¡Hola chicos¿Les gustó el prólogo¡Hay más! Muchas gracias por todo el apoyo que recibí. ¡Y ahora, a leer!

Disclaimer: CCS y sus personajes no me pertenecen, de lo contrario¡Tsubasa Chronicles estaría en todos los canales de todo el mundo! (o al menos Cartoon Network U.U)

Summary: Ella era una tentación para cualquiera. En especial para aquel que le era prohibido tenerla. ¿Puede las creencias de un hombre, resistir a aquellos tentadores labios femeninos¡SS!

Fanfic: "¿Tentación o Redención?"

Capítulo 1: "De invitaciones y más"

Por: Sakki Chan

La vida podía ser sencilla para un sacerdote. Levantarse temprano, acostarse temprano, rezar cuatro veces al día, dar un par de misas, confesar a unos cuantos pecadores e impartir catequesis a los niños que querían tener su primera Comunión.

Y así pasaban las horas, lentas, a veces rápidas, pero siempre con el mismo ritmo de vida, tranquilo, sin pasiones ni ataduras a este mundo mortal.

Todo esto se había dado en la vida del sacerdote Shaoran Li. O al menos hasta que ella había llegado a Sevilla, una tarde de verano de 1894.

Por primera vez, la había visto en su propia boda. El señor Tsukishiro, que Dios le perdone, pero era un verdadero tonto. Ambos habían llegado de Japón, para incursionar en el mercado extranjero. Si Dios le ayudaba, se irían muy pronto de aquí.

La mujer de castaños cabellos le había, indiscretamente, lanzado miradas lascivas durante toda la boda, mientras sus ojos solo se podían concentrar en aquel maldito escote que llevaba ese vestido. Está bien, lo había aceptado, había sido débil en aquel momento, pero de seguro era por la falta de preparación.

Y desde aquel día, su martirio y tortura había continuado, hasta tal punto, que conocía a la mujer, se atrevía a decir, quizá más de lo que su marido jamás llegaría a conocerla.

Su dulce voz, obstruía sus oídos, y su hermosa cara solo conseguía tentarlo aún más. No era justo.

No era justo.

Él que siempre había tenido un tipo de arrogancia ante sus colegas, en que el nunca había sido tentado por el Señor. Él que mantenía la distancia con otras mujeres que siempre se le habían ofrecido. No era justo. Sencillamente no era justo.

Aunque ninguna de ellas era tan bella como Sakura Tsukishiro, y aquello simplemente lo irritaba de una manera inesperada.

Ahora, todas las oraciones que levantaba al Señor, era para que pudiera pasar este obstáculo sin vacilaciones, y que ella lo olvidara lo más pronto posible.

-"¿Shaoran¿Me estás escuchando?" Despertó de aquel letargo en el que había estado concentrado y miró el molesto rostro de su prima.

-"¡Oh por el amor de Dios, Shaoran¿Qué rayos te sucede?" El sacerdote lo único que atinó a murmurar fue un inaudible, 'nada' antes de que con su voz barítono le permitiera continuar en su confesión a la joven madre de dos niños.

-"¡Oh no, eso sí que no Shaoran Li¡Me vas a decir qué te pasa en este momento!" Había farfullado la mujer.

-"No"

-"¡Me lo dices YA!"

Pero aquella petición era demasiado atrevida para el conservador sacerdote de la capilla principal de Sevilla. ¿Cómo decirle a tu mejor amiga, que estás siendo tentado, no por aquella mujer, sino por el Señor mismo? Se secó unas cuantas gotas de sudor de la sien, aún estando algo dubitativo sobre confesarse sobre eso.

-"No pasa nada Meiling. Sólo estoy algo preocupado por los niños del catecismo. Se han caído en un examen elemental, y la verdad es que creo que no podré librarlos sin un castigo. Sabes que no me agrada castigar a nadie" Meiling lo miró desconfiada, ya que la respuesta no le había convencido del todo, pero si su primo no estaba listo para decirle lo que verdaderamente ocurría, prefería respetar su opinión.

-"¿Esos son todos tus pecados?" Preguntó Shaoran antes de darle la absolución.

-"Sí" Y acto seguido el sacerdote le dio la absolución.

-"Vendré a verte dentro de otra semana, primo. Ya sabes cómo son los niños, siempre malcriados y no puedo controlarlos desde acá" Shaoran sonrió un poco recordando a los verdaderos diablillos que tenía como sobrinos.

Y volvió a perderse en sus pensamientos. Meiling suspiró un poco para tranquilizarse a sí misma.

-"¡Mira la hora Shaoran¡Ya debo irme!" Dijo la mujer mientras le daba un abrazo corto a su primo y se retiraba de la capilla. No quería ser responsable de lo que le sucediera a su primo, si continuaba junto a él, sin que éste le prestara atención.

Shaoran suspiró. Y por primera vez en su vida se preguntó qué se sentiría ser cabeza de una familia, tener niños, una casa, un trabajo… una esposa. ¿Qué rayos estaba pensando¡Por Dios¡No! Él mismo había decidido consagrarse al Señor, y la verdad… no se arrepentía.

Amaba su vida, amaba poder dedicarse al Señor y ayudar a otras personas a encontrarlo. Nunca antes se había cuestionado, nunca antes… Bueno. Eso fue hasta que esa mujer había llegado.

Y hablando, o mejor dicho, pensando en el rey de Roma…

-"Buenos días Padre," El mismo compás que formaban sus tacones al llegar a contacto con el mármol del piso, le hizo reaccionar, y una sensación que siempre le inundaba volvió como una ráfaga de viento.

-"Buenos días Señora Tsukishiro" 'Y ahora qué querrá' No pudo evitar preguntarse con algo de fastidio.

-"Solo deseaba invitarle a la fiesta que vamos a realizar este Sábado en mi casa, Padre" Observó como nunca antes que la mujer no estaba insinuándosele, y que más bien estaba algo triste.

'¡Una excusa¡Rápido!'

-"Eh…" No pudo musitar nada, ya que no tenía nada qué hacer en aquel día, ya que las clases de catecismo habían quedado suspendidas hasta que los niños repasaran apropiadamente sus lecciones para repetir el examen. Después de todo no le había mentido a Meiling.

Aunque con sus acciones corporales y faciales, no demostraba la coquetería obvia que siempre había caracterizado a la mujer, sus ojos no sabían mentir. Ardían en fuego, aquel mismo fuego del que no quería formar parte, el fuego del castigo…

-"Si no desea ir, lo entiendo Padre,"

-"No es eso, señora Tsukishiro, es que me extraña que invite a… alguien como yo a una fiesta"

La mujer levantó una ceja en señal de duda, -"¿Es que acaso por ser sacerdote no tiene derecho a divertirse un rato? Además, si usted no desea hacer algo impropio, no tiene por qué hacerlo" Dijo incluso algo molesta, y por primera vez entre ambos, no se sintió aquel temor y tensión, respectivamente.

-"Sabe que no voy a ir¿verdad?"

-"No importa. Es usted quien se lo pierde. Todos irán, así que no tendrá mucha compañía que digamos" Dijo bromeando la joven mientras sonreía.

-"También soy algo viejo" Metía todas las excusas que podía, pero al parecer la mujer no se daba por vencida.

-"¿Puedo preguntarle qué edad tiene?" Inquirió con una cálida sonrisa.

-"Tengo 28"

-"¡Ja¿ESO es ser viejo? Será mejor que vaya a la escuela de mi marido, urgentemente. La escuela de los mentirosos" Y ambos se rieron un poco.

-"¿No habrán ejem…cosas impropias?" Y no pudo contener aquel leve sonrojo en sus mejillas, ante la risa de ella.

-"Si con eso se refiere a bebidas alcohólicas, si las habrán, pero no hay nada de impropio en ello" Dijo como si nada. –"Pero creo que para usted hasta bailar será un pecado" y añadió más confidentemente –"Y muchas cosas más¿no?"

-"¿A qué hora me dijo?" Sakura sonrió. ¡Al fin¡Al fin lo había convencido! Sentía ganas de saltar como una maniática por todo el lugar, pero mantuvo su calma. ¡Shaoran Li había caído ante su papel de buenita!

-"Es a las diez. No sé hasta qué hora durará el brandy y el whisky para los invitados de mi marido, pero eso no ha de pasar de las cuatro de la mañana" Ambos sonrieron un poco más.

-"Está bien. Ahí estaré, pero tendrá que disculparme si tengo que irme temprano, ya que el domingo tengo muchas obligaciones" Sakura asintió enseguida.

Ahora que lo había comprometido a venir, no había razón para no coquetearle.

Su sonrisa se transformó a una más seductiva, y el joven sacerdote de repente observó que aquel escote, de improviso se volvió más provocativo y mucho más pronunciado. Un leve rubor le alcanzó las mejillas.

-"Eh… Bueno, señora Tsukishiro… tengo que…orar" Dijo respirando con algo de dificultad ante la cercanía de la mujer.

Ella sonrió, al comprobar el efecto, y la incomodidad, que provocaba en aquella zona tan personal del hombre.

-"Está bien, entonces… lo veo ahí" Y con eso, la seductora mujer dio media vuelta, y con aquel rostro tan coqueto se volvió a él, justo antes de cruzar por el umbral de la capilla.

Syaoran suspiró al ver su "emoción".

-"Oh Dios…"

Continuará…

Notas de autora:

Ji, ji. ¡Guau! Eso fue muy divertido. Pobre Shaoran. Va a soportar todas mis torturas (y las de Sakurita) en este fic. ¡Muchísimas gracias por el apoyo chicos!

Aquí están los nombres de aquellos reviews anónimos que no voy a poder contestar por la política de fanfiction. A los de los reviews firmados, ya les agradecí a cada uno, muchísimas gracias por su apoyo.

Gracias a:

Kikyotheevilmayden; TaniSaku; Sakuyita; Ashanti. Gracias por su apoyo.

No se olviden de pasar leyendo mi nuevo fic, "Across Milky Way" y de mis otros fics que también muy pronto recibirán atención.

La regla: SI NO HAY POR LO MENOS 5 REVIEWS, NO HAY ACTUALIZACIÓN.

Besitos,

Sakki.