Capítulo 15 Funesto
Sophie corría a todo lo que daba sus piernas con el único de objetivo de llegar a casa lo más pronto posible. Cada dos por tres acomodaba el asa de su mochila que se resbalaba de su hombro por el movimiento frenético. Sentía su corazón latiendo a mil por hora mientras el sudor le perlaba la frente acumulándose hasta formar pequeñas gotas que terminaban por recorrerle la faz.
"Jamie" musitaba ella en su mente, como si el pronunciar el nombre de su pequeño hermano fuera una forma de acercarla un poco más a él. Como si buscara desesperadamente conectarse psíquicamente al niño para verificar que todo lo que estaba pensando e imaginando era solo eso, una fea jugarreta de sus malos pensamientos, el resultado directo de sus horribles experiencias y de sus miedos más profundos.
Con forme avanzaba las piernas comenzaban a entumírsele por el esfuerzo y por extraño que parezca, casi entraba en pánico al ver que a pesar de su esfuerzo no parecía avanzar lo suficientemente rápido.
"Jamie" musitaba entre dientes dejando salir el nombre como un jadeo. "Jamie".
Y al fin lo vio… la casa al final de la calzada que colindaba con el bosque.
Por un segundo paro su carrera, desde afuera todo parecía en calma, las luces apagadas y el silencio sepulcral que gritaba de forma muda el terror que vivían sus inquilinos.
Con paso lento y el mayor sigilo posible entro a la casa por la puerta de la cocina. Sophie respiro profundo, la oscuridad reinaba dentro de la casa igual que el frio. Era como entrar a una tumba.
Por un segundo Sophie casi respiro aliviada al ver que se había equivocado, que aún estaba a tiempo de prevenir a su hermano y entonces...
—No volverás a tocarme… —acoto la pueril voz de Jamie, dejando claro en su tono la firme decisión.
Cuando Pitch soltó una carcajada a Sophie se le helo la sangre, y fue aun peor al escucharlo decir. —¿Y crees que es tan fácil?… —se mofo. —No lo entiendes Jamie, eres mío…
Sophie acallo el grito que pugno por salir de su garganta al tapar su boca con ambos manos, así pudo escuchar como Jamie dio varios pasos que dejaban ver su apremio de salir a todo correr.
—Si quieres salir no voy a detenerte, pero… bueno, tu amigo seguro disfrutara cuando le cuente todo lo que haces conmigo cuando estamos solos…
Sophie meneo la cabeza negándose a dejar salir sus lágrimas. ¿Desde cuándo Jamie había estado sufriendo de aquella amenaza sin ella saberlo? ¿Cómo fue que paso todo aquello bajo sus narices sin que lo notara?
—No puedes decírselo, si lo haces… te encerraran en la cárcel. —grito Jamie su advertencia con miedo.
—Y… yo estaré encerrado. Pero tú jamás volverás a ver a nadie a la cara. Pronto todos sabrán lo que eres y te despreciaran como la basura que tú y tu hermana son. Voy a contarles a todos como jadeas y suplicas cuando yo…
—Cállate —suplico en un lamento el niño encogiéndose sobre sí mismo.
—¡Oh! Jamie. Nada tiene que cambiar. Siempre y cuando tú sigas siendo un buen niño…
Sophie retrocedió horrorizada, dándose cuenta por fin que el silencio que todo ese tiempo guardo no sirvió sino para que Pitch pudiera aprovecharse de ellos. Fue su error el que coloco a Jamie en tan precaria situación, fue ella la que la que expuso Jamie y nunca se lo perdonaría.
Con todas esas emociones, miedo, dolor, tristeza, desesperación, coraje y odio tomo el atizador de la chimenea y valiéndose de que Pitch no sabía de su presencia se acercó por detrás. Sus ojos verdes abiertos a todo lo que daban estaban fijos en la espalda de aquel maldito hombre que los llevo a vivir un infierno.
Lo quería ver muerto, frio e inerte, incapaz de volver a causarle dolor a Jamie y a ella misma.
Apretó los dientes y sin titubear, con todas sus fuerzas, asesto un golpe directo sobre la espalda de aquel ser oscuro.
—Corre Jamie —grito ella ante la mirada sorprendida de pequeño.
Jamie tardó en reaccionar milésimas de segundo, se apartó de Pitch y sus pies se movieron en dirección a la puerta, sin embargo, cuando su mano tomo la manija de la puerta se quedó aterido al ver como aquel ser tétrico se levantaba a toda prisa y sujetaba a Sophie del cuello para estamparla con fuerza contra el primer mueble cercano.
—¡No la toques! —grito Jamie arrojándose en su contra. Sin mucho con que defenderse lo único que se le ocurrió fue morderlo con todas sus fuerzas.
Pitch emitió un grito de dolor al tiempo en que soltaba un buen puñetazo contra el costado del niño para que lo soltara.
—Voy a enseñarles quien manda… —gruño completamente rabioso. Sus ojos parecían dos cuchillas que prometían un castigo doloroso.
Empero, por primera vez Jamie no estaba dispuesto a dejarse intimidar, no daría un paso atrás y no volvería a bajar la cabeza. Así que en un arranque de coraje arremetió con ganas. Sus pequeños puños se estrellaron contra el rostro de Pitch quien se mofo con ganas de los golpes infantiles. Jamie era a su corta edad apenas si un irritante sancudo rondando a su alrededor el cual pretendía quitarse de un buen manotazo.
Jamie dio un grito ahogado al sentir como su cuerpo salida casi volando contra el sillón.
Pitch sonrió alevoso y antes de siquiera regocijarse de ver como de la boca de Jamie asomaba un hilo de sangre, un golpe fue asestado en uno de sus costados. Con la adrenalina corriendo por sus venas le dio poca importancia.
Sophie dio un paso atrás aterrada, sus manos temblaban, acaba de clavarle un cuchillo a su tío y este solo se había levantado como si nada dibujando en su rostro una sonrisa sádica que hiso a la rubia quedarse helada.
—Sophie —grito Jamie saltando sobre la espalda de Pitch que gimió de dolor debido al golpe que la rubia le dio al comienzo —vete Sophie, vete…
Sophie no lo dudo, era obvio que Pitch ahora lo que buscaba era atraparla a ella.
No tardo absolutamente nada en quitarse al niño para lanzarlo lejos, mientras sus manos se extendían desesperadas en busca de atrapar a la mayor de los Bennett.
Jamie meneo la cabeza buscando alejar el aturdimiento, y en un leve flash de ingenio y algo de suerte, tomo su mochila para asestare un golpe directo a la cabeza a Pitch que lo derrumbo e hizo que se estrellara estrepitosamente contra la parede.
Con el corazón retumbando en su pecho cual tambor, tomo la mano de su hermana para salir de ahí.
Sophie ni siquiera pregunto hacia donde iban, solo se dejó guiar mientras se internaba cada vez más en el bosque.
Con forme avanzaban Jamie no pudo evitar comenzar a sollozar. La incertidumbre de si había hecho lo correcto comenzó a carcomerlo. Estaba asustado de las consecuencias de las mismas. Temía que es lo que pensaría Jack en cuento se enterara.
Cuando sus ojos vislumbraron la cabaña corrió a la puerta sujetándose a ella como si fuera su tabla de salvamento. Sus piernas temblorosas dejaron a su cuerpo desplomarse pues todo el arrojo que demostró momentos antes se esfumo.
¿Qué había hecho? Ahora todos sabrían lo que era… y Jack… Jack lo odiaría.
Con dolor y tristeza comenzó a llorar, sus lamentos se escuchaban tan lastimeros que a Sophie se le partió el alma. Y lo único que atino a hacer fue abrazar a su hermanito, ese pequeño héroe que se enfrentó por ella a un monstruo.
—Gracias por salvarme… mi caballero de brillante armadura—musito ella apretando más su gesto y llorando silenciosamente junto a él.
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Jack se presentó ya entrada la tarde, mirando desde la acera contraria la puerta de la casa de Jamie. La preocupación no se había esfumado y temiendo por la seguridad de su pequeño novio se propuso pasar el mayor tiempo posible con él. De hecho, le había estado marcando al móvil sin resultado alguno desde hacía casi unas dos horas, Jamie simplemente no contestaba.
Seguramente su madre lo estaba esperando con un buen regaño por no presentarse a la cena, pero era un detalle insignificante en comparación a la seguridad de Jamie.
Mientras esperaba a que las luces de la casa y en específico de la habitación de Jamie se encendiera no paraba de comprobar la hora, y por cada minuto de retraso el temor se acentuaba.
Después de casi hora y media esperando y estrujándose los dedos, Jack decidió que iría a buscar a Jamie. No entraría a la casa, solo se asomaría por las ventanas para asegurarse que él y Sophie estaban bien.
Apretó las manos en puño y tomando una gran bocanada de aire se dispuso a cruzar la calle.
—Jack
Y el nombrado dio un respingo de la impresión.
—Áster ¿Qué estás haciendo aquí? —cuestiono el castaño visiblemente nervioso de ver a su mejor amigo.
—Se me hizo tarde, tu sabes cómo es Sadman cuando empieza con sus pláticas motivacionales y de ahí vengo… y ¿tu?
Jack dio un suspiro, pero casi de inmediato se animó, la presencia de Áster podría serle de ayuda.
—Ven, sígueme… —ordeno tirando levemente de la chaqueta que traía su amigo.
Áster arrugo el entrecejo al darse cuenta de las intenciones de Jack cuando comenzaron a asomarse por la ventana de la casa. ¡Estaban espiando a Jamie y Sophie!
—Sabes que esto es ilegal ¿verdad? —preguntó en voz baja Bunny encogiéndose de hombros, un tanto apenado.
—No lo es si solo estoy asegurándome que ese mal nacido que tiene por tío no los haya golpeado —gruño entre dientes Jack mientras asomaba la cabeza por otra de las ventanas.
—¿Que dijiste? —murmuro Bunny, no lo podía creer. —¿Estás seguro?
—Lo que oíste. Ese desdichado golpea a Jamie, y no dudo que a Sophie también —afirmo Jack con odio—y sí, estoy seguro, descubrí un moretón en su rostro. Sabiendo eso me preocupa demasiado como para solo esperar a mañana para ver más morados.
Áster sintió con la cabeza, era natural que Jack se preocupara por su novio. Sin embargo, a su parecer lo más lógico sería denunciarlo a las autoridades antes de entrometerse en un problema mayor. Así pues, lo tomo de la mano para jalarlo lejos de la casa. O al menos esa era su intención.
—¿En qué les puedo ayudar caballeros? —pregunto Pitch causándoles un sobresalto al hablar a sus espaldas para cortándoles el paso.
Jack junto las cejas en un claro gesto de enfado, su cuerpo se tensó y sus ojos le brindaron la mirada más fiera que Bunny recordara haberle visto a su amigo.
—Quiero hablar con Jamie —acoto Jack sin amedrentarse.
—Me temo que eso no será posible. Veras, Jamie se encuentra un poco indispuesto y… —respondió Pitch juntando las palmas de sus manos en un gesto por demás casual.
—¿Qué fue lo que le hizo? —cuestiono Jack en tono acusatorio y apretando las manos en puños.
—¿Perdón?… —contesto Pitch haciéndose el desentendido. —Creo que estas algo confundido muchacho…
—¡¿Qué fue lo que le hizo a Jamie?! —grito Jack casi temblando de la rabia y cortando de raíz su sobre actuada ofensa.
—Estás haciendo acusaciones sin fundamento. En primer lugar no se ha que te refieras con esa pregunta. Adoro a mis sobrinos y nunca…
—Ahórreselo —corto Jack con desprecio —vi el golpe en el rostro de Jamie y no voy a permitir que…
—Que tú no vas a permitir… —dijo antes de soltarse a reír con fuerza, una risa que hizo a ambos adolecentes retroceder un paso. —Lamento decepcionarte, pero tú no eres el caballero de brillante armadura que lo salvara, porque después de todo se requiere estar vivo para poder ayudar a alguien más.
Áster dio un jadeo ahogado justo cuando Jack cayó al suelo producto de un puñetazo certeramente asestado en su mandíbula de parte de Pitch. Bunny miro todo en cámara lenta, como Jack se desplomaba y ese hombre aterrador se acercaba a él con sonrisa demoniaca. Sino fuera porque es imposible juraría que podía ver brillar sus iris.
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—Nos quedarnos aquí hasta mañana y entonces pensaremos con calma que haremos—murmuro Sophie desde la cama mientras apretaba contra su pecho sus piernas.
Su cabeza estaba maquinando miles de escenarios, además de que su pulso aun dejaba el ritmo acelerado. En su mente no podía dejar de repetir una y otra vez el momento en que sus manos tomaron el cuchillo y este se clavó, no con poco esfuerzo, en el cuerpo de su tío. No se arrepentía de su acción, pero estaba comenzando a asustarse ahora que con la cabeza fría analizaba el posible desenlace de lo que hizo. Lo que menos quería pensar es que la declararan, debido a su reacción, como incapaz de cuidar de Jamie y terminaran por separarlos.
Sophie dio un suspiro derrotado luego sonrió de lado, una mueca un tanto amarga, mientras observaba a su hermanito. Estaba impresionada del reaccionar de Jamie y lo lejos que estaba dispuesto a llegar para protegerla. Y en eso estaba hasta que otras preguntas lelgaron a su mente, como… ¿por qué Jamie concia ese lugar? y ¿a quién le partencia? Muchas dudas que se abstenía de lanzarle debido al semblante decaído que mantenía.
La pequeña cabaña era cómoda y tenía absolutamente todo lo necesario para sobrevivir. Por lo cual el temor en ella se acentuaba. Al parecer era ella quien no sabía nada de Jamie, y ese solo pensamiento la hizo sentir la peor hermana del mundo. Se suponía que lo vigilaba y protegía, entonces… ¿Por qué no supo el momento en que Jamie había comenzado a ser el blanco de Pitch? ¿Por qué desconocía las amistades de Jamie? y sobre todo… ¿por qué hasta ahora se dio cuenta del sentimiento que su hermano le profesaba a Jack?
Todo lo acontecido estaba haciendo estragos en ella, intentaba hilar coherentemente toda la situación sin lograrlo, tenía miedo y sentía mucha culpa.
— Necesitas descansar. Intenta dormir un poco Sophie… —pidió suavemente Jamie acariciando su mano pero sin dejar de mirar por la ventana.
Sophie abrió los ojos de la impresión al escucharlo hablar, ella era la mayor, era ella quien debería estar diciendo aquello y no su pequeño hermanito. Así sin poder contenerse más se soltó a llorar.
Jamie simplemente la abrazo para consolarla y mientras se desahoga poco a poco se fue quedando dormida. Aun entre el sopor del sueño podía sentir la pequeña y tibia mano de Jamie acariciando sus rubios cabellos.
Jamie la contemplo y velo su sueño hasta que estuvo seguro de que Sophie se quedó profundamente dormida, la contemplo por espacios de varios segundos, ella era tan hermosa, un ángel… una princesa. Su princesa, a quien defendería hasta las últimas consecuencias por eso…
—Nuestro infierno se termina hoy —aseguro en un susurro antes de depositar un suave beso en la mejilla de la chica y salir a toda prisa con rumbo a la ciudad.
Continuara…
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N. A.
Yo espero que el próximo capítulo sea el último y que este publicado para antes del viernes de la siguiente semana.
Así pues, sin más que decir quedo de ustedes.
Atentamente: Ciel Phantomhive
