Ok. Pueden hacer dos cosas. Una me dejan comentario y todos somos felices… ó pueden lincharme sabiendo que si eligen esta última perderán a un gran escritor.
Jajajajaja
Perdón. Sé que he estado fue mucho tiempo pero… les prometo que antes de febrero muchas de las historias tendrán final.
Atte: Ciel Phantomhive.
Capítulo 2 Encuentro
Uno al lado de otro, ambos hermanos caminaban sin pronunciar palabra, uno francamente divertido y la otra sin encontrar la forma de evitar que Jack se enterara de quien le gustaba. No es que desconfiara en su hermano pero… aun no le decía nada al interesado, ni siquiera había hecho intento de hablar con él por lo tanto… pues sería muy embarazoso si Jack daba señales muy notorias y el chico de sus sueños terminaba por enterarse de sus sentimientos de una forma desagradable.
Al llegar al parque Emily corrió a reunirse con sus compañeros entre exclamaciones y Jack, Jack se dedicó a escanear a conciencia con la mirada las reacciones de su hermana en busca de su posible cuñado.
Pasado un rato resoplo casando, llevaba ahí casi hora y media, Emily había hablado con todos sus compañeros sin demostrar ningún interés particular.
Quizás había subestimado el talento de actriz de su hermanita. Dio un suspiro derrotado y camino rumbo a la entrada del parque, eligió una banca al azar y se acomodó, listo para pasar las siguientes cuatro horas leyendo o mirando a la nada. La verdad estaba emocionado, su dulce hermana estaba creciendo a pasos agigantados y él deseaba estar presente en cada una de esas etapas porque… pues porque la había visto nacer, la cargo cuando era un bebé y la amaba.
Jack dio un suspiro profundo y miro de reojo su reloj de pulsera, faltaban dos horas… se concentró en pensar que hacer para matar el tiempo restante cuando su vista se quedó prendada en un ángel.
Frente a él, justo en la entrada del parque se encontraba un niño de aproximadamente la edad de su hermana, unos diez o nueve años que con malabares mantenía en exiguo balance dos enormes cajas de cartón. Los rayos del sol y reflejados en la nieve recortaba con destello casi místico su pequeña silueta, mismo fulgor que al colarse entre cada hebra castaña que componía su cabellera le daba un tono rojizo que caía graciosamente sobre su dulce rostro, un rostro en donde dos enormes gemas de color avellana ocupan las cuencas oculares y hacían solo aún más prefecta aquella boca de labios llenos y sonrosados. Una pisca de nariz respingona y unas cejas delgadas pero bien definidas terminaban por dar el toque final a aquella efigie de perfección.
Conforme avanzaba Jack pudo apreciar aún mejor al chico, el suave color moreno claro de su piel, las largas pestañas y sobre todo, la glamorosa sonrisa que parecía desprender vitalidad y felicidad.
Jack sin darse cuenta se puso en pie intentando que su mirada chocara con la del niño, una vez que lo consiguió camino hacia él para ayudarle con la más grande de las dos cajas que cargaba con dificultad.
—¡Ey!—exclamo justo cuando aligeraba la carga del menor— No creo que sea buena idea hacer malabares con algo tan pesado.
—Gracias — dijo el niño dando un suspiro de alivio y prestándole atención al joven frente a él. —No me quedo de otra, mi padre no pudo acompañarme —explico al tiempo en que sus redondos ojitos se quedaban fijos en su salvador. Era un muchacho mayor que él.
—Y… ¿a dónde quieres que lo lleve? —pregunto Jack sintiendo la mirada del niño.
—¡Eh! ¡Ah! Sí, este… sígueme, tengo que colocar el equipo cerca del lago —argumento el niño comenzando a andar.
—Y… ¿Cómo te llamas? —cuestiono Jack evitando caer en un silencio incómodo. —Es raro ver rostros nuevos y el tuyo seguro que lo recordaría.
—Jamie, Jamie Bennett —contesto un tanto tímido debido a lo que él considero un halago por parte del mayor. —a mis padres les ofrecieron empleo en esta ciudad, así que hace poco que nos mudamos. No conozco a muchas personas pero mis compañeros de grupo han sido muy amables conmigo.
—Ya veo, pues si tienes tiempo y ganas… yo podría darte un tour por la ciudad. No sería la gran cosas pero…
—Bromeas. ¡Seria genial!—se alegró Jamie. —Llevo apenas una semana y cada vez que hablan, todos saben todo, que si la ferretería del señor Max, que si el descampado detrás de la casa de la señora Jonas… y yo me quedo sin saber a qué se refieren, o que tiene de especial ese lugar. — Jamie dio un suspiro y luego agrego —es un incordio ser el nuevo.
—Pues yo creo que es fantástico —declaro Jack colocando la caja en una piedra ya frente al lago. — Conoces gente y lugares nuevos, el mundo se convierte en un lugar por descubrir.
—Pues no lo había pensado de esa manera —murmuro el niño considerándolo.
—La oferta sigue en pie, solo di cuando y donde —insistió Jack un poco avergonzado de su comportamiento, pero es que no lo podía evitar, el niño frente a él le agradaba demasiado.
—Pues mañana estoy libre y vivo… vivo no muy lejos de aquí, derecho… hasta topar, en la casa de color… como… mugre —dijo haciendo un gesto de desagrado por su falta de exactitud, luego rió de su propia descripción.
—Bromeas, ¿te mudaste a la casa al final de la calzada, la que colinda con el bosque?
Jamie asintió, feliz de haberse dado a entender sin muchas señas, la verdad ni siquiera sabía el nombre de la calle.
—Está a dos casas de la mía — sonrió Jack completamente contento. —Muy bien, entonces no tienes pretexto, pasare por ti mañana como a las nueve.
—Es una cita—declaro feliz Jamie comenzando a sacar cosas de la caja.
Una cita
¡Una cita!
¡UNA CITA!
Jack miro al niño asombrado, tratando de descifrar si Jamie había querido decir, lo que él se estaba imaginando. Pero al verlo tan contento y tranquilo Jack supo que se estaba armando toda una película solo y que Jamie seguramente solo lo había dicho estrictamente en el sentido de la palabra, es decir una encuentro, sin darle la connotación romántica que lo había escandalizado a él.
Jamie sacaba varios aparatos de las cajas que llamaron la atención de Jack. Conforme lo armaba el adolecente no logra encontrarle utilidad o forma.
—¿Qué es? —cuestiono con auténtica curiosidad.
—Es mi proyecto de ciencias —respondió contento —mira… esta parte de aquí es un cristal de aumento que al ser tocado por la luz del sol refractara sobre el agua del lago una seria e colores dependiendo de la inclinación que le dé. Aunque funcionaria mejor si pudiera colocarlo en un lugar alto. Quizás sobre esa rama —dijo señalan el lugar ideal.
—Puedo intentar subirlo si quieres.
Jamie pareció pensarlo y estaba a punto de negar cuando Jack de un tirón tomo el cristal y comenzó a trepar, sin esperar la negativa. Con forme avanzaba comenzó a replantearse si fue buena idea. Siendo invierno al corteza del árbol se encontraba cubierta de escarcha, por lo que sus manos se resbalaban cada dos por tres, sin embargo, al cabo de lo que parecieron siglos logro llegar a la cima.
—¡Genial! —grito Jamie desde abajo mirando al adolescente como si fuera un héroe de comic. —Ahora solo amárralo de tal forma que la parte reflejante quede en dirección al lago.
Jack dio un suspiro, en teoría era fácil pero… y cometió la tontería de mirar hacia abajo, no es que sufriera vertido, pero cualquiera sentiría nervios al ver cuantos metros caería si llegaba a descuidarse.
—A ya voy…
Arrastrándose cuidadosamente por la rama logro llegar al extremo y colocar el cristal, sonrió con satisfacción y se preparó para retroceder. Y dio uno tal vez dos movimientos cuando sus piernas perdieron sujeción sus manos se aferraron fuertemente sin lograr encontrar un punto seco y sin más cayó al suelo.
—¡Cielos! —Grito Jamie yendo a socorrerlo —dime… ¿Dónde te duele? ¿Llamo a una ambulancia?
Jack miro al niño entrar en pánico mientras sus pequeñas y cálidas manos buscaban apartar el montículo de nieve en el que había aterrizado. Sin poder evitarlo hecho a reír a carcajadas. Era un milagro que estuviera entero y sin mayores dolores que uno que otro raspón. La nieve era maravillosa para suavizar caídas.
—Estoy bien —aseguro Jack tomando, entre las suyas, las temblorosas manitas del niño. —Estoy bien Jamie —y para darle seguridad acerco su rostro al del niño para unir sus frentes. —Estoy bien. Ahora muéstrame cómo funciona.
Jamie más tranquilo asintió y corrió a mover los diferentes cristales, en menos de dos segundos, como si se tratara de un farol de colores la superficie del lago se pintaba de diferentes tonalidades dependiendo de asía adonde los moviera.
—Y bien… que te parece.
—Si no te dan una nota prefecta es que no existe justicia en este mundo — ambos se quedaron mirando con una sonrisa tranquila en los labios hasta que…
—Jack… ¡Jack! —gritaba Emily no muy lejos.
Jack giro la cabeza hacia el llamado, desidioso entre atender o… ¿¡Ya habían pasado las cuatro horas?! Debía ser una broma.
—¿Podrás volver solo a casa? Es que si tienes que cargar las cajas pues yo… —No entendía a bien porque se preocupaba por Jamie, simplemente al verlo era como tener frente a si aún adorable animalito, quizás comparable a un gatito, tan tierno, tan lindo.
—Pues, yo espero que mi padre si pueda venir a recogerme —respondió Jamie un poco dudoso tomando nota del nombre de su benefactor. Así que ese era su nombre, Jack, sin dudad le quedaba muy bien.
—¿Pero y si no? —Se apresuró Jack a interrogar.
—Bueno, las traje hasta la entrada del parque ¿no? —Jamie intento sonar despreocupado, aunque la verdad era que tuvo que sufrir penurias para lograr esa hazaña.
—Si pero…
—¡Jack! ¡Jack…! —se escuchaba cada vez más cerca la voz de la niña.
—Qué te parece si voy a dejar a mi hermanita y… —ofreció el mayor sin poder evitar mirar hacia donde provenía la voz de su hermana. Estaba muy cerca y no quería que ella viera lo insistente que estaba siendo con el chico.
—No. No podría pedirte que volvieras… —arguyo Jamie levemente angustiado de abusar de la amabilidad del joven.
—Vamos, los amigos se apoyan.
Jamie miro al joven, debía estar soñando. Sus mejillas se colorearon de carmín ante la idea. Acaba de decir que eran amigos. Jack era su primer amigo en Burguess; sus compañeros de clases eran amables con él pero… un amigo es diferente, más íntimo.
—¿Entonces? —pregunto Jack mirando el delicioso color que adquirió el rostro del niño. ¡MiM! se veía tan apetecible, tenía ganas de morderle los mofletes.
Jamie asintió y Jack aplaudió.
—¡Perfecto! No tardo.
Y mientras caminaba al encuentro de su hermana Jack casi quiso patearse, él no acaba de pensar que un niño de la edad de su hermana se veía "APETECIBLE" y cuanto menos en sentido romántico. ¡Oh! Ahora era peor, porque una cosa era pensar que Jamie era apetecible y otra puntualizar ROMANTICO, porque entonces podría ser tachado de pervertido. ¡Genial! Al pensarlo lo estaba considerando.
Jamie Bennett observo al adolecente correr alejándose y por un segundo sintió un vacío en el estómago. Era un sentimiento extraño, pero raramente agradable, el que lo embargo mientras estuvo junto a él.
—Jack —murmuro desmenuzando cada letra con deleite. —Jack… —repitió al tiempo en que sonreía de manera tierna.
Continuara…
Nota del Autor:
Estoy pensando en hacer de este fic un intento de HARD.
Según tengo entendido tal término se refiera a sexo fuerte. Los que me leen saben que casi o más bien dicho siempre encuentro como evadirme del Lemon, pues adivinen que... esta vez será lo contrario.
Comentarios en apoyo en contra, todo es bien bienvenido, bueno a excepción de los mensajes bomba.
Atte: Ciel Phantomhive
