Bien,ya que no quiero que Mari (una amiga que me inspiró a este fic) me dé con la chancla,vengo con la actualización.
Espero esté siendo de su agrado este fic y...Ah...Por lo que verán,es un fic algo...Peculiar ya que ni yo sé como quedará el final xD y porque tiene varias parejas en lo que se va formando una,a lo cual debo decir que,aún no tengo elegida la pareja ganadora (?) quería un KuroOi pero el BokuOi pero el BoKuroo pero el KuroTsukki así que con el transcurso de la historia veremos como se desenvuelve esto /o/ aunque honestamente,le pego más al BoKuroOi porque puedo,quiero y es legal (?)
Gracias por su apoyo y su lectura,recuerden,dar rw's/favs/follows/recomendar este fic para ayudar a que enflorezcan las ideas (?)
Ah, las mañanas nunca le agradaban mucho a Bokuto porque sus ojos quemaban y le dolía la cabeza si se paraba demasiado rápido además amanecía solo por su capricho de vivir en el mismo edificio que su compadre del alma y a veces, solo a veces, le dolía ese hecho. Claro, no es que en su casa despertara rodeado de gente pero al menos su madre le sonreía cuando lo veía y su padre le revolvía el cabello antes de ir a bañarse.
Al abrir los ojos tras hacer varios mohines y gruñidos que imitaban el berrinche de un niño de seis años miró hacia el techo y después a su lado, recordando por qué aunque de vez en vez le pesara la soledad de no despertar entre su familia no le dolía en absoluto.
La mejor vista que jamás se le pudo ocurrir estaba a su lado para ser admirada solamente por él y nadie más que él.
Los ojos de Kuroo cerrados mientras algo de baba caía por las comisuras de sus labios y su cabello asquerosamente desordenado entre la almohada que aplastaba su cara siendo iluminada por algunos rayos del sol que pasaban entre los espacios que el cuerpo de Bokuto no tapaba era esa hermosa visión que capturó a Bokuto en segundos.
El de cabellos bicolor se quedó con la boca abierta al ver esa imagen que a ojos de cualquiera sería graciosa y hasta algo asquerosa por la baba y las marcas en su cuello pero a sus ojos, Kuroo respirando tranquilamente con su pecho subiendo y bajando al ritmo del compás de su corazón con esa paz que emanaba de su cuerpo solo le hacía pensar que era el tipo más jodidamente afortunado del mundo por poder despertar con tan bella vista a primera hora de la mañana.
Bokuto se quedó pasmado otros veinte minutos viendo a Kuroo, acariciando su cabello con suavidad, temiendo hacer algún movimiento brusco que rompiera la genuina paz que irradiaba el bello durmiente pero sus esfuerzos fueron en vano al minuto veinte ya que la horrible alarma comenzó con sus alaridos infernales que le hicieron caerse de la cama y que Kuroo gruñera, estirándose como gato recién levantado antes de pararse e ir al baño mientras Bokuto se quedaba en el piso observando al azabache caminar zombificado a bañarse.
El de ojos dorados solo suspiró y maldijo al celular por romper su bello momento encerrado con Kuroo en una burbuja rosa donde el examen de álgebra a primera hora no existía…Pero en fin, la realidad dolía tanto como el golpe que se metió contra el suelo así que tuvo que levantarse y mirar su propio celular donde una notificación brillante destellaba por ser el recordatorio de esa infernal prueba.
Tras apagar la notificación se quedó mirando sus notas bobas que tenía como "aser k AKASHEEE me lebante muchos pases", "k conoja me elija capitán", "ser el has del ekipo" o "eztudiar hortografia", comenzó a reír al pensar que en serio tenía pensamientos muy raros pero al llegar a una de las notas más antiguas solo se quedó mirándola fijamente, como si su vida dependiera de ello, "besar a 100 chic s" decía la nota antes del emoticón de beso y una carita haciendo un beso.
—Kou, entra al baño—Cuando el mencionado escuchó eso, al instante bloqueó su celular y fue a tomar una rápida ducha para espabilar un poco y ver si por obra y gracia divina podría contestar más que su nombre en ese examen además de ver si olvidaba la vergüenza que le dio el cambiar esa nota por otra aún más tonta.
Joder, definitivamente las mañanas no eran para él.
Ya tras despertar, desayunar y alistarse, el par de universitarios se besó antes de salir de la casa de Bokuto tomados de la mano rumbo a sus respectivas facultades, las cuales eran biología para Bokuto y química para Kuroo; ya que la práctica del día se había cancelado para los de primero por los exámenes diagnóstico que venían donde, si bien era para ver su nivel de conocimientos, se debía estudiar para no dar tan mal nivel a la escuela, por ello ambos pudieron permitirse el pequeño lujo de dormir un poco más tarde.
Lo bueno de la universidad era que a pie quedaba a una media hora del edificio.
¿Lo mejor? Que en la facultad de ciencias el departamento de química estaba casi pegado al de biología, solo los separaba astronomía pero al ser casi de nueva creación no era muy grande por lo que los químicos se veían mucho con los biólogos y los astrónomos que no estaban perdidos entre las nubes o mirando al cielo mientras murmuraban cosas raras.
—Bah, ya no quiero nada de algebra—Dijo Bokuto a medio trayecto con un puchero en su rostro al ver a unas chicas frente a ellos sacando unos apuntes con ecuaciones.
—Kou, apenas estamos a finales de abril—Respondió el azabache antes de tomar aire para no matar a su amigo—El jodido semestre inició el cinco de abril.
Bokuto quiso refutar y gruñir, decir que para él esa clase se sentía como si hubiera pasado un eterno eón pero no le entendería y le diría dramático así que solo volvió a gruñir y fruncir el entrecejo nuevamente seguido de hacer el puchero más marcado.
Kuroo quiso realmente enojarse con su amigo por echar al trasto una materia apenas iniciado el semestre pero tras ver su rabieta de niño de cinco años comenzó a reír, haciendo enojar más al búho que agregaba ruidos de molestia a su cara, causando el efecto contrario en Kuroo ya que solo su risa aumentaba, molestando a los transeúntes con ella, es más, podía jurar que hasta Miyagi podría oírse su "melodiosa" risa.
En algún momento, quizá cuando el semáforo cambió a verde o antes, Bokuto dejó su berrinche y comenzó a reír a todo pulmón junto a su amigo, siendo la atracción principal de los peatones tokiotas que les veían como un par de psicóticos escapados del manicomio recién pero para ellos, solamente existía esa contagiosa risa de hiena de Kuroo y la ruidosa de Bokuto inundando Tokio.
Entre risa y risa ni siquiera supieron cómo ni cuándo llegaron a la universidad hasta que notaron las aulas y los laboratorios con alumnos estresados hasta las orejas mientras repetían cosas de bacterias, plantas, átomos, energía y demás. La dulce atmósfera creada por el par culminó con el aún frío viento primaveral que obligó a sus manos ser separadas y sus risas cambiadas por amargos suspiros donde uno deja escapar el alma.
—Entonces…Nos vemos en la práctica, Kou—El mencionado solo asintió tras escuchar al azabache decirle algo que su cerebro no procesó hasta que vio como Kuroo se despedía a lo lejos haciendo un gesto con la mano mientras caminaba hacia uno de sus salones.
Ah…El final de una cálida mañana y el inicio de un tormento lleno de oraciones y letras-números que al final eran ecuaciones.
El de cabellos bicolor con la cabeza baja se encaminó a su muerte segura, realmente no quería que le quitaran la beca deportiva pero simplemente no le podía decir a su cerebro que esa cosa infernal le entrara y hablar con el director acerca de hacerle cambiar esa materia por otra no funcionó por lo que solo le quedaba la opción de clonarse y rezar porque su clon fuera un genio de las matemáticas pero eso era tan improbable como Tsukki sonriendo así que su última opción era llamarle a Akaashi para que presentara por él su examen disfrazado (y aún encubierto dudaba que pudiera verse tan guapo como él) después de todo, en los exámenes ponían a otro maestro y solo necesitabas tu credencial; Konoha estudiaba para diseño gráfico, bien podría ayudarlos con hacer una identificación falsa y ¡Voilà! Bokuto aprobaba álgebra y era el as del equipo de volleyball antes de ir a la sub 18 nacional ¡Genial!
Mientras Bokuto caminaba pensando en cómo rogarle a Akaashi por su ayuda, con la cabeza en las nubes y la mirada en el piso, un golpe le fue atestado en toda su cara, cayendo en el piso de sentón.
— ¡Hey! —Exclamó molesto el de ojos dorados. Bien, tenía algo de culpa pero la otra persona con la que tropezó tenía más culpa por no ver su excelente figura caminar rumbo a su clase. No quería dárselas de farol pero era el futuro as del equipo de volleyball y uno de los seleccionados para la sub 18 ¡Era Bokuto Koutarou! Que no vieran su magnífica presencia simplemente no le entraba en la cabeza (como el álgebra).
— ¡Ah! Disculpa, no me fijé—De tal manera, con una sonrisita de fingida inocencia el causante del accidente se disculpó con Bokuto y ayudó a pararlo mientras él se quedaba boquiabierto.
—Tú…—Balbuceó Bokuto una vez de pie, viendo al joven con el que tropezó acomodarse las gafas y cargar su maqueta del sistema solar con ocho planetas… ¿No eran nueve? Bokuto nació con nueve planetas y moriría diciendo que eran nueve planetas. Era como decir que Hinata no contaba como humano por ser enano ¡No a la discriminación de Plutón!
Antes de que Bokuto pudiera reaccionar por quedarse pensando en su auto movimiento revolucionario en pro de Plutón como planeta, el chico se esfumó por los pasillos de astronomía.
Vaya que los astrónomos eran raros.
Koutarou nuevamente volvió a sus andadas rumbo a su parte de la escuela donde… ¡Carajo! El examen algebraico ya había iniciado hacía diez preciados minutos que Bokuto pudo utilizar para pensar... ¡O para copiarle la respuesta al de al lado! ¡Claro! Si se sentaba junto al cerebrito del salón podría copiarle hasta el nombre ¡Eso!
Con esa nueva estrategia de aplicar sus conocimientos de Naruto y técnicas para copiar del examen chuunin junto a su sangre Uchiha (en varios test de internet le dijeron que sería un Uchiha) comenzó a correr como los ninjas de ese manga al grito de "Hey, hey, hey", abriendo de esta manera paso entre sus compañeros que solo le miraban raro o le tomaban fotos, olvidando que segundos atrás el chico con el que chocó tenía algo que le causó incertidumbre… Quizá su pelo sedoso como de comercial o el color de éste idéntico al del chocolate…No, ¡No era eso! Tenía algo que ya se le olvidó pero que en ese instante no le importaba porque era Koutarou Uchiha ¡El maestro del sharingan que le copiaría todo a Nakayama y aprobaría álgebra sin Akaashi como su sustituto! ¡Hey, hey, hey!
Agh, tras un largo, largo, largo examen donde le copió todo, TODO, en serio, no bromea ni escatima en el todo, al de a lado, le quitaron la prueba y las clases siguieron con su ritmo normal, sofocando el cerebro de Bokuto que en los descansos solo recostaba su cabeza en su cuaderno mientras leía los mensajes que Akaashi se le enviaba a diario recordándole comer y no dormirse en clase.
En uno de sus descansos mientras iba a comer algo dulce de la máquina expendedora se quedó pensando…Bueno, analizando con las pocas neuronas que aún le funcionaban, por qué eligió tan jodida carrera como biología. O sea, le gustaban los búhos, los gatos, los perros, los peces, Konoha, Hinata, Lev ¡hasta Yaku! Que parecía uno de esos chihuahuas nerviosos que a la mera hora te acomodan un golpe del tamaño del mundo para advertirte que con ellos no te metes. Le agradaban las plantas, los árboles y el pasto pero de eso a querer saber lo que pasaba a detalle en cada fase de la fotosíntesis era un enorme abismo de diferencia.
Cerró los ojos mientras recargaba su cabeza en la máquina expendedora, la cual tiraba sus panquecitos de chocolate a donde se recogían, pensando qué parte de la disección de la rana se le hacía lo suficientemente divertida o interesante como para estudiar esa carrera.
—Boo—Ese pequeño murmuro en su oído le hizo apartarse de inmediato de un salto y tener un escalofrío recorrerle todo el cuerpo en cuestión de segundos. Cuando vio a su atacante soltó un suspiro lleno de tranquilidad ya que se trataba de nadie más que Kuroo riendo por su broma.
—Eres un baboso ¡Creí que me iban a quitar mis panquecitos! —Exclamó Bokuto ligeramente alterado por la sorpresa anterior antes de tomar su pedido de la máquina con cierto desespero y gruñir un poco por la "bromita" nada divertida que le jugaron.
Kuroo siguió riendo y Bokuto para sus adentros contaba del uno al cien y viceversa pensando que un homicidio no sería bueno en su expediente si quería ser el as de la selección japonesa algún día pero la estruendosa risa honestamente se lo estaba poniendo muy difícil.
—Oh, vamos, Kou. No te enojes—Dijo Kuroo tras calmar su risa y alcanzar al de cabello bicolor que caminaba de vuelta a su salón ya que ese día no movía su trasero de esa jaula hasta que iniciara la práctica de volley al finalizar la última clase a las 6:35 de la tarde. Ni un minuto más, ni un minuto menos.
—Es que ¡Mierda! Tuve un horrible examen de álgebra donde le copié hasta el nombre al de junto, no recuerdo la diferencia entre eucariontes y procariontes y, por último ¡Me importa un pepino Darwin y sus pinzas! —Exclamó Bokuto alterado tras su declaración de guerra contra la biología.
—Ah…Son pinzones—Corrigió Kuroo en voz baja tras ver a su amigo gritar. No se tomó nada bien que lo corrigiera ya que volvió a gritar pero esta vez aventó su alimento al piso y comenzó a pisarlo, maldiciendo mil veces a la evolución y a las plantas verdiazules que no se decidían por un puto color y mejor son ambas.
Cuando los pobres panquecitos fueron reducidos a migas de pan dentro de plástico, Bokuto comenzó a tomar aire de a poco para calmarse, mirando a un expectante Kuroo que no le quitaba la mirada de encima.
— ¿Qué? —Exclamó el ex Fukurodani con rabia, agarrando sus panquecitos deshechos para tirarlos. Al pasar junto al azabache le golpeó ligeramente el hombro, sintiéndose mal ya que Kuroo no tenía la culpa de su berrinche pero debía desquitarse y sus panquecitos, a pesar de recibir mucha de su rabia, no le calmaron por completo.
—Koutarou—Llamó el de ojo café, haciendo que el mencionado volteara y se pasmara por el beso que le fue dado. Sus ojos se quedaron abiertos como platos mientras sus labios eran besados con suavidad y dulzura, transmitiéndole un poco de calma a su huracán interno que lentamente se disipaba a lluvia tropical—Provecho—Dijo Kuroo al separar sus labios con una ligera sonrisa mientras en su pecho le ponía sus donas favoritas que solo se conseguían en la máquina de la facultad de derecho, la cual estaba al otro lado del campus.
Con esa sonrisa cautelosa, Kuroo se retiró del lugar directo hacia su última clase, dejando a Bokuto de rodillas en medio del pasillo con los ojos abiertos, la miel en los labios y escarcha en el pecho, a lo lejos volteándole a ver para dedicarle un par de besos antes de desaparecer entre las aulas de química.
¿Qué por qué estudiaba biología?
Por varios motivos estúpidos.
Uno de ellos era porque quería seguir jugando volleyball y ser el as del equipo nacional algún día, otra porque esa universidad fue la primera en ofrecerle una beca deportiva completa, la siguiente en la lista era que estaba jodido en cualquier carrera con muchas matemáticas en ella y con leer muchas cosas por la flojera que le daba y su TDAH que a veces le evitaba el terminar de leer un solo libro porque ya estaba viendo otra cosa o equilibrándolo en su cabeza pero la más jodida y estúpida de todas que le hacía querer llorar por lo imbécil que sonaba era nada más y nada menos que las carreras biológicas se encontraban en la facultad de ciencias y, sobre todo, era la segunda más cerca de donde se encontraba química.
A solo unos astrónomos de distancia de Kuroo.
Estúpidamente, las ranas ni las plantas eran lo que le atraían a esa carrera, de hecho, el animal más raro era el que lo atraía.
Un jodido gato.
Gracias al mensaje de Akaashi acerca de no dormirse en su última clase, Bokuto pudo pararse y entrar al aula donde el profesor ya hablaba sobre más cosas que no le interesaban demasiado, después de todo, tras ese beso podía jurar que ni el volleyball le interesaba demasiado y su TDAH solo ayudaba a hacerlo suspirar viendo a la ventana pensando ahora en lo que Tsukki le vio a Kuroo y no al revés como antes solía reflexionar.
Cuando desbloqueó su celular para ver la hora, lo primero que le saltó fueron las notas que abrió en la mañana y no había quitado desde entonces, específicamente en la nota boba que cambió y ahora le provocaba una sonrisa avergonzada en el rostro.
Tras escuchar los pasos del profesor saliendo del salón y modificar un poco su nota, salió como rayo de ahí para llegar lo más pronto posible al gimnasio, encontrándose justo afuera de su aula esos negros cabellos despeinados que se le hicieron curiosos desde la primera vez que los vio y esa sonrisa gatuna que caracterizaba tan bien al tipo que lo recibió nuevamente con un beso para ir de la mano al gimnasio mientras él parloteaba lo aburrida que fue su clase de procariontes.
Mientras tanto, su celular se bloqueaba con la nota recién modificada segundos atrás.
"Besar a un chico (100 veces)
72 veces"
Por cierto,el TDAH es el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, pueden buscarlo en internet y,por lo que veo,es una variable que influirá mucho en el fic.
En word el 100 está rayadito pero como FF me odia,lo puse entre paréntesis que es algo que yo uso para cuando me equivoco y no me permiten tachonear.
