DISCLAIMER

Los personajes pertenecen a JK Rowling y a S. Meyer, y la historia a Will. Hell. Minna. -Sophia Isobel, quién ha dado su permiso para dicha traducción


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'''El juego y sus jugadores''

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Al día siguiente, Harry y Jacob llegaron al claro preparado. Estaban hablando sobre quién estaría en el equipo de quién. Al final, los equipos fueron: Carlisle, Emmett, Harry y Jacob vs Rosalie, Edward, Jasper y Alice. Esme decidió arbitrar el juego ya que sabía siempre hacían trampa.

Edward y Bella llegaron un poco más tarde debido a que Charlie Swan interrogó a Edward antes de que pudieran salir. Harry no les prestó atención, lo que molestó a Edward aún más. Bella en cambio seguí sin entender porqué necesitaban un trueno para que pudieran jugar tal y como Edward le hubo dicho cuando iban llegando.

Harry estaba a un lado, instruyendo a Jacob sobre cómo jugar y el lobo se rió fuerte cuando se le dijo porqué necesitaban el trueno. El equipo de Carlisle fue el primero en batear y Harry fue el primero al plato con Jasper como receptor.

Alice había dejado su posición y fue corriendo o más bien bailando hacia el montículo del lanzador. Frenando sus pies de golpe.

—Es tiempo —anunció alegremente.

Todos fueron a sus posiciones y Esme llevó a Bella a un lado, lejos del peligro.

—¿No juegas con ellos? —preguntó Bella tímidamente, sabiendo sin embargo que todo el mundo podría oírla.

—No, yo prefiero ser árbitro. Me gusta mantener un juego limpio —explicó Esme.

—¿Les gusta hacer trampa entonces? —Bella lucía sorprendida.

—Oh, sí, ¿Deberías de escuchar las peleas en las que se meten! —respondió ella riendo.

Edward estaba lejos en el jardín izquierdo con Rosalie entre la primera y segunda base mientras Alice marcaba el ritmo, posicionándose sobre el montículo que debiera ser el del lanzador. Harry balanceaba el bate de aluminio, cortando el aire con un silbido mientras caminaba.

Bella, quién estaba al lado de Esme, esperó a que se acercara al plato, pero se dio cuenta de que de pronto estaba ya allí, posicionándose, más lejos del montículo del lanzador de lo que nunca hubiera creído posible. Jasper a varios pies por detrás de Harry, atrapando para el equipo de Alice.

—¡De acuerdo! ¡Bateador comienza! —dijo Esme con voz clara, que Bella sabía incluso Edward oiría, tan lejos como él estaba.

Alice se enderezó, aparentemente inmóvil. Su estilo aparentemente siendo el sigilo en lugar de intimidatorio. Ella marcó el ritmo con las dos manos a la cintura y luego, rápida como una cobra, movió su mano derecha hacia fuera, la pelota pegando en la mano de Jasper.

—¿Fue eso un strike? —Bella susurró a Esme.

—Si no cae en un strike —respondió Esme.

Jasper lanzó la bola de nuevo hacia Alice. Ella se permitió una breve sonrisa. Y entonces la mano salió de nuevo. Esta vez el bate, de alguna manera, logró dar a tiempo para colisionar con la pelota invisible. El sonido de impacto fue demoledor, atronador; haciendo eco en todas las montañas. Y Bella comprendió de inmediato la necesidad de la tormenta.

La bola se disparó como un meteoro por el campo, volando hacia el bosque circundante.

—Home run —murmuró Bella.

—Espera —advirtió Esme, escuchando atentamente, levantó la mano. Harry era un borrón alrededor de las bases, Rosalie siguiéndole. Solo entonces Bella notó que Edward hubo desaparecido.

—¡Out! —gritó Esme con voz clara.

Bella vio con incredulidad como Edward salía de entre la franja de árboles, la bola en su mano levantada, su amplia sonrisa visible incluso para ella.

—Harry golpea tan duro como Emmett —explicó Esme—... pero Edward corre más rápido.

Harry se burló de Edward mientras se movía a estar al lado de Jacob, quién lo consoló con un abrazo. La sonrisa de Edward desapareció al instante, lo que hizo que Bella se preguntara aún más sobre la dinámica entre Edward y Harry.

Emmett era el siguiente con una enorme sonrisa en el rostro.

—¿Estás lista para mí, bebé? —dijo Emmett a Rosalie, quién sonrió.

—Ven a mí, monito —respondió, y Emmett rió entre dientes.

La puntuación cambiaba constantemente mientras el juego continuaba y pasaban entre sí como cualquier juego de calle. De vez en cuando Esme les llamaba la atención. Los truenos retumbaban, pero todo seguía seco, tal y como Alice hubo predicho.

Carlisle fue a batear, Edward atrapaba, cuando de pronto Alice jadeó. Los ojos de todos estaban como de costumbre sobre Edward, y Bella vio su cabeza girar hasta mirarla. Sus ojos se encontraron y algo fluyó entre ellos en un instante. Él estaba a su lado antes de que los otros pudieran preguntar a Alice que era lo que pasaba.

Harry se agarró a Jacob y lo escondió tras él.

—Por favor Jacob... guarda silencio —declaró Harry y Jacob asintió.

—¿Alice? —preguntó Esme con voz tensa.

—No lo vi. No podría decir —susurró.

Todos los demás se reunieron para este punto.

—¿Qué sucede, Alice? —preguntó Carlisle con tranquila autoridad.

—Viajaron mucho más rápido de lo que pensé. Puedo ver que iban por otro camino antes —murmuró.

Jasper se inclinó sobre ella, su postura protectora.

—¿Qué cambió? —preguntó.

—Nos escucharon jugar, y cambiaron su camino —dijo, contrita, como si se sintiera responsable de lo que le hubiera asustado.

Siete rápidos pares de ojos destellaron hacia la cara de Bella y luego lejos.

—¿Qué tan pronto? —dijo Carlisle, volviéndose hacia Edward.

Una mirada de intensa concentración cruzó su rostro.

—Están llegando en menos de cinco minutos, quieren jugar —frunció el ceño.

—¿Puedes hacerlo? —sus ojos parpadeando hacia Bella.

—No, no llevánd... —se interrumpió.

—Además, lo último que necesitamos es que cojan el aroma y comiencen a buscarlo.

—¿Cuántos? —preguntó Emmett a Alice.

—Tres —respondió escuetamente.

—¡Tres! —se burló él— Déjalos venir.

Flexionó sus brazos todo a lo largo, mostrando sus enormes músculos de acero. Por una fracción de segundo que incluso parecían mucho más largos de lo que realmente eran, deliberó Carlisle. Solo Emmett parecía imperturbable; el resto se quedó mirando a Carlisle con ojos ansiosos.

—Vamos a continuar el juego —decidió finalmente Carlisle.

—Alice dijo que estaban simplemente curiosos —su voz era fría y novelada.

Todo esto fue dicho en una ráfaga de palabras que duró tan solo unos segundos. Bella escuchó con atención y captó la mayor parte de ella, aunque no pudo oír lo que Esme preguntó a Edward con una silenciosa vibración de labios. Ella solo llegó a ver un ligero movimiento de cabeza y una mirada de alivio en su rostro.

—Tú atrapa, Esme —dijo.

—Voy a dar comienzo ahora —dijo, plantándose delante de Bella.

Los otros regresaron al campo, barriendo con cautela el oscuro bosque con sus afilados ojos. Alice y Esme pareciendo orientarse alrededor de donde ella estaba.

—Suéltate el pelo —dio Edward en voz baja, incluso para ellos.

Bella, obediente, quitó la banda de su pelo y lo sacudió un poco. Pero Harry y Jacob negaron con la cabeza.

—Eres un idiota. Soltarse el pelo solo hará que haya más aroma para coger, ¡Idiota! —dijo Harry entre dientes, preocupado aún más por Jacob.

Jasper y los otros asintieron con la cabeza.

—Harry tiene razón, eso no va a ayudar —dijo Alice en voz baja.

—Puedo olerla desde el otro lado del campo.

—Lo sé —dijo, un indicio de frustración colándose bajo en su tono.

Carlisle se situó en el plato y los demás se unieron al juego ya con poco entusiasmo.

Los segundos pasaban, el juego seguía con apatía ahora. Nadie se atrevió a tocar más fuerte que apenas u golpe a la bola, y Emmett, Rosalie Jasper flotaban sobre la zona de estadio. De vez en cuando, a pesar de que el miedo le adormecía el cerebro, Bella fue consciente de los ojos de Rosalie sobre ella. Eran sin expresión alguna, pero la forma en la que curvaba su boca le hicieron creer a Bella que estaba enojada.

Edward no prestó atención al juego en absoluto, los ojos y mente en el bosque.

—¡Te lo advierto Edward, cuando salgamos vivos de esto, voy a dañarte si hieren a mi Jacob! —dijo Harry con rabia por entre los dientes—. No solo nos has puesto en peligro a nosotros al mantenerla cerca, ¡sino que has firmado nuestras sentencias de muerte al traerla a ella aquí! —añadió.

—Lo siento, Bella —murmuró con fuerza—. Fue estúpido e irresponsable el exponerte a esto. Lo siento mucho.

Todo el mundo podía oír su respiración entre cortada, sus ojos concentrados en el jardín derecho. Dio medio paso más por delante, poniéndose a sí mismo entre lo que venía y Bella. Carlisle, Emmett y los demás se giraron en la misma dirección, escuchando los sonidos de los otros, pero demasiado débiles para el oído de Bella.

Uno a uno fueron surgiendo desde el borde del bosque, a una docena de metros de distancia. El primer hombre en el claro de inmediato se quedó atrás, permitiendo a los otros tomar la delantera, orientándose entorno al hombre más alto y moreno de una manera que mostraba claramente quién encabezaba el grupo. El tercero fue una mujer con el pelo de un llamativo color rojo.

Cerraron filas antes de continuar con cautela hacia la familia, mostrando el respeto natural de una tropa de depredadores cuando se encuentran con un grupo más grande y poco familiar de su propia especie. A medida que se acercaban, Bella pudo ver cuán diferentes eran de los Cullen. Su caminar felino, un modo de andar que parecía siempre al borde de andar de cuclillas. Vestidos como mochileros comunes con vaqueros y camisas casuales con botones y tejidos gruesos y resistentes a la intemperie. Las ropas estaban gastadas sin embargo, viejas, y estaban descalzos. Ambos tenías el cabello recortado, pero la brillante anaranjada cabellera de la mujer estaba llena de hojas y ramas.

Sus agudos ojos tomaron cuidado del aspecto más limpio y urbano de Carlisle quién, flanqueado por Emmett y Jasper, fueron con cautela a su encuentro. Sin ninguna comunicación aparente entre ellos, cada uno se enderezó a una forma más recta, informal.

El hombre delante era sin dudas el más hermoso, su piel aceitunada debajo de la típica palidez, su cabello color negro brillante. De complexión media, musculoso, por supuesto, nada con la bestia de Emmett. Sonrió una sonrisa fácil, dejando al descubierto un destello de brillantes dientes blancos.

La mujer era más salvaje, los ojos en fijos en los hombres frente a ella y la agrupación suelta alrededor de Bella, su pelo caótico temblando con la brisa ligera. Su postura era claramente felina. El segundo hombre cernido discretamente tras ellos. más ligero que el líder, sus características más livianas y regulares con un pelo de un marrón un tanto anodino. Sus ojos en cambio, completamente inmóviles, de alguna forma luciendo más vigilantes.

Sus ojos eran diferentes también. No del oro o negros que Bella había esperado, sino de un color bordó profundo que resultaba inquietante y siniestro. El hombre de cabello oscuro, sin dejar de sonreír, dio un paso más cerca de Carlisle.

—Pensamos que oímos un juego —dijo en voz calma con un menor acento francés—. Soy Laurent, ellos son Victoria y James —continuó, haciendo un gesto a los vampiros junto a él.

—Soy Carlisle. Esta es mi familia, Emmett y Jasper, Rosalie, Harry, Jacob, Esme y Alice, Edward y Bella —indicó en grupos, deliberadamente no llamando la atención en las personas.

—¿Tienen espacio para más jugadores? —preguntó Laurent socialmente.

—En realidad estábamos terminando. Pero ciertamente estaríamos interesados en algún otro momento, ¿tienen previsto quedarse en la zona por mucho tiempo? —coincidió Carlisle al tono amistoso de Laurent.

—Nos dirigimos al norte, de hecho, pero tuvimos curiosidad sobre quién estaba en el barrio. No nos hemos topado con ninguna compañía en mucho tiempo.

—No, esta región está generalmente vacía, excepto por nosotros y algún visitante ocasional, como ustedes —explicó Carlisle.

La tensión en el ambiente había disminuido lentamente en la conversación casual; Bella supuso que Jasper estaba usando su peculiar regalo para controlar la situación.

—¿Cuál es su rango de caza? —preguntó Laurent casualmente.

Carlisle ignoró la supuesta investigación tras ello.

—Toda la costa olímpica, arriba y abajo según la ocasión. Nosotros tenemos una residencia permanente cerca. También hay otro asentamiento permanente como el nuestro cerca de Denali.

Laurent se balanceó sobre sus talones ligeramente.

—¿Permanente? ¿Cómo manejan eso? —había honesta curiosidad en su voz.

—¿Por qué no vienen con nosotros de vuelta a casa para hablar cómodamente? —invitó Carlisle—. Es una historia bastante larga —James y Victoria intercambiaron una mirada de sorpresa ante la mención de la palabra 'casa', pero Laurent controló mejor su expresión.

—Eso suena muy interesante, y bienvenido —su sonrisa era genial—. Hemos estado cazando hasta finales de Ontario y no hemos tenido oportunidad de limpiarnos desde hace tiempo —sus ojos se movieron con admiración a la refinada apariencia de Carlisle.

—Por favor, no se ofendan, pero apreciaría si se abstuvieran de cazar en esta área inmediata. Tenemos que permanecer poco visibles, seguro entenderán —explicó Carlisle.

—Por supuesto —asintió Laurent.

—Sin dudas no vamos a invadir su territorio. Hemos comido fuera de Seattle de todos modos —rió.

Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Bella y Jacob.

—Vamos a mostrarles el camino si quieren correr con nosotros. Emmett puede ir con Edward y Bella a buscar el jeep —añadió casualmente.

Varias cosa parecieron suceder simultáneamente mientras Carlisle hablaba. El cabello de Bella voló con la ligera brisa y debido a la pérdida de foco momentánea de Harry el aroma de Jacob salió también. Edward se puso rígido y el segundo hombre y la mujer giraron de pronto la cabeza alrededor, escrutando tanto a Bella como a Jacob, sus fosas nasales dilatadas. Una rápida rigidez cayó entonces sobre todos ellos cuando James dio un paso adelante en cuclillas, mientras que Victoria daba un paso atrás para proteger a James del olor del lobo.

Edward mostró los dientes, agachándose en defensiva, un gruñido salvaje rasgando su garganta. Nada parecidos a los sonidos juguetones que Bella le escuchó hacer esa mañana. Era lo más amenazante que hubiera escuchado en su vida, y escalofríos le recorrieron de la cabeza a los pies.

—¿Qué es esto? —exclamó Laurent con abierta sorpresa.

Ni James ni Edward relajaron sus posturas agresivas. James hizo ligeramente una finta hacia un lado, y Edward se movió en respuesta.

—Están con nosotros —rechazó firmemente Carlisle hacia James.

Laurent parecía atrapar los olores con menor fuerza que James, pero la consciencia cayó pronto en su rostro.

—¿Usted trajo un bocadillo? —preguntó, una expresión de incredulidad al dar un involuntario paso adelante.

Edward gruñó aún más ferozmente, con dureza, su labio rizándose por encima de sus brillantes dientes. Laurent retrocedió de nuevo. Harry se quedó momentáneamente contento de que Jacob fuera un lobo y no comida.

—Dije que están con nosotros —corrigió Carlisle con voz dura.

—Pero ella es humana—protestó Laurent.

Las palabras no eran en absoluto agresivas, simplemente asombradas.

—Sí —Emmett estaba evidentemente ya al lado de Carlisle, sus ojos en James.

James se enderezó lentamente fuera de su postura, pero sus ojos no dejaron a Bella, su nariz aún amplia. Edward tenso como un león frente a ella. Cuando Laurent habló, su tono fue suave, intentando calmar la repentina hostilidad.

—Parece que tenemos mucho que aprender uno del otro.

—En efecto —la voz de Carlisle fría aún.

—Pero nos gustaría aceptar su invitación —sus ojos se movieron hacia Bella y de nuevo a Carlisle—. Por supuesto, no dañaremos a la chica humana. No vamos a cazar en su área, como ya he dicho.

James miró con incredulidad y molestia hacia Laurent e intercambió otra breve mirada con Victoria, cuyos ojos parpadearon nerviosamente de un rostro a otro.

Carlisle midió la expresión abierta de Laurent por un momento antes de hablar.

—Nosotros le mostraremos el camino. ¿Jasper, Rosalie? —llamó él. Se reunieron, bloqueando de la vista a Bella.

Esme estuvo al instante a su lado, Emmett retrocediendo lentamente, sus ojos fijos en James mientras iba hacia Edward y Bella también.

—Vamos Bella —la voz de Edward era baja y sombría.

Y se habían ido.

Sin embargo la atención de Laurent giró hacia Harry y los ojos de éste se volvieron negros. Esto sorprendió a los tres nómadas, cayendo los tres de rodillas.

—Carlisle, toma por favor a Jacob, Rosalie y Jasper contigo. Alice y yo los acompañaremos —dijo Harry mientras se movía delante del grupo que aún seguía de rodillas.

Carlisle no sabía lo que acababa de ocurrir, pero sabía que Harry les explicaría cuando siguieran.

Jacob estaba indeciso, pero Harry le sonrió y luego ellos también se habían ido.

—Arriba —mandó Harry, y los tres se levantaron al instante, Alice no entendió hasta un momento después, cuando su visión llegó y miró culpable.

—Maestro... mis más profundas disculpas por molestar en su territorio —se disculpó Laurent, y los dos restantes pudieron sentir ahora el poder venir en olas desde Harry.

Harry se volvió hacia Alice, quién sostuvo su brazo.

—El lobo... ustedes no van a tocarlo, o a cualquier otro lobo en el área. Hay una manada cerca, una reserva. En caso de que cualquier daño caiga sobre ellos los perseguiré y reclamaré su inmortal vida yo mismo —les advirtió Harry, y ellos se estremecieron de miedo.

El Maestro de la Muerte, el Equilibrio, la ira del Balance personificado no era algo que nadie quisiera en absoluto.

—¿Y la humana? —James se atrevió a preguntar.

Por mucho que Harry no quisiera realmente, sabía que era inevitable.

—Ella y solo ella —ordenó con frialdad.


27/5/17

El capi más largo si no me equivoco. De enserio que me da mucha bronca todo... Edward es un puto imbécil, Bella una boba, y el pobre Harry se ha echado la suerte. Joder...

próximo cap es más corto por lo que estará prontito, PRONTITO, ok? Quiero terminar esto así me pongo con la de TRoaDL :v

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Muchas gracias a quienes han pasado y sobre todo a quienes han comentado!

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Besos y cuídense gente!

*Guadi*

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