Día cinco: Besándose.

¿Cuántas veces había besado ya aquellos labios dulces y suaves de Ema?

Ukyo perdió la cuenta al estar por unos cuantos meses teniendo una relación con su amada.

Besándola a cada momento, no podía decirse que "no era inevitable" probar esos labios a cada momento.

Cada beso, era un regalo realmente especial para Ukyo, ya que Ema demostraba su amor correspondiendo aquellos besos y también "las muestras de cariño" proporcionadas por él.

Sus labios moviéndose al mismo "paso", algunas veces introduciendo sus lenguas dentro de la cavidad bucal del contrario y saborear cada parte de este los estremecía a ambos, a tal punto de llegar "aún más lejos", entregándose nuevamente en una noche de pasión donde los dos eran los únicos testigos de ese "acto prohibido".

Sus respiraciones aceleradas al terminar de besarse era algo normal en ellos.

Ema siempre tomaba entre sus dedos con fuerza la camisa Ukyo, ante tal acción, este le salía un gruñido en su garganta. Un beso no era suficiente para la joven pareja, sus labios se tocaban una y otra vez sin parar por un largo tiempo. Al besarse, competían entre ellos para dar a conocer quién iba más profundo, más rápido, más placentero.

— Te has vuelto más experta en besar. — Muerde por un instante el labio inferior de la castaña. — Todavía recuerdo nuestro primer beso, te sentí tan inexperta, tan tímida con sólo sentir mi respiración cerca de tu boca. — Da pequeños "toques" en los labios contrarios. — Y ahora, todo ese temor se va completamente y demuestras tu amor como si fuese el último día, el último instante que fuéramos a besarnos.

— Quiero aclarar siempre el tanto amor que te tengo, Ukyo-san. — Entrelaza sus brazos en el cuello del rubio. — Te amo.

— Yo también te amo.

Y de nuevo, sus labios se juntaron, pero ahora, de manera un poco más tranquila, sus movimientos eran lentos y certeros.

Sus mejillas ardían, los corazones de ambos latían con rapidez con cada aquel beso, era como si su corazón tratará de salir de su pecho. Esa sensación, era tan normal en ellos; era obvio, se amaban demasiado.

No importaba cuantas veces se habían besado, lo único que importaba, era que nunca llegase ese día en el cual ya no puedan "probarse".


Nota de la autora:

Lamento si en sí no puse una "situación" para aquel beso, pero sentí que era mejor describir cada uno de los besos dados por esta pareja a "poner una historia innecesaria".

Espero que les haya gustado.

Gracias por su apoyo.