-Bien Chi, una vez aprendiste la primera lección, es hora de continuar con la lección numero dos: el tacto

-A Chi le gusta tocas cosas suaves y blanditas.-Dijo entusiasmada, estirando las patas.

Ya habían salido de esa pequeña zona con césped y se dirigían esta vez al parque.

-No se trata de como es lo que tocas, si no de seleccionar que es lo que tocas.-Se paro al lado de un muro rocoso con muchos salientes.-Se que tu salto es muy débil y no puedes subirte a los muros, por eso debes de aprender a escalarlos.

-Chi ya había escalado arboles antes.

-Inténtalo entonces.-Señalo con la cabeza el muro.

Chi pego un salto y se agarro a las piedras con las garras como si nada.

-¡Chi puede hacerlo!-Intento subir, pero al despegar una de sus patas resbalo y se cayo al suelo.-¡Chi no puede hacerlo!

-Eso es porque te agarraste a una zona con muy poco saliente, ¿ves?- le señalo con la pata donde había puesto ella las suyas, en unas piedras que apenas sobresalían del cemento que las unía.-Es mejor si clavas tus uñas en piedras que sobresalen mejor.-Y escalo apoyando las patas en piedras que sobresalían mas. Chi quedo maravillada por su rapidez.

-¡Que increíble Blackie!

El paro a subirse a un muro de al lado que era la mitad de alto que el rocoso.

-Ahora tu.

-¡Si!-Empezó a saltar de piedra en piedra por todas las que había usado Blackie, donde a ella le cabían las cuatro patas o usaba las delanteras para agarrarse y las traseras para impulsarse.

-Ya casi estas. Lo estas haciendo muy bien.

-¡Yay!-pero en el ultimo salto se entusiasmo demasiado. Iba a caer hasta que él estiró el cuello y consiguió atraparla a tiempo.-¡Wow!¡Blackie eres maravilloso!-grito ella mientras él buscaba las fuerzas para subirla con tan poco apoyo.

Una vez arriba, empezaron a caminar a lo largo de los muros. Algunos de ellos eran muy finos, los cuales también le servían de practica a la pequeña.

-Es hora de empezar nuestra tercera lección: la vista.-Dijo, parándose en una esquina. En la esquina de en frente se encontraba el parque.-Dime, Chi, que ves.

-¡Chi ve el parque!.-grito antes de saltar. Blackie la freno.

-No tan rápido. Fíjate en la entrada, ¿que ves?

Ella miro a la entrada, pero no vio nada fuera de lo normal.

-Chi no ve nada.

-Fíjate bien.

Estiro el cuello mirando fijamente.

-Chi sigue sin ver nada.

-¿Estas segura?

A este punto, Chi estaba al borde de la esquina, con las patas agarradas como pudo. Miro fijamente la entrada. De repente, un movimiento capto su atención.

-¡Ah!¡Chi ve algo!-Se quedo mirando fijamente y vio salir del césped una lagartija-¡Chi ve presa!

-El truco para cazar es ver sin ser visto. Chi, tienes que preparar un método para saltar sobre la presa sin que ella te vea.

Pero ya era demasiado tarde. Chi ya se había impulsado y había saltado directa a la lagartija. No se había preparado bien para saltar, ni mucho menos había calculado el salto, por lo que a medio camino antes de llegar al suelo, se arrepintió de haber saltado. Llego al suelo con un estruendo, dándose un golpe en la cabeza. La lagartija logro escapar justo antes de que ella cayera.

-Que dolor...-se quejaba, todavía tirada en el suelo.

-No te preocupes, Chi, cazar es algo costoso de aprender.-Suspiro Blackie.

Aquella noche había vuelto a su casa agotada. Después de que sus hijos y los dueños se durmieran, ella había salido a buscar a su hija perdida. Maulló por todo el lugar e incluso le pregunto a gatos vecinos y callejeros si la habían visto.

-Sarah-se lamentaba-Espero que nadie te haga nunca daño.

Pero de eso ya había pasado mucho tiempo

Ya tengo los volumene ¡yay!