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C. B. Guillermo: my lord, hace poco leí en las advertencias de mi charola que puso este fic entre las alertas o los favoritos, no supe bien cuál de los dos, pero quiero que sepa; me hizo inmensamente feliz ver su nombre.
Lo he extrañado como no tiene idea, tanto sus fanfic como sus comentarios, mas sus fic.
Espero tener pronto noticias de usted, y si no, pues me conformare con saber que sigue leyendo a este intento de escritor.
Le envió un enorme abrazo y, si no es mucho abuso, un beso esquimal.
Con este calor le caerá de maravilla.
Atte: Ciel Phantomhive.
Posdata: Me apresure a escribir esta continuación para vos my Lord espero que la disfrute.
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Capítulo 3 Hermanas.
Jack se miró al espejo de cuerpo completo, lucia sensacional o, al menos eso pensó. Claro que no tenía mucho aliciente poner tanto esmero a su atuendo si solo pensaba dar un paseo con un niño, y sin embargo, ahí estaba él, cambiándose por cuarta vez la camisa.
El día de anterior cuando regreso al parque encontró a Jamie metiendo todo su equipo de nuevo a la caja, al parecer estaba por terminar.
El niño al verlo sonrió cual sol afanándose aún más en recoger las cosas.
—y bien… ¿Qué nota obtuviste? —pregunto al tiempo en que ayudaba al chico.
—Una nota perfecta—se vanaglorio el niño. —Y todo gracias a ti.
Jack sonrió ladino —Claro que no, yo solo te ayude a traer las cajas…
—Claro que sí, si tú no hubieras puesto el cristal arriba yo… ¡oh! El cristal. —ambos miraron la rama en donde Jack lo había sujetado.
Pero regresando al presente, Jack dio un suspiro al recordar como tuvo que volver a trepar al árbol, por suerte esta vez logro bajar sin mayores contratiempos para acompañar a Jamie de vuelta a casa. Y ahora…
—Ahora estoy a punto de tener una cita con él —murmuro sin dejar de mirarse a los ojos en el reflejo. Llevaba puesto un abrigo negro que hacia resaltar en gran medida sus ojos y cabello castaño. En realidad a pesar de estar mal por elogiase a sí mismo, se veía… arrebatador.
—¿A dónde vas hermano? —pregunto curiosa Emily casi formando una "o" con los labios al verlo tan bien arreglado. — ¿Tendrás una cita? ¿Con quién? ¿Es alguna chica que yo conozca? —comenzó a interrogar la niña muy interesada.
Jack elevo una ceja, no pensaba decirle nada y cuando se giró para encararla noto que ella estaba estrenando su vestido nuevo y por primera vez se había sujetado el cabello en una trenza por demás elaborada.
—¿Y tú a dónde vas? —cuestiono burlón el mayor aprovechando para voltearle la pregunta.
—¿Yo?... a ningún lado, solo… —y enrojeció aún más que la luz de un semáforo.
Jack sonrió y juguetonamente le paso la mano por el peinado.
—¡Jack!
Jack se carcajeo. —¿Cuál es el problema, no vas a ir a ningún lado?
Emily inflo lo mofletes y sin más salió del cuarto de su hermano para correr escaleras abajo.
Tardo cerca de diez minutos en decidir que tenis llevar y una vez listo, bajo a despedirse.
—¡Oh! Como han crecido— exclamo su madre de verlo aparecer. —Emily ya casi es toda una señorita, pero tú… tú ya eres todo un hombre Jack. — dijo orgullosa dejando un suave beso en su frente.
Jack le regalo un abrazo antes de avisar que no llegaría muy tarde.
Una vez fuera se abrigo bien con la bufanda y tomo su rumbo, sus pies se sentían ligeros, estaba de verdad contento y emocionado.
A medio camino vio a su hermanita, que con una enorme sonrisa se dirigía a su encuentro ya de regreso, entre sus brazos llevaba una libreta. Jack amplio su sonrisa al darse cuenta que su ella era muy astuta, seguramente había ido a pedir los apuntes con el niño que le gustaba.
Le hubiera encantado acompañarla hasta la puerta de su casa para incomodarla con sus comentarios pero no deseaba llegar tarde, por eso se contentó con sonreírle altanero.
—¿Cuándo me lo presentaras? —cuestiono Jack inclinado medio cuerpo para verla a los ojos.
Emily bajo la mirada acentuando el adorable rubor en sus mejillas, se veía tan hermosa toda avergonzada por un sentimiento que en ella era puro e inocente.
—¡Ey! Jack —dijo ella apretando la libreta contra su pecho sin elevar la mirada. —¿Crees que debería invitarlo a una cita?
Jack abrió grande los ojos. Se irguió completamente mientras con su mano derecha se rascaba la parte trasera de la nuca. La verdad sea dicha, jamás pensó que su hermanita le soltaría tal pregunta.
—Pues… —comenzó con tiento. ¿Qué debía decirle?
—¿Cómo invitas tú a alguien a una cita? —insistió ella ahora si mirándolo directamente y esperando por una respuesta sincera.
Jack desvió la mirada. —Pues eso es común, chicos invitando chicas, pero… chicas…
Emily apretó más el cuaderno y sus ojos se cristalizaron, pensando que estaba mal, tal vez lo que su hermano quería decirle era que debía esperar a que él se fijara en ella.
—Emily —llamo un tanto apurado al ver como ella se iba apesadumbrando. —Lo único que te puedo decir con respecto a eso es… ¿él te gusta?
Ella sintió con fuerza. —Mucho, él es como el sol, sonríe y el frio desaparece.
Jack sonrió enternecido, de verdad su hermana estaba enamorada y ese sentimiento jamás sería incorrecto o algo de lo que apenarse.
—¿Conoces algo de él? Tú sabes… ¿Qué le interesa?
Ella lo pensó un poco antes de decir. —Le gusta la primavera, los conejos y…. y las películas de suspenso, es muy callado, dibuja muy bien y su sonrisa…
—Entonces ahí está. Busca en la cartelera y si encuentras una película que pienses puede gustarle se la mencionas y como quien no quiere la cosa lo invitas. — Emily comenzó a emocionarse y eso lo incito a continuar. —Pregúntale cuando es su cumpleaños, y sí le gustan los conejos puedes regalarle uno de peluche o invitarlo a colorear huevos de pascua… actividades que puedan hacer los dos, sin que por ello tu tengas que dejar de ser tu misma.
Emily sonrió y abrazo a su hermano con emoción. —Gracias Jack—murmuro sintiendo como su hermano le devolvía el afecto.
—Ahora ve a casa y no te entretengas
Ella corrió feliz de haber despejado parte de sus inquietudes y sintiendo nacer dentro de ella nuevos bríos para lograr su propósito.
—Espero que ese chico se merezca el amor tan dulce e inocente de Emily —musito Jack mientras la veía desaparecer.
Unos cuantos pasos más y al fin estuvo frente a la sencilla reja de madera de la casa Bennett. Sin preámbulos atravesó el patio hasta la puerta para tocar tres veces y esperar. Esta se abrió con energía y lo primero que Jack vio fue dos hermosos ojos verdes que lo miraban fascinados.
—Cuando Jamie me dijo que saldría me imagine que con un niño de su edad no con un chico taaan lindo.
Jack sonrió forzadamente al sentirse evaluado por la chica rubia frente a él.
—Hola, soy Sophie, la hermana de Jamie —se presentó ella tendiéndole la mano. —Y si no es indiscreción ¿Cuántos años tienes?
—Diecisiete —respondió Jack un tanto incómodo.
Ella amplio su sonrisa —Lo sabía, tienes mi edad. Eso quiere decir que quizás seamos compañeros de clase.
—Si eso sería genial, y… ¿se encontrar Jamie?
—Pues si me dices tu nombre, con gusto le diré que baje.
Jack se mordido la mejilla por dentro, ese era un truco bastante viejo para conseguir el nombre de un chico, pero bueno, para la otra recordaría decirle a Jamie que quedaran en algún otro lugar.
Jack dio un resoplido fastidiado, ni siquiera habían comenzado con su primera cita y ya estaba considerando la siguiente.
—Jack—respondió al fin, Sophie le sonrió, para ella de forma encantadoramente y luego entro a la casa gritando por el niño.
Jamie no tardó en aparecer en la puerta y Jack quedo complacido con la indumentaria del niño pues resaltaba el color rojizo de su cabello y mirada.
—Entonces… ¿Nos vamos? —pregunto Jack y sin esperar respuesta tomo de la mano de Jamaie para tirar de él hacia afuera, porque tenía excelente oído y casi apostaría a que la hermana del niño estaba por asomarse nuevamente con quien sabe que pretexto.
Una vez lejos de la casa aminoro la marcha, Jamie solo sonreía.
—Déjame adivinar, Sophie.
Jack asintió —No es que no me agrade pero…
—Se a lo que te refieres. Ella solía ser muy divertida, jugaba conmigo y siempre tenía un cuento para antes de dormir pero… no sé, últimamente casi ni nota que existo, mamá dice que también llegare a la edad del egocentrismo y entonces lo entenderé, también me conto que es como una enfermedad, de la que después de unos años te curas.
Jamie se le quedo mirando al muchacho tan fijamente que lo hizo sonrojar.
—Jack tú tienes la misma edad que ella, ¿por qué no te comportas igual? ¿Cómo fue que te curaste?
Jack elevo las cejas, ese no era ni por asomo el tipo de platica que deseaba tener con Jamie en su primera cita.
—Jamie… dime ¿a dónde te gustaría que te llevara?
Casi como por arte de magia olvido a su hermana para juntar las manos y pedir.
—Al descampado detrás de la casa de la señora Jonas —la mayoría de mis compañeros van a ese lugar después de clases, pero mi padre es un tanto… pues estricto, así que debo ir de la escuela a la casa o se molesta, asi que no he tenido oportunidad de conocerlo.
Jack se quedó helado, ese lugar era el punto de encuentro entre parejas en donde tenían cierta libertad de hacer… pues cosas de pareja, y si los compañeros de Jamie iban a ese lugar seguro que era para espiar.
— Son unos precoces —rumio Jack desaprobando del todo la actividad.
—¿Dijiste algo?
—Nada. Más bien que el lugar es un asco, y sería bueno que te rehusaras a pararte por ahí. Pero… ¡Ah! Que desconsiderado. ¿Ya desayunaste?
—Un poco de cereal.
—¿Te gusta leer? —Jamie afirmo con la cabeza. —Entonces ya sé a dónde llevarte.
Continuara…
