Indra pasa la mayor parte de su tiempo en la torre, detrás de las grandes puertas del salón de trono, encerrada con otros generales y Heda, su presencia no parece ser necesaria en aquellas reuniones. Por lo tanto, ella pasa su tiempo vagando por los pasillos de la gran torre, en ocasiones encuentra a los Nightblood por los pasillos, siempre juntos, murmurando en voz baja para sí mismos, cayendo en una extraña formación que ninguno de ellos parece darse cuenta que participan.

Los más pequeños siempre caminan en el centro del grupo, con tímidas sonrisas en sus labios, mientras que los más grandes caminan a su alrededor de una forma protectora. Siempre asegurándose que todos están juntos.

Klark siempre camina al final de todos, siempre un par de pasos detrás de ellos, las manos relajadas a los costados de su cuerpo. Siempre a una distancia adecuada, nunca demasiado cerca de ellos y demasiado lejos para escuchar su conversación y participar en las conversaciones.

En un principio, Anya llegó a la conclusión de que la niña rubia era excluida del gruño, al estar siempre detrás de ellos mientras que los otros reían y bromeaban para si mismos, Sentía el malestar y la ira burbujear en su interior al ver como los niños parecían alejarse de klark.

Pero un par de días más tarde, se dio cuenta que era Klark quien permanecia alejada de ellos. Era ella siempre quien salia en primer lugar de una habitación, mirando alrededor un par de veces antes de permitir que el resto de niños salieran, ella se aseguraba de que ninguno de ellos se quedara atrás, y cuando finalmente todos estaban fuera, seria ella quien caminó detrás de ellos.

Abecés, Anya salía de la torre a los campos de entrenamiento junto a otros guerreros de Ton DC, participando en pequeñas peleas para permanecer siempre en forma.

"En esta ocasionan, Kaleb estará con Klark." Anya deja caer su chaqueta al suelo, frunciendo las cejas mientras camina donde la voz proviene, ella la reconoce, es casi imposible pasar desapercibido el tono frio y cortante de Tito.

El campo de los NinghtBlood está oculto y alejado del resto de otros campos de entrenamiento, Anya se acerca con pies sigilosos, teniendo cuidado de no pisar las ramas muertas que minan el campo bajo sus pies.

Tito está de espaldas, las manos de tras de su espalda recta y la cabeza en alto con orgullo, el no posee una espada colgando en su cintura o alguna otra arma visible, salvo su larga túnica. Los niños permanecen de pie alrededor del claro, todos ellos con distintas armas que sujetan en sus manos.

Sin importar la edad que todos ellos posean, ellos parecen verdaderos guerreros, las espaldas rectas, sosteniendo sus armas listas para atacar en cualquier momento, con su mirada siempre centrada en los dos oponentes al centro de la arena.

Los dos oponentes están listos para atacar, vistiendo sueltas camisas sin manga, exponiendo sus brazos para las porximas heridas si uno de ellos pierde la concentración. Ambos caminan alrededor de la arena, mirándose uno al otro en espera de la orden para comenzar.

Anya se sorprende al ver a Kaleb sostener dos espadas, es inusual ver a un guerrero luchar con dos espadas, pero el joven NightBlood no parece tener problema en empuñar las dos espadas, girándolas con agilidad.

"Comiencen" las palabras de Tito son ahogadas en el sonido del metal chirriante chocando entre si cuando los dos niños atacan en unisón, Klark bloquea con excito una de las espadas de Kaleb, obteniendo a cambio un asentimiento de Tito. El joven NightBlood giro su segunda espada, obteniendo como su objetivo el abdomen de Klark.

La niña lo empujó hacia atrás, retrocediendo un par de pasos para esquivar el ataque de Kaleb.

Es alarmante e impresionante, la forma casi salvaje en la cual luchan, atacando sin piedad y sin temor por ser heridos pero nunca imprudentes, las chispas vuelan de sus espadas y no temen de poner un puñetazo en el cuerpo de su oponente para hacerlo retroceder, los puños y patadas se mesclan con las espadas chocando, siempre a la espera de acertar uno de sus golpes.

Tito habla en voz alta para ser escuchada sobre el ruido de las espadas chocando, mostrando a los niños restantes cual fue el error que cometió alguno de los luchadores.

Sus cuerpos se mueven con agilidad uno sobre el otro, la velocidad que poseen y Anya se encuentra sintiendo su corazón latiendo con fuerza en su pecho de pura adrenalina.

Ambos dansan entre sí, una pieza mortal, ambos conocen bien sus pasos y saben que si alguno de ellos pierde el ritmo será castigado por tal falta.

Sus antebrazos y brazos poco a poco son dibujados con las lineas negras de sangre corriendo fuera de la delgada capa de protección que es su piel, deslizándose con pereza por su piel sin miedo a teñir su recorrido con rastros de dolor.

En algún momento, una de las espadas de Kaleb sale volando por los aires, aterrizando justo al lado de una niña pequeña, el pequeño NoghtBlood salta de sorpresa con un pequeño chillido, Tito aparta la mirada de los oponentes, mirando a la niña junto a ella.

El sonido conocido de los pulmones expulsando el aire de una forma abrupta llena la arena, las espadas han dejado de chocar entre sí y al ver una vez más a los peleadores, Klark se eleva sobre el cuerpo de Kaleb sosteniendo su espada en la garganta del niño, ambos están respirando por la nariz sin algún indicio de cansancio en sus cuerpos, ahora construidos para durar horas de lucha como cualquier otro guerrero.

El niño sonríe con una pequeña mueca en sus rasgos amables.

"Cual fue tu error, Kaleb?" Pregunta Tito de forma tranquila, el niño frunce las cejas, apartando la mirada de los ojos azul de Klark, mirando al cielo sobre el.

"Yo perdí la concentración cuando escuche gritar a Yara-" Kaleb se estremece, silbando en el dolor cuando siente como su cuello es ligeramente herido por la espada de Klark.

Klark gruñe en el rostro de Kaleb, levantándose en un movimiento fruido, "No puedes distraerte, Kaleb!" Gruñe en voz baja y firme, apuntando su espada en el niño que aún permanece en el suelo apoyando el peso en los codos."si quieres salvar a alguien en batalla, primero, sobrevive el tiempo necesario" Klark susurra las últimas palabras con extraña tristeza. La niña aparta la mirada de los niños mirando a las rocas, su cuerpo se tensa cuando encuentra la mirada de Anya.

Tito no tarda en darse cuenta del cambio repentino de Klark, el hombre sigue la miradad e Klark viendo a Anya.

"Cuanto tiempo has estado ahí!?" Ladra Tito, Anya suspira en derrota, saliendo de su escondite, caminando a la arena.

"Un par de minutos" Murmura, permaneciendo con la mirada abajo, por que sabe que el hombre es un Fleimkepa y como tal, merece respeto. Tito la estudia en silencio, ninguno de los niños se a movido de su sitio, todos ellos a la espera de que algo sea dicho o echo.

"Cuál es tu nombre?"

"...Anya, soy segundo del general Indra en Ton DC" Tito tararea en voz baja, con un pequeño asentimiento de su cabeza.

"El entrenamiento de los Nightblood no puede ser visto por el resto de guerreros" Le recuerda Tito. "Cualquiera que sea visto alrededor es acusado de espionaje, entiendes?" Anya se encogió ligeramente de hombros.

"Por otra parte... me sorprende que incluso fueras capaz de acercarte sin que yo te escuchara..." Anya ve una pequeña sonrisa deslizándose en los labios de Klark al escuchar a su mentor. "El general Indra... es extraño que tomara a un segundo bajo su cuidado" Reflexiona el hombre.

Indra no tomaba a cualquiera bajo su cuidado, el ultimo segundo que tomó bajo su cuidado, fue nombrado General. Si Indra tomaba a alguien bajo su cuidado, seria para formar a alguien imponente en la lucha y digno de confianzas, la mujer tenia un ojo para escoger solo a los mejores.

"Entra a la arena" Ordena Tito con un gesto de su cabeza, Klark ofrece una mano a Kaleb, el joven Nightblood acepta de inmediato, recogiendo su espada y salir de la arena junto a Klark. Tito lo mira por un segundo mientras pasa junto a él, moviendo su cabeza en negación al ver el hilo de sangre que brota ligeramente de su cuello, haciendo juego al resto de cicatrices que adornan su cuello. Son pequeñas y ligeramente mas blancas que su piel. Un recordatorio de las veces que a perdido contra Klark.

"Alice" dice Tito, la niña sonríe ampliamente, dejando de girar las dagas entre sus dedos, ella trota al centro de la arena en espera de Anya. No se supone que tenga que luchar con un NightBlood, ella no sabe que sera de ella cuando la sangre negra de Alice sea derramada en la arena.

Sera castigada?

"No permitas que las preocupaciones nublen tu mente" Gruñe Tito con impaciencia, el hombre hace un gesto brusco a la arena, lentamente perdiendo la paciencia. Anya suspira tembloroso, pasando junto a Tito.

El hombre parece satisfecho al ver como Anya se mueve a la arena y desenvaina su propia espada frene a Alice.

"Estas lista?" Murmura Alice, alzando una de sus cejas negras de forma burlona. Aah... es por esto que Anya nunca le agradaron los Nightblood... ellos tienden a ser arrogantes, sintiéndose siempre a la cabeza de la cadena alimenticia.

Anya flexionó el agarre de la espada, asintiendo sin decir una palabra. Alice gira las dagas por última vez, levantando los puños frente a ella como si fuera a pelear solo con sus puños, sonriendo de una forma depredadora.

Si... alguien tiene que enseñarle modales...

"Comiencen!"

….

Anya jadea en voz baja, mirando las hojas muertas frente a ella, no tardan en teñirse de rojo cuando Anya escupe la sangre de su boca, ella casi siente temor al manchar una arena que solo a sido manchada con la sangre negra y nunca roja.

Ella gruñe en voz baja, empujando su cuerpo hacia arriba con la ayuda de sus manos y rodillas, su rostro late en el dolor, sus costillas y estómago, mientras que las piernas arden en los pequeños cortes precisos y casi burlones de las hojas agiladas de Alice.

Anya recuerda las palabras de Klark, la niña es ágil, tal vez demasiado. Siempre escurridiza, pasando entre las piernas de Anya sin alguna dificultad, bailando a su alrededor mientras golpea sin detenerse siquiera a respirar.

Ella a perdido la cuenta de las veces que a caído al suelo y cuantas veces su espada a salido volando de su agarre. Se siente frustrada, con la rabia latiendo lentamente bajo sus venas. Desde el comienzo, no a podido ser capaz de aterrizar un solo golpe en la niña escurridiza.

Demasiado preocupado por el 'que pasa si?'

A pesar de su vergonzosa lucha, no a escuchado una sola risa de parte de los otros NightBlood, cuando mira alrededor, solo ve los rostros tranquilos de los niños siempre en silencio.

"Estas pensando demasiado" Regaña Tito en un gruñido "Deja de pensar, el cuerpo de un guerrero sabe cómo atacar por su propia cuenta, simplemente deja de frenarte" Ladra, Anya asiente, levantado su espada para atacar a Alice, la niña cruza las dagas, atrapando la espada de Anya sobre sus cabezas, la rodilla de Alice se impacta abiertamente en el estómago de Anya, sofocándola de inmediato, Alice empuja hacia atrás la espada de Anya, girando en su pie izquierdo impactando la bota en la mandíbula de Anya.

"Demasiado tonto!" Ladró Tito. Anya tropiesa hacia atrás, apretando la madibula en un intento para calamar el palpitar de dolor. "Pensé que Indra escogía con cuidado a sus segundos" murmura, "Es suficiente Alice." El joven Nightblood asiente, recogiendo su postura de lucha y caminar lentamente fuera de la arena.

….

"Porque te frenaste" Preguntó Klark cuando estaban solo ellas dos en la habitación de Anya, Klark sostenía un trapo húmedo en su mano, limpiando el rostro magullado de Anya.

"No me estaba frenando, Alice... ella es ágil" Murmuró Anya en el paño que limpiaba su labio roto. La rubia mas joven la estudio en silencio. Frunciendo el ceño un par de veces en sus propios pensamientos.

"No querías que el resto de nosotros te viera luchar correctamente? Conozco a Indra y se que ella es estricta con sus segundos, se que no seguirías siendo su segundo si lucharas todo el tiempo de esa forma. Indra te habría expulsado de su cuidado en el minuto que te viera fracasar todo el tiempo." Murmuro Klark.

"Sabes que Tito no te castigaría por derramar la sangre de un Nightblood, el nunca te habría dejado luchar en primer lugar." Anya se encogió de hombros.

"Tal vez el tenía razón al pensar que yo no sería capaz de acertar un solo golpe en ella" Murmuró Anya.

Klark tarareo en voz baja, sin creer una sola palabra de Anya, sabía que Anya era un buen luchador.

Anya siente su corazón detenercse por un segundo cuando ve a la niña inclinarse al frente lentamente. Su respiración se atrapa y sus ojos se sierran sin su consentimiento.

Y ella espera.

Y espera...

No obtiene lo que ella esperava, no siente la suabe precion de los labios de Klark sobre los suyos, una caricia que casi a olvidado desde la última vez y al mismo tiempo sigue siendo persistente en su mente.

En su lugar, siente la suabe precion de la frente de Klark contra su propia, los dedos de Klark enredándose con cuidado en los cabellos de la nuca de Anya y manteniéndola cerca de ella.

Anya abre los ojos lentamente, ella espera encontrarse con el mar de azul en los ojos de Klark mirándola fijamente a la espera de algo, en cambio, Klark se mantiene con los ojos cerrados respirando lentamente casi silenciosa. Sus pestañas se extienden en rubio atrapando las pequeñas motas de polvo que flotan con reverencia entre ellas dos.

Klark siempre actúa de forma extraña a su alrededor. Es como si ella desea tocarla pero nunca sabe como hacerlo correctamente, su mente parece trabajar de una forma completamente diferente del resto de las personas y Anya se pregunta si es una cualidad de un NightBlood o solo de Klark...

Permanecen de esa forma por un par de segundos, finalmente Klark abre sus ojos y se aleja un par de centímetros y presiona un tierno beso en el cabello de Anya. Ella siente su rostro calentarse en la vergüenza, es extraño que alguien la trate de tal forma, que sienta tanto afecto hacia ella. Y siente su corazón calentarse en las tiernas acciones casi infantiles y al mismo tiempo maduras de Klark. No sabe cómo reaccionar.

tal vez empujarla de distancia y fingir irritación.

O simplemente permanecer en silencio hasta que Klark salga de la habitación sin despedirse como ya es costumbre.

"Actúas como una niña" gruñe Anya en voz baja, empujando lentamente el pecho de Klark para tener su propio espacio una vez más. Klark sonríe lentamente, inclinando la cabeza al techo por alguna extraña razón.

"Solo tengo once años, Anya" Dijo Klark centradonse una vez mas en Anya. "Quieres que te bese y te toque de la forma que hace los amantes?" El rostro de Anya se calienta en las pregunta de Klark, porque su mente traicionera lanza los recuerdos de una noche en la que ella caminaba tarde a su tienda desde el lago, ella fue testigo de escuchar los sonidos climatizados que provenían de una de las tiendas mas alejadas del pueblo de Ton DC.

Solo al pensar que pedirá estar de esa forma con Klark la hace tan acalorada que siente su cabeza dar vueltas.

"Oh?" Murmuró Klark. "Que esta pasando en tu mente, Anya? Puedo sentir el calor que brinda tu cuerpo desde aquí!" Bromeo la niña con una sonrisa burlona en su rostro, alzando lentamente una de sus cejas "Estas pensando en algo inapropiado, Anya?" Se burlo Klark. "Me temo que tengo que recordarte que solo tengo once años, esta fuera de los limites. Sin envargo, tal vez en un futuro-

"Cállate!" Gruñó Anya, empujando con fuerza a klark fuera de la cama. Klark se rió en voz baja desde su lugar en el suelo demasiado divertida al ver el rostro de Anya ser incluso mas rojo que los últimos segundos. Anya gruñe en voz alta, lanzando el trapo húmedo en el rostro de Klark. "No tienes un lugar en el cual estar que no se aquí?"

Klark se levantó del suelo, retirando el trapo de su rostro mientras lo doblaba lentamente. "Tienes razón" murmura, borrando los últimos rastros de diversión en su voz. "Tengo que encontrarme con Tito..." El rubio mas joven se paró frente a Anya, sujetando la barbilla de Anya e inclinar hacia arriba robando un beso de sus labios.

Anya no tuvo tiempo de reaccionar, un segundo los labios de Klark estaban sobre los de ella y otro ya no estaba. No era un beso como el que compartían los amantes. Solo un beso casto, los labios presionados entre si, no hay movimientos, solo la paz entre si. Y ese pequeño beso es suficiente para martillar el corazón de Anya y calentar su rostro una vez mas.

Klark retrocede rápidamente lejos de Anya, saliendo por la puerta grande con una sonrisa en sus labios, disfrutando de la vista al ver a Anya avergonzada.

Anya gruño en voz alta, ocultando su rostro entre sus manos y tratar de calmar su corazón, sabe que son pequeñas burlas de Klark, pero aun así no puede dejar de reaccionar de tal manera tan infantil...

Anya esta convencida que Klark será la muerte de ella...