Día dos: Acurrucarse en algún lugar.

Los amantes daban un paseo por coche, querían salir de casa para tomar un momento de tiempo libre, a solas. Estar en la residencia era agobiante para los dos, ya que eran los encargados de la mayoría de los deberes del hogar, y cada día terminaban exhaustos al terminar sus obligaciones.

Tenían planeado aquella salida desde hace días, pusieron como excusa que sólo saldrían "para comprar cosas que faltan en la cocina", cosa que era mentira, pero bueno, ¿ellos que iban a saber de eso? Total, sólo iban a la cocina a comer la comida ya preparada, ninguno preguntaba si faltaba algo o si necesitaban que compraran algo, si no había comida, era por culpa de Ukyo, no de ellos.

— Fue muy buena tu idea de salir juntos y decir aquella excusa. — Mantiene su mirada al frente para no causar algún accidente.

— Bueno, era eso o no salir nunca. — "Cepillas" su cabello recogido de lado con sus dedos.

— Tienes razón. — Observa de reojo a la castaña. — Me agrada pasar tiempo a solas contigo, sin la necesidad de ocultar nuestra relación o estar al pendiente por si alguno de nuestros hermanos está cerca. — Sonríe ligeramente.

— También me gusta permanecer alado de Ukyo-san, tenerlo cerca, amándome y apapachándome (ser mimada por el), me hace muy feliz. — Sus mejillas comienzan a colorearse.

— Ema. — Aprovechando el rojo del semáforo, sostiene por un momento la mano de su amada.

— Ukyo-san. — Sostiene con un poco más de fuerza aquel estrechamiento de manos.

El día empezaba "a terminarse", el sol se ocultaba y pronto las calles serían oscuras, aunque serían iluminadas por la iluminación de los locales y postes de luz.

— Debemos regresar a casa, los demás estarán preguntándose el porqué nos tardamos tanto en "comprar ingredientes". — Ríe ante su propio comentario.

— Es verdad, regresemos a casa. — Concuerda con su pareja.

Tomando el camino para regresar a casa, una fuerte lluvia arraso en toda la ciudad, siendo casi imposible conducir por el mal clima.

— Ukyo-san, no podremos regresar a casa con este clima. — Empieza a preocuparse.

— No te preocupes, estoy seguro que pronto dejara de llover, llegaremos a la residencia más tarde de lo normal, si, sería una excusa más, pero ahora sí sería cierta. — Trata de calmar a su amada con sus palabras.

— Ok. — Baja su mirada.

— Mientras tanto, te propongo algo. — Quita su cinturón de seguridad del asiento del automóvil.

— ¿Qué cosa? — Ve lo que hace el rubio.

— Esperaremos que termine la lluvia estando sentados en la parte de atrás, así podríamos estar acurrucados y… aprovechamos un poco más nuestra salida. — Su voz cambio a "una seductora", sus palabras hicieron enrojecer el rostro de la castaña.

— E-Esta bien. — Acepta avergonzada la propuesta del abogado.

Se apresuraron para salir del auto y sentarse en los asientos de atrás.

— ¿Te empapaste mucho? — Pregunta el mayor poniéndole en saco encima de los hombros de la menor.

— No mucho, a pesar de sólo permanecer pocos segundos bajo la lluvia, las gotas son grandes y mojan bastante. — Acepta aquel acto de caballerosidad del rubio.

— Ya veo. — Pasa una de sus manos por detrás de la cintura de su amada para mantener sus cuerpos juntos y "permanecer calientes".

Trataron de acomodarse en aquel pequeño espacio de la parte de atrás del automóvil, abrazándose y dándose algunos que otros besos en varias partes de su cuerpo.

— Debería quitarte la playera que tienes puesta, se empapo bastante y si sigues teniéndola puesta, te enfermaras. No permitiré que te resfríes.— Comienza a desabotonar los botones de la camisa de la castaña, mientras hacía esto, besaba las partes descubiertas. La calle era solitaria, así que nadie podría ver lo que hacían.

— Tú piel es tan suave. — Recarga su cuerpo encima del cuerpo de la castaña; esta ya había posado su espalda en el asiento. — Me gusta. — Sigue besando el pecho de la castaña y dejando algunas pequeñas marcas.

— Ukyo-san… — Mencionaba su nombre con algo de dificultad.

— La lluvia está empezando a terminar, no perdamos más tiempo.

Y así, es como "aprovecharon" aquella "terrible situación" haciendo… algunas cosas que hacen las parejas… en privado.


Nota de la autora:

Vaya, no pensé que este día escribiría bastante en esta situación, tal vez me llego "mucha inspiración" (cosa que sucede cada ochenta cuatro años).

Espero que hayan disfrutado este día.

Gracias por leer. 3