesoria. El apellido Uchiha me llevó a cierto libro de historia actualizada de Konoha en la biblioteca, y decían que SasukeUchiha junto con Naruto Uzumaki, habían sido los más poderosos; todo esto fue demostrado en la cuarta gran guerra ninja. "

Sayumi asentía convencida de sus palabras, y Sakura estuvo punto de preguntarle nuevamente, pero la niña volvió a ganarle la palabra.

"Volvamos a casa. Quiero descansar."

Sakura tomó a su Sayu-chan de la mano, e indicó a los participantes descalificados que la siguieran. Sin embargo, a Kuroda le parecía sospechoso. Usualmente las heridas de gravedad y los comas eran algo común en los exámenes chunnin. No hicieron trampa o usaron trucos para salir de ahí. No habían roto ninguna regla primordial, y se le hacía sumamente extraño que a partir de ese instante, clasificaran la inconsciencia como la muerte. Y qué casualidad que había sido justamente cuando Sayumi había despertado su inexplicable sharingan…

Kuroda admitía que los rasgos físicos de Sayumi siempre habían sido un misterio para él. O mejor dicho, de dónde los había heredado. Algún parentesco podía tener con el Hokage por los bigotes en sus mejillas, y en algún punto había relacionado el cabello lacio de Sayumi con su tía Hinata… pero esos ojos que Sayumi poseía no los tenía ningún Hyuga. Eran tan oscuros que la idea de Hinata como su madre quedaba descartada. Además, si Hinata la hubiera tenido de hija no viviría con Sakura. Tendría que preguntarle a Sayumi después…

SasuNaru- ¿Quiénes son mamá y papá? -SasuNaru

La puerta se abrió, dejando ver a un hombre fuerte y bien parecido con cabellera larga salir del dojo a la que ésta pertenecía. Su bien trabajado cuerpo le daba un poco de envidia a Kuroda, pero en ese momento él no podía estar más nervioso como para pensar en ello. El mayor se percató de la presencia del más chico y lo volteó a ver con sus ojos, que eran idénticos a los de su acompañante. Kuroda sudó frío.

Kuroda.

Pronunció el hombre, tomando la toalla que yacía en sus hombros para secar completamente su pálida cara perlada en sudor. El mencionado deseó tener una para secar el suyo también porque lo estaba haciendo a mares.

¿Sucede algo?

Sacaron de su mutismo al Hyuga menor, que estaba pensando en las posibles maneras de reacción (ninguna positiva) por parte del hombre para con él.

Padre.

Se obligó a pronunciar aún con un nudo en su garganta. ¿En serio esa era su respuesta ante la cuestión de su progenitor?

Negó repetidamente con la cabeza, y Neji lo observaba extrañado. No sabía que la segunda fase había terminado tan pronto. Entonces, ¿dónde estaba Tenten?

T… tengo que decirte algo.

Tartamudeó el menor, y Neji entonces enfocó de nuevo toda la atención en él, saliendo de su ensimismamiento. ¿De qué le servía ser un "genio" si no era capaz de enfrentar a su respetado padre a la cara? "estúpido, estúpido, estúpido…"

Te escucho.

Ante la firmeza del Hyuga mayor, Kuroda volvió a sentir algo de envidia. ¿Cómo era que ni siquiera se inmutaba, incluso cuando iba a darle malas noticias al Hokage? Él se alteraría de lo lindo y no sabría qué decir. Finalmente, si quería superarlo, tendría que hacer eso. "Todos pueden equivocarse" su madre le había dicho una vez, "incluso los genios lo hacen." Y con esas palabras de motivación, junto con el deseo de superar el nombre del gran NejiHyuga, habló.

No pasé los exámenes padre. Realmente lo siento.

Y ante las posibilidades que Kuroda se había planteado, Neji sólo se rió. Fue una de las risitas más extrañas que hubiera escuchado. Y él que pensó que se quedaría callado y asimilaría la noticia antes de empezar a reñirlo y decirle el deshonor que era para la familia… pero ni siquiera lo tomó desprevenido.

Ya veo.

Respondió Neji con una media sonrisa, recordando cómo él en sus primeros exámenes tampoco había pasado, teniendo una paliza por parte de Naruto. Kuroda vio el estado de recuerdo en el que su padre se había enfrascado y se aventuró a hablarnuevamente.

No… ¿estás decepcionado?

Neji levantó sus ojos color perla a su hijo, y no pudo evitar sonreír nuevamente ante su evidente nerviosismo.

Inténtalo la próxima vez y ya. Siempre existe una segunda oportunidad para todos.

Soltó, recordando como él había estado a punto de morir en brazos de Naruto y cómo había sido milagrosamente salvado por Sakura, que sin perder tiempo, fue a socorrerlo, llevándolo a un lugar aparte para ayudarlo a sanar. El daño en sus órganos internos había sido increíblemente grande, y más en sus zonas vitales. Pero Sakura, con un esfuerzo y una inteligencia desconocidos para él, había logrado conservarlo milagrosamente mientras su cuerpo se empeñaba en enviarlo al otro mundo. Cuando todo acabó, y él sentía que estaba a punto de irse, llegó su compañera de equipo, y lo socorrió al instante, llevándolo a los restos del hospital, en donde su prima le dedicó atención especial a él, gastando su chakra en recuperar su vida. No supo cuánto tiempo duró así, sólo sabe que después de un rato de estar inconsciente, cuando despertó, se encontró a Naruto y a Sasuke en las camillas adyacentes a la de él. Ambos peleaban como cuando eran niños, y sus caras eran un desastre. Cuando se fijó bien, pudo ver que a ambos les faltaba un brazo. Fue entonces cuando el rubio lo vio, y una alegría inmensa surcó sus ojos y labios.

"Neji… ¡estás vivo 'ttebayo!"

Y las lágrimas cayeron de sus blancas mejillas, otorgándole una deuda gigantesca con el rubio. Parecía que estaba triste, pero era todo lo contrario. Su vida, sus sacrificios, sus creencias… todo había cambiado gracias a Naruto, a quien consideraba un amigo irremplazable.

"Gracias, Naruto."

Sollozó, sonriendo y tanto Uchiha, como Sakura ─a su lado, ayudándolos─ lo voltearon a ver sorprendidos.

Hyuga cerró los ojos, lleno de paz, y sintió tres distintas presencias a su lado un poco después. Los abrió nuevamente, y ahí estaban Lee, Tenten y Gai-sensei… en una silla de ruedas. Neji estaba atónito, y antes de que pudiera preguntar qué había sucedido, Gai se le adelantó.

"Neji, me alegra que estés vivo chico."

Su sensei levantó un pulgar en su dirección, sonriendo como sólo él sabía hacerlo. Aunque su expresión se descompuso, dejándole llorar, y colocar su cabeza en el colchón en el que estaba acostado. Tenten y Lee también tenían de repente los ojos llorosos. ¿Es que acaso era el día de llanto del equipo Gai?

"Pensamos que te habíamos perdido a ti y a Gai-sensei, Neji."

Explicó Lee, conmocionado, y Neji colocó su mano en la cabeza de su aliviado sensei. ¿Es que acaso él siempre iba a ser el más maduro del grupo?

"Te queremos. Los queremos a ambos."

Completó Tenten, intentando mantener la calma también. Agradeció internamente esa segunda oportunidad nuevamente. Quizá, finalmente sería capaz de decirle a su amiga lo que sentía.

El tiempo pasó y finalmente la guerra había acabado, dejando muchos recuerdos tanto dolorosos como conmovedores, y algunas secuelas permanentes en algunos. Tal como era el caso de Gai-sensei. Los actos de bondad, la amistad incondicional, el amor… todo había dejado marcas en los corazones de todos. Dos años después, él y Tenten estarían esperando a su primer hijo, y los de su generación también. Todos habían terminado felizmente casados con la persona que amaban. Incluso su prima, que había terminado siendo correspondida por el estúpido y distraído de Naruto. Aunque de todos, ellos eran los únicos que no tenían un hijo. Además de que su matrimonio no se veía del todo feliz. Naruto siempre pasaba más tiempo con Sasuke, a quien Sakura seguía intentando conquistar, mas el Uchiha ya no le trataba mal, ahora era cortés con ella. Y también enfocaba toda su atención en Naruto. Su relación parecía extraña, pero cuando tuvo la oportunidad de preguntarle a su amada prima, ésta se negó a contestar con un semblante algo distante y triste, pero amable como siempre. Neji era observador, y sabía que algo tenía que ver con la criatura que Sakura tenía a su cuidado: Sayumi. En el corazón de la actual líder del clan Hyuga no existía el rencor, pero sí el dolor.

Hinata se volvió la líder del clan en cuanto Hiashi murió, gracias a los viejos ancianos Hyuga, viendo en ella una fortaleza y potencial que no había tenido durante la mayor parte de su adolescencia. Incluso venció a Hanabi en una pelea sorprendente, y en lugar de matarla, como era la tradición, le tendió una mano y la incitó a restaurar el clan con un nuevo propósito: romper definitivamente las ramas por él, por las futuras generaciones. Y éstas, teniendo un nuevo lazo de hermanas donde ninguna era superior a la otra, lo cumplieron, y gracias a aquello, su amado hijo Kuroda no había nacido con aquellos tatuajes en la frente que lo marcarían de por vida. Sí, definitivamente nació en una mejor generación y un mejor momento.

—Kuroda, estás consciente de que me alegra tenerte de hijo, ¿verdad?

Ugh. Su padre ocasionalmente se ponía cursi, aunque apreciaba que de vez en cuando tuviera esas secuelas. Si tan sólo supiera cuánto había cambiado su vida para valorarla de esa manera…

En cambio, el niño sonrió, haciendo una ligera reverencia respetuosa antes de soltar un "A mí el que tú seas mi padre." y salir de la habitación, feliz de la comprensión que pensó que el gran Neji Hyuga no tendría

SasuNaru- ¿Quiénes son mamá y papá- SasuNaru

—Sayu-chan, traje ramen de Ichiraku para ti. Espero que no te moleste que haya comido un poco de él.

Sakura había entrado en la habitación de Sayumi con un paquete envuelto para animarla. Aunque aquella visita tenía doble intención.

—Tía Sakura… espero que siga caliente.

Soltó medio en broma con una voz aún apagada. Bueno. Al menos no estaba llorando en su habitación como la pelirrosa predijo. A final de cuentas, Sayumi era fuerte y capaz de soportar todo en silencio, cargar con sus demonios sola.

Fue a sentarse a un lado suyo, desenvolviendo la tela que cubría al recipiente que seguía humeante en cuanto lo abría. Sakura pasó a la posesiva de su hija adoptiva palillos, y la niña se puso a degustar alegremente el plato. La flor de cerezo se quedó ahí, acariciando sus lacios pero rebeldes cabellos, pensando en cómo sacar el tema a relucir. Finalmente, aspiró una cantidad considerable de aire y habló.

—Sayumi, ¿qué me decías antes de Sasuke-ku… Sasuke Uchiha y el sharingan?

La niña, absorta en su platillo, contestó con sinceridad, ahora con un mejor humor. Tenían razón tanto Mitsu como su madre adoptiva: siempre habría una segunda oportunidad, no se daría por vencida.

— Si te soy sincera, Sasuke Uchiha acaparó mi especial atención de todos los miembros del clan.

Aceptó Sayumi, y Sakura la miraba expectante.

—Es decir, abandonó a la aldea, regresó y se convirtió en un héroe. Quiero decir, no muchos tienen un historial tan complicado

El silencio entonces las inundó un rato, en el que Sayumi comía gustosa y Sakura pensaba.

—Por cierto… ¿cómo era él?

— ¿Sasuke-kun?

Preguntó Sakura preguntó algo ida por el momento, y Sayumi atinó a soltar una ligera risa con el pensamiento que tuvo.

—Siempre que lo mencionas te sonrojas.

Comentó y Sakura algo abochornada por el comentario, golpeó la cabeza de la niña, y ésta se sobaba con una mano, mientras que con la otra seguía acabando con su deliciosa tentación en forma de fideos con especias y carne de cerdo.

— ¡Cl… claro que no!

Se defendió Sakura, y Sayumi volvió a reír, esta vez a carcajada limpia por la exagerada reacción de su tía. Sakura observó detalladamente la belleza que su amada protegida tenía, combinando de manera armónica los rasgos de sus dos personas más amadas. Su risa alegre, su carácter arisco pero amable, su serenidad, su amor al ramen, su piel pálida, sus ojos y cabello negros, sus marcas zorrunas, su gran corazón…

—Sasuke-kun siempre fue una persona bastante reservada. Pocos eran los que lograban hacerse un hueco profundamente en sí. Su hermano Itachi y Naruto han sido los únicos capaces de ver en su corazón.

Narraba, y Sayumi estaba atenta a sus palabras, totalmente interesada.

—Yo… siempre estuve enamorada de él. Pero nunca correspondió mis sentimientos. Él ya amaba a otra persona.

— ¿Y quién era?

Sakura la miró tristemente, con una sonrisa que no era falsa, pero estaba cargada de cosas junto con sus ojos verdes.

— Eso no sé si lo sabrás algún día Sayumi.

La susodicha había terminado con su platillo, y recargó su cabeza en el regazo de Sakura, que aún seguía sentada en la cama. Acarició sus cabellos maternalmente, y la paz que le brindaba esa acción no se comparaba con nada. Incluso se aventuraba a decir que amaba muchísimo más a Sayumi como madre de lo que llegó a querer a Naruto y a Sasuke. Sayumi era como su bálsamo, su refugio de paz, su todo. Podía ser, ella no tenía pareja y nunca fue correspondida, pero la sensación de sentirse amada por su niña no tenía precio.

—Necesito preguntarte algo tía.

Sayumi la había sacado de sus pensamientos maternales, y enfocó la atención nuevamente en su cara que no acababa de desarrollar sus rasgos adolescentes. Sin duda iba a ser una bella kunoichi cuando creciera.

— ¿Sí?

— ¿Puede alguien que no es del clan Uchiha heredar sus ojos?

Y Sakura no contestó.

SasuNaru- ¿Quiénes son mamá y papá? –SasuNaru

Hinata caminaba por el pueblo. Su corto cabello negro caía como una cascada por su espalda. Realmente tenía un aura angelical con su aspecto de muñeca de porcelana.

— ¡Hinata-sama!

La susodicha volteó a ver a la voz que la llamaba y se enterneció al saber a quién pertenecía.

— Kuroda-kun, ¿sucede algo?

El chico, ahora más cerca de ella, se sonrojó. Tenía un enamoramiento platónico por su tía, uno de esos infantiles que son temporales. Hinata sabía esto y se reía un poco por la divertida situación.

—Ya te he dicho que está bien que me digas tía Hinata. No son necesarias tantas formalidades… incluso si Neji-niisan te lo dijo.

— Hm.— Asintió —Tía Hinata, ¿has visto a Sayumi?

La expresión de Hinata se apagó un poco, aunque Kuroda, encantado por su bellaza (y es que sí, los rostros bonitos pueden entorpecer a muchos hombres) no lo notó, a pesar de ser observador.

—No la he visto Kuroda-kun. Probablemente esté con Sakura-san en casa.

— Hm. Gracias tía Hinata.

Y corrió en dirección a casa de Sayumi.

Hinata volvió a caminar, esta vez rumbo a su propio hogar vacío donde el encantador gato blanco que había adoptado, Chi-chi estaría esperándola.

Abrió la puerta de su vivienda, y Chi-chi la recibió con un ronroneo.

—Sí, yo también te extrañé.

Contestó, cerrando la vivienda tras de sí y yendo directamente al refrigerador por algo de leche para servírselo al minino blanco. Una vez conseguido su objetivo, llamó al pequeño, sirviéndole su buena porción para compensarle por ser tan bueno y cariñoso con ella.

—Disfrútalo. Estaré en la sala.

Y Chi-chi maulló como respuesta, dándole a Hinata la impresión de que la había entendido.

Una vez sentada en el amplio sillón, tomó el tejido que tenía guardado en uno de los cajones de la mesita al lado de éste y continuó con la muñeca que estaba haciendo. Iba a ser pronto el catorceavo cumpleaños de Sayumi, y aunque sabía que estaba en proceso de convertirse una señorita, no sabía qué más regalarle. Sin embargo, la chica siempre recibía sus presentes con la mejor cara. La que nunca lo hacía, era Sakura, aunque la flor de cerezo no entendía que sus acciones eran para calmar el dolor y la culpabilidad que había en su corazón; por no saber aceptar del todo a Sayumi, siendo que ella no tenía la más mínima culpa de que Naruto no la amara y por darle la impresión de que la despreciaba, siendo que solamente no podía verla a la cara porque le recordaba su triste realidad.

Naruto siempre había sido el amor de su vida. Incluso cuando de niño recibía los desprecios de Sakura, ella siempre lo observaba. Sin embargo, a pesar de alardear y gritar lo mucho que amaba a la pelirrosa, Hinata siempre supo que su lazo afectivo más fuerte, era con Sasuke Uchiha. Tanto, que durante tres años entrenó sólo para volverse más fuerte y traer al Uchiha de vuelta. La esperanza de que alguna vez el blondo la llegara a ver más que como a una amiga moría siempre que veía como los pensamientos de su actual esposo eran para una persona, con un anhelo y amor que ni ella superaba: Sasuke. En el momento en que ella declaró sus sentimientos, supo que Naruto la valoraba, sin embargo, después de eso, nunca obtuvo respuesta afirmativa o negativa de su parte. Supuso que aún no estaba preparado para contestar, aunque, años después de esperar lo que sea, cuando se le propuso casarse con él un tiempo después de su misteriosa desaparición y su propio ascenso como la líder del clan Hyuga, estaba sumamente dichosa por todo lo que sucedía. Aunque su burbuja de felicidad se rompió en cuanto vio a la recién nacida Sayumi, que era llevada en brazos por el mismo Naruto. Un rápido repaso de los hechos, fueron suficientes para que Hinata supiera que nunca tuvo una oportunidad y que jamás la tendría. Esa niña era la hija de Sasuke y Naruto. Cuando preguntó el porqué Sasuke Uchiha no estaba presente, se le explicó que había desaparecido esa misma mañana sin dejar rastro. También se le propuso lo que marcaría sus años de culpabilidad eterna: ¿podrían ella y Naruto criar a la niña para que aparentara ser la madre de la niña?

El blondo dejó la elección totalmente en sus manos.

A Hinata, torturada por sus sentimientos de tristeza, le bastó un vistazo a la niña para que el dolor emocional la recorriera enteramente. No aceptó, y desde entonces, Sakura le guardaba rencor tanto a ella como al séptimo, por su egoísta decisión.

Pero… ¿acaso era su culpa que el ver a la chica le causara tanto?

No. Aunque ella pudo haber rechazado la oferta de matrimonio para no sufrir más, sin embargo, no lo hizo. Quería pensar en sí misma por una vez en su vida… y ahora se arrepentía profundamente. La noche de bodas, Hinata le pidió a Naruto una oportunidad, una sola para ver si éste podía sentir algo por ella. Sin embargo, el destino estaba decidido a ser cruel con ella.

Esa noche, tuvieron sexo (con protección, porque sólo era una prueba) y Hinata, en medio de las embestidas que disfrutaba llena de amor y satisfacción, escuchó entre jadeos a su ahora esposo pronunciar un ahogado "Sasuke", y en seguida bajó la mirada, acabando con el clímax de ambos. Cuando Naruto pensó que Hinata dormía, cosa que era totalmente falsa, empezó a llorar. Y la Hyuga no lo había hecho, aunque en ese instante, después de casi catorce años de recordar esa fatídica noche en la que supo que el corazón de su esposo tenía dueño, lo hizo. En pequeños sollozos y sin restringirse. Su pacífica mirada estaba inundada en lágrimas, que difícilmente podían ser aplacadas. "¿Por qué… fui tan tonta?" pensaba, y como llamado a escena, Chi-chi apareció y se acostó en sus piernas, exigiendo cariño y ronroneando, dándole su apoyo.

Hinata sonrió conmovida, y acarició la cabeza del gato.

—Al menos tú sí me quieres, ¿verdad?

Y el gato cerró sus ojos lentamente, queriendo buscar más contacto con ella. Hinata se secó las lágrimas, perdiéndose en sus pensamientos nuevamente y olvidando la muñeca a medio hacer.

Esperaba poder librarse de sus demonios internos algún día.

Jojojojo… perdonen si hubo muchas lágrimas en este capítulo, pero es que los feels esta vez son los que predominan. Recuerden que apenas vamos iniciando, así que tenemos que explicar cómo se sienten los personajes. Varias de ustedes odiaron a Hinata en el capítulo pasado, pero aquí exponemos cómo es que ella vio las cosas, y la verdad yo no quise hacer verla como una perra maldita tampoco. No soy pro-Sakura ni pro-Hinata, ambas tienen sus virtudes y defectos, como todo personaje, y ambas me agradan. Si les soy sincera, no entiendo cómo es que les dieron un final tan denigrante a las dos: mientras que a Sakura, teniendo un papel protagónico y con potencial y fuerza para hacerse una gran ninja médico la volvieron la típica ama de casa, a Hinata le dieron el mismo rol, siendo que al principio de todo el manga ella quería romper las ramas en su familia para que su primo Neji no sufriera. No hubiese tenido problema en que el manga terminara en SasuSaku o NaruHina, pero al menos debieron centrarse en detalles como los que mencioné, no sólo en las parejas que quedaron "canon" o no.

En fin, me explayé xD

Como siempre, gracias por leer mi historia. Animan mis últimamente deprimentes días. Y aunque dije que no actualizaría en tres semanas… no me contuve. Mi musa ataca en los momentos menos oportunos, no puedo contener lo que escribo D:

Especiales agradecimientos a GllMss. Corregiré los errores que me mencionaste en cuanto acaben los malditos exámenes. Entonces dispondré de más tiempo, y finalmente, podré escribir y corregir sin la presión que ellos conllevan. Te agradeceré que sigas ayudándome, en serio me animas a seguir escribiendo :D

Los demás, si tienen una crítica constructiva o un comentario, pueden dejarlo en los reviews :*

Todos sus comentarios serán bien recibidos :'D

Me retiro, hasta la próxima actualización.

Ciao :3