A C. B. Guillermo: Dios! My lord, no sabe la exclamación que deje salir cuando vi su comentario, por la extensión no se preocupe, después puedo usar ese punto para chantajearlo… huy! Creo que no debí escribir eso…
Pero bueno, me alegra saber que mis historias le hacen ameno el día. Que soy parte de su vida y sobre todo, que no puede olvidarme.
Eso se escuchó medio exagerado.
No importa.
A Kikyoyami8, my lady desde hace un tiempo quería decirle, es que siempre se me olvida, que no pude ver el dibujo del que me dejo el link, ni por más que hice por buscarlo. Sería mejor si me dice la página y su seudo.
A Adely-sensei: una pregunta, ¿Es de argentina?
y…. ya…
Aquí el siguiente capítulo…
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Capítulo 6 La Escuela
Jack salió de casa a paso rápido llevando entre sus labios una tostada con mermelada que sería su único alimento hasta la hora de la comida y todo gracias a que no logro conciliar el sueño hasta casi de madrugada y después se quedó dormido, pero como ya había perdido sus clases de la mañana pues que más daba si acompañaba a Emily a la entrada de la escuela.
—¿Y porque te quedaste dormido? Es muy en ti Jack —menciono Emily apenas logrando llevar el paso de su hermano. Aun así, ella sonreía porque Jack no era como los demás, tenía varios compañeros que se quejaban de los abusos de sus hermanos mayores, ella solo tenía buenos recuerdos pues Jack le prestaba atención y la trataba con cariño.
—Simplemente tuve insomnio —respondió un tanto apenado. El despertador había sonado a eso de las seis, recordaba haber sacado la mano, tomar dicho objeto y de ahí… nada.
Pero Jack no le daría mayor importancia, era un alumno de excelente promedio al que en nada le afectaría un par de horas perdidas. Además y viéndolo por el lado bueno, tenía la oportunidad de conocer al que pronto seria su cuñado.
—Bueno, llegamos—dijo Jack y Emily le dio un abrazo de despedida antes de entrar. Jack devolvió el abrazo y con picardía pregunto —¿Puedes decirme quién es?
Emily no necesito más para saber que su hermano preguntaba por el niño que le gustaba, con timidez se giró para mirar el patio, la entrada y a los lados de la avenida.
—Creo que aún no llega.
Jack la volvió a abrazar, sintiéndose muy dichoso de que ella le tuviera la suficiente confianza para no negarse a decirle quien era el niño de sus sueños.
—¡Ey! Ayer vi una película de suspenso muy buena. Se llama Bosque Siniestro, y si te la recomiendo yo, es porque vale la pena que la veas… digo, quizás puedas invitar a un amigo… tu sabes—dijo guiñándole un ojo.
Emily sonrió abiertamente antes de abrazar a su hermano —Gracias Jack.
Una vez la vio atravesar la puerta Jack emprendió su camino rumbo a la preparatoria. Caminaba tranquilo intentando no chocar con cuanta cosa le saliera al paso, estaba demasiado distraído pensando en lo mismo que lo mantuvo despierto la mayor parte de la noche, es decir: en lo arrepentido que estaba de haber insistido en tener una cita con Jamie. O quizás de haber acompañado a su hermana el sábado, porque si se hubiera quedado en casa nunca hubiera conocido a Jamie, nunca le hubiera pedido una cita y mucho menos se estaría arrepintiendo de no haberlo besado la noche anterior.
Jack soltó un suspiro profundo mientras detenía su andar y clavando su mirada en el cielo. Mirando hacia arriba a la inmensidad de la bóveda celeste sus problemas se le hacían tan insignificantes. —Si pudiera volar podría olvidarme de todo —murmuro cerrando los ojos.
Un golpe contra su cuerpo lo hizo abrir los ojos y entonces se quedó sin habla al ver quien había chocado con él.
—¡Jamie! —exclamo sorprendió y apresurándose a ayudar al niño quien por el impacto había terminado en el suelo.
—Jack—dijo el menor desviando la mirada porque no quería que el adolescente viera sus ojos hinchados.
—Jamie —llamo con dulzura sujetando el rostro del niño para mirarlo, porque era imposible no notar que había estado llorado. El gesto de Jack se endureció de ira, se cobraría muy caro de quien lo hubiera lastimado.
Jamie noto el cambio en el rostro de Jack y no puedo menos que suponer que se debía al mal rato que le hizo pasar el día anterior, por eso se puso en pie e intento marcharse lo más rápido que podía.
—Lo siento—se disculpó a las carreras, aunque en realidad ni el mismo sabía si se estaba disculpando por chocar con él o por lo de ayer.
Pero antes de que pudiera siquiera dar un paso lejos, Jack lo abrazo protectoramente.
—¿Quién te hizo llorar? —pregunto preocupado. —Jamie, ¿dime que paso? Y no me dejes pensar cosa que…
Jamie no sabía que decir, o cómo reaccionar, ¿No se suponía que Jack lo odiaba? Y sin embargo ahí estaba, abrazándolo con tanto cariño que Jamie no pudo menos que soltarse a llorar amargamente mientras se aferraba a la sudadera de Jack rogando porque no fuera un sueño.
—Jamie —volvió a llamar asustándose aún más al verlo llorar. —Jamie… ¿Por favor dime que tienes? —Suplico acuclillándose para poder envolverlo completamente.
—Yo… lo siento —fue lo único que logro decir entre hipos lastimosos.
—¿Por qué te disculpas? Tú no has hecho nada malo.
Jamie lo miro temeroso y un poco avergonzado de su apariencia nada agradable, —por lo que hice ayer —confeso apretando sus manitas. —Cuando yo… —y no supo expresarse, ni siquiera entendía bien que era lo que había intentado hacer. Bajo la mirada al piso, bonita estampa debían ser con los ojos, la nariz y las mejillas rojas, los mocos escurridos y las lágrimas empapando su rostro.
Jack al principio no comprendió a lo que se refería, pero cuando cayó en cuenta del porqué de la disculpa entonces se pateó mentalmente. Su actitud después de aquel incidente no fue que digamos la mejor, tampoco tuvo la decencia de aclarar el porqué de su incomodidad y dejo que Jamie pensara cosas innecesarias.
Era su culpa, porque si Jack pensó que su noche fue mala, la de Jamie debió haber sido peor, mucho peor.
—Jamie —murmuro Jack apretando las manos en puños, al saberse responsable de la tristeza del niño.
Con cuidado sujeto al pequeño para cargarlo lejos de la cera hasta un pequeño parque no muy lejos de ahí, mientras avanzaba su mano hacia pequeños círculos sobre la espalda del niño para calmarlo. Una vez ahí Jack bajo al niño sobre una de las bancas, de tal forma que ahora se miraban de frente.
—Jamie, tu no hiciste nada malo —repitió Jack, Jamie asintió algo dudoso. —Lo que paso fue… bueno —y se permitió soltar un suspiro derrotado — La verdad es que; yo si sabía que ese lugar era para, para… pues para que las parejas hagan, cosas de pareja…
—¿Cómo besarse? —cuestiono Jamie ruborizándose levemente.
—Sí, y muchas otras cosas más… por eso no quería llevarte ahí. —se hizo un silencio. —Y pues cuando esos dos se presentaron, la verdad me asuste…
Jamie lo miro asombrado, de todas las cosas pensó sintió Jack nunca le paso por la cabeza que fuera miedo.
—No supe cómo llevar la situación, nunca quise que vieras eso, y después… ammm… no supe cómo comportarme contigo. No sabía lo que estabas pensando pero tampoco quería preguntarlo. ¡Ahg! Si hasta en este momento no se bien lo que quiero decir… simplemente…
—Jack —gimió Jamie abrazando a Jack con fuerza. —Tenía miedo de que estuvieras molesto, y muy triste porque pensé que no querrías volver a verme.
Jack sonrió ante el gesto y entonces se animó a decir. —Cuando lloras te vez aún más lindo.
Jamie por fin sonrió tranquilo. —Los niños no somos lindos —se quejó apretándose más contra el chico.
La campana de la escuela los despertó de su ensoñación.
—No voy a llegar—exclamo Jamie bajando de la banca.
Jack rio, Jamie sin duda era la cosa más adorable del mundo y solo por eso merecía que lo ayudara. Con habilidad retiro la mochila del hombro del niño al tiempo en que tomaba su mano y lo jalaba en otra dirección.
—Pero la escuela esta…—quiso protestar señalando en dirección a la puerta del colegio que quedaba a una o dos cuadras de donde se encontraban.
—Tranquilo Jamie, te enseñare una entrada secreta
Jamie se aferró a su mano y se dejó guiar. No tardaron en llegar a la parte trasera del colegio y de ahí justo frente a un enorme árbol que crecía pegado al muro.
—¿Tienes algo que se pueda romper? —Pregunto Jack , cuando Jamie negó no dudo en lanzar la mochila para que pasara la barda. —Bien, ahora tú.
Jamie dio un paso atrás. Él si se podía romper.
Jack se carcajeo, —no voy a lanzarte. Ven —llamo, el niño se acercó y Jack lo elevo sobre sus hombros para que trepara al árbol. Fueron subiendo hasta una rama que atravesaba la barda y Jamie se sorprendió al ver que el otro lado era por mucho más bajo, por lo que con ayuda de Jack no tardo en estar parado del otro lado.
—Ahora ve a clases. Nos vemos a la salida.
—¿Vendrás por mí? —pregunto entusiasmado por la idea.
—No creo, tengo clases hasta tarde, pero… que te parece si te veo frente a la tienda de Don Max a las cinco.
Jamie asintió feliz, tanto por la invitación como por el hecho de saber la ubicación del lugar.
Jack se despidió y bajo raudo, si no apuraba el paso el que ahora si perdería todas las clases seria él.
Empezaba la quinta hora de clase cuando entro al salón, como de costumbre varios de sus compañeros deambulaban por el pasillo mientras esperaban al profesor en turno, otros toman algún aperitivo y otros…
¿Qué hacían en bolita?
—Tenemos un compañera nueva—dijo Áster mirando al frente desinteresadamente mientras se llevaba a la boca un pedazo de zanahoria. —Y la verdad es que… no me agrada.
Jack asintió, casi estaba seguro de quien se trataba y tampoco le gustaba la idea.
—Hola Jack —saludo Sophie apenas notar su presencia.
—Hola Sophie —devolvió el saludo por cortesía e intento iniciar una conversación con Áster, preguntar por las primeras lecciones para saber que repasar en casa.
La chica rubia se levantó de su pupitre y pasando entre la multitud de chicos que la rodeaban se dirigió hacia donde se encontraban Jack.
—Sabes, necesito que alguien me preste sus apuntes y me ayude a ponerme al corriente—solicito coqueta.
Áster gruño molesto desviando la mirada, todos los jóvenes que la rodeaban habían estado casi suplicando que aceptara su ayuda y ella, campante y fresca, ignorando por completo a los primeros se lo pedía Jack.
—Si quieres los apuntes puedo prestártelos —respondió jovial, después de todo era un buen pretexto para ir a su casa y ver a Jamie.
Áster apretó los dientes un tanto desilusionado por la respuesta de su amigo, pensó que Jack tendría más dignidad como para caer ante una niñita frívola. Atrás de ellos se escuchó los murmullos decepcionados de sus compañeros al ver que el interés de Sophie ya tenía un blanco.
Por su parte Shopie dibujo una encantadora sonrisa en sus labios rosas y sus ojos verdes brillaban sintiéndose ganadora.
—Pero sobre lo de ayudarte, pues lamento decirte que no podrá ser. Tengo un compromiso por la tarde—termino de decir Jack mientras regresaba su atención a Áster quien casi suelta una carcajada debido a la cara de pocas pulgas que puso Sophie debido a la respuesta.
Sophie dio media vuelta indignada, Jack debía tener la cabeza en las nubes para dejar pasar la oportunidad de estar cerca de ella, y cualquiera podría tacharla de ególatra pero nadie podría negar que ella fuera bonita, más que eso, ella era una chica deslumbrante.
Y entonces una duda le paso por la cabeza "¿y si Jack tenía novia?"
Sophie cavilo la posibilidad, la cual era muy alta si tomaba en cuenta que el muchacho era amble y bueno con los niños, además de muy agraciado y con un carisma sin igual.
—Solo hay que cambiar de estrategia —murmuro mientras se proponía encontrar a la noviecita de Jack, la estudiaría detenidamente para saber dónde atacar.
&&&[…]&&&
Jamie entro al salón dando un suspiro de alivio, estaba apenas si a tiempo.
—Hola Jamie —le saludaron apenas entrar al aula.
—Hola Emily—respondió alegremente Jamie mientras le regalaba una de sus sonrisas más hermosas.
Emily lo miro embelesada, Jamie era lindo.
—Jamie… yo —tartamudeo la niña.
—¡Ey! James… ven a ver lo que trajo Eduart —grito uno de sus compañeritos haciéndole señas con la mano para que se apresurara.
Emily bajo la cabeza, era obvio a quien escogería. Una mano toco la suya con suavidad pidiendo amablemente su atención. Ella elevo la mirada para toparse con un par de ojos brillantes de color avellana que la miraban.
—Y bien, ¿Qué deseabas decirme?
Emily no cabía en sí, Jamie se había quedado, a él le interesaba saber de ella y no de ese horripilante animalejo que los otros niños miraban fascinados.
—Yo… bueno, el otro día escuche como decías que te gustaría ir a ver una película y pues… hay una muy buena, creo que se llama Bosque Siniestro, así que si no tienes nada que hacer pues… —Ella sentía su corazón bombear con fuerza, y los segundos en los que Jamie guardo silencio la estaban matando porque para ella eran décadas.
Jamie se mordió el labio inferior —Lo siento, ya la vi —dijo de verdad apenado
Y ella casi dejo caer la libreta que traía en las manos. Algo en su pecho se estremeció y se apretujo con fuerza causándole dolor.
—¡Ah! —fue lo único que logro decir sin que se le quebrara la voz.
Dio media vuelta para regresar a su lugar antes de sentir como Jamie la sujetaba de la mano.
—Emily. — Ella se ruborizo al darse cuenta de sus manos unidas y porque de algún modo la voz de Jamie pronunciando su nombre fue para ella la mejor melodía que hubiera escuchado jamás. —El fin de semana si quieres podemos ir a tomar un helado.
Emily asintió feliz, Jamie le devolvió la sonrisa y luego se alejó rumbo a donde estaban sus demás compañeros quienes lo seguían llamando.
Jamie disimuladamente miro a Emily tomar su lugar con una enorme sonrisa en los labios, satisfecho de su desempeño como caballero.
—Sophie —pronuncio el nombre de su hermana con cariño.
Antes de volverse tan distante con él Sophie solía leerle muchos cuentos, sobre todo de caballeros.
—Los hombres ya no son caballeros —se quejaba ella constantemente —quiero conocer a un caballero. —Entonces miraba a Jamie —¿Quieres ser mi caballero de brillante armadura?
Y Jamie era feliz jugando a que él era quien rescataba a la hermosa princesa Sophie de las garras de algún malvado.
Quizás nunca la salvaría de un dragón o un brujo, pero él sería su caballero, lo seria para todas las chicas que él creía se merecían ser tratadas como doncellas.
—Todas las mujeres son bellas, son flores frágiles que buscan ser protegidas, nunca lo olvides Jamie, las chicas siempre agradeceremos un gesto galante.
Y Jamie, en espera de que Shopie volviera a ser la de antes, se esforzaría por ser ese caballero que tanto anhelaba su hermana, cuando creciera él la protegería de todo y de todos. El seria su guardián, su príncipe azul, su héroe…
Continuara…
Me gusta cómo se desarrolla esta historia, la cual está lejos de todo ese misticismo de magia y seres fantásticos pero que por eso mismo es más difícil encajar las emociones y actitudes de los protagonistas para que sean semejantes a los que se ven en la película.
Creo y es mi muy particular opinión que lo estoy logrando.
Atte: Ciel Phantomhive.
