¡Hola! Espero que disfruten este capítulo…

Fanfic: "¿Tentación o Redención?"

Capítulo 4: "De viajes y más"

Por Sakki Chan

Shaoran Li P.O.V

¿Quién dijo que la vida era fácil? Nadie. Y si alguien lo dijo, es un verdadero tonto. La vida no es fácil. Tampoco es difícil. La vida es vida. La vida es tristeza. La vida es alegría. La vida te pone juegos y obstáculos inesperados que no sabes cómo enfrentar. Y a veces, prefieres no enfrentarlos sino huir. Huir era una solución más fácil. Y eso era lo que precisamente estaba haciendo. Huyendo.

Sé que es de cobardes escapar, pero es eso o quitarme el hábito. Algo totalmente intolerable ante mis ojos y los de mi Dios. Nunca podría vivir con eso. Así que prefiero escapar de todo esto por un rato. De mis responsabilidades. De mis obligaciones. De la gente que me rodea. De ella.

Admito que he sido duro. Lo sé. Sé que he sido alguien egoísta. Pero ella lo fue aún más. Ha sido egoísta, al exponer todos sus sentimientos ante mí. Alguien que es prohibido. Alguien que sería como un trofeo para ella. Una vez que lo tuviera, se olvidaría de que alguna vez aquel trofeo tenía una vida que llevar.

Ésta era mi oportunidad perfecta.

Hace dos días me ha llegado la carta de un viejo amigo de la infancia, invitándome a que lo visite a su nuevo hogar, allá en Londres. Sé que es un viaje largo. Pero quedarme aquí, soportando los acosos de aquella mujer sería algo insoportable, porque sé que mi deseo incrementará y que sus palabras lograrán tener algún efecto en mí. Por eso voy a imponer esta distancia.

En este momento, estoy observando el barco que me llevará a Inglaterra. Me llevará a la libertad. Y me librará de estos sentimientos que son prohibidos.

Fin del P.O.V

Tal y como le había expresado en una carta a su prima, Shaoran Li había aceptado la invitación de Eriol Hiiragizawa, más como una escapatoria que cualquier otra cosa. Estaba desesperado por salir del acoso de la señora Tsukishiro, y el reencontrarse con Eriol, le haría olvidarse un poco.

No por nada, había sido uno de los escasos amigos que poseía. Admitía que a veces podía ser algo pesado y sus bromas aún más, pero si se lo midiera y se lo comparara con aquella endemoniada mujer, Eriol no pesaría más que una pluma.

Con el paso del tiempo, Shaoran había aprendido que no iría a parar a ningún lugar si no era honesto consigo mismo. Y había puesto en práctica su propio consejo.

La dama Tsukishiro podía ser muy persistente, y algo en lo que había sido honesto, era que esta al tanto de lo débil que podía ser su cuerpo si aquella tentadora mujer estaba a su lado, peor aún, en un plan de ataque firme y decidido.

Así que el abordar ese barco quizás era lo mejor que pudo haber hecho.

Por el viaje no se preocuparía. Contaba con los medios y ya anteriormente había viajado por aquel medio, y no había contado con ninguna clase de inconveniente.

Llegaría dentro de doce horas, doce horas que serían un muy aprovechado tiempo para encontrarse consigo mismo.

Por otra parte, la repentina desaparición del sacerdote local era una noticia de dominio público. Las damas estaban conmocionadas y más quejumbrosas que de costumbre, chismeando por aquí y por allá, tratando de especular el motivo de la ausencia del sacerdote Li.

Todos los esposos se sentían en un verdadero infierno, debido a las constantes réplicas de sus mujeres. Bueno, no todos. Al parecer, el señor Tsukishiro no tenía inconveniente alguno con su esposa. Se había marchado de buen humor hacia el trabajo, dándole un beso en la frente a su querida Sakura.

No había advertido el pésimo humor por el que Sakura atravesaba. Era obvio que ella conocía con creces, el motivo de la ausencia del sacerdote.

-"Mierda" Murmuró para sí misma, sentada frente a la cómoda, mientras cepillaba su cabello en la soledad de su habitación.

La terrible noticia se la había comentado la más chismosa de sus criadas, que a su vez, se había enterado al ir a la panadería del sector, temprano por la mañana.

Miró su reflejo en el espejo. Anoche había tenido que cumplir con sus obligaciones conyugales, situación que la ponía en un deplorable estado de ánimo, y la noticia tampoco le había traído demasiada dicha que se dijera.

Conocía perfectamente a Li, y a sabía que a pesar de que era fuerte, y aunque casi había caído en su tentación, éste había sido su último y más desesperado recurso para escapar de aquella telaraña que tanto trabajo le había costado tejer.

-"Es un cobarde," Masculló furiosa, cepillando aún con más ímpetu.

Así que, finalmente el joven Li, debido a que se había encontrado siendo presa de sus deseos, se había dado a la fuga, esperando así escapar de aquel deseo que lo acechaba.

-"Maldito cobarde" De hecho, lo último que Shaoran sería para ella, era precisamente, el ser cobarde. Tenía que darle crédito por aquella repentina escapada. Había sido astuto.

Y a pesar de que en ese momento, estaba nublada por la furia, reconocía que sólo era una careta que ocultaba el dolor del abandono de Shaoran.

Comenzaba a sentir que de verdad nunca la había deseado. Y también empezaba a sentir que nunca volvería a verlo. Y aquello la llenó de desdicha, puesto que reconocía que aquel hombre nunca la amaría, —al menos no del modo en que ella lo hacía—.

Una lágrima comenzó a rodar por su mejilla. Aquella misma lágrima que demostraba el dolor que bullía en su alma, en aquel preciso instante.

Tocaron la puerta de su alcoba, en la que se la había pasado encerrada toda la mañana, desde que Yukito se había marchado.

Se secó la lágrima y ésta desapareció tan rápido como brotó.

-"Adelante" Murmuró, y al parecer, aquel murmullo fue suficiente como para que la persona detrás de los golpes la escuchara.

Observó con fastidio a una muchacha entrar, con un sobre en sus manos.

-"Señora," Dijo con timidez la joven, cuya cara estaba cubierta de pecas debido a la claridad de su tez –"Le ha llegado una carta de Inglaterra"

El fastidio se transformó en curiosidad. No recordaba a nadie que viviera en Inglaterra.

-"¿Sabes quién la envió?" Preguntó tan escéptica como usualmente lo hacía.

Vio como la joven negaba con su cabeza –"No, señora. No sé leer. Pero creo que hay un nombre o algo escrito en ella" Le confirió el sobre con delicadeza, y luego pidió permiso para retirarse.

Sakura asintió y leyó la perfecta caligrafía con la que estaba profesado el nombre de una vieja amiga. Una amiga a la que no había vuelto a ver desde su boda, y que había estado con seis meses de embarazo, hace más o menos unos cinco o cuatro años.

-"¡Tomoyo!" Su cara se iluminó por completo. Aquella sí que era una sorpresa agradable. Aún recordaba el rostro de su amiga, cuya belleza era aún mayor debido al embarazo. La rememoraba del brazo de su esposo, un caballero inglés muy agradable.

Abrió la carta con impaciencia, y se encontró la hermosa letra de Tomoyo, entre las líneas.

Leyó la carta, absorta de felicidad. Tomoyo siempre enviaba cartas para expresar buenos deseos, pero nunca las había enviado desde Inglaterra. Supuso que debió haberse establecido recientemente en aquel deslumbrante país.

'Querida Sakura:

¡Oh querida! ¡Cuánto te he extrañado! Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que nos vimos, tu boda, ¿recuerdas? ¡Lucías soñada, Sakura! Y seguramente yo lucía como una sandía porque estaba embarazada de Hikaru. Mi hija y mi Eriol están bien, al igual que yo. Te preguntarás en dónde estoy ahora, pues me alegro de comunicarte que recientemente me he mudado a una mansión que Eriol ha comprado.

Hikaru acaba de cumplir cuatro, y habla hasta por los codos. No veo el momento en que tú también tengas un niño, mi querida, te aseguro que es la experiencia más enriquecedora que jamás podrás atravesar.

Por otro lado, ¿cómo has estado? ¿Y Yukito? ¿Sigue siendo tan bueno como siempre?

En fin, espero que te encuentres con una gran salud y belleza. Lamento ser tan breve en esta ocasión, pero el motivo de mi carta, a diferencia de otras ocasiones, es más bien para invitarte a que conozcas mi nuevo hogar, Sakura. Al reverso seguramente encontrarás la dirección. Eriol y yo nos sentiríamos felices de contar con tu presencia y la de tu esposo aquí. También quiero que conozcas a Hikaru, quien siempre pregunta por ti.

Si aceptas esta invitación, te recibiré con los brazos abiertos, amiga. Anhelo verte, después de tanto tiempo.

No dudes que las puertas de mi casa te serán siempre abiertas.

Además, te cuento que Eriol ha invitado también a uno de sus amigos, pero no te preocupes, hay suficiente espacio para todos, después de todo, este lugar parece un castillo.

Esperando ansiosa tu respuesta o tu llegada,

Se despide,

Hiiragizawa Tomoyo.'

Cuán feliz era Tomoyo, y lo expresaba en cada palabra que escribía. De eso no cabía ninguna duda. A diferencia de ella, Tomoyo vivía con su esposo y su hija, muy feliz y sin un tercero de por medio.

Por primera vez en su vida, envidió a su amiga. Su vida estaba tan cargada de infelicidad y todas sus acciones estaban calculadas y previstas con anterioridad. Nada era nuevo, todo era una simple rutina. O al menos había sido así hasta que conoció por desgracia a Shaoran Li. Pero una vez con el sacerdote fuera del mapa, volvería a caer en la tediosa y aburrida rutina que era su vida.

No podía echarle la culpa a Yukito. Aquel hombre no había hecho más que amarla, sin ser correspondido. Toda la culpa recaía sobre sus hombros y creyó que era el tiempo de darse un descanso o por lo menos descargar todo lo que tenía en su interior, con su vieja amiga de infancia. Ella le sabría escuchar, y quizás durante ese viaje, sería capaz de olvidar a Shaoran e intentar encariñarse un poco con Yukito, que merecía algo más que un teatro y una actriz por esposa.

Sí. Nada podría salir mal en este viaje. Convencer a Yukito no sería difícil. Desde hace semanas que quería tomarse unas vacaciones de sus negocios y estaba segura que podría dejarle todo en manos de su asistente por unas cuantas semanas.

No tenía nada que perder. Sólo podría ganar.

Así que llegó a la conclusión que iría a Inglaterra, para olvidar de ese tormento en el que se había convertido su vida.

Sin ser consciente de ello, y sin tener la menor sospecha, una vez más, el destino estaba empeñado en reunirlos. Para salvación y para tortura de ambos.

El encuentro, no sería una casualidad. Después de todo, no existen las casualidades, sólo lo inevitable.

Continuará…

Notas de Autora:

Oops. Lo hice de nuevo. Sé que he quedado como una pésima autora ante todos ustedes y no tienen idea de cuánto me arrepiento. Estoy triste por eso. Muchos de ustedes confiesan que les gustan mis ideas, pero que al rato no las leen porque tienen miedo de que no las termine. Y los entiendo. Yo también soy lectora, y sé lo que se siente que tu autor te deje colgado. Y no tengo excusas, y tampoco quiero dárselas.

Digamos que mi vida personal es un poco complicada y que el cole tampoco me está ayudando mucho. La inspiración se me termina a penas sé que tengo deberes y tareas por cumplir. Bah… En fin. No los aburro.

¿Qué tal les pareció? Ya saben, utilicé la frase de Clow para terminar el capítulo. Así que el encuentro SS es inminente y supongo que todos ya saben o se imaginan qué sucederá ¿no? En recompensa y aunque sea un pecado, ja, ja, prometo darles una mordidita de lo calentones que van a estar Saku y Shao.

En fin, sin más que alegar y agradecer infinitamente a todos esos reviews alentadores, me despido, pidiéndoles que por favor dejen sus comentarios, de verdad me ayudan mucho y si no fuera por ellos, no sé si continuaría.

Besitos,

Sakki.