Episodio II, Capitulo IV
El primer tropiezo
El ministro de magia, Kingsley Shacklebolt, y Harry Potter parecían intrigados con las andanzas de Amanda, entre ellos deducían que la vampiresa estaba detrás de algo, creían que Dumbledore había dejado un encargo a Amanda (en eso no se equivocaban), pero ellos sabían y lo tenían bien sabido que Amanda no diría nada al respecto. Pero había algo más en discusión, hablaron sobre un suceso extraño en Brasil.
"¿Crees que Amanda está implicada en lo sucedido en Brasil? – preguntó Harry Potter"
"Si queremos saberlo, tendremos que implicarla en todo lo que está sucediendo en el ministerio de magia – dijo el ministro – pero sería nuestro último recurso. "
Amanda no se alarmo y mucho menos se interesó en querer saber más, mientras el ministerio tenga a sus aurores, a Harry Potter, el mundo mágico no necesitaría de Amanda Swan.
…
– Tengo malas noticias Amanda – Dumbledore estaba de pie con ambas manos tomadas – el mago quien nos proporcionaba sangre ya no estará a nuestra disposición – Dumbledore espero a que Amanda dijera algo, pero solo se mantuvo callada – Se encuentra enfermo.
– Ya veo – se cruzó de piernas y sonrió – creo que tengo algunos niños a la vista que podrían arreglar este pequeño inconveniente.
– Lo siento mucho, pero no tengo a nadie de confianza para aquella tarea – Dumbledore se encogió de hombros y se giró para caminar hacia la ventana – sé que puede vivir con sangre de animal.
– Intentaré no matar a nadie – dijo sin esfuerzos.
La mujer era una vampira con años de experiencia, pero debía admitir que su dieta de sangre animal no era algo que disfrutaba. Era igual a como lo comparaba Ethan, para un humano, sería como comer cualquier cosa pero sin sabor, no saciaba el hambre.
De pronto, una de las lechuzas de Dumbledore entra velozmente por una de las ventanas más altas del estudio, se colocó al lado del anciano. Dumbledore quita el pergamino y le da unas palmaditas en la cabeza a su lechuza antes de irse.
– Es una carta de Ethan – comentó Dumbledore mientras plegaba el pergamino, la lechuza a su lado salió volando hasta perderse por la ventana.
Ethan Westenberg, también era un vampiro, no tenía más de 100 años. Fue convertido por Amanda cuando estuvo a punto de morir. Actualmente trabaja para Dumbledore espiando a antiguos mortífagos. Pero Ethan no trabajaba gratis ni tampoco trabajaba para Dumbledore como lo hacía Amanda, él trabajaba a cambio de una gran suma de dinero.
– Dice que hay mucho movimiento, me ha dado varios nombres… y uno de ellos, es tu querido amigo, Lucius Malfoy.
– Pues, no es una gran novedad – comento Amanda – ya sabíamos que los mortífagos han vuelto a reunirse, necesitamos saber cuál es el motivo.
– Eso no es todo. Dice que hay varios integrantes nuevos y me ha mandado una lista – Dumbledore camino hasta su escritorio, tomó asiento y continuo leyendo – Uno de los nuevos integrantes es de mayor prioridad, desconoce su nombre y precedencia, dice que no ha sido fácil. Dentro de pocos días nos mantendrá informado.
…
Dumbledore había citado a Snape y a Amanda a una reunión en su despacho.
– Debemos interrogar a un mago – Dumbledore estaba pensativo, con ambas manos sobre su escritorio. Miro a Snape que estaba en un rincón y a Amanda que estaba sentada frente a él – necesito que esta noche averigüen lo que puedan de este hombre. Según nuestro infórmate, este mago que aún es desconocido para nosotros, es el responsable de realizar estas reuniones secretas. Es posible que este bajo algún encantamiento y eso te lo encargaré a ti Severus, confío en que ambos podrán sacarle información a ese hombre.
Ethan había dejado atado de manos y pies al hombre que había capturado, se encontraba en el bosque prohibido bajo un encantamiento para que no pudiera despertar. El hombre estaba sentado en el suelo, atado en un gran árbol. Snape comenzó a remangarse los puños para comenzar a preparar algunas pociones, una de ellas era el Veritaserum.
Amanda se quedó al margen de todo, sabía que Snape podría sacarle información por sí solo, (tampoco quería entrometerse en sus asuntos), mientras tanto ella, en silencio, se mantuvo alerta por si alguna criatura o humano se acercaba al lugar.
– Snape… – ambos quedaron mirando al hombre que estaba atado al árbol, su voz era débil, pero se escuchó claramente como reconoció a Severus – Severus Snape… – comenzó a reír lentamente, era una risa malévola – Así que tú estás detrás de esto.
Snape parecía inmóvil, esperando a que el hombre dijera algo más, pero Amanda estaba sorprendida, este hombre siendo un nuevo recluta, ¿Cómo podía conocer a Snape?
– ¿Qué me vas hacer, matarme para que no saquen ninguna información? – Su sonrisa desapareció al ver a Amanda no muy lejos de Snape – ¿y tú quién eres? – Amanda no le contesto, le dio la espalda y continuo mirando dentro del bosque – Severus, quien es ella – de pronto comenzó a desesperarse – ¡dime quien es ella! – comenzó a gritar. Amanda se giró para poner fin a sus odiosos gritos, pero Severus fue más rápido, con un solo movimiento de su varita hizo callar al hombre, se veía como seguía moviendo su boca pero ninguna palabra salía de ella, era como si no tuviera cuerdas vocales.
Snape tomo la decisión de terminar con su trabajo de una vez por todas, abrió la boca del extraño y comenzó a dejar caer gota tras gota en su lengua, pero había algo extraño, ninguna de las gotas habían caído en la boca, todas se repelían como dos cuerpos de cargas diferentes. El hombre comenzó a sonreír como pudo, sus ojos se achicaron para demostrar su satisfacción. Snape, al ver los ojos del hombre, comenzó a sentirse extraño, como si lo estuviesen manipulando. Sus ojos se pusieron mucho más negros de lo que era, dejó caer el varitaserum a la seca tierra del bosque prohibido y se giró caminando hasta Amanda. La mujer al sentir los pasos acercándose de Snape, se gira y lo mira con extrañeza, su forma de caminar era extraña, su mirada estaba perdida.
– ¿Profesor? – Amanda mantuvo la varita firme y miro con confundida a Snape – Severus… – la mujer miro como el hombre que estaba atado, ahora con la boca cerrada, seguía sonriendo al ver tal suceso. Snape levanta su varita mágica y apunta contra Amanda, un hechizo sin previo aviso salió de ella, Amanda rápidamente, con sus capacidades de vampiro, esquivo el hechizo. Snape aun sin saber que era lo que estaba haciendo se quedó quieto sin expresión alguna.
– ¿Tu, tú también? – Pregunto el hombre con voz aguda – ¿eres un vampiro? – vaya, hay muchos como tú en este mundo, ¿Quién lo diría? – Amanda rápidamente se acerca al hombre y comienza ahogarlo con una de sus manos – no – dijo sin aliento, sus ojos miraron al Snape hipnotizado, Amanda se giró para verlo, ahora su varita apuntaba a su cabeza – si me vuelves a tocar, él muere – la mujer no lo pensó dos veces, soltó al hombre que amenaza con la vida de Severus – buena chica, ahora desátame – Amanda obedeció a regañadientes la petición del extraño mago – entrégame tu varita – el mago estiro su mano esperando a que ella obedeciera. Pero antes de que su varita cayera en sus manos, un cuerpo cayó sobre el malvado mago, era Ethan. Antes de que Snape hiciera lo peor, Amanda grito – ¡Expelliarmus! – pero Snape cayó al suelo de forma brusca.
Amanda corrió como pudo hasta donde Snape, pero antes de que pudiera revisar si estaba herido, Amanda comenzó a sentirse mal, el olor a sangre era muy fuerte para ella, quería devorarlo, sacar toda la que pudiera de su cuerpo… miro a Snape, sus ojos estaban cerrados, algunos de sus cabellos tapaban su herida, y en el suelo, gotas de sangre caían lentamente. La mujer dio un paso atrás.
Te… tengo… tengo que salir de aquí.
Pero antes de que pudiera salir corriendo, escucho el gruñido de Ethan tras ella.
– ¿Quién mierda es él? – Pregunto con sus ojos totalmente negros – tengo que probarlo – dijo acercándose rápidamente hasta Snape.
– ¡Incarcerous! – grito Amanda, Ethan fue amarrado desde el cuello hasta sus tobillos, cayendo al suelo en forma pesada.
Amanda tenía que armarse de valor y llevar a Snape al castillo, no podía dejarlo solo con Ethan, quien no podía controlarse por sí solo. Intento nuevamente acercarse a Snape, cayó de rodillas y tomo su rostro, vio como parte de su oreja y cuello habían sufrió un horrible corte.
Ahora que lo recordaba, Dumbledore le había dado permiso para aparecer dentro y fuera de los terrenos de Hogwarts. Tomo el brazo de Snape y apareció en el despacho de Dumbledore.
Amanda miro una de sus manos, tenía la sangre de Snape en ella, tenía muchísima hambre.
– ¡Expulso! – Gritó Dumbledore y Amanda salió disparada cerca de la chimenea – ¡vete de aquí, corre! – le grito mientras se acercaba a Snape. Amanda corrió hasta la chimenea desesperada y se trasladó a su mansión, donde era el único lugar en donde podría estar a salvo sin dañar a alguien.
La mujer cayó al suelo al llegar al alfombrado suelo, sentía hambre, sed de querer beber sangre caliente, su dieta de animales no servía de mucho, además de que su tiempo era escaso para preocuparse de su alimentación. Pero ahora tenía otro problema. Sintió como Sirius caminaba por su habitación en el segundo piso, Amanda corrió hasta él y lo sorprendió en el pasillo. Sirius asombrado por ver a una Amanda alborotada quedo boca abierto.
– ¿Aun está disponible ese estúpido trato? – pregunto con una voz gruesa y grave. Sirius rápidamente imagino lo que pudo haber pasado, remango su camisa y le mostro a Amanda su antebrazo, ella sin esperar más bebió de su sangre, provocándole dolor a su víctima al recibir la desesperada mordida de la vampiresa.
