Lamento no poder responder a los comentarios, pero juro que lo are en el siguiente cap… estoy escribiendo contra reloj… tengo 5 minutos actulizar…
Mil perdones y muchas gracias para quien lea…
Espero comentarios.
Y….
Asi… ¡ADVERTENCIA!
TODO EL CAPITULO ES SHOTA EN SU MAS PURA EXPRESION. Espero no haberme sobrepasado o haberme quedado corto.
Atte: Ciel Phantomhive
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Capítulo 9 Nuestro Deseo 2/2
Jack sintió como su cuerpo perdía fuerza, doblegado ante el gesto de cariño de Jamie. De hecho fue tal la sorpresa que le tomo varios segundos creerse lo que pasaba, pero una vez que reacciono enrosco sus brazos alrededor de la cintura del niño para con delicadeza levantarlo y llevarlo hasta la cama en donde procuro recostarlo con suavidad.
Jaime apenas percibió el blando colchón bajo su espalda, su atención estaba completamente embebida en las sensaciones que estremecían su cuerpo. Las manos de Jack acariciándolo encendían algo en él que lo volvía loco, quería más, quería conocer todo lo que su constitución reclamaba por mero instinto y que él no lograba abarcar.
—Jack… —susurro suavecito Jamie llevando sus manos hacia el rostro del adolecente, delineando con devoción sus facciones. —Jack… —y sus brazos se fueron acomodando alrededor del cuello del más alto.
Jack percibió con total claridad como aquellos brazos se cerraban alrededor de él y solo entonces su corazón se llenó de tanta ternura que sus ojos se cristalizaron porque, acaba de descubrir que lo que latía en su pecho no era una mera exigencia biológica, no eran, como tantas veces le dijeron, sus hormonas buscando desfogase, no era solo su deseo carnal, no era su cuerpo gritando por una necesidad. Porque al sumergirse en los ojos de Jamie podía verse y su mirada gritaba que esto era aún más trascendental que el hecho de tener su primera noche de sexo.
Lo que es más. No quería tener sexo, Jack solo deseaba abrazar con todas sus fuerzas al niño y protegerlo contra todo. Quería poder inspirarle confianza, quería sentirse especial para Jamie, necesario, completamente indispensable.
Jack comprendía que a pesar de sus ganas y deseos Jamie aún no estaba listo para dar ese paso y él no deseaba hacerle daño de ningún modo. Así que por ahora debía conformarse con los besos y una que otra caricia atrevida que jamás llegaría a ofender la inocencia de su niño.
—Jamie, me gustas —murmuro Jack volviendo a besar los labios del niño con dulzura. —Me gustas…
Jamie se estremeció con deleite dejando que su cuerpo vibrara ante cada toque. —Jack —jadeo el niño intentando seguir el ritmo de aquel beso húmedo, y entonces… sus labios se vieron rozados por una esponjosa intrusa que buscaba profanar y conquistar su boca.
Jamie gimió complacido abriendo la boca para permitirle la entrada y sin saber cómo, la suya propia se aproximó tímidamente a la otra, y al tocarse, ¡Dios! Jamie prácticamente grito de gozo dentro del beso. Cada célula de su cuerpo tirito, era mágico, simplemente las sensaciones que lo recorrían estaban fuera de cualquier rango comparable y quería más.
Sus pequeñas manos se sujetaron de la chaqueta de Jack para atraerlo más, y sus piernas instintivamente se abrieron en buscar de tener mayor contacto con el cuerpo del adolecente. Lo quería cerca, lo quería pegado a él… lo quería…
—¡JACK…! — clamo Jamie sobresaltado al sentir el peso del joven encima él y por sobre todo aquella parte de la anatomía de Jack que punzaba caliente y dura dentro de sus pantalones.
Jack trago saliva con dificultad, se había dicho: sexo no; pero su niño se la estaba poniendo difícil, porque si Jamie apreció su miembro duro, él no pudo menos que percatarse que Jamie estaba igual de inhiesto bajo la tela de su piyama.
—Jack, duele… —murmuro Jamie bajando un poco sus manos por su vientre en dirección a su centro.
Jack tomo las manos del niño para elevarlas por sobre su cabeza. Su respiración errática chocaba contra el pecho del chiquillo quien solo podía retorcerse suplicando por un poco de contacto en aquella zona tan necesitada.
—Jamie… yo… lo que voy a hacer… si tu no quieres solo dilo, yo no voy a molestarme… ni…
—Jack—interrumpió Jamie con los ojos vidriosos y suplicantes. —Te quiero Jack…
Y esa sola frase tiro el último freno que le impedía saciar sus más lujuriosos deseos. Con rapidez, que jamás llego a ser brusquedad, retiro los pantalones del niño para dejar al descubierto su pequeño pene por primera vez erecto y urgido.
Jack lo miro fascinado, de la puntita se veía brotar liquido transparente que Jack no dudo en lamer con morboso deseo y satisfacción.
Jamie se estremeció en deleite mientras gritaba el nombre de su ahora amante.
Jack por su parte lo miraba satisfecho y embelesado, Jamie era un pecado, una hermosa criatura que lo hundiría en la perdición si no tenía cuidado.
Suave, lenta y sedosa… así fue la caricia que le proporciono al miembro de Jamie con su lengua, permitiéndose degustarlo a profundidad mientras se deleitaba con los sonidos que el niño emitía para él. Y solo cuando lo escucho suplicar fue cuando al fin se introdujo por completo el pequeño caramelo a la boca.
Jamie grito de placer al tiempo en que arqueaba la espalda, preguntándose porque esa parte de su cuerpo se sentía tan bien.
—¡Jack! —sollozo extasiado sin saber en dónde poner las manos que apretaban las sábanas blancas, y como acto reflejo elevo la mirada quedando estupefacto al contemplar como Jack lamia, sorbía, chupaba goloso esa parte de su anatomía. Los labios del muchacho hacían un sonido impúdico que estremecía a Jamie arrancando en él un deseo atávico de mover sus pequeñas caderas contra esa boca que lo devoraba.
—Masss… Jack… Jack… —plañía mientras miles de sensaciones se apiñaban en su bajo vientre. —Jack… yo… voy a explotar…
Jack sonrió ladino aumentando la velocidad con que mamaba mientras sus diestras manos jugaban con los hinchados testículos del niño, sintiendo un exultante deleite al saberse el primero, Jamie jamás había sido tocado de aquella forma, lo demostraba la expresión que utilizo para describir que pronto eyacularía. Tan inocente.
—Jack… ya no puedo… —gimió dejando salir de sus preciosos ojos color avellana un par de lágrimas cristalinas que bajaron por sus mejillas, mientras que sus piernas de doblaban apretando un poco la cabeza de Jack con las rodillas. —Jack… Jack, yo…
Y por toda respuesta los labios de Jack apretaron su glande, permitiéndose incluso utilizar un poco los dientes hasta casi hacer llorar a Jamie del gozo que experimentaba, y cuando el niño creyó que ya no podía sentir más placer, la lengua del adolecente se incrusto hasta donde pudo en su uretra, como si intentara colarse dentro de su pequeño pene arrancándole de esa forma, aparte de un grito por demás apasionado, un orgasmo espectacular.
Jack bebió con avidez hasta la última gota del espeso liquido encontrándolo extrañamente agradable.
Jamie cayo exhausto sobre la cama, con la respiración errática y todo el cuerpo tiritando por cada roce de los labios de Jack quien se propuso no soltar su pequeño miembro hasta no dejarlo completamente limpio, una vez que lo consiguió se acercó gateando hasta donde se encontraba Jamie.
Quería verlo a los ojos, encontrar en aquellos orbes avellana felicidad, gozo… algo que le dijera que todo estaba bien, que Jamie estaba bien con lo que acaba de pasar.
—Te quiero Jack —musito suavemente el niño abrazándose necesitadamente al adolecente apenas tenerlo a su alcance.
Jack lo apretó contra su cuerpo contento de ver que en realidad ambos estaban bien con lo sucedido.
—Jack —llamo Jamie mientras su pequeña mano tomaba en un solo movimiento el duro miembro de Jack.
Jack jadeo de la impresión y porque de verdad estaba muy sensible pero no se hacía ilusiones de que Jamie pudiera terminar con su problema, de hecho se estaba mentalizando para salir de ahí y resolver su pequeño dilema en casa, pero ahora…
Jamie con mano temblorosa abrió el pantalón del adolecente para retirar aún más nervioso el bóxer.
Jack trago saliva con dificultad y suspiro de alivio cuando su pene al fin fue liberado. Por su parte Jamie lo miro un tanto asustado, era demasiado grande, y otro tanto avergonzado porque no creía poder hacer lo mismo que Jack.
—Jamie no tienes que…
—Pero si quiero—acoto con energía mirándolo directamente a los ojos—es solo que…
Y Jack lo comprendió a la perfección lo que Jamie intentaba decirle por eso, y con toda la paciencia del mundo tomo las manos del niño para acomodarlas sobre su inhiesto falo que ya supuraba por la punta preseminal.
Jack suspiro apenas percibir la tibieza de los delicados dedos de Jamie sobre su pene, pequeños, suaves, imberbes…
—No te preocupes, basta con que seas tú quien me toque… —susurro deseoso Jack contra el oído de niño.
Jamie asintió y apretó más el duro mástil logrando extraer un suspiro de deleite. Jamie sonrió feliz, quería poder hacer sentir a Jack de la misma manera en que Jack lo hizo, sabía que su escasa, nula experiencia en el tema lo alejaba de su meta pero se esforzaría.
Poco a poco Jamie fue tomando la confianza necesaria para dejar a sus manos explorar, estas juguetonas se deslizaron hacia abajo en busca de palpar la piel tersa de los testículos.
—Jamie —jadeo Jack mirándolo con intensidad y atrapando su boquita en un beso urgido. —Hazlo más rápido… y… y… apri… aprieta más… —indico entrecortadamente.
Jamie no tardo en complacerlo al tiempo en que recordó lo bien que él se sintió cuando Jack se dedicó por completo a la punta, así que movido por sus deducciones su mano tomo el glande con fuerza mientras su ágil dedito buscaba penetrar por el agujerito en la punta.
Jack se tensó cual cuerda de violín, vibrando de puro gozo, Jamie aprendía rápido y él estaba más que dispuesto a enseñarle todo lo que sabía para después ir experimentando juntos.
—Jamie… ya… ya casi… —gorgoreo Jack apenas inteligiblemente cerrando los ojos para poder disfrutar a fondo.
Jamie observo la mueca de placer de Jack y aprecio con claridad el momento en que cerró los ojos, y solo entonces tomo el valor para escurrirse hacia abajo hasta quedar frente al punzante e hinchado falo de Jack. Jamie lo recorrió a detalle con los ojos, observando las venitas que sobresalían de la fina piel, curioso ante la punta babeante torturada por su mano y, tomando todo el valor que tenia se llevó a la boca ese enorme pedazo de carne.
Jack dio un sobresalto cuando su pene fue cobijado por la sedosa y tibia boquita de Jamie, y su satisfacción fue tal que sin poder evitarlo se corrió abundante y enérgicamente en ella.
Jack cayó rendido, eso fue por mucho, lo mejor que había sentido en toda su vida. Simplemente fue perfecto, y eso que solo estaban tocándose sin llegar a intimar del todo, porque seguro que estar dentro de Jamie sería como tocar el cielo.
Se sentía relajado y feliz, felicidad que se esfumo cuando recordó que se había vaciado en la boca de Jamie sin su consentimiento.
—Jamie —llamo apenado el adolecente pensando en una buena disculpa por su atrevimiento, encontrándose para su asombro con el niño hincado a un lado mientras este hacía muecas graciosas intentando definir si el semen de Jack era o no de su gusto.
—¿El mío sabe igual de amargo? —pregunto con cierto desagrado en su voz.
Jack sonrió elevando el torso y así quedar de frente, con cariño atrapo entre sus manos las mejillas de su niño para besarlo con ternura.
—El tuyo es dulce como la miel —afirmo lamiendo impúdicamente las gotas de semen que aún manchaban el rostro del menor mientras sus brazos lo sujetaban en gesto protector y lo arrastraban para quedar de nuevo recostados sobre el colchón.
Jamie suspiro tranquilamente, estaba satisfecho a un nivel un tanto extraño para él y cansado.
—Es hora de dormir —arguyo Jack acariciando la espalda y los cabellos castaños del niño.
Jamie bostezo con libertad y se aferró con fuerza a Jack, una pregunta le estaba rondando la mente y le impedía terminar por rendirse a Morfeo.
—Jack… —llamo el niño tan tenuemente que por un momento Jack pensó que escucho mal, hasta que su nombre fue exhalado nuevamente —Jack.
—¿Sí?
—Jack… tú y yo… yo… tu… tu sabes… nosotros ¿Qué somos?
Jack sonrió enternecido antes de apretar un poco más al niño entre sus brazos.
—Tú y yo… —repitió Jack —si le quitas la palabra conjuntiva ¿Qué dice?
Jamie lo pensó un poco, una conjunción o nexo sintácticamente funciona como enlace entre palabras, por lo tanto en "tú y yo" la conjunción debía ser "y"
—Dice: tuyo… —jadeo Jamie abriendo sus ojitos lo más que podía ante la revelación.
Jack asintió volviendo a besarlo de forma casta y sin malicia, solo disfrutando del sabor de sus labios.
—Eso es, soy tuyo… espero que tú también seas mío.
—¡Sí! ¡sí! —exclamo Jamie abrazándose a Jack
—Bien, entonces creo me he hecho del novio más lindo del mundo.
Jamie lo miro molesto. —Te he dicho que los niños no somos… —y entonces cayó en cuenta de que Jack le había dicho novio. —¿Soy tu novio?
Jack asintió besando su frente. —¿No quieres?
—Sí. ¡Claro que quiero! Sophie se va a quedar con la boca abierta cuando le diga que…
—No. Jamie… no puedes decírselo.
—¿Por qué?
Jack dio un suspiro, debía pensar muy bien cómo iba a explicarle a Jamie los motivos para mantener en secreto su relación. No deseaba que pensara que su cariño estaba mal, o que se avergonzaba de amarlo, pero tampoco podía arriesgarse a que Sophie contara cosas demás que terminaran por estigmatizar su relación y alejarlo de Jamie, porque no lo soportaría.
—Jamie. Veras…
Continuara….
