Aunque nadie lea me encanta este fic.

A Snaider, AdelY-sensei y Kikyoyami8: adoro sus comentarios y espero que este capítulo mantenga su atención y sus deseos de seguir leyendo.

Atte: Ciel Phantomhive.

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Capítulo 10 Siempre en mí

Jack estaba en las nubes, parecía flotar en la brisa, alejarse de todo y de todos los que no fueran Jamie. ¡Oh! Jamie. Su dulce niño que con inocencia se había entregado sin recato. Sus manos aun sentían la satinada piel del infante, su boca clamaba por el sabor de la saliva de su pequeño novio y sus avariciosas partes nobles gritaban, vociferaban, reclamaban un poco de acción, suplicaban por tener la dicha de ser abrigadas por el cálido y aterciopelado interior de su niño.

—Jack… Jack —llamaba Áster sin recibir contestación mientras agitaba la mano frente al rostro de su amigo.

—Creo que lo perdimos —bromeo Tooth riendo al tiempo en que tronaba los dedos junto al oído del castaño.

—¡¿Eh?! —reacciono Jack ruborizándose levemente al notar la sonrisa cómplice de Tooth y la mirada picara de Áster. — Y… ¿qué me estaban diciendo?

Tooth aplaudió feliz antes de abrazar al castaño. —¿Cómo se llama? ¿La conozco? ¡Oh! que digo, esto es Burgess por supuesto que la conozco. ¿Quién es?

Jack elevo una ceja sin saber de qué rayos estaba hablando su amiga.

—Debe ser linda, muy linda… —continuo su perorata la chica sin percatarse que un par de ojos verdes la observaba con resentimiento mientras contaba los minutos en que mantenía a Jack entre sus brazos.

—Pues es adorable y muy dulce —respondió Jack un tanto avergonzado de haber sido descubierto tan pronto y nervioso al comprender que no había ni intentado disimular su sonrisa de estúpida felicidad, sin duda estaba perdidamente enamorado.

Tooth soltó un chillido de emoción aferrándose aún más a su amigo.

—Dime ¿quién es la afortunada? —volvió a insistir y Jack solo rio afectadamente.

—Luego… —respondió Jack agradeciendo el timbre que indicaba el inicio de clases.

Tooth se despidió para ir a su respectivo salón y Áster elevo una ceja, la actitud de Jack dejaba un amplio campo de posibilidades, porque al parecer aunque su amigo estaba enamorado, tal vez no era correspondido o quizás era simplemente que no había hecho el intento de acercarse a la chica en cuestión.

Bunny dio un suspiro cuando la puerta del salón se abrió y el profesor en turno tomo su sitio frente al pizarrón, ya tendría tiempo de preguntar saliendo de clases.

&&&[…]&&&

Jamie dio un suspiro profundo, llevando los dedos a sus labios y palpándolos delicadamente. Su cuerpo aún se estremecía al recordar lo sucedido.

—Jack… —murmuro llamándolo con añoranza y permitiendo que sus mejillas adquirieran un suave tono carmín.

Deseaba con ímpetu poder sentir los brazos de Jack apretándolo con fuerza, tener el placer de sumergirse en ese aroma a menta que parece ser la misma esencia del adolescente y besarlo… sentir a Jack devorándolo…

—Jamie…

—Sí, dime Emily —respondió Jamie apenas llegando a captar la voz de la niña.

—Me preguntaba… ¿Podrías explicarme este problema? La verdad no soy muy buena en matemáticas.

—Claro, déjame ver… —Ella le extendió el cuaderno—Esto se resuelve así…

Emily estaba encantada de poder pasar tiempo con Jamie, que él le dedicara su atención además, hoy parecía especialmente contento y sonreía de una manera deslumbrante que contagiaba su alegría a todos los que le rodeaban. Jamie era una luz que iluminaba todo a su paso.

—¿Jamie te gustaría ir hoy a mi casa? —Ofreció tímida Emily —Es que… —y guardo un prudencial silencio.

—Es su cumpleaños —completo Pipa abrazando a su amiga —¿verdad que iras Jamie?

—¡Oh! Por su puesto —respondió el castaño sonriendo encantadoramente —Solo que tendrás que darme la dirección.

Emily sonrió entusiasmada. —No te será difícil llegar porque mi casa es…

—Todos a sus lugares niños —ordeno el profesor haciendo acto de presencia, un rato después ya dictaba clase.

Jamie por su parte no podía parar de pensar si estaría bien pedirle a Jack que lo acompañara a la fiesta de Emily, es decir… Ellos eran novios y… y en este punto la cara de Jamie era de un color rojo vivo solo de pensar que prácticamente no podía aguantar las ganas de que todos supieran que Jack, tal y como dijo él mismo, era suyo a su vez que Jamie le pertenecía a Jack.

Que solo él tenía el derecho de tocar el cuerpo de Jack de aquella forma especial como la noche anterior y por lo tanto Jamie solo complacería a Jack, le daría de él todo lo que le pidiera.

—Joven Bennett ¿se siente bien? —Pregunto el profesor acercándose a Jamie para poner su mano sobre su frente —si lo desea puede ir a la enfermería…

—No, yo… estoy perfectamente —dijo Jamie con energía intentando calmar el galopar de su corazón.

El profesor asintió y continúo dictando clase.

Jamie se desplomo en su asiento con un suspiro.

—Hay lo que hace el amor —murmuro Pipa detrás de él con un tono de voz entre burla y molestia.

—Amor… —murmuro Jamie. Eso que sentía por Jack ¿era amor?

Había escuchado de lo grandioso que era ese sentimiento, incluso su padre durante algunos años le hablo de lo maravilloso que es hallar a tu persona predestinada, a la otra mitad de tu alma y Sophie sonreía entusiasmada al escucharlo hablar, luego… luego algo cambio y su hermanita comenzó a odiar el tema.

Siempre que su padre le decía —… y cuando te enamores esa emoción te hará fuerte, te convertirá en un hombre invencible capaz de todo por…

—Pero es solo una ilusión Jamie. —intervenía Sophie mirando con odio y reprobación a su padre, como si le reclamara una mentirle tan descaradamente. — El amor no existe, si te enamoras, entre más ames, más te va a doler cuando te traicionen…

Jamie meneo la cabeza, Jack no sería capaz de lastimarlo. ¿Entonces porque no quiere que sepan que somos novios? Se cuestionó casi de inmediato.

Meneo la cabeza, Jack le había explicado que la diferencia de edades era un motivo enorme además de que los dos eran chicos….

Pero…

Jamie apretó las manos en puño… él no encontraba ¿Qué de malo tenia que se gustaran? Es decir, comprendía eso de la diferencia de edades. Quizás para él estaba bien, pero seguramente a Jack le harían burla por salir con alguien tan pequeño.

Jamie sintió sus ojos humedecerse, en ese momento lo que más deseaba era crecer, si las cosas hubieran sido distintas y en lugar de ser el menor fuera de la edad de Sophie entonces en lugar de estar pensando cómo hacer para ser más maduro se encontraría tomando clases de preparatoria junto a Jack, podrían hablar de las mismas cosas y reír de las experiencias de su día a día, pasear tomados de la mano dando una imagen de pareja y no como si Jack estuviera cuidándolo, como si fuera su niñera.

Su niñera…

Su niñera…

Jamie al fin comprendió eso de la diferencia de edades, no importaba como lo viera, Jack siempre seria el responsable, o hasta en algún punto podrían creer que es su hermano mayor, pero no su pareja.

—Quiero ser más grande —murmuro Jamie con dolor limpiando disimuladamente la lagrima solitaria que asomo de su ojo.

&&&[…]&&&

Cuando terminaron las clases Jack salió prácticamente volando, apenas si dejando unas palabras de despedida para Áster y un efímero beso en la mejilla de Tooth.

—Supongo que está ansioso por llegar a casa a felicitar a Emily —rio Tooth. —¿Tu iras? —pregunto a Áster quien tranquilamente recogía sus útiles.

—Claro, Sadman me amenazó de muerte si no llegaba —respondió Bunny alegremente. —¿Y tu…?

—Por supuesto las trillizas y la Peque han estado buscando el regalo ideal para Emily desde hace un mes — Tooth dio una vuelta completa como si modelara —y pienso estrenar mi vestido nuevo, crees que Jack… lo note.

Áster meneo la cabeza, dio un suspiro y coloco una mano sobre el hombro de la chica. Ella lo miro ilusionada y él no tuvo corazón para decirle que hoy al ver la mirada radiante de Jack y esa sonrisa de idiota supo que la primavera al fin le había llegado a su amigo, que Jack de verdad estaba enamorado y no era de ella.

—Seguro te verás muy bonita y si no es Jack puede que alguien más lo note…

Ella le sonrió antes de abrazarlo efusivamente. —Te veré al rato en casa de Jack.

Áster asintió, ¡Ah! Si ella prestara más atención se daría cuanta que Sadman prácticamente besaba el suelo por el que andaba, que su rubio amigo la idolatraba y la tenía en un pedestal. El amor era tan injusto y caprichoso, a quien quieres no te quiere y a quien no quieres te quiere.

Bunny suspiro, él también sufría de ese mal, él estaba enamorado de una chica tonta que solo tenía ojos para Jack Overland Frost.

&&&[…]&&&

Jack dio un suspiro cuando diviso el parque, prácticamente había corrido para llegar a tiempo. A paso más moderado se acercó al lago, solo para distinguir la pequeña figura de Jamie quien parecía dibujar pues sostenía entre sus manos un cuaderno.

—Mi novio es un artista —murmuro Jack contra el oído de Jamie haciéndolo estremecer.

Jamie dio un brinquito en su lugar luego giro la cabeza para encontrarse de frente con el adolecente quien no dudo en besarlo. Un beso que Jack paro antes de que se le fuera de las manos.

—Ven, voy a enseñarte algo —dijo tomando de la mano a Jamie para arrastrarlo dentro del bosque.

Después de unos veinte minutos andando al fin Jamie diviso una pequeña cabaña, se veía tan acogedora.

—Entra —invito Jack abriendo la puerta. —Cuando la halle estaba toda derruida pero he estado trabajando los fines de semana, me ha costado dos veranos pero ahora prácticamente es habitable —se enorgulleció. — El techo no gotea, lo revise a conciencia, tiene chimenea, con todo y leña por si hace frio, una mesa y una cama. Es decir… solo faltaría una pequeña estufa y sería ideal para que una pareja pueda vivir sin problemas.

Jamie recorría con la mirada el lugar completamente fascinado.

—Jack, es grandioso—exclamo riendo antes de pararse frente a la ventana de lo que se podría catalogar como la cocina —yo tengo la estufa… solo es de dos quemadores pero… la traeré mañana y…entonces…

—Y entonces esta será muestra casa —afirmo abrazando al niño por la espalda para dejar un tierno beso en su mejilla.

Jamie jadeo de la impresión al tiempo en que sentía como algo se formaba en su vientre, un deseo desesperado que lo obligo a darse la vuelta y sujetar a Jack de la chaqueta para juntar sus bocas en un beso por demás húmedo y necesitado.

Jack amo esa reacción y sin dudarlo tomo a Jamie por la cintura para cargarlo a peso hasta la cama. Necesitaba sentirlo y al parecer era mutuo pues las piernas del niño rápidamente encontraron su lugar alrededor de sus caderas.

—Jamie —musito suavemente acariciando el rostro del menor al dejarlo sobre la cama. —Eres adorable —su voz sonaba tan tierna.

Jamie sintió un escalofrió recorrerlo y sin dudarlo coloco ambas manso en el pecho de Jack para alejarlo. —No soy adorable —acoto dolido. —soy un chico, y no soy adorable, los bebes son adorables, yo…

—Jamie… —dijo Jack sonriendo por el desplante —tu aun eres un niño y…

Jamie apretó los dientes. —ODIO SER UN NIÑO, NO QUIERO SER UN NIÑO SI ESO SIGNIFICA QUE NO PUEDO ESTAR CONTIGO —grito con todas sus fuerzas antes de arrojarse a llorar desconsolado en el pecho de mayor. —Jack duele… me duele el pecho pero… pero quiero estar contigo, yo quiero ser tuyo y que tú seas mío de verdad, quiero poder decirle a todo el mundo que…

Jack apretó el abrazo y luego tomo el rostro del niño para silenciarlo con un beso.

—Yo también desearía poder decirle a todos que eres mío. Pero eso no podrá ser por algún tiempo, y no sufras —pidió limpiando con sus pulgares las lágrimas del niño —yo te quiero tal y como eres, amo tus manos pequeñas pero que despiden un talento sin igual —y beso sus manos —tus ojos expresivos que me gritan con cada mirada que me amas tanto como yo a ti —dijo regalándole otro ósculo en el lugar mencionado —amo tu nariz y tu deliciosa boca que me ha hecho adicto a tu saliva. Te amo a ti y no cambiaría absolutamente nada porque entonces ya no serias mi Jamie.

Jamie soltó un suspiro de alivio mientras se lanzaba a besar a Jack e intentaba intensificar el beso, sus pequeños brazos rodearon el cuello de mayor para jalarlo hacia él.

—Yo también te amo Jack —murmuro dentro del beso.

Jamie sabía que eran palabras mayores pero estaba seguro que no existiría en su vida nadie que lograra hacerlo sentir de la misma manera que Jack.

Beso tras beso, caricia tras caricia la ropa iba sobrando, deseaban sentirse al completo, sin barreras, ahí… ocultos de los ojos del mundo podían entregarse a ese amor que los consumía desde el mismo instante en que sus ojos chocaron por primera vez.

—Jack —gimió Jamie moviendo por instinto su pequeñas caderas incentivando al mayor a tocarlo, a tomarlo de una y mil maneras.

—Jamie —correspondió en un suspiro Jack besando los rosados botones del pecho del niño y gozando al ver como su piel se erizaba en deleite. —No importa si no lo decimos, si los demás no lo saben, tú eres mío…

—Jack… — jadeo el menor acariciando los hombros anchos del adolecente y entonces grito de placer al sentir la mano grande de Jack apretando su pequeña masculinidad.

Jamie se retorció como pez fuera del agua intentando apartar a Jack y este al ver como se resistía lo dejo alejarse esperando que su niño no estuviera pensando en prohibirle tocarlo porque no viviría lejos de su cuerpo.

—Jack… yo… —sus mejillas rojas eran una delicia a la vista —yo quiero tocarte también… —declaro avergonzado de su petición.

Jack sonrió ladino antes de tomar al niño por la cintura para voltearlo, después lo jalo para quedar tumbado en la cama con el niño sobre él. Si eso era lo que deseaba su lindo novio entonces lo complacería con gusto.

Jamie enrojeció aún más cuando en menos de dos segundos se encontró sobre Jack a cuatro patas y con la masculinidad del adolescente frente a su rostro, mientras la suya comenzaba a ser besada por el mayor.

Jamie soto un gemido gutural al sentir como Jack lo tragaba por completo mientras sus manos masajeaban impúdicamente su pequeño trasero.

Le daba pena pensar en lo que estaba haciendo sin embargo, el gozo que estaba experimentando pronto logro lanzar al olvido cualquier pensamiento pudoroso que pudiera evitar que disfrutara con ganas de aquel falo enorme que tanto deseaba.

Su pequeña boca se abrió sin reparo y su legua dio varias lamidas a la enorme longitud de Jack, degustando de manera morbosa la babeante punta que buscaba donde encajarse.

Y Jack perdió ligeramente el control sobre sí mismo, era demasiado para él, un sueño utópico hecho realidad al sentir la infantil legua de Jamie paseándose por su inhiesto miembro, aun mas irreal el hecho de tener a su disposición ese culito redondo al cual sin pensarlo sujeto con sus manos para apartar sus nalguitas rosas y poder contemplar el centro mismo del cielo.

No le importo nada, lo que sus padres le habían inculcado, o los mas que marcados desprecios de sus maestros a una relación homosexual, cuanto menos le temió a las críticas que lo tacharían de pedófilo si sabían lo que hacía con aquel chiquillo en la intimidad, nada, no importo nada, solo su ardiente, devastador deseo de probar lo más profundo del pequeño cuerpo que se le ofrecía sin reservas por eso con la legua profano por primera vez el virginal ano de Jamie Bennett.

Jamie sintió cada movimiento de Jack, como este dejo su pene para colocarse completamente sobre sus posaderas y cuando estaba por preguntar la razón de aquello sus palabras fueron sustituidas por un grito sonoro de placer, su espalda se arqueo y sus ojos se entrecerraron disfrutando en demasía el contacto de aquel musculo esponjoso y vivas que lo perforaba sin causarle daño.

Jamie no pudo evitar elevar su torso buscando auto penetrarse, lo quería más dentro a como diera lugar.

Jack observo con enorme deleite cada movimiento del niño, era inaudito que Jamie siendo tan inocente actuara de esa forma tan sicalíptica, que fuera tan endemoniadamente erótico y caliente.

—¡Ah! Jack —gimió moviéndose con mayor rapidez y Jack ya no pudo soportarlo.

De un solo movimiento tumbo de nuevo a Jamie dejándolo a cuatro, se colocó detrás para frotar su falo contra las nalgas del niño que prácticamente gruño al sentir aquel enorme y duro mástil paseándose por su entrada.

Jack se montó sobre él dejando que su pene resbalara entre las piernas del niño y en esa posición comenzó a embestirlo con ganas.

—Jamie —jadeo Jack haciendo que Jamie cerrara las piernas para que apretara su miembro que rozaba de forma frenética contra los testículos del niño y su pequeño pene.

—Jack —sollozo Jamie al percibir como su entrada, su ano se dilataba como si esperara no ser olvidado, pero como al parecer Jack no pensaba volver a tocarlo ahí se vio en la necesidad de bajar el torso y recargar sobre sus hombros todo el peso para poder liberar su mano que apresuradamente llevo hacia su culo.

Jack no supo en que momento un simple roce entre sus pieles se convirtió en un encuentro lujurioso de dos bestias sedientas de sexo. Porque a pesar de su edad Jamie parecía tener mayor lívido en su pequeño cuerpo y eso lo deducía al ver cómo sin recato buscaba colar dentro de su ano sus dedos.

Jack no espero más para intervenir y darle a Jamie lo que deseaba, con sensualidad lubrico el dedo corazón de su mano derecha con saliva para sin duda encajarlo hasta el fondo en el tibio cuerpo de Jamie.

Jamie al sentir la intrusión gimió complacido succionado a base de puro instinto el digito que lo penetraba y entonces ese dedo toco algo dentro de él que lo mando directo al cielo su cuerpo se arqueo de placer mientras de su boca entreabierta dejaba escapar un delgado hilo de saliva. Jamie estaba completamente abandonado al gozo.

—Jack…

—Jamie… —gritaron al unísono mientras ambos cuerpos estallaban en un poderoso y exquisito orgasmo.

Jack se desplomo en la cama llevándose con él a Jamie para atraparlo entre sus brazos. Afuera el sol ya comenzaba a ocultarse.

—Parecer ser que no llegue a la fiesta de cumpleaños —rio Jamie abrazándose con más fuerza de Jack. —Pero no me importa, es mucho mejor estar contigo.

Jack sonrió y asintió, él pensaba lo mismo, odiaba las fiestas y las chicas que siempre buscaban iniciar una relación amorosa, como si no pudieran ser felices solo con su amistada, quizás la única fiesta en la que permanecía por gusto era la de…

—¿Qué día es hoy?

—Jueves…

—No la fecha…

Jack no lo podía creer, se había olvidado del cumpleaños de su hermana. Un suave apretón en su torso lo devolvió al momento que estaba viviendo.

Jack sonrió, llegaría tarde pero…

—Vale la pena cada segundo a tu lado… estando contigo lo demás es secundario —murmuro tranquilo y a gusto con su decisión mientras lamia el lóbulo de la oreja de su niño. —Te amo.

Continuara…

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Por su tiempo y palabras mil gracias.

Atte. Ciel Phantomhive.