De antemano me disculpo si tiene errores ortográficos y de dedo… Estoy actualizando a las carreras, y bueno… la verdad no me dio tiempo a revisarlo como se debería.

Esperando que no sean tan duros con un servido. Quedo de ustedes.

Atte: Ciel Phantomhive

.

.

.

Capítulo 14 Padres.

Sophie y Jamie Bennett nacieron en el seno de una familia amorosa, sus padres siempre fueron cariñosos y dedicados. A pesar de la diferencia de edades y gustos, ambos progenitores buscaban la forma de hacer encajar a los hermanos.

De hecho, Sophie siempre vio en Jamie a un pequeño príncipe. El niño era dulce y su carácter simple y espontaneo lo hacían brillar en cualquier lugar. Lo que es más, ella estaba orgullosa de tenerlo por hermano. Todas las noches le contaba historias. Cuentos que deseaba echara a volar la imaginación del niño para poder ver plasmado en dibujos ese mundo de ensueño que ayudaba a crear.

Jamie por su parte amaba incondicionalmente a Sophie, la doraba, como solo un buen soldado puede llegar a amar a su reina. Idolatraba a su hermana no solo por la delicada figura y su gracioso andar de bailarina, sino por aquella sonrisa llena de vida y alegría que iluminaba su vida y la de sus padres.

Jamie no sabía de maldad, para él solo existía las dulces caricias paternales, los besos llenos de amor de su madre y los abrazos llenos de cariño fraterno de Sophie.

Pintaba unicornios, pegasos y hadas… dibujaba dragones y guerreros justos llenos de arrojo. Su ideal era un reino legendario donde la palabra de un caballero vale tanto o más que el oro. Anhelaba viajes llenos de aventuras y sus sueños estaban poblados de un sinfín de criaturas extraordinarias que lo llevaban a un mundo irreal y extraordinario.

Si, la vida era como un cuento de hadas hasta ese fatídico día…

—Jamie, Sophie… él es mi hermano Pitch Bennett Black

Ambos niños miraron a su padre y con sonrisas forzadas se presentaron frente a su tío.

—Niños… —llamo su madre —Su tío Pitch se quedara con ustedes una semana, porque…

—Necesitamos hacer un viaje y arreglar unos papeles, por eso…

—Podríamos ir con ustedes —se apresuró a decir Sophie. —Prometemos comportarnos y…

—Eso lo sabemos —corto el padre. —Pero me temo que no será posible, no pueden faltar tanto tiempo a la escuela y… bueno, los trámites que requerimos realizar serán mucho más rápidos si…

—Comprendo —murmuro Jamie decepcionado, luego sonrió sinceramente. —Que tengan buen viaje —les deseo al tiempo en que los abrazaba con todas sus fuerzas—vuelvan pronto.

A Sophie no le quedo de otra que aceptar la situación y también les deseo buen viaje.

Y esa despedida fue el inicio de una serie de desafortunados eventos para los hermanos Bennett.

Dos días después de la partida de sus padres recibirían la noticia de que su avión nunca llego al aeropuerto. Días de incontables horas en vela, esperando por una señal que diera a saber que fue de sus padres.

Al fin encontraron los restos del avión, la aerolínea declaro… "sin sobrevivientes"

Pitch no tardó en hacerse de la custodia legal de sus sobrinos, una cuestión que le beneficio enormemente pues su hermano había tenido buen recaudo de asegurar su vida y la de su esposa por una obscena cantidad de dinero. Capital que dispondría solo hasta la mayoría de edad de los chiquillos.

Luego tuvieron que mudarse.

Pitch les dejo en claro que si bien los profesores y trabajadores sociales sabrían de su actual situación era mejor no dejar que sus compañeros se enterara porque se burlarían, y con ese consejo supuestamente bien intencionado, se montó la primera mentira sobre la que de ahora en adelante seria su vida.

Para todos sus amigos y compañeros sus padres quedaban de ir a recogerlos, pero por alguna razón no llegaban, o iban a dejarlos pero nunca bajaban del auto. Incluso llegaron a decir que trabajaban en casa y por eso casi no salían. Pretextos que funcionaban, pero cuando alguno llegaba a estar muy cerca de enterarse entonces decían parte de la verdad.

—Se fueron de viaje y regresaran en unas cuantas semanas.

Y cuando todo eso fallaba y estaban por ser descubiertos simplemente se mudaban.

Hasta ahora habían recorrido cinco escuelas en menos de dos años.

Al principio Pitch los trataba más o menos bien, atendía sus necesidades más inmediatas, empero cuando Sophie demostró ser una chica lista y autosuficiente le endilgo las labores del hogar.

Jamie no tardo en salir en su ayuda, compartiendo en la medida de lo posible las tareas y todo estaría bien de no ser por el carácter depresivo que Pitch parecía infundirle a todo lo que le rodeaba.

Sophie comenzó a hartarse, no solo por la presión de ir al colegio, terminar tareas y al mismo tiempo tener lista la comida, la ropa limpia y miles de detalles como los pagos de luz y agua. Para una adolecente era demasiada responsabilidad que termino por hacerla colapsar y mandar todo al jarate.

Esa tarde Sophie salió de la escuela con la idea de revelarse, no llegaría a casa a preparar la comida y la cena. No, en lugar de eso pensaba pasar un buen rato con el chico que le gustaba.

Pitch no llego a buscarla como ella esperaba, tampoco estaba esperándola en la puerta de la casa, ni cuanto menos en su cuarto. Un poco aliviada durmió tranquila hasta las cuatro de la mañana cuando Pitch entro sin permiso a su habitación y sin pudor alguno se subió a la cama.

Sus sollozos despertaron a Jamie quien gritaba y golpeaba la puerta llamando a su hermanita.

—Sophie por favor déjame entrar… Sophie… ¿Por qué lloras? —decía y en cada palabra ella podía escuchar la vocecita angustiada y aterrada de su pequeño caballero.

—Estoy bien… solo fue una pesadilla —respondió queriendo sonar calmada. —vuelve a tu cuarto…

—Sophie… voy a protegerte, lo juro.

Eso fue lo último que ella escucho decir a su hermanito antes de oír como sus pasitos de pies descalzos se alejaban de la puerta.

Sophie aprendió de mala manera que revelarse nuevamente le costaría muy caro.

Desde esa noche Pitch de vez en cuando les recordaba a base de alguno que otro golpe quien mandaba en la casa y sobre todo que el más pequeño desliz podría quebrar el apenas exiguo equilibrio de tregua que mantenían.

Sophie rápidamente aprendió a ocultar los golpes con su ropa y el maquillaje, y no perdió tiempo en enseñarle a Jamie a hacer lo mismo.

Su estrategia siempre era la misma, tomaban fotos de los golpes por si alguien llegaba a descubrirlos y recitaban siempre la misma cantaleta.

—Él se ira pronto y todo volverá a ser como antes .Cuando vuelvan mis padres les mostrare las fotografías que me tome hoy en la mañana y les contare todo. Ellos, ellos se harán cargo.

La mayoría de las veces funcionaba si después de eso tenían mayor cuidado en ocultar los golpes, cuando no…

Era hora de mudarse.

Así habían vivido hasta ahora y Jamie jamás se puso a cuestionar su entorno, se conformaba con acatar las reglas para no causarle mayor pesar a su hermana e intentaba callarse cualquier problema en la escuela. Él quería ver sonreír de nuevo a Sophie, quería a su dulce hermana y a sus padres de regreso. Anhelaba regresar a la vida que tenía antes de que Pitch apareciera en sus vidas.

Ya no quería apretar los dientes mientras aguantaba los fríos y delgados dedos de Pitch colándose bajo su ropa. Ni deseaba jadear bajo su toque viendo en su rostro satisfacción.

—Eres un buen niño Jamie…

Y Jamie simplemente deseaba no volver a sentir las manos de ese hombre sobre su piel, no desde que comprendió que el único cuyas caricias le eran agradables sin importar que tan profundas fueran, eran las de Jack.

Jamie abrió los ojos y con gesto decidido se apartó de Pitch.

—No volverás a tocarme… —acoto afilando su pueril mirada.

Pitch soltó una carcajada. —Y crees que es tan fácil… —se mofo. —No lo entiendes Jamie, eres mío…

Jamie negó y dio varios pasos hacia atrás, saldría a todo correr.

—Si quieres salir no voy a detenerte, pero… bueno, tu amigo seguro disfrutara cuando le cuente todo lo que haces conmigo cuando estamos solos…

—No puedes decírselo, si lo haces… te encerraran en la cárcel. —grito su advertencia.

—Y… yo estaré encerrado. Pero tú jamás volverás a ver a nadie a la cara. Pronto todos sabrán lo que eres y te despreciaran como la basura que tú y tu hermana son. Voy a contarles a todos como jadeas y suplicas cuando yo…

—Cállate —suplico en un lamento el niño.

—¡Oh! Jamie. Nada tiene que cambiar. Siempre y cuando tú sigas siendo un buen niño…

Jamie lo miro perplejo, todo su cuerpo temblaba. Tenía miedo, mucho miedo de ver en los ojos de Jack el asco dirigido a su persona. Tanto que prefería mil veces soportar a Pitch.

"Jack…"

Continuara…

.

.

N. A

Para los que preguntaron por los padres de Jamie aquí tienen la explicación…. Espero que haya sido completamente satisfactoria.

Bien, nos leemos.

Como siempre, agradezco su tiempo, su preferencia y por sobre todo sus comentarios.

Atte: Ciel Phantomhive