AdelY-sensei: espero que este capítulo tenga todo lo que se imaginó cuando me dio una idea tan interesante.My Lady, Este capítulo está dedicado a usted, que lo disfrute y mire que debo quererla mucho para actualizar con solo su comentario…
Es broma. Sabe que por usted se está escribiendo este fic.
Quedo de Usted.
Ciel Phantomhive
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Capitulo la cita 2/2
Mientras el sol poco a poco bajaba y se perdía en el horizonte, Jack no paraba de suplicar a cuanta deidad recordaba pidiendo que su suposición fuera cierta y el descampado estuviera desierto, porque sería por mucho, más que incomodo presenciar una escena subida de tono.
Jamie por su parte hablaba hasta por los codos acerca de la idea que tenía para su clase de arte. Después de todo lo había dejado bastante inspirado su visita a la galería.
—Mi profesor en San Francisco decía que tenía talento para dibujar, así que, si llega a salir como estoy pensando, quiero dártelo.
Jack sonrió —Sera un placer tener la primera pintura del próximo Leonardo da Vinci. Imagina por cuanto podría subastarlo cuando mueras…
—Jack—exclamo Jamie un tanto indignado hasta que cayó en cuenta de algo —Soy más joven que tú por lo tanto…
—No puedes estar seguro de quien de los dos vivirá más. En especial porque soy muy prudente, y tu… bueno, hay que ver lo aferrado que estas en conocer un lugar que te he dicho es menos que conveniente para un niño lindo como tú.
Jamie enrojeció por el cumplido.
—Los niños no somos lindos, son guapos o simpáticos, además cuando crezca seré un joven gallardo y agraciado, altivo, todo un adonis … —enumero inflando el pecho para cuadrarlo.
—Lo que digas chaval, pero por ahora eres lindo y adorable—acoto Jack pasando su mano por el cabello castaño del niño.
Jamie inflo los mofletes antes de mirar al frente y darse cuenta de que ya habían llegado, porque el gran descampado se podía ver a través de un hueco en la cerca de madera que lo rodeaba.
Jack soltó un suspiro al ver apresurar el paso a su pequeño acompañante y para su beneplácito y tranquilidad el lugar estaba sólido como una tumba.
—Ahí lo tienes. Te dije que era una pérdida de tiempo.
Jamie paseo sus ojitos por todo el lugar, el lote estaba decorado con varias carcasas de autos desvencijados que por alguna razón conservaban los asientos. Pero estos solo parecían ser la ante sala pues más al fondo se podía ver el bosque tupido.
—Ellos, ellos solían decir que era muy divertido venir… —dijo Jamie en un tono de total desilusión.
—Bueno, quizás a ellos les gusta porque es mejor que ir directamente a casa a hacer tarea —argumento Jack elevado los hombros restándole importancia. —Jamie se está haciendo tarde, deberíamos irnos.
Jamie bajo la cabeza, dio un suspiro y entonces corrió hacia adentro del descampado.
—Ya que estoy aquí y que como prometí será la única vez que lo visite, supongo que me dejaras explorarlo a fondo.
Jack no quería permanecer ahí pero ya que al parecer no había peligro pues lo dejaría husmear un rato, ¿cuánto podía tardar en aburrirse si no había nada interesante?
Jamie subió a uno de los autos y al mirar en la parte trasera grito —¡Ey! Mira, aquí hay una colchoneta.
Jack sintió el rubor embargarle completamente. —Nos vamos —ordeno rotundo deshaciendo la distancia con Jamie para bajarlo de ese lugar. Porque… ¿Para que habrían llevado hasta ahí la colchoneta? Bueno en realidad Jack sí que tenía varias ideas de para que la utilizaban.
—Pero Jack… —Se quejo Jamie
Jack tomo al niño por los costados para bajarlo y sacarlo de ahí así tuviera que lanzarlo sobre su hombro como saco de papas. Las cosas podían ponerse feas si algo salía mal.
—¿Estás seguro que a esta hora no hay nadie?
—Te lo aseguro, tu tranquilo.
A Jack estaba por írsele el alma del cuerpo cuando escucho aquellos murmullos acercándose en su dirección. Con una agilidad que no pensó tener se metió por la ventana y sin más hizo que Jamie se acostara sobre la colchoneta para que quien sea que estuviera ahí afuera no pudiera verlos.
Estaba en un problema gordo pues cualquiera pensaría que estaba pervirtiendo a Jamie por llevarlo a un lugar que él de sobra sabia era para parejas, si a eso le sumaba que era casi de noche y estaban completamente solos pues como se estaba echando encima un par de años en prisión. Así que su única salida era esconderse y en cuanto la oportunidad se le presentara huir de ahí.
—Jack… —llamo Jamie al verse completamente aplastado por el cuerpo del adolecente.
—Silencio —pidió Jack agazapándose más y Jamie no tardo en escuchar la conversación de dos chicos y, supuso que algo andaba mal por lo que cooperativo se quedó callado.
—Vamos, ¿no dijiste que arias cualquier cosa por mí? —cuestiono dolido el primero de los inoportunos
—Sí, pero…
—Solo será un rato, o acaso tu no quieres estar conmigo. En la escuela no puedo ni tomarte de la mano, al menos déjame besarte un rato. Aquí nadie nos molestará ni se enterará de lo que hagamos.
Se escuchó el suspiro del otro muchacho antes de aceptar.
Internamente Jack suplicaba que, si tenía un poco de suerte esos dos eligieran cualquiera de los demás autos, pero al parecer la diosa de la fortuna estaba en su contra porque casi de inmediato percibió el peso de ambos chicos que abordaban los asientos delanteros.
¡Maldición! Rugió Jack en su mente.
Jamie elevo un poco la cabeza, tenía curiosidad por ver lo que pasaba, después de todo uno de los recién llegados había mencionado besos, pero si no se equivocaba los dos eran hombres.
Y entonces, frente a sus infantiles ojitos de color avellana el mundo que conocía tomo un nuevo rumbo al ver como esos dos jóvenes acercaban sus rostros para prodigarse un beso suave y lleno de amor.
Jamie jadeo, su pequeño cuerpo tembló y su boquita se abrió formando un "o" con los labios, esta era la primera vez que veía algo así, al menos en vivo, en la televisión era normal ver besos entre un chico y chica, pero… y entonces miro a Jack con la preguntar en la punta de la legua porque su cabecita no comprendía porque de repente sentía una imperiosa necesidad de constatar por sí mismo que el acto de besar era tan placentero como se veía.
Ambos jóvenes se abrazaban con ternura mientras el beso iba subiendo en intensidad. Los gemidos se escucharon, así como el ruido de los labios ante cada contacto.
Jamie elevo más la cabeza y entonces se vio aplastado de nuevo contra la colchoneta.
—Los niños buenos no deben ver eso.
Jamie no supo cómo tomar sus palabras, sus amigos venían a este lugar, a ver este tipo de cosas… ¿entonces ellos no eran buenos? Además de que esos dos muchachos parecían disfrutar mucho del contacto de sus bocas.
Jack dijo que los niños buenos no veían… entonces ¿estaba bien hacerlo? Se preguntó Jamie mientras percibía su corazón zumbar como avispa enloquecida.
—¡Oh! Alex…. —gimió uno de ellos. —Ammmmhh! Si….
Jamie al escuchar aquella exclamación noto como su respiración se agitaba. ¿Qué le estaba haciendo ese muchacho al otro? ¿Cómo lograba hacerlo gemir de aquella manera tan placentera?
Jack le tapo los oídos en un intento algo tonto de evitar que escuchara. Y Jamie al fin se dio cuenta lo de cerca que estaban el uno del otro. Podía sentir su respiración, el tibio calor del cuerpo del adolecente sobre él, la piel de su cuello en contacto con su mejilla y sus manos apretadas contra sus oídos.
Las pequeñas manos de Jamie tocaron las blancas de Jack, primero tímidamente, deslizándose suavemente por su dorso hasta descansar las palmas sobre ellas. No comprendía lo que deseaba, no entendía porque lo deseaba, solo podía sentir esa necesidad sin nombre creciendo con apremio, demandando un poco más de contacto con el joven sobre él.
Jack por su parte no podía evitar maldecir su suerte, mientras con la mirada buscaba cualquier cosa que le ayudara a salir de esa situación. Hasta que escucho como esos dos empezaban a subir el nivel de su contacto y entonces se vio en la penosa necesidad de ocupar sus manos para taparle los oídos a Jamie.
Lo que menos deseaba era que Jamie quedara traumado. Era demasiado pequeño para presenciar una escena como esa, hasta para él era demasiado, no es que fuera un santo y jamás hubiera visto por mera curiosidad una película porno, pero…
¡Dioses! Espero no conocerlos… rogo sin poner muchas esperanzas de ser escuchado porque al parecer la suerte estaba en su contra.
Y casi respingo de la sorpresa al sentir las suaves manos de Jamie sobre las suyas y al bajar la vista se quedó sin aliento.
Jamie lo miraba casi suplicante con los ojos brillantes y las mejillas todas rojas, su pequeño pecho subía y bajaba a un ritmo agitado mientras su cuerpo buscaba la forma de pegarse más al suyo.
Jack trago saliva con dificultad, el mundo estaba conspirando en su contra. Antes de entrar en pánico o de lanzarse sobre Jamie sin saber a ciencia cierta cómo terminaría todo si desidia dejarse llevar por sus impulsos, se sacó un zapato y lo lanzo con una puntería casi perfecta contra el auto más cercano creando un ruido sordo que resonó en todo el lugar.
Los chicos del asiento delantero respingaron debido al susto, sus respiraciones agitadas se podían escuchar perfectamente, así como los murmullos apremiantes con que salieron del auto y después del descampado.
Jack soltó un suspiro aliviado para sin preámbulo salir de su escondite. Una vez fuera tomo de la mano a Jamie para ayudarlo a bajar y por su apuración casi cargarlo fuera del lote baldío.
Sin soltar la mano del niño camino a paso rápido alejándose.
—Jamás vuelvas a venir. ¿Entendiste? —dijo después de un rato de estar andando y ya casi en la entrada a la casa de niño.
Jamie solo dijo —Si—con la cabeza gacha. Jack se veía molesto, muy molesto.
Una vez en la puerta Jack se despidió con un seco —Buenas noches —que Jamie apenas contesto en un murmullo antes de entrar a toda prisa a su casa.
De dos en dos subió las escaleras para meterse a su cuarto y tirarse a llorar en la cama. ¿Pero que había estado pensando? ¿por qué había tocado a Jack de esa manera? había perdido a su primer amigo por una tontería y justo después de un día fabuloso.
Jack por su parte soltó un suspiro apenas verse solo, con un poco de frustración peino sus cabellos castaños hacia atrás sin saber bien que estaba esperando, porque a pesar de que Jamie había entrado a su casa él permanecía ahí mirando la puerta como si esperara a que volviera a salir.
—¿Y cómo les fue?
Jack se giró al escuchar la pregunta para encontrarse con los ojos verdes más que divertidos de Sophie quien le sonreía de forma un tanto burlona.
—Bien —respondió escuetamente Jack listo para marcharse.
Sophie sonrió divertida elevando una ceja rubia antes de decir —Pues para mí que tienes cara de frustrado. No fue tan divertido salir con un niño ¡eh! De haberme invitado a mi seguro la hubieras pasado muy bien.
Jack apretó las manos, —Jamie es divertido y muy agradable….
—Pero no tiene nuestra edad —arguyo Sophie viendo en los ojos de Jack la aceptación de su punto —y eso es un enorme, titánico impedimento para que seas completamente tú mismo.
Y Jack tuvo que aceptar que ella tenía razón, no podía comportarse con Jamie como lo aria con cualquiera de sus amigos, es decir, de haber sido una chica con quien se hubiera quedado atrapado en el auto no hubiera dudado en besarla. En cambio…
—No te creas, agradezco que quieras ayudarlo a hacer amigos, yo misma me siento un tanto sola lejos de todo lo que conocíamos. Mudarse no es fácil, dejas absolutamente todo atrás, tu casa, amigos, parte de tu familia… Pero Jack, Jamie necesita amigos de su edad, porque él no puede compartir tus experiencias ni comprenderte, así como tú no puedes ser parte de su mundo aun lleno de magia…
Jack endureció su mirada antes de dar las buenas noches y marcarse de ahí.
Sophie estaba por mucho muy lejos de su verdadera incomodidad, no es que Jamie no le agradara o que la edad marcara diferencias, no, el problema era precisamente lo contrario, le gustaba, Jamie le gustaba demasiado y parecía que en realidad estando juntos la edad era un requisito complemente dispensable.
Continuara…
N. A.
No estoy muy seguro de cómo va a evolucionar este fic, pero en todo caso creo que el planteamiento de los personajes está valiendo la pena para superar dos 6 capítulos.
Atte: Ciel Phantomhive
