DISCLAIMER
Los personajes pertenecen a JK Rowling y a S. Meyer, y la historia a Will. Hell. Minna. -Sophia Isobel, quién ha dado su permiso para dicha traducción
.
''Y la que provocará el gran quiebre llega...''
.
Dos años más tarde, Alice tuvo una visión que provocó su preocupación. Quiso decirles, pero sabía era algo inevitable. Quería advertirle a Harry, pero no sabía cómo. Jasper vio la expresión de Alice y frunció el ceño, lo que provocó el de los otros y que la miraran también. Alice miró a Harry con aire culpable.
—¿Hay algo mal, Alice? —preguntó Harry.
Edward se había ido con Carlisle y Rosalie a Port Angels por algunos negocios.
—Harry... ten cuidado. No puedo decir lo que va a pasar porque es algo que debe suceder a fin de que otras cosas pasen... pero todo estará bien al final. Solo, sé fuerte —le dijo ella, abrazando a Harry y causando la preocupación del chico.
La muerte le había dicho algo el día anterior y finalmente el destino había hablado, advirtiéndole también sobre un evento que daría forma a su futuro. Esto preocupó a Harry en gran medida ya que los tres le advirtieron que aún no podían decirle exactamente que era lo que sucedería. Todo lo que sabía era que sería algo que no podía ser en absoluto impedido, algo que debía suceder.
Pasó una semana y una nueva cara entró en Forks.
Todo lo que Harry sabía de la chica era que ella era la hija del sheriff local de la ciudad, Charlie Swan, Isabella Marie Swan, o Bella, como ella prefería que la llamaran. Se había mudado de nuevo con el jefe debido a que su madre se iba con un nuevo marido a uno de sus partidos de beisball.
Harry no le dio demasiada atención dado que ya tenía demasiado en su plato por el momento.
Cuando terminó sus clases aquel día, sabía que algo iba a pasar antes de que el día terminase. Alice estaba inquieta. Jasper estaba preocupado por Alice, y Edward parecía estar agitado por algún motivo. Emmett y Rosalie eran los únicos que parecían estar bien aparte de él mismo, (aunque se preocupara en secreto por algo).
Cuando entraron en la cafetería, fue cuando Harry lo oyó.
—¿Quiénes son ellos? —preguntó la nueva chica, Bella Swan.
Harry vio cómo su familia echaba un vistazo a todo el mundo antes de pasar a ignorarlos (algo habitual). Pero la verdad era que Edward había mirado más largamente y aquello hizo que la preocupación de Harry creciera aún más.
—Esos son Edward y Emmett Cullen, Rosalie y Jasper Hale, y Alice y Harry Potter. Todos ellos viven juntos con el doctor Cullen y su esposa —contestó la otra chica a Bella.
—Eso es muy bueno... a futuro —comentó Bella, y ambos, Rosalie y Emmett resoplaron.
—Aunque, ellos están todos juntos, Emmett y Rosalie, y Alice y Jasper quiero decir, y ellos VIVEN juntos —explicó de nuevo Jessica, a quien Harry conocía de la clase de español.
—¿Son todos Cullen? —preguntó Bella una vez más.
—Ellos no se ven parecidos —agregó, mientras miraba hacia ellos una vez más.
—Oh, no, el doctor Cullen es joven, entre veinte y treinta y pocos . Ellos son todos adoptados. Los Hale son hermanos gemelos -me refiero a los rubios-, Harry y Alice son hermanos también. Son todos huérfanos —respondió Jessica y procedió a explicar.
—Se ven un poco mayores para ser niños de crianza.
—Ahora lo son. Jasper y Rosalie tienen ambos dieciocho, pero han estado con la señora Cullen desde que tenían ocho. Ella es su tía o algo por el estilo. Por lo que mi madre escuchó, Harry y Alice fueron adoptados cuando él era apenas un bebé y ella apenas un poco mayor de unos familiares del Dr Cullen que acababan de fallecer. Ella tiene dieciséis y él fue adelantado un par de años porque fue marcado cómo un genio.
—Eso realmente es bastante noble, el que ellos se encargaran de todos esos niños, siendo tan jóvenes y todo —comentó Bella.
—Creo que sí —admitió Jessica de mala gana, demostrando que, por alguna razón, no le agradaban ni el Dr Cullen ni Esme.
Aquello causó que tanto Harry como los otros fruncieran un poco el ceño. Lanzando miradas hacia ellas, aunque, por algún motivo, fue Harry quién estaba más enojado.
—Creo que la señora Cullen no puede tener hijos —agregó Jessica, como si aquello disminuyera en algo su bondad; el solo pensamiento hizo que Harry resoplara y rodara sus ojos.
—¿Siempre han vivido en Forks? —preguntó Bella.
—No —respondió Jessica, con una voz que implicaba debería ser obvio, incluso para una recién llegada como Bella.
Se mudaron hace solo dos años desde algún sitio de Alaska —dijo, comenzando a comer su almuerzo.
Harry estaba recibiendo lentamente una ola de compasión y alivio desde la nueva chica. No sabía porqué se sentiría de esa forma y no quería saber, la atención de Harry estaba solo en Edward, quién no dejaba de mirar a Bella, mientras que Harry tenía su mano echa un puño sobre su regazo.
Para Bella, a medida que los examinaba, el más joven, Harry miró en su dirección y encontró su mirada, esta vez con curiosidad y rabia evidente en su expresión. Esto causó que Bella rápidamente mirara lejos, al parecer por algún motivo, no le agradaba al más joven. Y él ni siquiera le conocía o compartía alguna clase con ella.
—¿Quién es el chico de cabellos castaños cobrizos? —preguntó Jessica una vez más, y aquello hizo hervir la sangre de Harry una vez más.
Alice y Jasper se giraron hacia él, notando su creciente furia, mientras que toda la atención de Edward estaba en otra persona.
—Ese es Edward. Es precioso, por supuesto, pero no pierdas tu tiempo. Él no sale con nadie. Al parecer ninguna de las chicas de aquí son lo suficiente bonitas para él. Lo mismo pasa con Harry —esnifó Jessica, claramente agria al respecto.
Cuando Bella miró a Edward de nuevo, Harry apretó y cerró de golpe sus manos sobre la mesa, saliendo de allí tan rápido como pudo. Edward miró aturdido y toda la cafetería quedó en total silencio. Harry siempre había sido tranquilo y amable con todos, sin mostrar ira o cualquier cosa. Esta fue la primera vez para los estudiantes en ver tal reacción del más joven de los Cullen.
No pasó mucho tiempo para que Alice y Jasper corrieran tras él, seguidos por Emmett, Rosalie y Edward justo detrás de sus talones.
Edward se precipitó y tomó la mano de Harry llegando ya a la playa del estacionamiento.
—Harry, ¿qué pasa? —preguntó, pero él trató de librar su mano.
—No pasa nada. Déjame, Edward —respondió Harry, con tal frialdad que hizo a todo el mundo hacer una mueca de dolor.
Harry normalmente llamaba a Edward, 'Ed' o 'Eddie'. Fue solo cuando Harry estaba realmente enojado por algo con Edward, y eso no sucedía mucho.
—Algo está mal Harry. Dime —preguntó Edward de nuevo, pero Harry solo resopló.
—Déjame ir —dijo Harry, dejando de luchar. Edward soltó su mano.
Harry entró entonces a su coche, un Huracán verde LP610-4 y partió del estacionamiento de la escuela.
Edward se giró a mirar a los demás y ellos negaron con la cabeza. Algo acababa de pasar y ellos no sabían qué. Alice y Jasper luciendo aún más culpables. Emmett preocupado y Rosalie tan perdida como Edward.
—¿Puede alguien decirme qué demonios ha pasado? —preguntó Edward, pero nadie respondió.
La campana de la escuela sonó y todo el mundo volvió a entrar, incluso Edward. Él sabía que era mejor dar a Harry su espacio cuando estaba enojado. Hablarían más tarde, cuando fueran a casa. Con suerte, Harry estaría más tranquilo para entonces.
Harry a pesar de ser el más tranquilo, fue obligado a retirarse con rabia. No sabía porqué. Pero la sentía, tanta. No sabía qué pensar, por lo que llamó a Eleazar y le dijo que iría. Harry no quería ir así a su casa o Esme se preocuparía. Harry llamó entonces a Carlisle para decirle que iría a lo de Eleazar por un tiempo.
Carlisle sabía que algo estaba pasando y dado que Harry no le dio una razón por la que lo hacía, él sabía era algo grande. Él solo acordó para impulsar su seguridad y que volviera a casa pronto.
El viaje no tomó tanto debido a la velocidad a la que Harry conducía, ralentizando solo al pasar por los carriles peatonales, escuelas e intersecciones. Él estaba tratando de borrar el pensamiento de Edward mirando a esa chica nueva de su cabeza. Odiaba la imagen de Edward mirando con tal atención especial a alguien que no era parte de la familia.
Cuando llegó, Carmen y las hermanas Denali estaban cerca de la puerta esperando por él. Le consolaron y simplemente le abrazaron. Le había dolido tanto cuando Edwrad ni siquiera notó que estaba enojado cuando siempre se hubo dado cuenta de todo lo que le pasaba a Harry.
—No entiendo Carmen,... ¿porqué estoy tan enojado? —preguntó Harry, sollozando mientras las lágrimas corrían por su rostro.
Harry era el único vampiro que sabían podía llorar. Carlisle y Eleazar habían llegado al hecho de que era porque tenía diferente tipo de sangre y magia.
El aquelarre Denali fue informado por Alice y advertidos sobre no decirle nada a Harry sobre la verdad. Harry y Edward tenían que descubrir por sí mismos el porqué aquello estaba sucediendo. Alice también les había dicho que la relación de Harry y Edward se pondría a prueba más allá de la norma y que necesitaban pasarlo juntos, o jamás aprenderían.
—¿Porqué estabas incluso enfadado en primer lugar, amore mío? —preguntó Carmen, y Harry olfateó.
—Hoy en la escuela llegó una chica nueva, y Edward estuvo mirándola. Escuchamos a la nueva preguntar a otra chica sobre nosotros y ella le explicó quiénes éramos. Al mismo tiempo, la chica nueva miró a Edward y él le devolvió la mirada. Nunca le dio a nadie tal atención a alguien fuera de la familia y aquí viene esta don nadie y él actúa de manera diferente —se quejó Harry.
Que se joda el hecho de que él tenía más de treinta o que el debiera de saber mejor. Edward estaba actuando diferente, ¡Y él quería saber porqué!
Carmen se rió un poco.
—Lo que sientes, angelo mío, son los celos. Estabas celoso de que Edward mirara a otra persona. Sientes celos porque lo amas, pero él no lo sabe —trató de aconsejar Carmen, y Harry levantó la vista.
—Pero él sabe que lo amo. Él sabe que yo los amo a todos —dijo Harry, sonando tal y como un real adolescente, por lo que Carmen rió una vez más.
—No, innamorato... el amor que sientes por él no es el mismo que el amor que sientes por el resto de la familia. Es un tipo especial de amor que sientes solo por Edward —dijo Carmen, y Harry reconstruyó todo.
Harry había crecido con Edward. En los últimos cuarenta años o más (en ambas de sus vidas), Harry nunca hubo sentido ese tipo de emoción antes. Cuando estaba con Ginny, no se sentía así. No hubo celos cuando se fue con Dean después de que la Guerra Final fue declarada como terminada. No hubo celos cuando Dean pidió a Harry permiso para casarse con Ginny.
¿Le dijo Carmen la verdad? ¿Harry realmente amaba a Edward de manera diferente? Sí, sabía que Edward era diferente, pero no sabía que era así de diferente. Él ni siquiera sabía que era homosexual.
La sola idea de que la chica Swan llegara y Edward nunca lo mirara a Harry de la misma manera en la que lo hizo con ella aplastaba a Harry profundamente hasta hacerlo llorar de nuevo en los brazos de Carmen, quien acabó consolándolo sin decir nada.
Ella y los otros sabían que Harry y Edward necesitaban tiempo.
28/3/17
Jajaja Pobre Harry, miren que ya 2 vidas y él aún no entiende nada xDD
Muchas gracias a quienes han pasado y sobre todo a quienes han comentado!
* NekoLupin89 * Ryogana * Lunatica Drake Dark *
* sachacaro * Rebe Marauder *
Besos y cuídense
*Guadi*
¿ ¿ ¿ REVIEWS ? ? ?
