Se quedo mirando en dirección a la calle paralela. Le había parecido ver a alguien familiar, pero no recordaba quien. Sintió unos pasos y una especie de maullido en un tono muy grave. Se giro y vio enfrente suyo un gato grande negro con una raya en forma de luna blanca en el pecho. Se trataba de Blackie.
-¡Blackie!-saludo la gatita, sonriente
-Necesitas tener mas cuidado adonde vas- ella le presto un poco de atencion, no sin quitar su sonrisa -Ni si quiera me viste acercarme. Podía ser alguien peligroso y atacarte.
-¡Si! ¡Chi tendrá mas cuidado!
El suspiro, pues sabia que no lo iba a hacer. La rodeo y siguio caminando de largo.
-Blackie, ¿a donde vas?
-Iba al parque.
-¡Bien! ¡Vamos a jugar!- El suspiro.
-No todo es jugar. A veces debes aprender lecciones de la vida para seguir adelante, ¿sabes?
-¿Uh? ¿"leciones de la vida"?
-Y con eso me refiero... Hoy vamos a tener otra lección gatuna- Se giro dramáticamente cuando dijo eso.
-¡Yay! ¡Otra lección gatuna!- Aunque Blackie se lo tomaba en serio, para ella las lecciones gatunas eran otro juego mas.
-La lección de hoy es mas complicada que las demás, Chi.
-¿Eh? ¿mas complicada?-ella se sentó ladeando la cabeza, confusa. Ya le había dado bastantes lecciones gatunas, como orientación o esquivar peligros cuando va por la calle, aunque muchas de ellas ya se halla olvidado, Blackie aun le enseña con la esperanza de que supiera que hacer en el momento adecuado.
-Hoy te voy a enseñar a sobrevivir en la calle.
-¿Que pasa mama?-Pregunto el gatito gris.
Su madre, después de un ultimo grito, se quedo congelada mirando a la ventana, desde hace ya un tiempo. Los cachorros se habían quedado mirándola en silencio, preocupados.
-La he visto-Respondió con voz temblorosa sin moverse-La he vuelto a ver-elevo el tono de voz.
-¿A quien, mama?-Esta vez fue la gatita marronada
Esta vez la madre se giro, con sus ojos azules llenos de preocupación.
-Por fin he encontrado a Sarah.
