Notas de la Autora: Sé que éste ha sido el capítulo más anhelado por todos ustedes desde que di inicio a esta historia. Así que no me queda otra cosa que decirles DISFRUTEN.

Disclaimer: No. CCS no me pertenece. Ya lo sé. Es algo horrible.

Una ligera advertencia: Este capítulo contiene escenas sugestivas y de lenguaje que quizás sea inapropiado para menores de 12 años. Ah, pero a quién diablos le importa, ¿no es cierto?

Fanfic: "¿Tentación o Redención?"

Capítulo 9: "De tentaciones y más"

Por Sakki Chan

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Shaoran Li P.O.V

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Busqué en el interior de mí una respuesta. Y no había ninguna. Aquel vínculo que llegué a compartir con aquel superior ser que me creó y dio la existencia, ya no existe. Mis dedos tiemblan. Mi frente suda. Sigo pensando, pero no hay escapatoria.

Recuerdo que alguna vez, durante mi juventud, leí la historia de Adán. Ese hombre que se dejó llevar por la tentación de la serpiente, incrustada en el cuerpo de su compañera, Eva. Recuerdo haberme mofado de su estupidez y hasta de su falta de fortaleza. Recuerdo incluso haberme glorificado, diciéndome que nunca me sucedería lo mismo. Diciéndome que yo estaba más allá de aquella situación.

Durante ese tiempo soñaba con algún día, tocar miles de corazones a través de los sermones que diera en la capilla. Ya estaba encaminado por el sendero de Dios y creía que todo lo terrenal simplemente era algo que no podía afectarme.

Oh, pero también en ese tiempo era un tonto. Y vaya tonto. Más que tonto… me llamaría ingenuo. Qué ingenuo era.

Pero también en aquel entonces, Sakura Tsukishiro no formaba parte de la ecuación.

La decisión estaba hecha. Y Él no me dejaría en paz hasta que llevara a cabo mi pecado.

Caería en la tentación.

Y maldita fuera, voy a gozar hasta el último segundo con ello.

Después vendrán la culpa y las recriminaciones.

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El hacer las maletas nunca había sido una molestia, en realidad. Claro que antes las lágrimas no mojaban sus mejillas. Ni nublaban sus ojos.

No tenía mucho que recoger, pero aún así la tarea le había consumido tres horas. Entre llantos y quejidos, indecentes pensamientos y más culpa que pesar sobre sus hombros, a Sakura se le había pasado aquel tiempo como un segundo.

Yukito no llegaba aún, y eran casi las nueve de la noche. Temía por su esposo, pero en realidad aquella preocupación se hallaba entre las últimas de su lista. Agarró una de sus batas para dormir, y comenzó a desvestirse. Hoy también sería una noche de seducción, la cual le aseguraba la victoria con respecto a marcharse temprano por la mañana.

Yukito seguramente se rehusaría a una partida tan apresurada, alegando falta de cortesía para con la familia Hiiragizawa. Pero si había algo que la preocupara menos que el paradero de su esposo, era la cortesía. Al diablo con ella.

El ceñido corpiño ajustaba su figura lo suficiente como para hacer obvios sus planes, pero a la vez podía ser ligeramente sutil en su mensaje. Se sentó frente a la cómoda, y miró con horror sus ojos rojos de tanto llanto. Se maldijo por ser una débil mujer que no podía contener las lágrimas. Colocó maquillaje sobre sus ojeras, como había venido haciendo desde hace semanas y colocó pinta labios de color rojo encendido para que la atención se fijara en sus labios rojos, no en su nariz roja ni mucho menos en sus ojos irritados.

Cuando estuvo satisfecha con el atuendo, lo único que restaba para completar su plan era sencillamente esperar a Yukito.

Apagó todas las velas del candelabro a su izquierda excepto la última, otorgándole un aire cálido ante la frialdad de la noche. Pronto, si contara con algo de suerte, Yukito llegaría de sus labores de cobranza, con dinero suficiente como para poder costear el viaje de retorno, lo más prontamente posible.

Una ventisca helada se precipitó por la ventana abierta, provocándole escalofríos. Salió de la calidez de los cobertores y ajustó su bata aún más a su cuerpo. Descalza, se dirigió hacia el ventanal. Abrió la cortina un poco más, acogiendo así el frío de la oscuridad. Con preocupación observó los nubarrones negros que anunciaban una tormenta, sobre la casa y aparentemente, sobre toda la ciudad.

Con otro estremecimiento, estaba cerrando la cortina cuando escuchó que la puerta se abría. Con ansiedad por llevar a cabo la culminación de su plan, se volteó con una sonrisa que se quedó plasmada en su cara.

Su asombro no podía ser mayor.

-"S-Shaoran…" La sonrisa se le borró del rostro. –"¿Qué estás haciendo aquí?"

Sólo un trueno se hizo escuchar.

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Sakura estaba enojada. ¿Qué rayos estaba haciendo aquí, Shaoran?

El suelo que sus pies descalzos tocaban, se convertía en un témpano de hielo. No así la tensión que se descargaba en la habitación.

Casi paralizada por el horror vio a Shaoran echar el pistillo a la puerta. Las sombras no ocultaban la decisión en su rostro.

-"Escucha…" Suspiró ella –"Si esto es una broma…"

Él se acercó unos pasos, lo suficiente como para verla con claridad.

-"Nunca hago bromas" Sakura miró con pavor cómo su tímido sacerdote, se despojaba a sí mismo de la camisa. Observó con fascinación cada ojal y cómo cada botón quedaba desprovisto de su protección. Más y más piel quedaba al descubierto. Aquella piel que nunca había sido tocada por los placeres de la carne, se encontraba ahí, dispuesta y lista para saborear a su antojo.

El sonrojo que tiñó las mejillas de la mujer, era una experiencia nueva para la vista de Shaoran.

Le pareció un gesto que no concordaba con ella, pero de todos modos, le distrajo un segundo de la vista exquisita de su cuerpo.

Pero algo que no había esperado, era la palabra que brotó de sus labios carmesí.

-"Vete" Ella le miró enfurecida. El sonrojo que manchaba su blanca piel, era ahora inexistente –"Lárgate antes de que grite" La fría furia había reemplazado la timidez. Sus ojos esmeraldas ahora eran dos dagas que se clavaban en lo más profundo de su espíritu.

Confusión fue toda su reacción –"¿Qué?"

Ella se acercó aún más. Sólo un paso más y estarían cuerpo con cuerpo.

-"Yukito vendrá en cualquier momento" Dijo ella, sin poder despegar su vista de los carnosos labios del hombre.

-"Al diablo con él" El pecho de él se irguió aún más, y el contacto fue inevitable. El simple roce trajo más placer que cualquier caricia que se hubieran proferido con anterioridad.

Sakura cerró sus ojos y por un momento sintió ganas de llorar. Shaoran no podía estar haciendo esto. No. Esto no era real.

-"Aléjate de mí" Dijo con poca voluntad. Éste momento lo había esperado durante tanto tiempo que no podía ser real. No ahora.

Colocó las manos en el ejercitado pecho de él, con la intención de mantenerlo lejos. Pero la intención se quedó en eso, tan sólo en intención. El momento en que sus manos hicieron contacto con su pecho, todo el deseo contenido de aquellos meses explotó.

Sus manos fueron a la nuca de él, mientras Shaoran la acercaba con sus fuertes brazos.

Se miraron intensamente. Éste momento quedaría grabado en sus memorias para siempre.

Sus labios se encontraron con fuerza y violencia. Ella exigía aún más.

-"Shaoran…"

Las manos de él se deslizaron hacia el ajustado corpiño, mientras sus labios bajaban hacia el cuello de la mujer.

El deseo se arremolinó en el estómago de Sakura, provocándole todo tipo de sensaciones extremadamente placenteras, nunca había gozado así.

Ella ayudó a deshacerse del corpiño y pronto su pecho quedó al descubierto.

Aunque fuera la primera vez de Shaoran, no conseguía sentirse nervioso. Todo movimiento que realizaba, estaba exclusivamente guiado por su instinto.

Cuando los dos montículos quedaron al descubierto, su instinto también le llevó a besarlos. Deseaba saciarse de esta mujer y estaba dispuesto a hacer todo para conseguirlo. Todo pensamiento coherente quedó atrás, mientras Sakura pasaba sus delgados dedos por su cabello castaño.

-"Ah…sí" Emitió un leve quejido de placer.

Él acarició su cintura y decidió deshacerse de la ropa interior de la mujer. Tal y como lo había imaginado en cada una de sus pesadillas, esa mujer que lo había enloquecido era exquisita y aunque quizás éste fuera el peor error de su vida, se aseguraría de nunca borrarlo de sus recuerdos.

La ropa se había deshecho y los besos continuaban con más fervor que nunca antes.

Creyendo no ser capaz de aguantar tanta excitación, Shaoran dejó de besarla y se deshizo de sus pantalones. El sudor que bañaba su cuerpo, agregaba algo especial mientras Sakura le había enseñado cómo darle placer, mientras le retribuía mucho más.

La cama parecía estar muy lejos de su alcance. Pero antes necesitaba estar seguro de que este sentimiento de posesión se aplacase un poco. Los celos también habían formado parte en esta obra, y habían sido el combustible que lo había movido a tomar cartas en su deseo por aquella mujer.

-"Sakura…" Él gimió –"Di que eres mía"

Ella lo observó con pasión en sus pupilas. Le dio un beso en el oído, no sin antes deslizar su pecaminosa lengua por el fuerte cuello de él.

Susurró las palabras en su oído, haciéndolo tan íntimo con aquello podía ser.

-"Soy tuya"

Él la pegó contra la pared, sin importarle si la lastimaba. Necesitaba sentir aquel factor de deseo incontenido.

-"Dilo de nuevo" Exigió con más firmeza, mientras tocaba el punto de placer de Sakura.

-"Soy tuya, maldita sea. ¡Ahora házmelo!"

Él sonrió ante la desesperación de ella, pero no duró mucho su sonrisa, ya que fue inesperado el placer al que fue expuesto, cuando la profunda calidez de ella lo rodeó.

Colocó sus manos en la pared y se clavó más profundamente de ella, dando estocadas cada vez más rápido.

Alcanzaron la culminación y cuando aquella maravillosa sensación pareció ceder, el agotamiento tomó lo mejor de ellos.

No tardaron mucho en avanzar a la cama, cayendo rendidos por el acto que acababan de cometer.

Sakura secó la fugaz lágrima que se aventuraba por el rabillo de su ojo derecho.

Shaoran había sido dueño de su cuerpo, pero también lo era de su corazón.

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Notas de Autora:

¡Oh! ¡Vaya! Espero que aquella escenita no quede muy censurada, je, je. Traté de no ser tan explícita ni de usar un lenguaje que vulgarizaría el acto, y se me hizo difícil, tengo que admitirlo. Escribo historias apasionadas pero escribir los lemons siempre resulta ser algo…no sé… incómodo, ja, ja, ja.

¿Cómo les quedó el ojo, muchachos? Ja, ja, Sakki sigue viva y coleando. Creo que me siento bastante satisfecha con este capítulo. Ustedes serán los jueces en esta ocasión. Acepto todo tipo de consejos, críticas, felicitaciones y comentarios en general. Lamento si desilusioné a alguno de ustedes, pero creo que logré mantener mi posición sobre no caer en la vulgaridad.

Ya saben, espero que les haya gustado. Espero reviews con todas las opiniones por parte de ustedes.

Regresaré, lo prometo. ¡Deséenme suerte con mi inicio de clase, chicos!

Besos,

Sakki Chan