Hola a todos! No tarde demasiado esta vez.

Me alegro, de que a pesar de la tardanza, hay gente que aún sigue la historia.

Suzione StarM: No te preocupes que no pienso abandonar la historia. Me alegro que te haya gustado el capítulo. Con respecto a "Sacrificio" lamentablemente cuando se rompió mi computadora perdí todos los archivos. Pero prometo este mes ponerme las pilas y subirlo nuevamente.

sonrais777: Al fin el cabezota se dio cuenta. Pero ¿Qué hará con lo que siente y el deber que tiene?

Ali TroubleMaker: Totalmente ¿Qué hará ahora Draco?

ivicab93: Estoy completamente de acuerdo, al fin el idiota reaccionó. ¿Ahora veremos como seguirá?

Yaro Alex: Me alegro que te gusté la historia. Debo admitir que el segundo nombre de Draco también me extraño a mi cuando lo leí. Opino lo mismo con respecto al castigo que se merecen esos idiotas, pero ya les tendrá que llegar. Ni Pansy ni Mione merecen lo que él le esta haciendo, pero el idiota es una completo Sly, y no ve nada malo en lo que hace. Obviamente no va a cambiar de un día para otro. Aunque a veces tengo ganas de pegarle al idiota. La gran duda que tenemos es que hará con sus sentimientos ahora que los aceptó. ¿Peleará por ellos?. Algo veremos de eso en este capítulo.Espero que también lo disfrutes.

damalunaely: Al fin aceptó sus sentimientos. ¿Ahora como resistirán estos, frente a los deberes que tiene para con su familia? Ya veremos como lo resuelve.


¿Solución ideal?

No durmió mucho esa noche.

Permaneció despierto hasta altas horas sosteniendo a Hermione de una manera que nunca había hecho con Pansy después de tener sexo (solo la toleraba en su cama porque era lo único caballeroso que podía hacer), su mente daba vueltas, tratando de averiguar cómo podría satisfacer las exigencias familiares -es decir, casarse con Pansy directamente después de la escuela- y su propio deseo futuro, es decir, de alguna manera ... bueno, de alguna manera mantener a Granger.

No había una solución posible para eso.

—Maldita sea,— finalmente murmuró en voz alta frustrado; los brillantes números verdes que colgaban sobre su varita anunciaban las 4:36. Nunca antes en su vida había sido incapaz de encontrar una solución satisfactoria a cualquier problema que lo implicaba. Siempre había logrado encontrar una manera de conseguir exactamente lo que quería, cuando quería, y cómo lo quería. Esto era enloquecedor. —¿Qué demonios voy a hacer?

—¿Draco?

Hermione se movió contra su pecho, luego murmuró algo que, podría haber sido, "¿Está todo bien?"

—Sí—le dijo—, todo está bien, vuelve a dormir, Granger, lo necesitas.

Pero cuando ella se acurrucó aún más cerca de él, esa parte suya -la más egoísta- se movió, y un momento después, se encontró volteándola sobre su espalda y besándola profundamente una vez más.

Cuando por fin se retiró para recuperar el aliento, ella lo miraba con sus ojos oscuros y somnolientos; esos ojos, susurró su traicionera mente, podía despertar junto a esos ojos todas las mañanas de su vida y no se cansaría de ellos. El deseo luchaba contra la incertidumbre detrás de ellos. Los besos se sentían bien. Pero tenía miedo de ese otro acto, el acto de penetración, el que causaba dolor.

—Draco.

Él la cortó.

—No estás lista, lo sé.

Con suavidad, apartó su cabello despeinado de su frente.

—Está bien, Hermione, hay otras cosas que podemos hacer, si quieres.

Su boca se curvó en el indicio de una sonrisa perversa, y volvió a bajar la cabeza para que al hablar, sus labios se movieran contra los suyos.

—Cosas que implican ... lenguas.

Sus labios se curvaron en una lenta sonrisa, indicando que para eso, si estaba lista.

Lo que le siguió borró todos los pensamientos que rodeaban su mente ... al menos por un tiempo.


Los dos durmieron hasta bien entrada la mañana, Draco no tuvo más dificultades para dormirse después de... bueno, después. Sin embargo, se despertó primero ante un insistente golpeteo en la única ventanilla de la habitación; Júpiter, a quien había enviado hace varios días con su habitual carta quincenal, había regresado.

Se desprendió de Hermione, saco las piernas de la cama, bostezó, y se pasó una mano por el pelo, quedandose allí un momento, esperando que su mente se despejara un poco. Finalmente, cuando el golpeteo comenzó a ser intercalado con un ocasional ruido seco, como si Júpiter estuviera tratando de embestirlo, al igual que un hombre trataría de abrir un puerta cerrada (el búho era un poco loco, cuando quería), él se paró, cruzó hasta la ventana, y dejó que un Júpiter muy irritado entrara en la habitación.

El magnífico búho se elevó una vez en la habitación, y luego se posó en la parte superior de su jaula dorada, disparando varias miradas de odio a Hermione.

Draco se acercó a él, extendiendo su mano imperiosamente por la carta que Júpiter llevaba en su pierna, no se desanimo en lo mas mínimo por el comportamiento de su animal.

—Ni siquiera pienses en ello, Júpiter—le dijo, en un tono que no toleraba ningún argumento, mientras desataba el pequeño rollo de pergamino de la pierna que Júpiter le ofrecía.—Tú siempre me has servido bien, pero no te equivoques, si alguna vez volteas tu pico o tus garras sobre ella, será lo último que hagas, ¿Entendiste?

La lechuza se cruzó con su mirada, en esa mirada color ámbar, Draco notó que Júpiter lo entendía perfectamente, aunque no aprobaba esta nueva locura de su amo ... ni un poquito.

Una vez que Draco recogió la carta con éxito, abrió la jaula de Júpiter, y se dirigió a su escritorio, se sentó, desenrolló el pergamino y leyó, frunciendo el ceño. La carta era de su padre, por supuesto, pero no era del tipo habitual: "las cosas están bien aquí, espero que esté estudiando mucho, su madre está preparando un paquete de comida que te enviará pronto y oh, por cierto , he oído que volviste a perder la snitch con Potter, eres una desgracia para los Malfoy". No, esto era otra cosa.

La carta comenzaba con un, Querido Draco, y solo eso fue suficiente para preocuparlo;las cartas de su padre solían ser bastante prácticas; no solían comenzar tan cariñosas.

Querido Draco,

Para el momento en que esta carta te llegue. Los EXTASIS deben haber finalizado. Confío en que habrás hecho lo suficiente para darle crédito al apellido Malfoy. Ahora que los exámenes han terminado y tu salida de Hogwarts es inminente, es hora de mirar hacia el futuro. Con este fin, creo que tienes una gran compra que hacer en la joyería, hijo.

Esta carta es para informarte que he abierto una línea de crédito en la joyería más respetada en la aldea de Hogsmeade, y espero que vayas, lo más pronto posible, a comprar un anillo de compromiso para la señorita Parkinson. El costo, como estoy seguro de que te darás cuenta, no es problema. Debes seleccionar un anillo que, obviamente, la señorita Parkinson se enorgullezca de usar, y que estarás orgulloso de verla lucir;un anillo que inspirará, en todos los que lo miren, una verdadera apreciación de la riqueza y el prestigio de los Malfoy. Dejaré a tu criterio la ocasión adecuada para pedir su mano, siempre y cuando sea antes de que ambos salgan de Hogwarts.

Personalmente, yo sugeriría el día de tu graduación. Hablando de eso, lamento informarte que tu madre y yo no podremos asistir a la ceremonia de graduación. Debemos atender asuntos urgentes. Ten la seguridad de que ambos estamos muy orgullosos de tus logros (con la única excepción flagrante de tu continuo fracaso en el Quidditch), espero mucho, verte a ti, y a tu encantadora novia este verano.

Tu madre ha fijado la fecha de la boda para el 18 de diciembre.

Con cariño,

Lucius Malfoy.

Draco leyó la carta dos veces, luego la arrugó y la arrojó al fuego, que todavía ardía con firmeza. Luego apoyó los codos sobre el escritorio y dejó caer la cabeza en sus manos, pensativo.

Un anillo que inspirará, en todos los que lo vean, una verdadera apreciación de la riqueza y prestigio Malfoy.

Él bufó. En otras palabras, el diamante más grande de la maldita tienda; preferiblemente uno que la gente notaría en la mano de su futura prometida desde una manzana o más lejos. Y entonces ...lamento informarte que tu madre y yo no podremos asistir a la ceremonia de graduación. Debemos atender asuntos urgentes.

Mentira. Una completa y total mentira. Asuntos urgentes, claro, pensó amargamente. Mi culo.

La realidad era que su padre odiaba a Dumbledore;no podía soportar el hecho de que todos sus intentos a lo largo de los años para sacar al director de su posición habían fracasado. No sería capaz de sentarse allí y ver a Dumbledore presidir la ceremonia;lo vería como una pérdida personal. Pero él no diría eso, no por escrito, ni en una carta que, por muy improbable que fuera, podría ser interceptada, caer en manos equivocadas, ser vista por los ojos equivocados.

Suspiró tristemente.

—¿Draco? ¿Qué pasa?

Volvió a levantar la cabeza y vio a Hermione, ahora completamente despierta y sentada con las piernas cruzadas en el centro de la gran cama, con la sabana cubriéndola a la altura de su cintura, el cabello cayendo sobre los hombros, y los rizos oscuros cubriendo sus pechos.

Verla así trajo una pequeña sonrisa a sus labios a pesar de todo; ella sólo se veía tan bien, tan bien sentada allí. Era difícil de explicar, pero cada vez que despertaba por la mañana y encontraba a Pansy en su cama, siempre se enfrentaba a la súbita sensación de que algo estaba mal con esa imagen, algo estaba fuera de lugar;que Pansy, de alguna forma, simplemente no "encajaba".Sin embargo, la sensación que tenía ahora, mirando a Hermione, era exactamente lo contrario. Tenía la sensación de que esto era absolutamente correcto, que Hermione pertenecía realmente aquí, de una forma que la Slytherin nunca lo había hecho.

Debes. Parar. De. Pensar. De. Esa. Forma.

Lo que había comenzado como una verdadera sonrisa se había congelado en su rostro y ahora se sentía más como una mueca. Cambiando su expresión, dijo casualmente,—Nada importante, no te preocupes, Granger.

—Tú tenías una carta —respondió Hermione, sin intimidarse. Su frente se arrugó. —La arrojaste al fuego.

Los ojos de Draco siguieron los suyos hasta la chimenea, donde observó como lo que quedaba de pergamino ennegrecido se disolvía en las llamas. Suspiró de nuevo. Maldita Granger no se perdía de nada, a diferencia de Pansy, no sabía cuándo dejar las cosas como estaban.

Se pasó la mano por el pelo, se levantó y se dirigió a la cama, sentandose a su lado. —Tienes razón—dijo— era una carta desagradable, porque significa que tengo un asunto que atender hoy en la ciudad, en lugar de pasar el día contigo. Lo siento.

—Oh —dijo, y luego un instante después—, este asunto no tiene nada que ver con ... quiero decir ...

Ella se interrumpió, pero las palabras que no dijo quedaron en el aire;mortífagos. No tiene nada que ver con los mortífagos... ¿Era eso? Eso es lo que se había estado preguntando.

—¿Por Merlín, Hermione,no!—dijo—de verdad. —¿Cómo pudiste pensar que pasaría la noche contigo y luego iría...

A complotar con gente que te mataría tan pronto como te vierán, pensó. O en realidad, no; te torturarían y mutilarían y te usarían como cebo para atraer a Potter en una trampa- y luego te matarían.

Este pensamiento le cayó como un balde de agua fría. No le gustaba eso. No le gustaba en lo absoluto. De hecho, se quedó sintiendo un poco mareado, pero lo peor, decidió, fue el hecho de que lo afectaba muchísimo. Sólo demostraba cuán profundamente enamorado estaba de la sangre ... de Hermione.

Maldita sea.

Esto no era bueno.

Así que, naturalmente, para quitar esas cosas de su mente, la besó.


—Dúchate conmigo —murmuró, unos cuarenta minutos más tarde mientras yacían juntos, sus cuerpos ligeramente cubiertos de transpiración, saciados de más "cosas que implicaban ... lenguas" que él le había enseñado a primera hora de la mañana.

Había estado renuente al principio, intimidada por la dirección en la que su conversación se había dirigido antes del beso, pero se había rendido muy pronto, sintiendo un poco más de tranquilidad, debido a que su asunto no tenía nada que ver con "los jodidos mortífagos! " Y lo mejor para él, era que aquello había sido verdad, porque la mirada penetrante que ella le había dado, había traspasado hasta su corazón, y sabía que ella lo habría pillado si habría mentido.

Maldita ... inteligente ... intuitiva ...e increíble ... Granger.

¿Qué diablos iba a hacer con esto?

Nuevamente estaba meditando sobre la situación de Pansy / Hermione, pero decidió sacarlo de su mente el tiempo suficiente para disfrutar de una ducha con la impresionante chica que estaba desnuda a su lado.

Tendría tiempo para meditar eso más tarde, mientras tanto tenía que ir al pueblo, seleccionar un anillo de compromiso para una mujer a la que no amaba, ni deseaba... había sido una sustituta lo suficientemente buena en lugar de Hermione hasta la noche anterior, pero ahora que la había visto, la había tocado y sostenido... realmente Pansy palidecía en comparación.

Sin embargo, eso no cambiaba su decisión, de hacer lo correcto para su familia ... sin importar si iban a su maldita graduación o no. Sus padres contaban con él. Él esperaba que comprara un gran y llamativo anillo para Pansy; esta bien, lo haría. Esperaba que la presentara y le pidiera que fuera su esposa (como si pudiera haber alguna duda sobre cuál sería su respuesta), preferiblemente el día de la graduación;él haría eso también. Y se casaría con ella el 18 de diciembre. No había otra opción. Nunca la había existido.

Pero tenía que haber una manera de mantener a Granger.

Eso era lo que necesitaba averiguar.

Siempre había encontrado la forma de salir adelante;ahora lo haría de nuevo. Sólo necesitaba averiguar cómo. Pero mientras tanto...

Se levantó de la cama y antes de que Hermione tuviera la oportunidad de hacer cualquier otra cosa, la tomó en sus brazos y la llevó al cuarto de baño contiguo.

La ducha que le siguió, le tomó al menos tres veces más de lo estrictamente necesario.


Dos horas más tarde, mientras estaba en Hogsmeade, Draco encontró la solución que había estado buscando. Había estado paseando por las calles del pueblo, pensando con dificultad, incapaz de entrar en la joyería , aunque había pasado cinco veces por lo menos. En ese momento, estaba frente a la pequeña biblioteca del pueblo, donde él y Hermione habían pasado una agradable media hora el día anterior, mirándola con los ojos vacíos y sin ver cuando alguien pasó por delante de él, sacudiéndolo abruptamente de su estado de trance.

Volviéndose para ver quién lo había golpeado, sus ojos se iluminaron cuando notó a una bruja, de aspecto empresarial, de cabellos cortos plateados y vistiendo túnicas de color púrpura, que se había detenido a varios metros de él y estaba ocupada colocando un pequeño letrero en la acera . En el letrero se leía CASA EN VENTA, en letras con el color exacto de las túnicas de la bruja, y debajo había una flecha roja apuntando hacia la pequeña casa -una cabaña, en realidad, Draco vio- que se encontraba junto a la biblioteca, separada sólo por una larga hilera de rosales bien mantenidos, llena de elegantes y coloridas flores.

Una vez que el letrero se instaló, la bruja se enderezó y comenzó a caminar hacia la puerta de la cabaña. Draco, mientras tanto, miraba desde la biblioteca hasta la cabaña hasta el letrero, desde la biblioteca hasta la cabaña hasta el letrero, mientras una idea se formaba en su mente.

—¡Oye!—gritó, justo cuando la bruja había llegado a la puerta principal. Se detuvo y se volvió para mirarlo mientras él se acercaba rápidamente.

Deteniéndose justo debajo de ella en los escalones de la cabaña, Draco preguntó abruptamente: —¿Esta casa está a la venta?

—Bueno, creo que sí —respondió la bruja alegremente-. —Yo soy Rosetta, la bruja de bienes raíces.— Ella extendió una mano hacia él. —¿Y usted es-?

—Malfoy, Draco Malfoy. No tomó su mano;él miraba más allá de ella, todavía examinando la cabaña. —Quiero comprar esta casa.

La bruja lo miró por un momento, con una ceja alzada. —¿Estas estudiando en la escuela?—preguntó finalmente.

—Sólo por una semana más—respondió Draco con impaciencia—, y no veo cómo eso tenga algo que ver. Tengo diecisiete años, soy un adulto y quiero comprar esta casa.

—Muy bien, señor Malfoy —dijo la bruja cautelosamente—, pero no seamos precipitados, ni siquiera sabe cuánto cuesta esta casa, no ha visto...

—Formalidades,— Draco la cortó. —Lo que los vendedores estén pidiendo, lo pagaré.Si el interior no es de mi gusto, lo cambiaré.La ubicación es suficiente para mí. Sé que quiero comprar esta casa. Ahora, ¿Quieres hacer una venta, o no?

Eso pareció decidirla.

—Siempre quiero hacer una venta, señor Malfoy—dijo ella, crispada. —Si me acompaña a mi oficina, podremos preparar los papeles.

Sin más preámbulos, se dirigió por el camino de entrada, parando por un momento en la acera para recoger el letrero y meterlo bajo su brazo. —¿Cuánto tiempo necesitará para el fideicomiso?

—Un día, tal vez dos, lo que me lleve enviar un búho a Gringott y hacer los arreglos para que el costo de la casa se transfiera de mi bóveda a la de los actuales propietarios. No habrá necesidad de financiar la compra, tengo la intención de pagar en efectivo su totalidad.

—Señor Malfoy, ¿Puedo recordarle que todavía no sabe cuál es el costo de la casa?

Draco, que caminaba de espaldas al centro del pequeño distrito de la aldea, donde aparentemente estaba su oficina, se detuvo abruptamente, forzándola a detenerse también.

Mirándola fijamente, repitió rotundamente.—No habrá necesidad de financiar la compra, tengo la intención de pagar en efectivo su totalidad.

Lentamente, la bruja sonrió. —Creo que me gusta, señor Malfoy.


Cuando salió de la oficina de bienes raíces una hora más tarde, se fue con la sensación de que lo había logrado nuevamente; averiguó una manera de conseguir -o, en este caso, mantener- lo que tanto deseaba. Gracias a Merlín por su bóveda de Gringott privada, tenía una fortuna considerable a la que sus padres no tenían acceso, que le habían dejado sus abuelos maternos, debido a que nunca habían aprobado el marido de su hija.

Fue esta independencia financiera la que le permitía a Draco hacer una compra ocasional, como, oh, digamos, una casa, en un abrir y cerrar de ojos. Su mente estaba llena de planes para la propiedad recién adquirida, y ya le había pedido a Rosetta que alquilara un equipo de duendes para el día siguiente, tan pronto como se confirmara que el pago había sido transferido de su propia bóveda a la de los dueños anteriores. Había contratado a los elfos durante cinco días, para limpiar a fondo la cabaña, ya que, luego supo, que la misma había estado vacía durante los últimos seis meses (sus anteriores propietarios se habían ido de vacaciones a Australia y luego de encontrar que les gustaba tanto decidieron no volver.)

Quedaba seis días para la graduación; todo tendría que estar preparado para entonces.

Hizo una nota mental de enviar una lechuza a Rosetta esa misma noche y ver si podía recomendar a cualquier guardián profesional; él quería que el mejor del negocio estableciera protecciones alrededor de la cabaña dentro de la próxima semana; todavía estaba desconcertado por el pensamiento que había tenido esta mañana sobre el destino de Granger si los mortífagos ponían sus manos sobre ella.

Y obviamente sería un objetivo, tan cerca como estaba del bastardo de Potter.

Deseaba estar al corriente de más planes de los mortífagos, pero aparte de algunas meriendas sin importancia que tenía de vez en cuando para compartir con los otros miembros de LYDE, estaba practicamente perdido.

Eso cambiaría después de la graduación, sin embargo. Su padre no había hecho mención alguna de los planes concretos, pero estaba bastante seguro de que estaba programado para iniciarse como un mortífago apropiado en la misma época que su boda.

Una vez que estuviera allí, tendría acceso a información más detallada acerca de los planes de Voldemort sobre los sangre sucia en general ... y entonces él sabría qué medidas específicas tomar para garantizar la seguridad de la única sangre sucia que le importaba.

Mientras tanto, las medidas de seguridad estándar, tendrían que ser suficientes.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos, cuando sus pies lo llevaron de nuevo a la puerta de la joyería de Hogsmeade, a la que tantas veces ya había pasado ese día. Ahora, sin embargo, no vaciló en entrar, una pequeña campana sonó al abrir la puerta. Ya no temía ese lugar, porque ahora tenía un plan. Hoy no haría una sola compra, sino dos;el primero estaría a cargo de su padre, el segundo -el más significativo de los dos- lo pagaría él mismo.


—¡Ah, el joven señor Malfoy, supongo!—le saludó el joyero. El hombre era petiso, redondo, y calvo, pensó Draco, decididamente gay. —Tu padre me dijo que te esperaba, y no hay ninguna duda con la semejanza de la familia, ¿Verdad ? ¿En qué puedo ayudarle?

—Dos cosas —dijo Draco—En primer lugar, necesito comprar el anillo de diamantes más grande de la tienda, va a estar a cargo de la línea de crédito que mi padre abrió recientemente.

—Un momento, un momento—el hombrecito lo cortó. —Tenemos una gran selección de anillos de compromiso de diamantes. ¿No le gustaría verlos, y luego decidir?

—¿Hay uno que sea más grande que los demás? —preguntó Draco, con gran paciencia.

—Bueno, sí-

—Entonces ese es el que quiero, no es necesario que lo inspeccione, mucho menos los otros. —Se detuvo un momento, frunciendo el ceño y luego añadió—, siempre y cuando el diamante sea superior, tanto en calidad como en tamaño. No quiero nada ... er ... soso.

El joyero se irguió.

—Le aseguro, señor, que no vendemos diamantes sosos aquí.

—Muy bien —dijo Draco—, entonces envuelva el anillo más grande que tenga, con un gran y llamativo lazo, por favor, de color rosa ... ¿Y luego, podemos discutir el segundo tema que tengo en mente?

Draco observó desinteresadamente mientras el diminuto joyero seleccionaba un anillo del estuche, lo metía en una caja de terciopelo negro y lo colocaba dentro de una caja azul pálida, que golpeó ligeramente con su varita. Inmediatamente, una larga cinta de organza rosa y brillante brotó de la punta de su varita y se envolvió expertamente alrededor de la caja, atándose en un gran y perfecto moño.

Hecho esto, conjuró una bolsa de regalo de rayas rosas y plateadas y colocó la caja dentro de ella, junto con una gran cantidad de papel de seda. Luego se lo entregó a Draco, quien lo dejó a un lado sin ni siquiera mirarlo una sola vez .

—Ahora, sobre esta segunda compra que tiene en mente —dijo el joyero—, (si se sintió desanimado por la falta de aprecio de Draco por su obra, no lo mostró;seguía siendo tan amable como lo había sido cuando Draco había puesto los pies por primera vez en la tienda) —¿Qué más puedo mostrarle, señor?

—Nada— dijo Draco. —No estoy interesado en comprar nada que tengas en exhibición, quiero un anillo exclusivo, ¿Lo hacen?

—Pero por supuesto.

—Me gustaría que el anillo tenga ciertos hechizos protectores. ¿Puedes hacer eso?

—Absolutamente ... aunque tendrás que proporcionarme algo que tenga la esencia de la persona que debe ser protegida, una mecha de cabello funcionaría y, por supuesto, el precio asociado a este tipo de productos se encuentra por encima del costo de la joya en sí.

—El dinero no es problema, —dijo Draco, —y por cierto, este segundo anillo no va a cuenta de mi padre. Es un regalo de graduación para un amigo mío, y tengo la intención de pagarlo yo mismo.

Hubo un momento de silencio en el que el joyero miró a Draco con astucia. Sus ojos pasaron del joven rubio a la bolsa con el anillo de lujo ,el cual Draco había mostrado tan poco interés, y de nuevo hacia él. Entonces, ante la consternación de Draco, una mirada de complicidad apareció en los ojos del hombre, y le dio a Draco un guiño confidencial.

—No se preocupe, señor —dijo amablemente—, lo entiendo por completo, y le puedo asegurar la máxima discreción en el manejo de su ... compra especial.

Él piensa que soy GAY, se dio cuenta Draco, horrorizado. Él piensa que estoy siendo obligado a un matrimonio arreglado, lo cual es cierto, pero también piensa que el segundo anillo es para mi novio o algo así.

Estaba a punto de desilusionar al hombre ante tal idea (violentamente) pero en el último segundo, su naturaleza Slytherin ganó y cambió de opinión. Dejaría que el hombre pensara que era gay, decidió. Mejor dejar que él pensara que había descubierto un espíritu afín, por el cual tendría más probabilidades de ser discreto, para evitar que notificara a su padre de esta segunda compra. Eso plantearía toda clase de preguntas incómodas, y aunque estaba seguro de que podía salir airoso si tuviera que hacerlo, sin duda prefería no encontrarse en esa situación si podía evitarlo.

Así que su única respuesta fue poner una sonrisa nerviosa y decir:

—Gracias por eso, compañero. Como puede imaginar, es este segundo anillo el que está ... más cerca de mi corazón- (bueno, eso, por lo menos, pensó, es verdad.) Te advierto, voy a ser muy específico acerca de este.

—Oh, ya lo entiendo —dijo el joyero con entusiasmo. —Ven a mi despacho en la parte de atrás y podremos revisar exactamente lo que quiere.

Mientras Draco lo siguió a través de una puerta detrás de la caja, pensaba. Este es un engaño que no estoy dispuesto a llevar tan lejos. Si este jodido viejo me hace alguna maldita cosa, que Merlín me ayude, lo mataré.

Los días siguientes antes de la graduación pasaron volando para Draco, ocupado como estaba con los preparativos para la ceremonia, así como la preparación del doble regalo para Hermione.

Las noches las pasaba con ella en su dormitorio, amándose el uno al otro hasta el cansancio, tocando, saboreando ... pero aún así, él no reclamó su virginidad. Había hecho un voto para ella y para si mismo, de que no la tomaría hasta que ella estuviera completamente lista ... y hasta ahora no lo había estado. La ironía no se le escapaba a Draco cuando noche tras noche le ponía excusas a Pansy antes de encontrar a Hermione en la biblioteca – ignorando a una chica que estaría más que feliz de ir hasta al final, para estar con otra, que todavía no estaba dispuesta a dar ese paso. Cualquiera de sus compañeros de equipo de Quidditch, por ejemplo, si lo hubieran sabido, sin duda se habrían burlado de él, y eso incluía a Bulstrode, pensó con un estremecimiento.

Pero no había manera de evitarlo; prefería la compañía de Hermione. Si todavía le hubiera dado palmadas en las manos cada vez que trataban de desviarse sus manos debajo de su falda, como lo había hecho durante varias semanas anteriormente, probablemente todavía preferiría su compañía. Ese pensamiento era aterrador... pero ya no hacía ningún intento para negarlo. De hecho, estaba realmente llegando a un acuerdo consigo mismo. Podía hacerlo, ahora que había puesto en marcha un plan que le permitiría que ella siguiera siendo un parte esencial de su vida luego de Hogwarts.

La noche siguiente luego de la visita al joyero de Hogsmeade, él le cortó suavemente una mecha de pelo mientras dormía y la envió con Júpiter bien temprano a la mañana siguiente, antes de que ella hubiera despertado. Recibió una respuesta esa tarde de que el anillo estaba bien encaminado y él podría retirarlo, según lo solicitado, el día anterior al de la graduación.


Eso es todo por el momento. ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Creen que Draco lo lograra?

Ya estoy terminando de traducir el próximo capítulo, por lo que la próxima semana tendrán capítulo.

Les dejo un pequeño adelanto:

Oh no—dijo débilmente. —Draco, ¿Me compraste una casa?

Draco se inclinó hacia delante, colocando las palmas de cada mano en la pared detrás de ella, una a cada lado de su cuerpo, fijándola en su lugar sin ningún contacto físico, aunque sus rostros estaban tan juntos que sus aliento se entremezclaban y sus narices casi tocaban.

Corrección, compré ... —hizo una pausa y le dio un beso en la punta de su nariz— nuestra casa.

Ahora si, nos vemos la próxima semana.