DISCLAIMER
Los personajes pertenecen a JK Rowling y a S. Meyer, y la historia a Will. Hell. Minna. -Sophia Isobel, quién ha dado su permiso para dicha traducción
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''Y el puente de Londres está cayendo...''
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Edward volteó cuando Harry regresó. El olor a lobos era fuerte en él y se preocupó mucho al respecto.
—¿Y porqué te importa dónde voy o no? ¿Me crees tonto para no saber lo que hago? —dijo Harry, pisoteando fuertemente haca el dormitorio para agarrar su ropa y ducharse en la habitación de Carlisle y Esme.
—¡¿Y si te hubieran hecho daño?! —gritó Edward. Harry ni siquiera lo miró.
—Bueno, no lo hicieron. Ellos no creían que fuera a dañar a la manada por estar allí. Billy Black y los lobos han sido más que agradables conmigo y me quedé con ellos. Así que no digas nada de ellos porque no sabes nada sobre ellos —dijo Harry, silbando hacia Edward cuando finalmente le miró antes de golpear con fuerza la puerta del cuarto.
Edward tragó y se tiró sobre el sofá de la sala. Harry le había gritado de nuevo, le siseó y, la forma en la que sus ojos habían ardido de furia había sido otra cosa. Su Harry nunca se enojaba así o había actuado así antes. El resto de la familia ni siquiera le dijo nada, alejándose cuando se enfrentaron y comentando solo cuando Harry se fue a refrescar.
Esa noche, Harry tocó la melodía más furiosa que podía recordar en el piano y Edward pudo sentir la ira a través de cada nota durante todo el camino a su dormitorio en el segundo piso. Emmett y Jasper habían llegado a decirle que no fuera estúpido y que no le gritara a Harry. Pero era duro dado que Harry le gritaba a su vez.
A medida que pasaban los días, Edward pasaba más tiempo con Bella y Harry con Billy y los lobos. Harry lloraría cada vez que llegaba y Sue solo lo dejaría llorar tranquilo. Luego de un rato, Harry iría a la cocina, y cocinaría mientras Sue y Billy le observaban.
Sam y la manada disfrutaban de la comida, pero se sentían horrible de que Harry siguiera llorando por algo que aún no les había dicho. Bueno... hasta que Jacob nombró a Bella Swan durante la cena.
Harry se había congelado.
—¿La conoces? —preguntó Harry con calma, pero atajado.
—S-sí... ella y sus amigos estuvieron en la playa ayer. Ella compró el viejo camión Chevy de papá también. Bueno, en realidad el jefe la compró para ella, pero sí... —dijo Jacob, y el resto ahora podía reconstruir lo que molestaba a Harry.
—De alguna manera, se trataba de Bella Swan.
Harry permaneció en silencio y Jacob siguió compartiendo torpemente cómo él, Paul y Embry habían hablado con Bella y sus amigos y cómo habían dicho sin querer que la mayoría de los Cullen no venían a su playa.
—Lamento lo bocazas, pero Harry, Embry solo se enojó y espetó que tenían prohibido venir a la playa y esas cosas —dijo Paul, frotándose la parte posterior de la cabeza.
Harry sacudió la cabeza e intentó sonreír.
—Está bien, Paul. Dijiste que Embry tiende a abrir la boca sin pensar —bromeó Harry, y todos rieron.
—¡Hey! —protestó Embry, lanzando un tenedor de plástico a Paul, que lo esquivó.
Sam de giró hacia Harry y negó con la cabeza.
—No hace falta que sonrías cuando no quieres, Harry. No te exijas mostrarte bien cuando no lo estés —le dijo Sam, a lo que Harry suspiró.
—No es de extrañar que seas el líder de la manada, Sam. Eres demasiado sabio —comentó Harry, y tanto Billy como Sue rieron entre dientes.
Jacob luego admitió que había dicho a Bella algunas de las historias de su pueblo. Acerca de los lobos y sobre tener enemigos: los vampiros. Nadie habló por un tiempo hasta que Harry se movió y se puso serio.
—Ella se dará cuenta de ello al final. Espero, por su bien, que se mantenga alejada entonces —dijo Harry mientras se giraba y ayudaba a Sue con los platos.
Pasaron los días y el distanciamiento entre Harry y Edward se hacía cada vez mayor. La división en la familia se hizo más pronunciada que nunca y Harry había estado evitando a Edward como la peste.
Una noche, Edward había regresado tarde a la casa y el olor de la chica estaba firmemente en él, lo que hizo que Harry rompiera su violín accidentalmente.
—Oh... —comentó Esme cuando Harry tiró el violín roto al suelo antes de irse directamente a su dormitorio.
—Bien hecho, Ed. Harry no ha tocado desde hace tiempo y tú vuelves tarde a casa con el aroma de la perra de Bella todo sobre ti —escupió Rose antes de salir de la sala de estar.
Edward parecía confundido. ¿Porqué Harry estaba tan en contra de Bella que ni siquiera quería oír hablar de la chica?
—Edward, si no puedes verlo entonces no hay razón para que te digamos —comentó Jasper, guiando a Alice a su habitación para consolarla.
Ella había estado muriendo por decir algo, pero sabía que no podía. Le hubiera gustado Bella si ella no fuera la razón por la que su familia se quebraba. Carlisle había decidido ir al hospital para hacer el turno noche, incluso si tenía el turno de la mañana al día siguiente. Mejor estar fuera de la casa que allí. Esme mientras tanto, había ido a consolar a Harry, sabiendo que él estaría llorando de nuevo.
—No entiendo mamá... ¡¿porqué incluso la mira?! —le gritó Harry a Esme.
Edward estaba fuera de la puerta, escuchando, intentando encontrarle sentido a lo que sea que estaba ocurriendo.
—No me gusta en absoluto. ¡Edward pasa más tiempo con ella que conmigo! Ni siquiera intenta hacer las paces cómo cuándo lo hacía antes cuando peleábamos. Mamá... —Harry lloró más y Esme simplemente lo consoló mientras se balanceaba con él hacia atrás y adelante.
Edward, en mayor parte, estaba tratando de entender porqué a Harry no le gustaba Bella. Sí, pasaba tiempo con ella porque Bella era... diferente. No sabía lo que pasaba con ella, pero era diferente. Era como si algo lo arrastrara hacia ella.
Aún no había dicho a su familia que Bella ya estaba al tanto de lo que eran y que ella había elegido permanecer incluso sabiéndolo. La mención de Billy Black, uno de los ancianos Quileute, el hombre que tenía un hijo, que a su vez era amigo de Bella no hizo ninguna diferencia en él. Él ya conocía a los lobos ya que eran amigos de Harry. No le gustaba y Edward sentía que su mundo se hacía más y más pequeño cada día. Y ahora, había una chica que lo había cautivado demasiado por alguna extraña razón.
A la mañana siguiente, todo el mundo estaba en el comedor para desayunar. Carlisle había regresado también y Edward sabía que debía decirles entonces.
—Bella sabe lo que somos —dejó escapar, y todo el mundo se congeló—. Y ella eligió quedarse —añadió y el tenedor que Harry tenía en la mano por algún motivo se había derretido.
—Aléjate de ella, Edward —advirtió Harry.
—No puedo, Harry... ella —trató de explicar Edward, pero Harry parecía enojado ya—... Harry... por favor, comprende. Yo... —Edward perdió sus palabras y Harry parecía conmocionado y perdió todas sus emociones.
—En una pelea entre ella y yo... es obvio que la has elegido a ella... —dijo Harry dejando la mesa.
9/4/17
Edward es un puto idiota -_- En serio, tantos años al pedo tiene! aiish me lo hace sufrir a mi Harry :'(
Muchas gracias a quienes han pasado y sobre todo a quienes han comentado!
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Besos y cuídense
*Guadi*
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