Todo el mundo esta entusiasmado, se puede ver en la forma en que sonríen mas amplio, hablan mas animada o revuelven en cabello de los niños cuando pasan corriendo junto a ellos. Los agradecimientos a los espíritus son mas frecuentes y en voz alta. Mirando siempre hacia abajo con pequeñas sonrisas cuando agradecen a los espíritus como un niño haría a un padre.

Todos agradecen, porque los espíritus han dado mas nightblood como nunca antes. La voz corre rápidamente entre los pequeños pueblos alrededor de Polis, sin importan cuanto se esforzaron por mantenerlo en secreto, los rumores siguen rondando con el viento a mas oídos cada vez mas lejos de las fronteras Trikru.

Los niños fueron encontrados y ahora, refugiados sanos y salvos entre las paredes de Polis para comenzar su formación cuanto antes.

Anya solo puede imaginar lo feliz que Klark será ahora. Todo el mundo se encuentra demasiado excitado, encontrando pequeñas escusas para viajar a Polis y ver con sus propios ojos a los niños. Por supuesto, todos son consientes que no serán vistos con tanta facilidad, la torre los resguarda sanos y salvos, lejos de ojos indiscretos hasta la próxima cónclave.

"los fleimkepa encontraron un total de catorce niños" Murmulla Indra distraídamente, revisando la cuerda de su arco un par de veces, asegurándose que no está desgastada. "Todo ellos están en Polis ahora, son tantos niños... los espíritus nos favorecen mas que nunca!" Anya asiente, tratando de calmar las mariposas en su estomago.

Que pasa si Klark se olvida de ella.?

Que pasa si finalmente Klark encuentra nuevas amistades con los niños y la hace a un lado?

Después de todo... Klark es el único amigo de Anya. Klark pasará mas tiempo conviviendo con los nightblood, es cuestión de tiempo para que alguien mas ocupe su lugar como mejor amigo.

Es un año mas tarde cuando Indra planea viajar a Polis, los avistamientos de exploradores de otros clanes, se convierten rápidamente en alarmante. Ninguno de ellos se atreve a cruzar las fronteras, pero aun así, se ven bailando entre las líneas mas de una vez. Todo el mundo teme la llegada de una nueva disputa y la guerra detrás de ella.

"Reúne tus cosas, Anya, partiremos antes del amanecer" Y Anya lo hace, siente el hormigueo en sus piernas que la hacen débil, su estomago parece estar flotando de un lado a otro, con las mariposas revoloteando en su interior y con el corazón martillando a gran velocidad solo con pensar que estará viajando a Polis, donde Klark espera.

Ella toma respiraciones profundas, una y otra vez, apretando los puños un par de veces para tratar de detener el ligero temblor y limpiar la palma de sus manos en los pantalones en un intento de limpiar el sudor.

Se siente irritada al no poder controlar su propio cuerpo, es una visita. Y probablemente, Anya terminara ignorada por Klark como la ultima vez.

Ella llena su mente con pensamientos negativos, imaginando el peor de los escenarios para que sus ilusiones no lleguen demasiado altos, pero su mente se niega abandonar la esperanza de ver a Klark.

El viaje es mucho mas rápido que la ultima vez, duermen un par de horas y viajan a través de la oscuridad de la mañana, y Anya ruega a los espíritus para que el camino se mas largo y le de tiempo para prepararse a sí misma para su rencuentro.

Desafortunadamente para Anya, los espíritus no la escuchan, los caballos parecen correr mas rápido en esta ocasión, ellos llegan antes del anochecer. Son llevados de inmediato a la torre para entregar su informe al comandante.

El hombre sentado en el trono, parece haber envaguecido un par de años, las marcas en su rostro son mas marcadas, en especial su ceño que esta constantemente fruncido en la concentración o la exasperación. Su cuerpo se relaja sobre el trono, apoyando su mejilla en la mano sobre el reposabrazos del trono, a pesar de su postura relajada e indiferente, de su cuerpo emana un aura de poder y respeto. En un principio, Anya imagina que es el trono el que lo hace ver de tal manera, las intrincadas raíces que sobresalen del trono son intimidantes, pero en realidad es el hombre sentado sobre el trono que da tal poder.

Anya está segura que si Heda se siente sobre una simple roca, se hará notar entre multitudes, su cuerpo exige atención y respeto, sin importar en que lugar se encuentre. El hombre fue construido para dirigir ejércitos.

"Indra" Murmuró el comandante "Has tardado demasiado tiempo." El cuerpo de Indra se tensa ante las palabras tranquilas de Heda, enderezando la espalda.

"Me disculpo, Heda, pero los explorado-

"no eres la única que los ha visto Indra." El comandante hizo un gesto desdeñoso a la gran mesa, los mapas eran adornados con pequeñas figuras de madera "Las fronteras de Trikru con Blue Criff están siendo observadas constantemente por sus exploradores." El comandante respiró profundamente, enderezando su espalda.

Los ojos azules del comandante se posas sobre Anya, observando con detenida atención.

"Es tu segundo?" Indra aparta la mirada de la mesa, y asiente. "Que edad tiene? Doce, tal vez?"

"Cumplió catorce una luna atrás, Heda" El comandante parece distraído por un momento, luego asiente.

"ve y pide a cualquiera de las siervas que te lleven a una de las habitaciones, supongo que estas agotada" El comandante hace un gesto con su mano a la puerta y Anya mira a Indra en busca de una respuesta, la mujer asiente y Anya obedece, inclinando la cabeza en respeto antes de salir de la sala de trono.

Los pasillos son silencios y extrañamente vacíos, solo los dos guardias que parecen tener sus cuerpos congelados en la misma posición de por vida.

Ella camina entre los pasillos en busca de alguien para que la guie a su habitación, no sabe si se puede tomar cualquiera. Cuando comienza a pensar que finalmente se a perdido entre los pasillos, escucha la risa de los niños.

Es curiosa y sigue el sonido hasta llegar a un par de puertas dobles, las puertas están abiertas de par en par y no hay un solo guardia a la vista, es extraño.

Anya se inclinó y miró en el interior, la habitación es grande, con camas pequeñas acomodadas junto a la pared en una sola línea, dejando el espacio suficiente para una pequeña mesa de noche entre ellas.

Los niños se reúnen sobre dos camas, sentados juntos riendo en voz alta, ajenos a su nuevo publico.

Hay tantos de ellos, un mar de cabellos castaños negros y un par de rubios que acelera el corazón de Anya.

Klark esta sentada en el centro de una cama, con las piernas cruzadas debajo de ella y una niña pequeña sentada en el hueco de sus piernas, los niños la rodean, mirando a ella con amplios ojos llenos de admiración y alegría.

La escucha hablar animadamente y reír un par de veces. Ella a crecido, mas de lo que Anya imaginó, su cabello es ligeramente mas corto que la ultima vez, y en sus ojos brilla la madures, una que antes no parecía estar.

"Anya!" Anya se estremece por el repentino grito, y antes de que pueda dar marcha atrás, Klark deja a la niña sobre la cama y se abre paso entre los niños y niñas curiosos que la miran directamente, Klark corre los pocos pasos hacia ella y la abraza con fuerza.

Klark la abraza, enredando sus dedos en el cabello de la nuca haciendo descansar la cabeza de Anya sobre su hombro mientras enreda su brazo en la cintura de Anya, es extraño. Klark es mas alta que la ultima vez, huele a limpio y el aroma a pino se penetra en su piel, la ropa es suave en la nariz de Anya, no existe una armadura de cuero duro para raspar su sensible nariz, y Anya la abraza.

Enredando sus brazos en la cintura de Klark y apretar ligeramente a la niña, deseando que ella no sea capas de escuchar su corazón corriendo.

"Te extrañe" Susurra en confidente Klark, y Anya no puede detener la sonrisa que se forma en sus labios al escuchar esa pequeña confesión.

"...Yo también."

Klark presenta a los niños, un total de quince niños, el ultimo llegando no mas de tres días atrás, Klark los presenta por sus nombres, pero Anya no la escucha, ella solo puede recordar sus cortas edades en la mayoría de ellos y los ojos inocentes en algunos de ellos.

Son solo niños.

Anya toma un asiento junto a Klark, la rubia arrastra a la niña que antes tenia en su regazo por segunda vez y la presenta como Yara, la niña es solo cinco años, de cabellos cobrizos y tímidos ojos grises, siendo ella, la mas joven de los quince nightblood.

Klark juega distraídamente con las manos pequeñas de Yara, entrelazando sus dedos juntos, besando el cabello de la niña un par de veces, inclinándose y ocultar su nariz el cabello de Yara, cerrando los ojos por un instante y permaneces de esa forma un par de segundos.

Anya aparta los ojos de la escena mirando al resto de niños.

Hay un segundo mas alto, un par de ojos verdes y cabellos castaños, el es alto, Anya puede verlo incluso mientras el permanece sentado en la cama de enfrente junto a otros niños. Sus ojos permaneces en Klark y Yara, con una pequeña sonrisa amable formándose entre sus labios delgados.

Anya se esfuerza por recordar el nombre del niño apuesto.

Kaleb...

Kaleb habla finalmente, su voz es tranquila mientras habla a klark, recordándole lo tarde que es ahora y es hora de regresar a dormir antes de que Tito aparezca en la habitación. Los niños se quejan en voz baja pero obedecen cuando Klark está de acuerdo y baja a Yara de su regazo. Anya ve a los niños caminar a sus respectivas camas, y ella lo toma como su señal para salir.

Klark la sigue en silencio, cerrando las puertas dobles detrás de ella antes de mirar por ultima vez a los niños ya recostados en sus camas.

Al cerrar las puertas, la rubia deja escapar una respiración temblorosa.

"Pensé que estarías feliz de tener nuevos amigos" Murmulla Anya con amargura.

"Uno no es tan feliz cuando sabes que en algún momento estarás luchando a muerte contra alguno de ellos" Responde Klark. Ofreciendo una tranquila y rota sonrisa. Es Klark quien comienza a moverse en primer lugar, caminando por los pasillos silencios hasta llegar al gran balcón.

Se sientan en silencio. Sintiendo el frio viento azotaba sus rostros, mirando hacia abajo en las pequeñas antorchas de Polis.

"...Todos son tan pequeños." Susurra Klark, su rostro se contrae en una mueca de dolor y la incredulidad, "Tenia la esperanza de que fueran mucho mayores a mi..." Admite, "Yo quería ser el menor de todos los nightblood..." La rubia tomó una respiración temblorosa, soltándola lentamente por su nariz, dejando que su cuerpo poco a poco comenzara a desinflarse casi como si la vida escapara de su cuerpo "De esa manera, no sentiría tanto malestar cuando nos enfrentáramos en la cónclave."

Anya no responde, no sabe como hacerlo o que decir, se siente enfermo el crecer cerca de alguien que pronto estarás luchando a muerte, es retorcido.

Es así como siempre lo hicieron? Reunir a los niños y obligarlos a conocerse unos a otros, dormir en la misma habitación, comer juntos, llorar juntos y finalmente matarse entre sí?

"...Que pasa con ese chico... de cabellos castaños, el alto."

Klark parece pensar por un segundo, antes de que sus labios se contraigan en una pequeña sonrisa discreta "Kaleb." Dice su nombre con extraña ternura y compasión. "El es catorce años, fue encontrado en la zona muerta, es muy ábil con las espadas" Elogió Klark, "Tito dice que es cuestión de tiempo para que estemos en el mismo nivel."

Anya tararea distraída y distante, mirando hacia abajo en la ciudad ruidosa, las personas gritan en voz alta. " también esta esa niña... cual es su nombre?" Anya trata de recordar, poner un nombre al rostro pero es inútil al fin de cuentas. Solo puede recordar el cabello negro cuervo y ojos castaños, afilados. Ella también era mas alta que el resto de los niños.

"Alice?" Pregunta Klark mas para si misma que Anya. " Cabello negro...?" Y Anya asiente sin ser demasiado convencida pues había mas de uno de cabellos negros. "Alice tiene trece años, pertenece a Desert Clan. Ella es hábil con las dagas, Tito dice que Alice fue entrenada cuando su padre descubrió que tenia nightblood, ella puede lanzar una daga con una aterradora precisión"

Y Anya escucha como Klark parece demasiado entusiasmada por las habilidades de los niños, Anya escucha con paciencia y en silencio. Como Alice es capas de lanzar un total de cinco dagas sin hacer una pausa de mas de pocos segundos, como su cuerpo delgado es demasiado escurridiza y ágil para trepar los arboles a pesar de que pertenece al clan del desierto donde no hay arboles.

Como Kaleb es tan fuerte con dos espadas y puede mantenerse al margen con ella mas tiempo que ningún otro nightblood.

Anya la escucha, viendo como Feliz es Klark al saber que los niños no son tan indefensos como parecen, la mayoría de ellos fueron entrenados por su padres o un mentor antes de ser llevados a Polis, después de todo fueron Nightblood, nacidos para luchar por ser Heda.

Entonces se hace un silencio, y se da cuenta que es ella quien es observada ahora, Klark baila sus ojos por todo el rostro de Anya demasiado curiosa por encontrar algo fuera de lo normal en ella, barriendo su cuerpo sin vergüenza alguna. Klark extiende su mano izquierda, dejando la palma de su mano en la frente de Anya y sus dedos enredarse lentamente en e cabello.

El toque es extraño y torpe. Simplemente deja su mano en ese lugar, dejando que su calor se mescle con el de Anya sin decir una palabra.

"Has crecido, Anya" Murmura con asombro, abriendo sus ojos ampliamente como si la viera por primera vez cuando tocó su frente. Anya asiente con cuidado de no moverse demasiado, la mano de Klark finalmente comienza a deslizarse a lo largo de la mandíbula de Anya, arrastrando sus dedos con suavidad y apenas tocando, tratando de memorizar cada línea en el rostro de su amigo.

"Lo se tonto" gruñe Anya, enredando sus dedos en la muñeca de Klark y alejarla lentamente de su rostro, "Pensaste que me quedaría de tu tamaño por el resto de mi vida?" No hay malicia en sus palaras y tampoco lo hay en el rostro de klark, la niña solo sonríe con cariño y tira de su mano lentamente pero con firmeza, deseosa de estar fuera del alcance de cualquiera.

Anya la sostiene con fuerza, notando como la mano de Klark parece congelarse por un momento antes de comenzar a tirar con mas fuerza, es extraño como reacciona Klark, la niña parece deseosa de tener el contacto físico pero al mismo tiempo todo su cuerpo se siente demasiado amenazado para estar cerca de alguien mas.

"Basta, Klark..." Susurra Anya, flexionando sus dedos por un instante y funciona, Klark deja de forcejear por su libertad, su mano sigue tensa pero al menos permanece en su lugar. Anya gira su cabeza para poder plantar un suave beso en la palma de Klark, la niña parece ir mas rígida antes de relajarse por completo en el suave tacto.

….

Klark se ofrece para llevar a Anya a una de las muchas habitaciones, recordando cual fue la habitación que utilizó Indra la ultima vez que estuvo en Polis, Klark ofrece la que esta frente a la de Indra.

Se detiene frente a la puerta, sin atreverse a cruzar el marco de la puerta, mirando con detenida atención cada movimiento que hace Anya, Klark cruza las manos detrás de la espalda, enderezando su espalda con el pecho lleno de orgullo, no lleva una sola arma en su cuerpo y resulta extraño para Anya, después de todo, Klark ya tiene doce años y es extraño que siga sin tener su propia arma.

Y cuando Anya pregunta al respecto, La niña responde con calma 'no la necesito' Anya no sabe si es arrogante por parte de Klark, tal vez la niña se refiere al echo que ella no necesita una arma en particular para acecinar a alguien si se siente amenazada, tal vez puede matar de distintas formas con sus propias manos, o Klark esta refiriéndose al echo que están en la torre de Polis, el lugar mas seguro para los Nightblood. Y al no recibir mas respuestas como si fuera tan obvio, Anya se niega a seguir preguntando al respecto.

"Puedes entrar, Klark" Recuerda Anya, la niña asiente con firmeza y entra en la habitación permaneciendo inmóvil dentro de la habitación.

"Estas cómoda?, puedo pedir a alguien que te traiga algo mas cómodo, si las pieles no son suficientemente calientes puedo traerte mas para que no sufras frio, Anya" ofrece la niña con rapidez, mirando a las pieles que descansan sobre la gran cama con detenida atención, deduciendo en silencio si serán suficientes para mantener el calor de Anya.

"Estoy bien, Las noches son frescas pero dudo que pueda morir de frio, es verano después de todo" se burla, tratando de parecer indiferente y no mostrar la alegría y el calor que siente al saber que Klark se preocupa por ella. La niña responde con un 'Por supuesto' con la mirada clavada al suelo en su repentina timidez.

Anya comienza a retirar su armadura de cuero duro, se siente bien quitar toda esa rigidez, aun cuando es ligera, no deja de ser molesta. Camina a la cama, mirando de reojo a la niña que permanece en su lugar, retirando las botas y ponerlas a un lado de la cama.

El silencio es pesado en la habitación, rápidamente convirtiéndose en algo incomodo, es algo que siempre pasa después de largos periodos de ausencia uno del otro, es difícil conectar de nuevo después de meses sin verse, pero Anya sabe que después de esos incomodos silencios y miradas robadas, las piezas vuelven a caer en su sitio y continuaran como siempre lo hacen.

Pero eso no quiere decir que sea mas fácil ahora, las manos de Anya son inquietas sin encontrar en donde colocarse. Acaricia las pieles, son suaves y cálidas, y piensa que en algún momento de la madrugada tendrá que dejarlas caer al suelo para evitar morir de calor, acaricia su camisa, tratando de borrar las arugas que la adorna y parecer mas presentable.

"Puedo preparar un baño si lo deseas, Anya." Ofrece Klark, la niña no esta mirando directamente a ella, en cambio, sus ojos bailan alrededor de la habitación sin detenerse en algo por mucho tiempo.

"Eso estaría bien" Y Anya no a terminado de hablar cuando Klark asiente y comienza a salir de la habitación, no es mas de un par de minutos que las siervas comienzan a entrar con cubos de agua, que vierten en la tina del baño, Klark no aparece otra vez y Anya no debería estar tan sorprendida o decepcionada.

después de todo, es algo que klark siempre a echo.