Día ocho.- De compras.
Los amantes caminaban por el los múltiples pasillos del gran centro comercial. Ukyo le pidió a Ema acompañarlo a comprar algunas corbatas nuevas y tal vez, algunos otros trajes para su trabajo o algún evento especial en el cual debe ir formal, como era de esperarse, Ema acepto encantada, así podrían aprovechar para salir juntos sin tener la presión de la familia.
— ¿Qué te parece está camisa junto con está corbata? — El rubio le mostraba a su amada un conjunto que a él le parecía bueno.
— Mmm… — La castaña observaba con detenimiento el conjunto. —no está mal, pero creo que con esta corbata quedaría mejor. — Le muestra la prenda que sostenía en su mano.
— Es verdad, queda mejor. — Sonríe ligeramente, su pareja le estaba ayudando bastante a elegir buenos conjuntos, se sentía muy agradecido por ello, que pensó en recompensarle. — Terminando de comprar todo esto, ¿te gustaría que te comprara algo que te guste?
— ¡N-No es necesario, Ukyo-san! — Niega moviendo sus brazos a los lados.
— Anda, no me gustaría ser el único que compre prendas nuevas. — Toma la barbilla de la castaña para darle un casto beso.
— E-Esta bien. — Sonríe avergonzada. — A decir verdad, vi en una tienda un vestido muy lindo a mi parecer.
— Entonces, vamos a esa tienda, será una recompensa por ayudarme. — Posa sus labios en la frente de la castaña.
…
— Esté es el vestido, ¿qué te parece? — La joven posa un vestido corto de color blanco, con estampado de flores de color rojo.
— Perfecto. — Con una sola palabra fue suficiente para describir la forma que le quedaba el vestido a su pareja.
— Me alegra que te gustará. — De nuevo, muestra una amplia sonrisa. En verdad se sentía demasiado alegre, ver a su amado viéndola como si fuese algo valioso, le hacía pensar que eligió al hombre correcto para compartir toda su vida con él. Su amado rubio siempre le hacía sonreír. — Entonces nos lo llevaremos, me cambiare para comprarlo. — La castaña da media vuelta dispuesta a entrar nuevamente al vestidor. La puerta en sí era una cortina, es por eso que trataba de quitarse aquel vestido rápidamente por si alguien tratase de ver dentro del pequeño cubículo, aunque la única persona que podía ver, era su novio. Al pensar eso, su acompañante estaba detrás de ella. — ¿Ukyo?
— Como vi que tardabas en salir, pensé que tendrías problemas con el cierre del vestido. — Toma el cierre y empieza a bajarlo lentamente.
— ¡N-No es necesario, puedo hacerlo sola! — Decía la castaña algo asustada, si algunos de los empleados se daba cuenta que un hombre entraba a los vestidores de mujeres, tendrían varios problemas.
— Permíteme ayudarte. — Susurro en el oído de su amada. — Si no hacemos mucho ruido y nos apresuramos, nadie sospechara que estamos juntos en este lugar. — Termina de bajar el cierre por completo y retira los tirantes del vestido para luego terminar en el suelo. — ¿Ves? Fue más rápido quitártelo con ayuda.
— G-Gracias. — Susurra para evitar hacer ruido.
Ukyo acariciaba con su mano izquierda el vientre de Ema, mientras que en su mano derecha pasaba por debajo del sostén colorido y apretaba uno de los pechos de Ema.
— Es muy excitante hacer este tipo de cosas en un lugar público, donde varias personas pueden vernos. Es contradictorio decir esto ya que soy una persona que trabaja para hacer cumplir las leyes y nuestras acciones ahora podrían considerarse ilegales. — Ríe para sí mismo. — Ahora, ¿te gustaría ser mi compañera del crimen?
Nota de la autora:
Sé que está situación es muy corta, pero realmente no se me ocurrió que más escribir, lo siento.
Espero que les haya gustado este día.
Gracias por todo el apoyo que me proporcionan, me motivan a seguir actualizando este reto cada día.
