Ninguno de los personajes me pertenecen, fueron creados por Bryan Konietzko y Michael DiMartino

Disculpen las faltas de ortografía y los errores gramaticales por si encuentran alguno.

Perdón si tarde, me tomo mi tiempo para escribir. Las ideas no quieren salir de mi cabeza con facilidad y por eso me lo complican.

Es corto, me costo mucho escribirlo y soy muy lenta haciéndolo. Espero que lo disfruten :)

||07012017||


BAM

El rostro de Asami se encontraba contra el piso de madera. De nuevo. Se quedó inmóvil, ignorando el tiempo que perdida en esa posición y aun sin abrir los ojos. No se atrevió a moverse, decidió instalarse donde se cayó con temor a que algo malo sucediera. Varios pensamientos fluyeron a través de su mente sobre el reciente sueño. Respiro hondo, y trató de recordarlo.

Ya no sabía lo que realmente era, ¿un sueño o una experiencia que atravesó durante su infancia? La respuesta siempre giraba en torno a la segunda opción, debido a que gracias aquel suceso su mundo había hecho un giro completo. No fue lo mismo cuando las cosas se acomodaron ya calmadas, todo había cambiado. Ella lo sentía. El mundo había atravesado algo que ella misma desconocía, y por esa razón se pasó los últimos meses intentando averiguarlo.

Quería llamar a Opal para que la ayudara a incorporarse, solo para saber que estaba segura y sin peligro de ser raptada otra vez. Sus cejas se hundieron y Asami se regañó a sí misma. Ya había pasado por esto antes, era ridículo seguir con la misma actitud, pero una vocecita en su cabeza se quejo de la idea de levantarse porque estaba demasiado cómoda.

Pensó " siempre las mismas excusas"

Se dio vuelta y se quedó boca arriba, con las piernas sobre la cama y su mata de pelo desparramada. Con un gran bostezo al fin abrió los ojos para ver el techo y acomodo sus manos arriba de su ombligo, rendida ante la fiaca. Se quedó observando toda su habitación y su vista se quedó en la ventana eléctrica. El marco del lado de afuera, que se había escondido detrás de la nieve, estaba ahora empapado. Gruesas gotas se deslizaban en la vidriera, captando los débiles rayos del sol que reflejaban millones de pequeños prismas, y provocando a su vez que su habitación entera quedará repleta de diminutos arcoiris. Asami sonrió, recordó los cuentos de hadas que su madre le narraba especialmente a ella.

Se incorporó lentamente para evitar marearse y levanto las sabanas para colocarlas arriba de la cama. No sabia que hora era pero la cama de su amiga estaba vacía, por lo tanto se fue directamente al baño para prepararse.

Debió admitir que ese sinuoso sueño la pudo haber derrotado. Parecía absurdo que unas incomprensibles memorias le hagan sentir tan vulnerable y frágil. Al parecer el entrenamiento físico no era lo único que debía practicar, necesitaba más concentración para enfrentar a sus fantasmas internos. Ya tendrá tiempo para ocuparse del pasado, ahora su meta era descubrir lo que estaba pasando en el presente.

Luego de un rato, tomó su mochila y se dirigió al pasillo. Asami rogó que Opal no haya perdido la llave por causa de los trabajos prácticos que debía entregar para aquella semana, por lo contrario tendrá que estar dando vueltas por todo el edificio buscando a la heredera.

La junta finalizó. Un hombre corpulento y cuajado de anillos siguió a dos representantes y con ambas manos toco sus hombros.

-Si tienen algo valioso para decirme, me parece que es el momento indicado para hacerlo - ladró.

Los guardias nerviosos e inseguros condujeron al director ejecutivo a un espacio más privado. Doblaron por esquinas, siguieron caminando un poco más hasta que uno de ellos se detuvo y los tres entraron a una oficina desocupada, igual que el resto del piso.

-Señor Sato recibimos información acerca de los espíritus -comentó uno de los guardias con bigote

-¿Me tiene que interesar? - lo fulminó con la mirada

-Señor -continuó su compañero con voz quebrada- dicen que los espíritus están apoyando a las bestias

-¿Espíritus y bestias juntos? Que dúo más extraño -degrado mientras sacaba un pañuelo de su bolsillo y se lo llevaba a la cara- esto puede traerme problemas

-¿cual es el motivo señor?

-Porque tanto los espíritus como las bestias quieren al avatar de vuelta y podría formar un caos en ciudad república si eso pasa - dijo con el rostro contraído

-¿Qué pasa con la máquina señor?

-Continúen con su trabajo, la quiero lo mas antes posible ¿Otra novedad?

Los guardias se miraron de reojo, Hiroshi Sato parecía ya agotado con la nueva información -Si, en realidad, tenemos problemas con los recursos, cada vez son más escasos

-Ya veo - maldijo entre dientes y les lanzó a ambos una mirada gélida - Que Zaheer se entere de esto

-Si, señor

-Hay algo más que debería saber señor - uno de los guardias dijo y se ganó una patada de parte su compañero, quien estaba sudando - Este, nosotros...

Un sonido agudo comenzó a sonar y las alarmas más cercanas hicieron lo mismo. Sato con un arrebato de furia tomó la camisa del guardia, obligándolo a confesar.

-Puede que se haya escapado, señor...

Asami tuvo la esperanza de no volver a escuchar aquellas sirenas, pero el universo la ignoró. Tan pronto como sonaron, corrió hacia su habitación, pero tuvo que tomar un atajo por la cantidad de gente que se había atorado en las escaleras. Se balanceo hacia una puerta, la cerró y se subió al ascensor.

Aliviada, le agradeció a los cielos. Una de las cosas positivas de vivir bajo tierra es que no tenés que estar preocupándote de que no se te caiga nada encima. Su padre había diseñado el edificio, es por eso que construyó una serie de túneles y plataformas ante cualquier amenaza.

No había mucha gente en los pasillos, pero con rapidez tomó la llave de su bolsillo y abrió la puerta. Por un momento se detuvo, creyó que la había cerrado con dos vueltas, pero al recordar que convive con otra persona, se esfumó la idea. No estaba oscuro, la ventana eléctrica se encargaba de proyectar relámpagos que iluminaban su habitación.

Se quedó pegada a la puerta, puede que no viera claramente en la oscuridad pero esos ojos que noto en la punta de su habitación fue lo único que pudo ver con exactitud gracias a la tormenta artificial que proyectaba su ventana. Nadie se movió, solo se quedaron observando entre ellas. Asami se imaginó un millar de escenarios pero trato de descifrar el por qué diablos había una perro lobo que desconocía en su habitación y que puede que exista una posibilidad de que no esté entrenado y tenga rabia.

Tranquilamente podría agarrar su guante eléctrico y encargarse de la situación sin ningún inconveniente, pero lamentablemente estaba fuera de su alcance. Sus labios formaron una delgada línea entre ellos, se olvido que afuera estaba reinando el caos y puede que la criatura está muerta de miedo. Sin embargo, ¿porque se fue a su habitación?

-¿Estas bien? - susurro despacio. En respuesta recibió una mirada gélida a que le puso los pelos de punta. Asami ya no sabía reaccionar ante la situación, por un lado era el perro lobo más fascinante que había visto en su vida entera. Su pelaje parecía brillar igual que las estrellas y la luz de sus ojos parecían dejar rastro en el aire - se que allá afuera es un caos, y tal vez tengas miedo pero...

Asami había vivido momentos terroríficos, por esas razones desarrolló una personalidad fría y difícil de impresionar, pero estaba segurísima que lo que escucho fue un gruñido.

"Joder"- pensó

Quería pegarse un tiro. Se calmó e intentó iluminar la habitación - está bien - le dijo con tranquilidad cuando el animal le mostró los colmillos. Se aventuró hacia su mesita de luz y sigilosamente revolvió en los cajones. Cuando sus dedos encontraron un paquete de aluminio, suspiro mentalmente y comenzó a abrirlo.

La criatura comenzó a olfatear sin dejar de observarla - ¿Queres una?

Por cristo, ese animal la miraba con tanta intensidad que por un momento creyó de que se trataba de una persona.

Era más lobo que perro cuando le entregó el paquete, se veía delgado y frágil y comía furiosamente como si fuera a desaparecer el alimento. Asami se volvió a parar y con rapidez se fue a la cocina con ligeros pasos, tomó de la heladera mas comida y busco un bol para luego ponerlo por debajo del grifo. Al volver colocó todo sobre el piso y se lo preparó, más tarde se alejó para que tenga su espacio y no sentirse amenazado.

Genial, pensó. Había pedido respuestas y el universo le dio un perro lobo para que lo alimentara.

¿Qué haría cuando venga Opal? Seguro que se lo quedaría. Tan distraída estaba que no se percató de que el animal se había subido a su cama.

-no...-se quejo, pero no valió la pena. Se mordió el labio, con deseo de sacarlo de ahí pero lo único que hizo fue sentarse en una silla, maldiciendo.

Se escucharon fuertes pisadas del lado de afuera y gritos bajos. Lo siguiente que supo fue que un dolor agudo le atravesó y al darse la vuelta preocupada vio sus colmillos en su brazo.


Gracias por leer

¿Quien es el perro lobo para ustedes? )