DISCLAIMER

Los personajes pertenecen a JK Rowling y a S. Meyer, y la historia a Will. Hell. Minna. -Sophia Isobel, quién ha dado su permiso para dicha traducción


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''Y así comienza a gran división...''

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Tres días fue el tiempo que tomó antes de que Harry volviera a Forks. Y cuando lo hizo, todo el mundo le dio un amplio espacio ya que ni siquiera abrazó o reconoció a nadie. Y en vez de dirigirse al cuarto que compartía con Edward, Harry se fue al de Emmett y enterró su cara en las almohadas. Rosalie había sido informada por Alice sobre lo que iba a ocurrir y que nunca le dijera a Harry o Edward. Esme y Carlisle solo podían ver con angustia cómo su joven niño intentaba comprender.

Edward estaba fuera, lo que hizo todo el asunto un poco mejor. Esme sostuvo a su bebé y Harry gritó de nuevo. Carmen llamó en el momento en el que Harry se fue y le dijo a Esme que le dijera a todos menos a Edward. Todos sabían que esto era algo en lo que no podían entrometerse aunque quisieran.

Rosalie quería matar a Edward tan mal, pero no lo hizo, o habría trastornado a Harry aún más.

Cuando llegara Edward, Harry les había pedido que lo mantuvieran alejado y que no le dijeran que estaba allí. Emmett había movido el coche de Harry y lo había estacionado en el bosque, fuera de la vista.

—¿Cuándo volverá Harry a casa, Carlisle? —preguntó Edward sentándose al mostrador de la cocina.

Carlisle y Esme hicieron una mueca y suspiraron.

—No sé Edward. La última vez que hablé con Eleazar él dijo que Harry estaba tratando con las cosas y que volvería a casa cuando estuviera listo —Carlisle respondió, saliendo de la cocina para ir a su estudio manteniéndose alejado del resto.

Edward se veía preocupado y Esme podía verlo, mas no había nada que pudiera hacer.

Al día siguiente, Harry regresó a la clase y descubrió que tenía a Bella en su misma clase de matemática. Para añadir sal a la herida proverbial, el maestro la había sentado al lado de Harry.

Después de la clase, Harry casi corrió fuera del salón, dejando a Bella confundida respecto a lo que podría haberle hecho.

Fue a la cafetería donde Mike al instante se sentó a su lado, luciendo un poco preocupado. Todos los Cullen estaban allí y parecía que todo el mundo hablaba en voz baja a la vista de Edward y Harry luciendo como si estuvieran en algún tipo de pelea.

—Entonces, ¿apuñalaste a Harrison Cullen con un lápiz o qué? Nunca lo he visto actuar así. Nunca —le dijo, tomando un poco de su almuerzo.

—¿Era ese el chico con el que me senté en matemática? —preguntó Bella ingenuamente.

—Sí —Mike respondió mientras tragando su sandwich.

—Parecía estar en dolor o algo así.

—No sé —respondió Bella—. Nunca hablé con él.

—Normalmente es un buen tipo. Usualmente estaría sonriendo y hablando con los compañeros de clase. He hablado con él y es bueno. Chico inteligente, y creo que casi consiguió que mi cerebro explotara cuando me explicaba nuestro último trabajo del año pasado —Mike se demoró un poco antes de terminar su almuerzo y prepararse para otra clase, ya que no se había preparado para la misma.

Tyson, Jessica y Eric estaban hablando de algo y Bella no pudo evitar mirar a la mesa de los Cullen. Harry, su compañero de asiento en matemática parecía estar enojado al contrario de Edward, quién se sentó junto a ella en biología. Aunque habían hablado muy poco, era el único Cullen con el que había hablado estaba bien.

El resto de la hora del almuerzo la pasó en el estacionamiento con todo el mundo... incluyendo a los Cullen.

Bella se giró a mirarlos y no podía dejar de hacerlo. Ellos estaban riendo. Edward, Jasper, Emmett y los demás tenían el pelo totalmente mojado de la nieve derretida. Harry, Alice y Rosalie estaban inclinados cuando Emmett sacudió el pelo goteando hacia ellos. Estaban disfrutando el día de nieve, como todo el mundo, aunque fueran los únicos que lucían como si estuvieran en una escena de película mientras que el resto estaban en la realidad.

No pasó inadvertido para Bella que a pesar de la risa, aún se notaba una cierta tensión entre Edward y Harry por alguna extraña razón. Aparte de la risa y el juego había algo diferente, y ella no podía identificar cuál era dicha diferencia. Ella examinó a Edward con mayor cuidado. Su piel estaba menos pálida, por la pelea de nieve tal vez, los círculos bajo sus ojos eran mucho menos notables. Pero había algo más.

—Edward y Harry Cullen te están mirando —rió Jessica.

—Ellos no lucen enojados, ¿cierto? —no pudo evitar preguntar Bella.

—No —dijo sonando un poco confundida por la pregunta—, ¿deberían estarlo?

—No creo que les guste —confió Bella, sintiéndose aún mareada.

—A los Cullen no les gusta nadie... bueno, ellos no miran a nadie lo suficiente como para hacerlo. Pero ambos aún están mirándote —chilló Jessica.

—Deja de mirarlos —dijo Bella entre dientes, y Harry estrechó sus ojos hacia ella.

Cuando se reanudaron las clases, Bella estaba en parte contenta de que ella no compartía otra clase con Harry Cullen. Pero tenía biología con Edward Cullen, lo que estaba bien ya que habían hablado antes y él se había disculpado por ser grosero la primera vez.

En la residencia Cullen la tensión estaba en su apogeo. Harry cocinaba la cena con Esme y todo el mundo tenía una buena cena. Sin embargo con Edward frente a Harry evitando la mirada del otro, era realmente difícil de tragar la comida.

—Harry, por favor... —Edward estaba a punto de decir algo, pero Harry lo interrumpió con frialdad.

—No creo que la cena sea el mejor lugar para tal tema, ¿no te parece Edward? —todo el mundo se estremeció cuando Harry continuó comiendo en silencio mientras Edward se limitaba a mirarlo.

Harry nunca le había hablado de esa manera antes y no sabía lo que había hecho para causar tal cosa en primer lugar.

—Harry... —llamó, mientras el otro ni siquiera lo miraba y seguía comiendo.

—¿Tiene esto algo que ver con Bel...? —Harry dejó caer su tenedor y al instante salió corriendo de la casa.

Todos los demás se quejaron.

—Genial, Edward —dijo Rosalie, poniéndose de pie también y saliendo del comedor con Emmett justo detrás de ella.

—Deberías de haber esperado a que todos hubiéramos comido, Edward —Alice reprendió tristemente, yéndose con Jasper justo a su lado.

Edward se giró hacia Carlisle, quién suspiró y siguió comiendo. Esme sin hacer ningún ruido siguió las acciones de su marido.

Mientras tanto, Harry solo corrió y corrió, sin siquiera tomar nota de dónde iba hasta que finalmente se detuvo junto a la orilla de una playa. Se dejó caer de rodillas y lloró. Él solo se quedó en sus manos y rodillas y lloró y lloró durante todo el tiempo que pudo.

Pasó una hora desde que él llegó y se enroscó a la orilla de la playa, aún paleando el dolor que el dolor que sentía.

Antes de que lo supiera, él sintió a alguien acercarse y no era solo cualquiera , era una manada de enormes lobos. Harry se sentó y limpió sus lágrimas. Finalmente notó que él estaba sentado a la orilla de la playa de la reserva indígena. Temió por su vida aún sabiendo que no había hecho nada malo. Antes de que la manada pudiera hacer algo, una mujer salió a la vista empujando a alguien en silla de ruedas.

—Paz, Sam. Este no representa ningún daño —dijo el hombre en la silla.

Los lobos se alejaron entonces pero aún mantuvieron un ojo sobre el vampiro.

—¿Cuál es tu nombre, joven? —preguntó el hombre.

—Harrison Carlisle Cullen, señor. Harry para abreviar. Lo siento por haber venido aquí. No sabía hacia donde corría hasta que me detuve —dijo Harry mirando hacia abajo, recordando la razón por la que había corrido en primer lugar.

—Está bien Harry. Soy Billy Black. He sabido que venías desde hace tiempo... balance —dijo Billy con una sonrisa, y Harry le miró shockeado.

—¿C-cómo sabes? —preguntó Harry, preguntándose a su vez cómo rayos este hombre sabía de él... y su otro trabajo.

—Los espíritus de mis ancestros me hablaron muchas veces en mis sueños. Me dijeron sobre el balance tomando forma humana del tipo de los enemigos de los de mi tipo. Sin embargo, se me advirtió que serías diferente. Tu sola esencia es diferente. Incluso si yo no soy uno de ellos, puedo olerlo en ti —dijo Billy ofreciéndole su mano a Harry, quién la tomó instantáneamente.

Harry caminó al lado de Billy y Sue Clearwater. Billy contándole a Harry historias sobre los de su especie y Harry preguntándole cuán diferentes eran de los hombres lobos que se convertían solo una vez al mes. Sam y la manada estaban preocupados, pero Harry entendía.

Paul y Embry hicieron una fogata mientras Jacob traía una campera para su padre.

—Verás Harry, antes de que tu familia arribara, muchos de estos niños comenzaron a cambiar. El destino y los espíritus se han estado preparando para la llegada de los de tu clase. Como balance, siempre hay opuestos en todo. Los espíritus me han dicho sobre tu tarea en este mundo... y una idea sobre tu edad también. Tú has pasado por mucho para alguien tan joven —dijo Billy, poniendo una mano en la mejilla de Harry mientras éste quería llorar.

Los otros miraban en shock, escuchando cuidadosamente para averiguar sobre qué era tan diferente en Harry. Sí, Billy tenía razón, el chico olía diferente, aún era vampiro... solo que distinto.

—Tiene que ayudarme a entender... ¿qué voy a hacer? —preguntó Harry, y Billy suspiró.

—No puedo decirte lo que puedes o no hacer... solo puedo guiarte con la sabiduría de los espíritus, Harry. Las decisiones que tomes serán las que darán forma al futuro de este mundo. Sin embargo, creo que tomarás decisiones inteligentes dado la fe que tienen los espíritus tienen en ti —dijo Billy, y Harry colocó la cabeza en el regazo de Billy, llorando una vez más.

De nuevo, aquello una gran confusión en la manada al ver a un vampiro llorar. Nunca habían visto tal cosa pasar antes.

—¿Puedo decirles, Harry? Prometo que no le dirán a nadie —dijo Billy, a lo que Harry vaciló antes de asentir.

Billy explicó lo que Harry era, quién hubo sido y el porqué estaba allí. Decir que fue un shock era un eufemismo. El vampiro ante ellos era el balance personificado, el Maestro de la Muerte, una vez más ejerciendo su magia en este mundo. Era demasiado bueno para ser cierto, pero Billy nunca les había mentido antes y era obvio que el chico no había conocido a Billy antes de esa noche.

—Si no te importa que pregunte, ¿porqué llorabas cuándo te vimos? —le preguntó Jacob, y Harry miró hacia otro lado.

Paul, Embry, Seth y Sam miraron a Jacob como si este fuera estúpido. Incluso ellos sabían que sería algo personal lo que había hecho al chico salir corriendo sin siquiera prestar atención a dónde iba. Paul golpeó la cabeza de Jacob y los demás movieron la cabeza.

—No tienes porqué responderle, Harrison —dijo Sam, mientras Harry colocaba la cabeza nuevamente en el regazo de Billy.

Seth no sabía porqué, pero él se movió y se sentó más cerca de Harry, poniendo su propia cabeza en el regazo del chico, confortando al hombre hecho chico. Harry rió tristemente y rascó suavemente la cabeza de Seth, haciendo que el lobo gima suavemente. Los demás rieron del miembro más joven de la manada.

—Harry, creo que es hora regreses a casa. Estoy seguro de que tu familia estará preocupada por ti —dijo Sue tras regresar de la casa, dónde había visto que era poco antes de la medianoche.

Todos ellos habían disfrutado de las historias de Billy y habían encontrado simpático al chico que solo deseaba una vida normal, pero viéndose privado de ella. Tal carga no debería ser colocada solo en sus hombros. Y Harry les había dicho que los Cullen y los Denali ni siquiera sabían al respecto.

—Sue tiene razón, Harry. No temas. Siempre estaremos aquí. Si alguna vez nos necesitas, puedes venir en cualquier momento. Si alguna vez necesitas un oído, siempre estoy dispuesto a prestarte el mío. Sam, joven como es, te aconsejará si lo buscas. Y estoy seguro el joven Seth te confortaría si así lo quieres —bromeó Billy, y Seth escondió su rostro bajo su pata mientras los demás reían.

Harry estaba agradecido por ellos. Por ser capaz de hablar con alguien que supiera de su carga y le aconsejara cuando lo necesitara. La muerte no podía decirle qué hacer o incluso sugerirle, él solo tenía que seguir. El destino y la magia se habían estado manteniendo en silencio por un tiempo ya, pero Harry estaba contento de estos lobos y su aceptación.

Tras abrazar a Billy y prometer enseñarle a Sue algunas recetas para cocinarle a los chicos, él dejó la reserva sintiéndose un poco mejor de cuándo llegó a ella.


31/3/17

Esos espíritus de Billy son todos unos loquillos chismosos jajaaj xDD

Muchas gracias a quienes han pasado y sobre todo a quienes han comentado!

* Nekovale07 * Ryogana * Lunatica Drake Dark * Alfy-Malfoy *
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sachacaro * Rebe Marauder * Talyta * Astana * Shineevero *

Besos y cuídense

*Guadi*

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