Sé que muchos ya pensaban que varias de mis historias habían muerto en el olvido, pues aquí estoy para darles la contraria y dar por concluida una historia más.
Para mis fieles lectores, aquellos que me dejan un comentario les mando una rosa blanca y para los fantasmas que solo leen sin dejar rastro de su presencia les regalo una estela de chocolate amargo que es la esencia que utilizo.
Mil gracias por ser pacientes y aún más por no perder la esperanza de ver concluida la historia de su preferencia.
Atte: Ciel Phantomhive.
.
.
.
.
Capítulo 16 Desenlace.
Jamie corría con toda la velocidad que le proporcionaban sus pequeñas piernas. Guiándose por marcas o árboles que según él, había visto. Así que de hecho fue un milagro que no terminara perdido en el bosque y llegara en tiempo record al lago del parque.
Apenas lo vislumbro sus ánimos se renovaron. Ya había perdido a sus padres y no pensaba dejar ir a Sophie, al menos no sin pelear. Era hora de dejar atrás la excusa de que solo era un niño para enfrentar su miserable situación y ponerle punto final a la pesadilla que durante bastante tiempo estuvieron soportando en silencio.
Pero… primero y antes de que las cosas se le fueran de las manos quería hablar con Jack. Contarle absolutamente todo. De ese modo si su novio terminaba despreciándolo al menos habría sido él quien se lo dijo y no fue una noticia general en el periódico o un chisme que llega a sus oídos todo distorsionado.
Dio varios suspiros antes de cruzar la acera y subir los escalones del pórtico de la casa de los Overland Frost.
Toco con los nudillos tres veces. Eran cerca de las diez de la noche, pero esperaba que siguiera despierto.
La puerta se abrió despacio dejando al descubierto la silueta de una niña. Jamie dio un paso atrás con la mirada asombrada, había olvidado que Emily era la hermana menor de Jack. Meneo la cabeza en forma negativa, no se echaría para atrás solo por ser ella quien lo recibiera.
—Buenas noches Emily —saludo Jamie intentando parecer casual y no dejar mostrar todo el cumulo de sentimientos que cargaba. —Disculpa la molestia… ¿se encuentra Jack en casa?
Emily al principio sonrió al ver a Jamie, sin embargo, aquella mueca no le duro demasiado al notar cierto moretón en la mejilla de su compañero de clase, se preocupó aún más cuando reparo en su ropa desalineada y el sudor que le perlaba la frente y descendía a grandes gotas por los costados de su rostro.
—Jamie —nombro ella titubeante, extendió la mano en busca de tocarlo y…
—Se encuentra Jack —solicito con más apremio desviando la mirada y haciéndose a un lado para evitar que ella lo acariciara. No deseaba sentir el tacto de nadie a excepción del de Jack, solo él.
Emily sintió su pequeño corazón contraerse de dolor tras el gesto despreciativo. Jamie nunca fue brusco con ella, pero tampoco le dio un trato especial. Jamie era amable con todas las niñas, las trataba con respeto y cordialidad. Pero fuera de eso… Emily no compartía con él ningún momento personal que atesorar. Y lo peor de todo… Jamie se encontraba ahí preguntando por su hermano cuando se habían conocido apenas unas horas atrás.
—Jack salió hace un par de horas —informo ella.
—¿No sabes si va a tardar o a dónde fue? —presiono él, su manos poco a poco se acomodaban en puños para contener su frustración.
—Yo…
Jamie se mordió el labio, era obvio que ella no sabía nada y estaba perdiendo su tiempo. Dio las gracias y dando media vuelta hecho a correr nuevamente. Mientras lo hacía sus lágrimas resbalaban por sus mejillas, maldecía internamente su suerte, hubiera preferido mil veces desmentir él mismo cada uno de sus engaños de frente a Jack. No fue posible, empero aun le quedaba el consuelo de que su hermana le dijera que fue a verlo y de esa manera él supiera que fue al primero al que recurrió. Que estaba arrepentido de engañarlo y que deseaba enmendarlo.
Hubiera deseado esperarlo o quedarse fuera de la casa hasta que apareciera, sin embargo pensar que Sophie se encontraba en la cabaña del bosque y que podía despertar en cualquier momento lo apremiaba a resolver su problema antes de que ella lo hiciera repensar sus acciones.
No es que Sophie fuera cobarde, tampoco que estuviera tan asustada como para incitarlo a volver con Picht, pero considerando las circunstancias lo más seguro es que quisiera huir y según el criterio de Jamie esa no era la mejor opción.
Lo mejor era hacerle frente, quizás terminarían en hogares separados, pero el tiempo pasa y algún día se volverían a reunir, que la extrañaría y dolería crecer lejos de ella, por supuesto… pero la verdad, siendo realistas sería un daño menor al que han estado soportando.
Jamie no era un héroe, tampoco un guerrero que pudiera luchar contra la maldad de frente por eso…
Con respiración errática contemplo el edificio gubernamental que con las luces encendidas los invitaba a entrar. Apretó los dientes y con un suspiro profundo atravesó la puerta para toparse de frente con un enorme escritorio.
—¿En qué te puedo ayudar amiguito? —pregunto el hombre de uniforme agachando levemente el torso para estar a la altura del niño. En su rostro maduro se dibujó una sonrisa amable que disfrazo la preocupación que sentía al ver a un chiquillo tan pequeño en la comisaria a esa hora y completamente solo.
—Quiero levantar una denuncia —soltó con firmeza mirando de frente al oficial.
El policía se irguió sorprendido boqueando como pez fuera del agua, era una situación algo delicada pues el hecho de que fuera un niño quien solicitaba el servicio lo convertía en una denuncia dudosa, sin embargo cuando Jamie retiro por completo el maquillaje de su rostro el uniformado torció la boca en un gesto de desprecio profundo contra quien se atrevió a dañar de esa manera a un niño. Con esas pruebas tan contundentes condujo a Jamie a una de las salas internas de la comisaria para de proceder.
&&&[…]&&&
Jack abrió los ojos con dificultad. Le dolía la quijada y la cabeza le daba vuelta como si se la hubieran metido en una licuadora.
—Jack… Jack… vamos amigo… despierta —chisto Áster con apremio en voz baja.
—¿Aster? —murmuro Jack apenas inteligiblemente intentando enfocar lo mejor que podía la silueta difusa de su mejor amigo. —¿Qué auto me arrollo?
—Ningún auto… fue un el psicópata asesino que tu novio tiene por tutor. Ahora, te agradecería que despabilaras porque debemos salir de aquí antes de que vuelva…
—¿Psicópata?... ¿vuelva?… ¿de dónde? —pregunto Jack meneando la cabeza en busca de despejarse lo más pronto posible. En serio le dolía mucho la cabeza por eso intento llevarse una mano a la sien solo para darse cuenta que se encontraba maniatado.
—Yo que sé… no se lo pregunte. Abra ido al baño, a comprar ingredientes para preparar una deliciosa cena después de descuartizar a tu novio…
Y entonces Jack jadeo al recordarlo todo de golpe como si una película se hubiera rebobinado en su mente permitiéndole ver con claridad los sucesos de los últimos días y lo precaria que era su situación actual. El miedo se apodero de él haciéndolo estremecer, la garganta se le seco de solo considerar como posibles las bromas macabras que Áster cavaba de pronunciar. Jamie bebía estar bien.
—Jamie… debemos buscar a Jamie… —jadeo en una súplica Jack .
—Bien ahora que ya estas despierto, dime que tienes una idea para zafarnos de esto —solicito Bunny con apremio.
Jack ahora más despabilado observo a conciencia su situación. Se encontraban atados de pies y manos a sillas, no tenían nada a la mano que les ayudara a soltarse y para colmo de males su cabeza seguía punzando como si fuera a estallarle en cualquier momento.
Unos pasos a su espalda lo hicieron volverse disimuladamente. Pitch se acercaba con calma, dueño y señor de la situación.
—Sabes Jack… desde el primer día en que apareciste en la vida de Jamie lo supe… siempre estoy al pendiente de él. Sin embargo… creo que fui algo ingenuo al permitir tu presencia en su vida. Quizás no esperaba que con tu rostro de niño bueno terminaras siendo un maldito degenerado.
—Mira quien habla —respondió con mofa Jack afilando la mirada.
—Lo digo precisamente porque a pesar de tenerlo a mi disposición todo el tiempo jamás pase de las caricias… en cambio tu…
—No sé de qué estás hablando —negó Jack.
Pitch sonrió alevoso antes de encender con el control remoto la televisión en donde se reprodujo una escena muy familiar. Jack dio un jadeo ahogado al reconocerse la toma. El muy desgraciado había instalado cámaras en las habitaciones de Sophie y Jamie y eso que veía no era otra cosa que la grabación del su primer beso y las caricias que compartieron esa noche especial.
—¿A que sabe su piel Jack? ¿Es tan dulce como se ve? Su semilla debe ser deliciosa si te tragaste hasta la última gota.
Jack bajo la cabeza apenado, mientras Áster abría y cerraba la boca sin poder creer lo que estaba observando. Jack… su amigo.
—¿Cómo pudiste? —cuestiono el peligris con desprecio. —Jamie es solo un niño.
—Y eso no es todo lo que has hecho con mi lindo sobrino ¿verdad? Jack.
Áster taladro a Jack con la mirada. Le estaba exigiendo con los ojos que negara las acusaciones, aunque a juzgar por el video era obvio que Pitch estaba diciendo la verdad.
—Son unos monstruos —siseo Áster con desprecio pensando que Jamie solo era un niño, un chiquillo que tuvo la mala fortuna de tener por pariente a Pitch Bennett Black, y aunque le doliera, de toparse con Jack Overland Frost.
—Áster yo… —quiso defenderse Jack.
—No quiero escucharte, eres igual a él… abusaste de su inocencia y su cariño.
—Yo amo a Jamie y nunca…
—¿Nunca le harías daño? ¿Eso es lo que ibas a decir? —un silencio se instaló entre ellos al ver como los ojos verdes de su amigo lo asesinaban con una sola mirada. —Ya lo hiciste —aseguro Áster con odio. —Te aprovechaste de su necesidad de cariño, lo indujiste a realizar actos que están lejos de su comprensión, y aunque no puedo decir que lo forzaste físicamente, emocionalmente Jamie no estaba en condiciones de aceptar una relación a ese nivel y lo sabes, él aún no tiene la edad para comprender las caricias y los roces que tú le prodigabas. Jack, Jamie es un NIÑO.
—Y como ya aclaramos que no soy tan malo y solo quiero lo mejor para mi sobrino entonces dime… ¿en dónde están Jamie y Sophie? —exigió Pitch.
Jack y Áster se quedaron mirando, si los hermanos Bennett no estaban ahí, entonces…
Picht leyó en el rostro de Jack cada emoción, desde la sorpresa inicial hasta el momento en que al parecer las piezas del rompecabezas encajaron y un lugar apareció en su cabeza.
—Dime Jack… dime a donde se fue Jamie —gruño conteniéndose de no gritar. —Hazlo antes de que decida sacarte la verdad por otros medios menos amables.
Jack trago saliva. Nunca fue bueno mintiendo y estaba claro que Pitch estaba dispuesto a todo con tal de arrancarle lo que deseaba saber. Así que la pregunta que se hacía era… ¿Cuánto podre soportar?
—Está bien, entonces lo preguntare por las malas… —dijo al tiempo en que mostraba un pedazo de cuero mojado.
&&&[…]&&&
—Esta es la casa —señalo Jamie quien iba acompañado por cuatro policías.
—Muy bien, espera aquí por favor—indico uno de los agentes cerrando la puerta de la patrulla mientras sus compañeros ajustaban sus armas y se preparaban para irrumpir en la vivienda.
Los cuatro agentes se hicieron señas para poder ingresar por diferentes flancos. No estaban seguros del tipo de persona que los esperaba dentro, porque lo único seguro era que pensaban aprenderlo costara lo que costara.
—Gómez reportándose. Señor… —hablo contra su radio uno de los oficiales. —La luz eléctrica ha sido inutilizada. No cuento con los medios para repararla.
—Entendido. Continua con tu recorrido —se escuchó contestaban por ese mismo medio.
—Bien —respondió Gómez cortando la comunicación.
Tomo su lámpara para iluminar el lugar y buscar las escaleras. Había entrado por el sótano para cubrir cualquier posible vía de escape, pero la falta de luz eléctrica no era un factor con el cual contaran los agentes.
Un crujido le hizo detener su avance. Con un leve sentimiento de temor corriendo por su cuerpo se giró alumbrando cuanto espacio podía. Hacia algunos años que Pogo el payaso asesino asolo el territorio Norteamiericano. Y si bien todo comenzó con un reporte, termino por desencadenar una investigación descomunal por recuperar los cuerpos de las víctimas. John Wayne Gacy, Jr. Un ciudadano ejemplar termino por dejar ver su verdadera cara, el rostro de Pogo un payaso psicópata y sádico.
Y Gómez esperaba no tener que terminar inmiscuido en un caso como ese.
—Estas temblando hombrecito —se escuchó decir en susurro que parecía provenir de todas y de ninguna parte.
Fue apenas un murmullo, pero hizo a Gómez dar un bote de la impresión.
—¿Quien está ahí? —pregunto el policía con todo el temple que podía mostrar en una situación como esa.
—Tu peor pesadilla.
Un grito agudo y escabroso inundo la casa alertando a los otros tres agentes. Por radio rápidamente se pusieron de acuerdo, lo más sensato era reagruparse. En menos de un minuto los tres oficiales apuntaban en distintas direcciones de espaldas a la escalera como si temieran se atacados por un pelotón entero de los SWAT.
—¿Quién demonios es este sujeto? —pregunto el que aparentemente estaba a cargo y que respondía al nombre de Robles.
—Su ficha decía que era empleado —murmuro el encargado de inteligencia controlando el temblor de su mano y procurando apuntar debidamente.
—Se más específico O'Donell. —rechino los dientes Robles.
—Su nombre es Pitch Bennett Black, empleado del gobierno actualmente desempleado. Tiene a su cargo la custodia de sus dos sobrinos. Sophie y Jamie Bennett de 15 y 8 años respectivamente.
—¿Eso es todo? —pregunto frustrado el líder.
—Sí, es todo, Señor.
—¡Maldición! —gruño el tercero de nombre Núñez. —Nos mandaron a la boca del lobo.
—Ni yo hubiera podido decirlo mejor oficial.
Los tres agentes dispararon. Era difícil ubicar a su depredador entre las penumbras.
—Núñez, sube y busca si hay rehenes aquí. Si no encuentras a nadie sales por cualquier maldita ventana y nos vemos fuera.
El nombrado no perdió tiempo subió las escaleras de dos en dos rumbo al a planta alta y comenzó a revisar las estancias. Mientras avanzaba el oficial Núñez solicito por radio refuerzos no se iba a confiar. La primera planta estaba limpia así que subió a lo reconoció como el ático y que estaba compuesta por dos estancias. No tardó en dar con Jack y Áster que desde el suelo lo miraron aliviados.
—Muy bien chicos, ya todo está bien. Voy a desatarlos y saldremos de aquí.
El primero en estar libre fue Áster que no dudo en tomar el primer objeto que encontró a la mano y se paró junto a la puerta. Solo por si acaso.
Jack se froto las muñecas agradeciendo la ayuda. Y de verdad que estaba en deuda, si la policía hubiera tardado un poco más habría tenido que sufrir las torturas por parte de Pitch. Por suerte…
—¿Puedo preguntar quién dio aviso de que estábamos aquí? —pregunto Jack un tanto desconfiado de su buena suerte.
—No sabíamos que ustedes estaban aquí —respondió el agente. —Estamos aquí por una orden de aprensión contra Pitch Bennett Black.
Áster y Jack se miraron. ¿Existía alguien más que supiera de la situación de Jamie y Sophie? El gendarme pareció leerles la mente así que aclaro.
—Fue su propio sobrino quien interpuso la queja.
—Jamie… —jadeo Jack impresionado.
—Lo dicho, ese niño tiene más pantalones que tu Frost —se burló Áster.
El ambiente se relajó un poco, lo suficiente para hacerlos sobresaltar cuando dos golpes se escucharon en la puerta.
—Sé que están ahí. No se escondan porque al final nunca nadie puede escapar de una pesadilla —argullo Pitch con voz ronca, una que le causaría temor hasta el mismo diablo.
—Por la ventana, deprisa —indico el oficial encontrándose con que estaba atrancada.
—Aun lado —aviso Áster antes de romper el vidrio con una silla. Lo mejor que pudieron con las prisas limpiaron los cristales y salieron al tejado.
Jack dio un salto descomunal y estuvo a punto de rodar fuera del tejado en su apuración por hacerles lugar a su amigo y al oficial por que el fleco del techo era demasiado angosto para los tres. Y aun así el oficial se mantenía dentro de la casa. Jack quiso gritar que se dieran prisa cuando su voz se vio opacada por dos disparos.
Áster antes los estallidos se aventuró a dar también el mismo brinco justo antes de sentir como una bala pasaba rozándole el brazo.
—No los dejare irse —grito Pitch desde la ventana apuntando a las cabezas de los muchachos.
Áster por mero instinto de supervivencia se lanzó en una tacleada sobre Jack haciéndolos caer del techo de la primera planta al suelo con un golpe duro que los dejo desorientados por varios segundos. En las películas se veía tan fácil que Áster no considero el verdadero daño que se harían al caer de esa altura, aunque bueno, era menor al que Pitch podía infringirles con el arma.
—Áster, vamos amigo levántate, debemos… —gimio Jack intentando levantarse.
—Me temo Jack que no irán a ninguna parte —acoto Pitch apuntando con el arma y disparando sin reparo sobre la pierna de Jack que grito de dolor. —Ahora en donde estábamos antes de que nos interrumpieran. ¡Ah! Sí. Ibas a decirme en donde está mi lindo niño —menciono con tono amable pero apuntándole de nuevo con el arma a la otra pierna.
—No…no le hagas daño. Estoy aquí tío Pitch —se presentó Jamie caminando despacio hacia su pariente.
—Buen niño Jamie. Siempre has sido un buen niño. Ahora ven aquí rápido si no pretendes que deje inválido a tu novio.
—No Jamie… —gimió Jack en vano pues los brazos del hombre se cerraron en torno a Jamie.
—No vuelvas a irte de esa manera. Estaba muy preocupado por ti. Jamie —amonesto Pitch con voz suave y paternal.
Dos enormes luces iluminaron el patio antes de que con el alta voz se escuchara.
—Suelte al menor y aleje dos metros. Es la policía, le estamos apuntando y está completamente rodeado. Ríndase.
Pitch chasqueo los labios antes de sujetar a Jamie con mayor fuerza y no encontrando mejor salida que apuntarle con la pistola como rehén.
—Deje ir al niño. No agrave más su situación —advirtió el hombre tras el megáfono.
Jack vio todo cuanto paso a partir de ahí en cámara lenta. Como Áster quien aparentemente había sido olvidado por Pitch se lanzó derribando a Jamie al suelo y cubriéndolo con su cuerpo antes de que tres ráfagas dieran de lleno en el cuerpo de Pitch que cayo sin vida sobre el césped.
Como pudo Jack se arrastró hasta su amigo y su novio. Áster se movió para dejar que Jack tomara entre sus brazos al niño y lo apretara contra su pecho. Ya todo había terminado.
—Jamie. Jamie —llamo elevando su carita para tenerlo de frente y poder robarle un discreto beso en los labios. —Te amo —susurro contra su oído.
—Y yo a ti Jack. Lamento no haberte dicho nada, yo…
—Eso ya no importa. Tú y Sophie estarán bien ahora.
Jamie se abrazó a Jack, quizás ese estar bien no era del todo cierto.
&&&[…]&&&
No habían pasado ni dos días cuando la orden para que Jamie fuera asignado a una casa hogar llego. Sophie estaba por cumplir la mayoría de edad y por lo tanto seria puesta en custodia de otro centro hasta que llegar la fecha.
Y aunque ella había puesto miles de argumentos que le permitieran tomar la custodia de Jamie la negativa fue rotunda alegando que ella no tenía ni dinero ni un hogar para ofrecerle estabilidad al menor.
Jamie no dijo nada, asumió desde el mismo momento que entro a la comisaria a presentar los cargos que sus caminos se separarían. Y comprendía que por el momento era lo mejor. Ya en algunos años volverían a reunirse y serian felices.
—Promete que escribirás —solicito Jack apretando a Jamie contra su pecho.
—Si Jamie, todos queremos saber de ti —aseguro Emily regalándole una tímida sonrisa. Ella aún estaba enamorada de Jamie y era triste ver como su hermano y él se mostraba tan cercanos. Como Jack apretaba la mano de Jamie sin desear soltarse mientras Jamie apretaba entre sus dedos la tela de la chaqueta de Jack como si de su tabla de salvamento se tratara.
—Lo prometo —respondió recorriendo con la mirada a los presentes. Áster, Tooth, Sandman y hasta sus hermanitos habían acudido a despedirlo. —Pero a cambio Jack debes ir a visitarme si no me mandan muy lejos.
—Te lo juro —respondió el adolescente entusiasmado volviendo a abrazarlo para plantarle un beso en la mejilla y aprovechando la cercanía le susurro. —Siempre voy a estar esperándote Jamie Bennett. Este sentimiento que nació entre TÚ Y YO, hizo a mi corazón TUYO
—Te amo Jack —contesto Jamie solo moviendo sus labios. Un gesto que solo Jack y Áster supieron interpretar.
Unos segundos tras esa declaración Jamie abordo el auto de la trabajadora social.
El vehículo arranco y comenzó a andar por la calzada, alejando a Jamie de Jack, interponiéndose en un amor que germino rápido y se convirtió en una enorme enredadera que cubrió la vida y los sueños de ambos para adornarlas con hermosas flores.
—Vuelve pronto Jamie —murmuro cuando el auto se perdió de vista.
Fin.
