Autor: Hola a todos, he leído algún que otro foro, articulo o cualquier información de internet con respecto a la hora de hacer un fic. Debo aclarar que tengo varios errores que se aprecian con gran horror en los capítulos, pero por tanto tendré que dejarlos así, no es solo por flojera o falta de tiempo; el hecho es que quiero ver hasta donde he llegado y ver como esos errores pasados no se cometen de nuevo, por tanto dejaría los primero capítulos tal y como ya estaban para que en futuro vean ustedes y mi persona, el progreso que he logrado con gran entusiasmo. Hablándoles un poco de eso, no me caería mal que alguno de ustedes en los comentarios me ayudase con cualquier detalle, para mostrar con una mejor narración, tecnicismos, entre otras cosa en la historia. Y otra cosa que quiero decir es el hecho de que porque me ha tomado tanto tiempo el hacer este capítulo, principalmente las clases y como ya pronto me graduare de secundaria pues necesito ir viendo alguna universidad que me acepte y también de que he tenido problemas sociales con alguien, por tanto no me había dado la inspiración de seguir con el capitulo; pero no entrare en muchos detalles solo digo eso, disfrútenlo. PD: puede que me tarde mucho en subir el capitulo que viene, todo depende de cómo este y si tengo tiempo.
La luna desde lo más alto mostraba con gran magnificencia su luz, que se asomaba hasta en los rincones donde prevalecía una gran oscuridad, de eso se percataba la Maga Cazadora sentada en una roca mientras contemplaba su belleza. Entretanto que sus ojos se quedaban hipnotizados como clavos en la radiante luz, su mente se encontraba en un búsqueda implacable de saciar una pregunta que ella desde que era una niña se hacía, ¿Por qué la luna en vez de causar bienestar y un descanso al alma, se le considera como malvada, nefasta y el símbolo de la mismísima oscuridad?, Por qué cuando esta se encontraba en lo más alto, causaba mala suerte o una sensación de malestar?, ¿Por qué?.
Para ella todo tiene una respuesta, pero no se quiere profundizar de nuevo en ese mundo de interrogativas con respuestas claras; solo quiere presenciar la obra del universo.
—Hermoso la vista, ¿no lo crees? —hablo una voz detrás de ella.
—Ya creía de que no ibas a llegar; pero ya escuchándote me retracto de ello—le menciona ella sin voltear atrás—. Toma asiento a mi lado, Espíritu del Bosque.
Acatando su orden prosigue a sentarse en la roca en que se encontraba la maga. Observando a la gran luna con ella, decide sacar un saco de cuero, que dentro de este se hallaban unos dulces de diferentes colores.
—Vaya, hace tiempo que no he podido de disfrutar de estos caramelos mágicos y en serio disfruto de volverlos a comer. —El espíritu se acomodo más en la roca y agarro un caramelo para comerlo—. Y cuéntame, ¿qué tanto piensa?.
—Nada…—mascullo la maga aun manteniendo sus ojos en la hermosa luna—, solo disfruto un arte de los cosmos.
Sonriendo y a la vez masticando los caramelos mágicos, alza y extiende su brazo en dirección a uno arbusto de moras, y con su magia hace que este le salgan patas y ordena a que venga a donde se posaban alumno y maestro. Tomando una de las moras de este, la empieza a examinar para después mostrar una leve sonrisa.
—El universo guarda muchos secretos, no solo en aquellas grandes maravillas naturales—dice el mientras le muestra la mora a ella—, sino también en las mas minúsculas.
—Tienes razón en una gran parte, las personas no le ponen mucha atención a aquellas pequeñas obras que pertenecen también a la misma existencia—menciona ella con cierto aburrimiento—. Pero, ¿a que viene esa pregunta?.
Haciéndole un gesto para que el arbusto se retirase, este atiende a la orden y se va corriendo a otro lado.
—La vida es bastante misteriosa, así como el mismo universo; buscamos las cosas más exorbitantes y maravillosas de ambos, pero dejamos de lado aquellas pequeñas que también tiene un gran precio y valor para la moral y conocimiento—explica el mientras señala hacia arriba—. Un ejemplo es la luna, no desconsidero que sea malo verla pero tampoco apoyo a diversas personas que dicen que ver la luna es lo mejor que pueden analizar y conocer del universo, o de alguna que otra maravilla.
—Entonces dices que es mejor ver una mora que ya se sabe todo de ella, a que veamos algo del que poco sabemos, ¿a eso quieres llegar?—le mencionaba ella mientras observaba la mora.
Dando un pequeño suspiro, la decide ver a los ojos.
—Aun te falta mucho por aprender, estudiante mía…—murmura el espíritu levantándose de la roca—. Ten, toma la mora, cuando realmente aprendas acerca de esos pequeños detalles, podremos hablar realmente de este tema.
La maga, recibe la mora en su palma de manera bastante desconcertada. Sin ánimos de decirle que no se fuera, solo asintió con la cabeza para luego seguir viendo la luna. A pesar de que esta no le puso mucha atención a la reacción de su acompañante, sintió que este se sentía un poco decepcionado de lo que ella había respondido; una respuesta que ella no sabe como tratar de la mejor forma. De la misma forma en que estos dos compañeros habían discutido un rato, también sucedía en la casa del árbol entre el Rey Helado y Finn, pero esa conversación seria interrumpida de una u otra forma…
—Espera, espera, espera—decía el héroe mientras se rascaba la cabeza—. Déjame entender mejor, según tú, ¿dices que yo siendo una pequeña parte de un cometa catalizador de hace 1000 años soy un objetivo muy valioso para los diez asesinos?, y que ellos mismos no saben de eso, ¿eso me tratas de decir?.
—Exacto, tu esencia interna es tan poderosa, que si la liberaras serias casi como un dios—le manifiesta el mientras observa a lo lejos como Jake persigue a BMO.
—Pero de que les servirá tenerme a mi si ni yo mismo sabia que poseo tal poder—dijo mientras se cruzaba de brazos—, sin olvidar mencionar que porque no me había hablado de esto la princesa y de que por qué sería tan peligroso que me capturaran si se llegasen a enterar de eso los diez.
—Para resumirte todo eso te lo mostrare con mi magia—agrega el Rey Helado haciendo dos bolas de hielo, una oscura y otra clara—. Observa la bola oscura que tengo en mi palma izquierda, y después observa la bola clara, cuando veas la diferencia de una de la otra me respondes.
Finn observa a ambas y sin mirar demasiado tiempo arroja su respuesta.
— ¿Viejo pero de qué diferencia hablas?—el héroe levanta la ceja con un gesto bastante singular—. Yo lo que veo es que una es oscura y la otra clara, mas allá de eso no le veo ninguna diferencia.
—! No seas tan conformista idiota ¡—Reprocha este con su respuesta.
— ¿Qué?, pero si es la verdad, yo no encuentro nada distinto de una de la otra—responde el.
—Observa una vez más, pero esta vez fíjate bien—replica el—; busca algo que distinga una de la otra.
Intentando otra vez el joven héroe, ve con sus ojos con suficiente detenimiento a ambas bolas de hielo, viendo que no encontraba nada; iba a proseguir a rendirse pero cuando ya apartaba su vista de los objetos, detecto como en el centro del más claro mostraba una luz reluciente, asemejándola con el mismo cielo; perfecta y radiante; rápidamente le dijo al Rey helado que había conseguido una diferencia. Satisfactorio el anciano rey, con la mano que sostenía a esta la tira al suelo, asombrando a su expectante; pero antes que preguntase él el por qué había hecho este acto, le pidió que observase hacia el piso.
Bajando su mirada, sus ojos quedaron impresionados otra vez ante lo que se les presenciaba en su ángulo. La bola de hielo clara que ahora yacía en el suelo partida en miles de pedazos, dio paso a mostrar otro objeto dentro de ella, una pequeña pero fuerte bola de luz que no se disipaba aunque la dulce noche tratase de imponérselo.
— ¿Qué es esto? —tarareo mientras no quitaba su vista del.
—Esto mi querido Finn, es la representación de tu pequeña energía cósmica, es muy diminuto a comparación al resto que te falta por desarrollar.
— ¿De qué tamaño hablamos?—masculla dirigiendo ahora su mirada a él.
—Es muy difícil de explicártelo partiendo de una base teórica, pero te lo asemejare de forma grafica—apuntando ambas manos hacia el suelo, lanza de ella sus rayos de hielo para crear una figura—. Solo asómbrate, bebe.
Finn, por su parte determino de una vez que era esa pequeña escultura, un asteroide. Sin lanzar alguna pregunta, solo fija sus ojos ante la maqueta a escala minúscula de un trozo de un meteoro. Acabando de hacer los últimos detalles, cierra los ojos y con un intenso y potente rayo que salen de sus manos, manda una fuerte energía de luz a este. Haciendo que el asteroide inanimado y tangible, se transformara en un abrir y cerrar de ojos en un asteroide animado e intangible, maravillando a Finn.
Su expresión era a la de un niño embobado por un dulce. Deseo. Curiosidad. Y una extraña hambre de conocimiento.
El Rey Helado, por su parte, se mostraba con bastante seriedad en ese instante.
—Finn, esa pequeña energía seria aun más poderosa si se volviera una con tu ser, seria como este asteroide que pareciese que tuviera vida.
—Impresionante—acota mientras se agacha para analizarla mejor—. Pero que tan peligroso es esta energía que se encuentra en mi interior.
—Esa pequeña porción es tan capaz de cegar de forma permanente a un hombre indefenso.
—Vamos, entonces es normal, como cualquier arm…
Sin terminar su frase, el Rey Helado le pone la mano al frente en señal de que parase de hablar.
—Como dije antes que me interrumpieras, esa porción es suficiente para hacer eso, ahora si hablamos de una del tamaño de un meteorito, es tan capaz de borrar la vida misma que conocemos todos. —El Rey suspira con temor mientras abre su boca para predicar esas palabras—. Por tanto, si terminan conociendo de esa energía nuestro enemigo, estoy seguro de que irían tras a de ti.
—Entiendo, pero como sabrán que yo la poseo si ni saben de su existencia.
—Es fácil, una vez que estos estén al mando del clan tendrán acceso a un libro parecido al ''Enchiridion''—menciona con una voz más grave—. Solo que este explica el conocimiento de lo sobrenatural y místico.
Finn ponía con más atención a cada cosa que decía su acompañante, la conversación era tan interesante que ya no le importaba si él había interrumpido en su casa sin permiso.
Jake por su parte seguía persiguiendo a BMO por toda la casa; vociferando una y otra vez con tal de que este se detuviese.
—¡BMO amigo mío, detente—corriendo como liebre lo trataba de atrapar para razonar con él—. Entiendo que estés molesto por lo del cereal, pero ya estaba arto que lo regaras por toda la casa.
BMO seguía corriendo sin parar, Jake, muy cansado se apoyo de sus rodillas para tomar aire.
BMO no quería ni voltear, solo quería correr de Jake. Zigzagueando con gran habilidad, llego a las escaleras y bajo a la primera planta. Llegando a la puerta la abrió, llevándose una sorpresa.
Jake escucho esto y se dirigió hacia allá a pesar de estar cansado. Sin lanzarse de una vez a la primera planta, se asomo; y contemplo a un sujeto con capucha agarrando a BMO con bastante fuerza.
—¿Dónde esta el humano?.
—¡Suéltame!—manoteaba en el aire BMO—. ¡Ayuda!.
—Te vuelvo a preguntar—añade el sujeto sacando una daga de su otra mano—.
Jake, sin pensarlo se lanza hacia el sujeto el cual se da cuenta que lo atacarían, soltando a BMO y defendiéndose con su brazo de su golpe. Una batalla entre ellos se desataría sin que su hermano se enterase.
