Disclaimer: Los personajes no son míos, son de la maravillosa S.M. La trama si es mía y espero la disfruten. :)
Nota: En la edición de los capítulos puede haber cambios para darle más forma a la historia, por lo que les recomiendo que los lean de nuevo. Gracias por su apoyo.
Capítulo 3: ¿Visión?
Bella Pov.
El domingo pasó sin mucho que contar. Rosalie y yo decidimos invitar a Alice para conocerla más y Emmett fue con ella, por lo que, Jasper se quedó con él.
Ambos chicos eran increíbles, eran como chispas de diversión y risas.
No tenía idea de cómo, pero sabía que ellos serían importantes para nosotros, demasiado. Únicamente hubo un interesante momento entre mamá y los hermanos cuando se conocieron.
Flashback
- ¡Mamá! –gritó Rosalie en el momento que abrimos la puerta. - ¡Estamos en casa!
Rodé los ojos en lo que esperaba fuera un movimiento discreto. Rosalie tenía una manía por gritar que nunca lograría entender. Alice y Emmett iban detrás de nosotros.
- ¡Tienen una casa hermosa! –exclamó Alice.
-Gracias. –le sonreí. –Mamá la decoró cuando nos mudamos aquí.
- ¿Cuánto tiempo llevan viviendo aquí? –inquirió ella.
Me encogí de hombros.
-Desde que tenemos memoria, creo que mamá y papá decidieron mudarse aquí cuando Rose y Jas tenían como un año y algo, yo apenas tenía unos pocos meses.
-Debe de ser genial crecer en un mismo lugar, quiero decir, conocen a todos. –musitó Emmett.
-No crean eso. –interrumpió Rose. –A veces es demasiado aburrido, por ese motivo todos se les van a abalanzar el primer día. Créanme, la gente de aquí es intensa en cuanto a las nuevas noticias.
Me reí de la cara de susto de los hermanos.
-Rose exagera un poco. –intenté calmarlos.
Rose se burló de mi pobre intento.
Mamá apareció súbitamente de la cocina con su adorable sonrisa presente y un delantal que cubría la parte de abajo de su ropa.
-Mamá, queremos presentarte a los nuevos chicos. –sonrió Rosalie. –Alice y Emmett McCarty.
- ¡Hola, señora Cullen! ¡Es un placer conocerla! –exclamó Alice.
- ¿Porqué siempre tengo que apurarte? - entró Rose a mi cuarto.
Salí de mis pensamientos y comencé a peinarme. Era lunes y teníamos que ir a clases.
-Lo siento.- dije.- Estaba pensando.
-¡Vaya!- exclamó.- ¿Y ese milagro?
Me reí falsamente.
-Que graciosa.- musité.
-¡Rápido!- apuró.- ¡Eres la princesa del Instituto de Forks! ¡No puedes llegar tarde!
-No vamos a llegar tarde.- sonreí.
-¡Primer día! ¡Primer día!- siguió exclamando.- ¡Que emoción!
Como mi hermana había dicho, era el primer día de clases. Comenzaban tareas, trabajos y el despertar temprano.
En fin, me había puesto un vestido blanco con adornos de flores en encaje (que venía con una tela incorporada debajo para que no se transparentase), strapless, con unos botones en el centro que iniciaban en el escote de "v" del vestido hasta la cintura, ajustado del pecho y suelto desde la cintura hasta medio muslo, con una chamarra de jean azul claro y unas zapatillas negras de tiras. Mi cabello estaba suelto y caía en ondas hasta la cadera, el maquillaje era ligero con base, polvo, sombras claras, rímel, delineado interno por abajo y brillo labial. Para complementar todo, un collar con un dije mediano en forma de corazón color gris con líneas entrelazadas de color blanco y unos aretes de perlas, adornaban mi cuello y orejas.
-¿Porqué estás tan emocionada?- cuestioné con suspicacia.
-¿Primer día?- regresó Rose con inocencia.
Me recargué en el tocador, quedando frente a ella, y enarqué una ceja.
-Tu no te emocionas por un primer día.- continúe.
-¡No sé, Bells! ¡Tengo un muy buen presentimiento de este año! ¡Siento que será asombroso!- exclamó sonriente.
Me reí.
-Esperemos que si.- musité.- Ya estoy lista.
-¡Vámonos!- gritó.
Tomó mi mano y comenzó a jalarme por toda la casa, hasta la puerta.
-¡Ya nos vamos, mamá!- volvió a gritar.
-¡Rose!- exclamé, tapándome los oídos.
-Lo siento.- sonrió.
Rodé los ojos pero igual sonreí.
-¿Ya desayunaron?- intervino mamá.
-Ya.- dijo Rose.
-Yo no.- musité.
-¡Pero esta bien, mamá!- dijo apresuradamente.- Yo le compró algo.
-Necesitan alimentarse...- comenzó nuestra madre.
-Si, mamá. Juro que después voy a comprarle una ensalada.- interrumpió mi hermana.- ¿Dónde esta Jasper?
-Su hermano esta afuera.- respondió mamá.- Las esta esperando desde hace un rato.
-¡Excelente!- exclamó Rose.
Abrió la puerta de un tirón y salimos juntas.
-¡Adiós, mamá!- alcancé a exclamar antes de que mi hermana me metiera al auto casi a la fuerza.
Rose se despidió de ella y corrió al lado del copiloto. Jasper iba a manejar y yo estaba iba en el asiento trasero.
-¿Demasiada fuerza?- inquirió Jasper con diversión.
-Casi me arranca la mano.- me reí.
Jasper coreó mi risa.
-A mí me bajó a empujones.- comentó.- Casi me tira de la escalera.
Me reí más fuerte.
-Te compadezco.- musité.
Justo en ese momento, Rosalie entró al auto.
-Vámonos, antes de que mamá entre al auto a la fuerza.- apuró.
Jasper y yo nos reímos, sin embargo, mi hermano encendió el auto y arrancó.
-¿Qué le hiciste a mamá?- preguntó él.
-Yo nada. Se enteró que ustedes no habían desayunado.- contó.- Fue todo un reto huir de ella.
-Eres imposible, Rose.- musité.
Ella soltó un resoplido.
-No podemos llegar tarde.- repitió.- Somos nosotros.
Alcé una ceja.
-Somos como cualquier persona.- dije.
-Bueno...- exclamó, dejando inconclusa la frase.
-Bella tiene razón, Rose.- intervino Jasper.- Somos como todos.
-La diferencia, queridos hermanos.- remarcó Rose.- Es que a nosotros todos nos aman.
-No todos.- murmuré.
Mi hermana rodó los ojos.
-Como sea.- dijo.
Jasper y yo reímos.
-¿Qué tal Emmett?- preguntó Jasper.
Rosalie soltó un suspiro enamorado y se tiró de una forma nada decente en el asiento.
-¡Lo amo!- exclamó.- ¡Es mi hombre perfecto!
En el fin de semana con los hermanos McCarty, Rose había pasado tiempo con Emmett y ambos declaraban estar enamorados del otro. Era extraño, ¿cómo podían decir amarse si apenas se conocían?
Jasper y Alice, por otro lado, se llevaban demasiado mal. Alice no soportaba la tranquilidad de Jasper y Jasper detestaba la hiperactividad de Alice.
Un divertido contraste.
-No exageres.- musitó Jasper.
-¡No lo hago!- exclamó mi hermana.- No sé como he podido vivir sin él.
Estaba un poco asustada pero, extrañamente, le creía a mi hermana. Sentía que ella realmente estaba enamorada, no lo decía en broma y estaba segura de que Emmett lo decía enserio también, ¿sería eso posible? ¿Tener este "amor a primera vista"?
-Llegamos.- anunció Jasper.
Rosalie brincó en su asiento. Creo que había descubierto otra de sus razones para estar temprano en el colegio: Emmett McCarty.
En cuanto Jasper estacionó el auto, Rose bajó de un brinco y prácticamente corrió hacia los hermanos, abrazándolos a ambos cuando llegó.
Jasper y yo caminamos hacia ellos, yo sonriendo y él con una mueca de fastidio.
-Quita esa cara.- lo regañé.
-Es que mírala.- señaló.- Brincando siempre, ¿por qué brinca? Parece que tiene tachuelas en los zapatos.
Solté una risita.
-No seas grosero, Jasper.- dije.- Eso no es lo que mamá nos enseño.
-Tu eres una princesa.- musitó.
Sonreí.
-Yo soy la Princesa del Instituto de Forks.- alardeé en broma.
Mi hermano soltó una risa y pasó su brazo por mis hombros.
-Así es, y yo soy tu guardia real.- exclamó.- Siempre cuidando de la princesa.
-No.- dije.- Tú deberías ser el príncipe sobreprotector porque eres mi hermano mayor.
Jasper río.
-De acuerdo, seré lo que quieras, hermana menor.
Me reí.
-De acuerdo.- accedí en voz baja.
-¡Bella!- exclamó Alice.
-Alice.- saludé.
La pequeña me abrazó.
-¡Primer día!- sonrió con entusiasmo.
Le sonreí ampliamente.
-Así es.- musité.
-¡Bells!- exclamó Emmett.
Me dio un enorme abrazó y me levantó del suelo unos centímetros.
-¡Emmett!- grité para que me bajara.
Todos los alumnos que había en el estacionamiento habían estado mirándonos desde que mis hermanos y yo habíamos salido del coche.
Emmett me soltó con una inocente sonrisa.
-Lo siento.- dijo sin sentirlo realmente.
Sonreí rodando los ojos.
-Jasper.- saludó Alice secamente.
-Alice.- dijo Jasper de igual forma.
Se miraron por unos segundos y después ambos desviaron la mirada.
Jasper y Emmett se saludaron y entramos todos a la institución, dirigiéndonos a la dirección por nuestros horarios.
-Buenos días.- saludé a la secretaria.- Venimos por los horarios de clases.
La mujer mayor me sonrió amablemente.
-Buenos días.- regresó.- Apellidos, por favor.
-Cullen y McCarty.- contesté.
La secretaria buscó entre todos los papeles perfectamente ordenados y sacó cinco.
-Bien.- dijo.- Isabella Cullen, Jasper Cullen y Rosalie Cullen.- nombró y nosotros tomamos nuestros horarios.- Y Alice McCarty y Emmett McCarty.
Los chicos tomaron los suyos.
-Gracias.- dijimos al mismo tiempo.
-Por nada.- respondió la secretaria.- Por cierto, Isabella, veo que ya conociste a algunos estudiantes nuevos.- ambas sonreímos.- Pero falta uno, Edward Masen, de cabello cobrizo y ojos verdes.
Asentí sonriendo.
-De acuerdo.- sonreí.- Me encargaré de ellos.
-Tienen permiso de no asistir a las dos primeras clases para que puedas mostrarles todo.- me informó.
-Claro, gracias.- musité.
Salimos de la dirección y de inmediato consultamos y comparamos horarios. Tenía Literatura, Física, Matemáticas y Lenguas Extranjeras con Alice, Lenguas Antiguas e Historia con Rose, ya que yo estaba avanzada en esas clases, y Geografía, Historia del Arte y Biología con todos. Sólo tenía Artes yo sola.
-Bien.- dije.- Alice, Emmett, tenemos las dos primeras horas libres para mostrarles la escuela.
-¡Eso!- exclamó Emmett.
Nos reímos.
-Sólo tengo que encontrar al otro alumno nuevo.- informé.
-Pues vamos a buscarlo.- dijo Rose.
-¿Entre todo este gentío?- exclamé sorprendida.
-¡Vamos! ¡Conocemos a todos!- exclamó mi hermana.- No puede ser difícil notar al que no conoce nadie.
Pasamos los siguientes diez minutos buscando al nuevo chico pero no lo entramos. La campana sonó, indicando el comienzo del primer periodo de clases.
Mis hermanos se fueron y me quedé con Alice y Emmett.
-Ahora no puede ser tan difícil.- señaló Emmett.- El único perdido.
Me reí un poco.
-Pues...- comencé a decir, entonces, una cabellera cobriza salió aire.- Creo que ya lo encontré.
Los tres nos apresuramos hacia el chico. Pero no era Edward Masen, sólo era un chico de primer año.
-No podemos seguir perdiendo el tiempo buscándolo.- dije unos minutos después.- Comenzaremos y ya veré que hacer con él cuando lo vea.
Los muchachos asintieron de acuerdo y comenzamos con el recorrido por el colegio. Yo formaba parte del Comité de Bienvenida y, por ese motivo, debía darles a los nuevos estudiantes un recorrido por su nueva escuela.
Llevé a Alice y a Emmett por cada una de las instalaciones, desde salones hasta áreas al aire libre, pasando por la cafetería, el gimnasio y las albercas. Tardamos exactamente dos horas, justo las acordadas. Eso nos sacábamos por tener una escuela tan grande.
Les mostré cada salón, cada laboratorio y cada baño.
-Ahora ya conocen la escuela.- concluí cuando terminamos.
-¡Es enorme!- exclamó Alice.
Asentí.
-Por eso hacemos un recorrido previo a las clases y uno el primer día pero ustedes recién llegaron, ¿no?
-Así es, llegamos el viernes.- respondió Emmett.
Asentí, dándoles a entender que habían llegado después.
-En fin.- dije.- Vamos a la siguiente clase.
-Lenguas Extranjeras.- recordó Alice.
Aplaudí ligeramente.
-Pues vamos.- animé.
-Y yo mejor me voy a Física.- nos sonrió Emmett.
Alice y yo le sonreímos, nos despedimos con la mano y seguimos caminando hacia el salón de Lenguas.
Alice hablaba animadamente sobre las clases, las instalaciones y el ambiente, saltando y riendo con su hiperactividad en su máximo alcancé.
Entramos en el salón y nos sentamos juntas en las mesas de en medio.
-¿Siempre son en parejas?- me preguntó Alice sobre la forma de trabajo.
-Así es, siempre vas a tener un compañero, en todas tus clases.- asentí.
-Bien.- sonrió.- ¿Y los profesores? ¿Son buenos?
Me reí.
-Algunos están dementes pero, en su mayoría, son muy buenos.- respondí.
Ella rodó los ojos.
-Es que, cuando vivíamos en Florida, tuve una profesora que siempre estaba jodiendome.- contó con un resoplido.- "Alice esto", "Alice lo otro", siempre era "Alice, Alice, Alice…" y, en las clases, me preguntaba a mi cuando estaba segura que yo no sabía algo y si levantaba la mano para responder, me ignoraba.
Alice se cruzó de brazos con un mohín y bufó sonoramente.
-Estaba algo loca.- me reí.
-¡Estaba celosa de mi!- exclamó la pequeña.
Me puse la mano en la boca para evitar que saliera una carcajada.
-¡No te rías que es en serio!- me reclamó.- ¡Estaba celosa de mi porque ella parecía hombre! ¡Tenía el cabello corto, una espalda de miedo y estaba gorda! ¡¿Cómo no iba a estar celosa de mí?!- se acercó a mi para susurrar.- Porque, aquí entre nosotras, yo soy muy pequeña y menuda.
Solté la carcajada que estaba conteniendo, causando que varios compañeros se voltearán a verme sorprendidos, pues, yo nunca lo hacia. Sin embargo, me importó muy poco, no podía contener la risa y mi cuerpo se estremecía por las carcajadas.
Alice, a mi lado, también reía sin importarle nada con una cara de incredulidad tan graciosa que sólo provocó que yo riera más.
-¡No!- solté entre carcajadas con todo el sarcasmo que pude reunir.- ¿Tu? ¿Pequeña y menuda? ¿Quién te dijo esa mentira?
Alice hizo un puchero y luego volvimos a reírnos.
-Cierto, soy una mole.- replicó con seguridad.
Soltamos unas risitas por unos minutos más.
-Señorita Swan, no quisiera interrumpir su momento de relajación pero quisiera que la nueva alumna se presentara.- dijo una voz a mi costado.
Me volví rápidamente, asustada, pues no había escuchado acercarse a alguien, a mi lado estaba la profesora, sonriendo.
Le regresé la sonrisa apenada.
-Disculpe, profesora.- dije.
Me puso la mano en el hombro y llamó a Alice con la otra.
Alice se levantó y camino tras ella hasta pararse frente a la clase, se presentó, volvió a sentarse a mi lado y pasamos el resto de la clase hablando, ya que era primer día y sólo había que explicar lo que se iba a trabajar.
Cuando terminó esa clase, tuve las siguentes intercaladas con Alice, Rose y los chicos y, tenía que admitirlo, nunca me había divertido tanto como ese día.
Finalmente nos llegó el descanso tres horas después. Había tenido Historia del Arte con todos y salimos juntos para la cafetería escolar.
Alice y Emmett comenzaron a empujarse y reír en el transcurso y, de un momento a otro, todos nos estábamos empujando y riendo alocadamente.
Entramos juntos a la cafetería, intentando controlar nuestras respiraciones y todos nos miraron. Caminamos hasta una mesa, con Jessica y Ángela, entre muchos "hola".
Rose y Angela se regodeaba con la atención, los demás íbamos sólo regresando los saludos.
Nos sentamos y comenzamos a platicar animadamente. Emmett nos estaba contando algo de su clase de música.
-¿Entonces te gustó?- intentó resumir Rose.
-¡Si!- exclamó Emmett.- Incluso estoy pensando que podríamos formar una banda.
-¿Una banda?- pregunté.
Eso me resultaba tan familiar, sentía que ya lo había visto.
-De música, ya saben.- dijo Emmett.- Rose puede ser el pandero, Alice la corista, Jasper en la batería, Bella en la guitarra, Jessica en el bajo y Ángela en el triángulo y yo, por supuesto, sería el cantante.- planeó.
-Estoy segura de que ninguna de ellas sabe tocar lo que dijiste.- comenzó Alice.- ¿Y tu cantando? ¿En serio, Emmett? ¡Tendríamos más éxito con un gato mojado maullando que contigo!
Todos soltamos una carcajada y Emmett abrió la boca, totalmente indignado.
-¡¿Me estas comparando con un gato mojado?!- exclamó.
Alice hizo una mueca.
-Si, cierto.- dijo ella con arrepentimiento y Emmett sonrió enormemente.- Pobre gato.
La sonrisa de Emmett se borró en un segundo y su rostro mostró una indignación de foto. Todos soltamos una carcajada.
Mi sentimiento de familiaridad se acentuó, ya había visto eso, lo había visto pero ¿dónde? No lograba recordarlo, sabía que había sido hace poco, sin embargo, los recuerdos se negaban a salir.
En ese momento, todas las miradas se centraron en la puerta y, yo, guiada por la curiosidad, me volví hacia el mismo lugar, buscando lo que les llamaba la atención a todos, entonces lo vi.
Caminando con confianza y decisión, un chico de cabello cobrizo entró en la cafetería, vestía unos jeans, una playera negra que se le ajustaba maravillosamente al cuerpo, que, por lo que se veía estaba muy torneado, y una chaqueta de cuero negra.
Si rostro estaba serio y sus ojos comenzaron a buscar a alguien en toda la cafetería. Recorrió cada rostro de cada persona presente y entonces, sus ojos, se enfocaron en mí.
Me estremecí de forma involuntaria ante su verde y profunda mirada.
-Creo que él es Edward Masen.- escuché la voz de Rose.
Él camino sin apartar sus ojos de mi y se sentó en una mesa alejada, sólo entonces, dejó de mirarme y comenzó a buscar de nuevo.
-Bella.- me pinchó Alice el costado.
Brinqué en mi lugar y la miré.
-¿Qué?- inquirí con sorpresa.
-Él es Edward Masen, ¿no?- preguntó.
-Creo que si...- dije sin pensar.
Continuamos platicando los diez minutos restantes del almuerzo y, cuando la campaña sonó, todos nos dirigimos a nuestras clases.
Me tocaba Artes, la única clase que tenía yo sola y después tenía Literatura con Alice.
Caminé hacia el aula con tranquilidad, entré y me senté en las bancas de en medio.
Había sólo dos personas más en el salón, me saludaron y yo les sonreí.
Un minuto después, el chico cobrizo entró al salón con aire confiado. Se sentó justo en frente de mí.
Estiré la mano para llamarlo y preguntarle como se las había arreglado en todo el día sin la guía pero, en ese momento, entraron los demás seguidos del profesor.
Suspiré y procuré poner atención a la clase, sin embargo, la presencia del chico frente a mí era demasiado, no sabía que tenía él o que hacia pero mi atención se desviaba hacia él cada dos minutos.
Cuarenta y cinco minutos después sonó el timbre, dando por finalizada la clase.
El chico tomó sus cosas rápidamente y salió del salón igual de rápido.
Solté un resoplido nada decente, tomé mis cosas y corrí detrás de él. Logré alcanzarlo donde comenzaban los casilleros.
-¡Oye!- le grité, llamando la atención.
Fui consciente de Alice detrás de mí.
El cobrizo se detuvo y se volvió. Lo alcancé en tres segundos.
-Hola.- le sonreí.- Me llamo Bella, soy parte del Comité de Bienvenida, ¿tu eres Edward Masen?
Él asintió con la dureza grabada en su cara.
-¡Bien!- exclamé sonriéndole a pesar de su expresión hastiada.- Llevo todo el día buscándote, se suponía que debía darte un recorrido en la mañana pero no te encontré nunca, sin embargo, veo que te las arreglaste bien y eso me encanta. Te pido una disculpa por dejarte solo en esta enormidad de edificio, ¿te molestaría si te hago unas preguntas de rutina?- sin esperar su respuesta comencé con las preguntas:- ¿Qué te parecieron las primeras clases? ¿Y el ambiente? ¿Te trataron bien o...?
-Mira.- me interrumpió groseramente.- Realmente tengo cosas mejores que hacer en este momento que escucharte.- sonrió burlón.- Y tu "enormidad de edificio" no es ni la mitad de grande, he estado en mejores lugares, así que, me iré ahora.
Dio media vuelta y comenzó a caminar, dejándome parada a medio pasillo, con la boca abierta por la indignación y la furia estallando en mi interior.
Me sentía tan avergonzada que caminé hacia el auto de mi hermano dando fuertes pisadas.
-¡Bella!- me llamó Alice, corriendo detrás de mí.
No paré mi furioso andar, sin embargo, ella me alcanzó con facilidad.
-Oye, tranquila.- dijo.
-¡¿Cómo que tranquila?!- estallé.- ¡Ese imbécil me humilló!
Alice me miró sorprendida.
-¡Es un estúpido arrogante!- seguí, resoplando.
-Bien, yo no llevo mucho tiempo aquí pero, según lo que Rose ha dicho, es muy raro que tu explotes.- dijo mi amiga.- Más bien, en palabras de ella: "El día que Bella explote y grite será el Apocalipsis"
Suspiré y controlé mi furia, sintiéndome culpable de inmediato.
-Lo siento, Alice.- comencé.- No sé que me paso, creo que el tono tan arrogante y presuntuoso con el que me habló Edward Masen, nunca nadie lo había hecho.- volví a suspirar.- Pero, aún así, no debí haberte gritado a ti.
Ella sonrió.
-Descuida, Bella, lo entiendo, se comportó como un idiota.- musitó moviendo la mano con desinterés.- ¿Quieres ir a clase?
Negué con la cabeza.
-Me siento demasiado avergonzada.- dije.
Y extrañada por mi reacción, ya que nunca había sentido algo parecido, agregué en mi interior.
-Bien, vamos, te llevaré.- exclamó.- Emmett puede volver a casa con tus hermanos.
Le sonreí en agradecimiento.
-Pero, Alice.- paré la caminata hacia su coche.- Te perderás la primera clase de Literatura.
-¡No importa!- sonrió.- Todo el día se la han pasado dando indicaciones, esta no ser ala excepción.
Suspiré.
-Bien, pero sólo porque no tengo otra opción.- me reí.
-¡Hecho!- exclamó Alice dando brinquitos.
Me reí de nuevo y me subí al coche de mi amiga.
Alice iba hablando alegremente de las clases pero yo estaba en otro lado, perdida en las fantasías que se desarrollaban en mi mente. En las cuales, Edward Masen terminaba con mi puño en uno de sus hermosos ojos verdes.
¡Hola, guapuras! Espero que hayan tenido unos meses increíbles y espero que estén bien en este momento. La verdad, con todo el rollo de la universidad es muy difícil estar al corriente con las historias pero espero que sigan aquí conmigo y que me disculpen muchísimo. En este capítulo podemos ver que Edward aparece y desde ahorita les digo que lo vamos a odiar un poco jajaja. Alice y Jasper no se agradan mucho pero les juro que eso va a cambiar conforme vaya avanzando la historia y Rosalie y Emmett ya están listos para casarse.
Pero tenemos esta pequeña situación en el capítulo, la visión de Bella, ¿qué tan cierta creen que sea? ¿qué significa? ¿por qué a Edward se le difumina la cara? ¡Cuentenme sus teorías en los comentarios!
Los amo a todos.
Alexa Swan de Cullen*
