Fanfic: "¿Tentación o Redención?"
Capítulo 10: "De redenciones y más"
Por Sakki Chan
Shaoran Li P.O.V
La gloria nunca pareció sentirse más cerca. Caí rendido en la cama, no atreviéndome a mirar la majestuosa cara de ella. Era imposible. Esto era imposible. Pero a la vez había sido maravilloso. Todas las emociones existentes, puestas en un mismo lugar en lo más profundo de mi pecho. Ella una vez me había dicho que me amaba. Quizás, yo también pueda sentir lo mismo… Quizás yo también la ame…Quizás por eso no me siento culpable… No había espacio para el sentimiento de culpa. No al menos hasta que unos golpes en la puerta despertaron nuestra consciencia.
Fin del P.O.V
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Sakura abrió sus ojos con horror.
¡Yukito!
La cama estaba casi intacta, pero aquella no era una preocupación.
Se levantó de golpe, y haciéndole un ademán de silencio a Shaoran, lo ayudó a salir de la cama, y lo empujó directamente al armario. Cerró la puerta con él dentro y corrió a la cómoda para sólo observar con temor que todo su maquillaje estaba echado a perder. Se puso su bata a toda velocidad y luego agarró la ropa de Shaoran para lanzarla directamente en el armario.
Cuando logró establecer la habitación en orden, después de dos minutos, corrió hacia la puerta para liberar el cerrojo y hacer uso de sus habilidades dramáticas.
-"Uh…" Bostezó –"¿Quién toca la puerta con tanta insistencia?" Preguntó justo antes de abrirla.
Esperando encontrar a su marido en el pasillo, se llevó una gran sorpresa al encontrar a Tomoyo parada ahí, con semblante preocupado.
Ésta miró la delgada bata que Sakura había atinado a colocarse, pero la ignoró por completo.
-"Creo que estabas durmiendo, ya" Dijo mientras sonreía a modo de disculpa.
Sakura volvió a bostezar –"Uhm… ¿Sucede algo Tomoyo?" Preguntó tensa, imaginando que su amiga hubiera oído algo de las actividades que tanto ella como Shaoran habían estado llevando a cabo en aquella habitación.
Tomoyo la miró ceñuda –"Creí escuchar sonidos pero mi imaginación estaría tomando lugar en mí, supongo"
Sakura se hizo a un lado –"Pasa, por favor"
Tomoyo dio una breve inspección al lugar, sin encontrar nada –"Lamento haber perturbado tu sueño, amiga. Aunque en realidad sólo quería conversar un poco contigo"
Una gota de sudor recorrió la sien de la esposa de Yukito. Por un momento había pensado que Tomoyo…
-"Por supuesto, yo también…" La frase murió en sus labios. Con lo sucedido con Shaoran, ¿podía aún así, marcharse?
Esto… esto no los llevaría a ningún lugar. Ella… ella estaba casada. Y aunque amaba a Shaoran, haría todo lo que fuera necesario para protegerlo y por buscar su bienestar. Y era precisamente por eso, que tenía que llevarse ese hermoso recuerdo de él con ella; como memoria de que su amor por lo menos se había encontrado entre sus brazos, aunque fuere una vez.
Shaoran no la amaba. Shaoran sólo la deseaba. Debía recoger los pocos pedazos que le quedaban de su corazón y marcharse… Marcharse antes de que él tachara aquel momento precioso, como algo horrible.
-"Yo…" Su amiga la miraba expectante.
-"¿Sí?"
-"Quería decirte que…" Consciente de que sus palabras llegarían a los oídos de Shaoran, tomó su decisión. –"Que tanto Yukito como yo te agradecemos tu hospitalidad y la de tu esposo. Pero creo que ya es hora de partir…"
Tomoyo la miró asombrada –"¿Es eso cierto? ¿Tan pronto? ¡Sólo han pasado semanas aquí!"
Sakura fingió una sonrisa. Aquellas semanas habían parecido meses.
-"Sí, ya lo sé, pero creo que Yukito se siente algo incómodo al dejar el negocio en Sevilla…"
Su amiga asintió y se levantó de la silla que había ocupado durante la breve conversación que ambas sostuvieron. Ya no tenía sentido hablarle sobre el amigo de Eriol y lo que Hikaru le había dicho. Decidió guardar silencio por un momento.
-"Supongo que los pajes de Eriol podrían ayudarles. El equipaje estaría cargado al carruaje el día posterior a mañana" Expresó pensativa.
Si había algo peor que huir de Shaoran después de lo sucedido, era huir después de dos días. Seguramente él encontraría cualquier oportunidad de recriminarla y tacharla de pecadora una vez que su borrachera de deseo cesara.
Ella era la culpable, lo sabía, pero no había necesidad alguna de que él restregara aquel detalle por sus narices. ¡Debía huir lo más pronto posible!
-"¡No!" Gritó algo histérica –"Creo que… creo que lo más apropiado es que viajemos ligero… ya sabes, sólo lo esencial. No quería decírtelo, pero Yukito casi no puede dormir de la preocupación… A veces, sus empleados no son tan de confianza como desearíamos que fueran…" Dijo como excusa ante su precipitada reacción.
Tomoyo simplemente asintió y mencionó algo de Eriol; pero aquel comentario recibió oídos sordos por parte de Sakura.
Lo hecho, hecho estaba. No había vuelta atrás.
Tomoyo salió de la habitación, deseándole buenas noches.
Un frío temor recorrió su médula. Cuando Shaoran saliera de esta habitación, sería la última vez en su vida que lo vería. Y ella se encargaría de que fuera así.
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Shaoran se había quedado como piedra dentro del armario de la habitación designada por los Hiiragizawa a los Tsukishiro.
Después de la sorpresa inicial, frío y terrible odio embargó su corazón. Aquel sentimiento tan déspota y tormentoso que tantos laicos habían confesado sentir, por primera vez en su existencia tomó verdadera posesión de su ser.
Aquella mujer lo había tomado todo de él y ahora… ¿huía? ¿Escapaba? ¿De qué podía escapar?
Ahora se esfumaba como un delirio imaginario y simplemente tomaba lo que hasta ahora, ninguna mujer había conseguido tener; dejándole sólo éste sentimiento de sabor tan amargo.
Qué tonto. Había caído como un iluso que sólo mira al cielo, si saber si hay suelo bajo sus pies. Sakura Tsukishiro le había enseñado las estrellas era cierto, pero aquello había durado demasiado poco, y ahora sólo era capaz de enseñarle el infierno.
Cuando la puerta del armario se abrió, no esperó para clavarle su furibunda mirada.
-"¿Por qué haces esto?" Tampoco esperó para preguntarle.
Sakura tenía los ojos nublados por las lágrimas –"Esto es un adiós, padre" El énfasis que le dio a aquella palabra casi pronunciándola con desprecio, amargó aún más el corazón de Shaoran.
Se vistió y salió de la habitación.
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Se había permitido probar los placeres de la carne, pues ahora también afrontaría los dolores de la carne. Era impuro y no era digno de volver a llamarse servidor de Dios.
Las rodillas ya comenzaban a dolerle. Su frente sudaba con insistencia. Las velas daban un ambiente tétrico a la oscura habitación. Cuando el látigo golpeó su espalda, por la décima octava vez creyó desvanecerse. Pero antes había aguantado mucho más que esto y por pecados veniales, que en realidad eran pequeños errores.
Sangre comenzó a bajar por su columna tiñendo de rojo escarlata sus pantalones blancos. Profirió un quejido de dolor. Se merecía esto y mucho más.
Su estupidez le había llevado a cometer estupideces. Su ingenuidad le había llevado directo a los tentadores y perversos brazos de Sakura Tsukishiro. Y ahora merecía un castigo.
Alzó su brazo, para golpearse otra vez. El látigo resonó, instándolo a que concertara la flagelación. Lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas. Se merecía esto y mucho más.
Cuando el látigo insistió sobre su espalda una vez más, sus rodillas no soportaron su peso y cayó; ya inconsciente de sus alrededores.
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Sakura se despertó ante los fuertes golpes que se profirieron en su puerta. Los gritos terminaron de levantarla. Yukito seguía acostado, impasible e imperturbable de lo que sucedía; al otro lado de la cama.
-"¡Sakura! ¡Yukito!" Gritó lo que pareció ser la voz de Eriol, al otro lado de la puerta.
Sakura corrió a ponerse su bata y salió a abrir la puerta. ¿Qué diablos estaba sucediendo?
Miró el reloj que se encontraba arriba del umbral, y éste marcaba medianoche.
Cuando se encontró con la pálida y preocupada cara de Eriol, sintió que su sangre bajaba y caía a sus pies.
-"¿Qué sucede?" Preguntó ella, ya tan pálida como su interlocutor.
Eriol la miró –"Es Shaoran" Pasó una mano por la cabeza –"Necesitamos tu ayuda para cuidarlo" Si antes había estado preocupada, simplemente se dijo que estaba muerta del terror.
-"P-pero ¿qué pasó?" Tembló. Oh, Dios. Él no.
-"Está perdiendo mucha sangre y necesitamos llevarlo al hospital. ¿Y Yukito? ¡Necesito su ayuda para cargarlo al carruaje!" Gritó él casi histérico.
Para Sakura aquellos segundos fueron eternos. Shaoran…
No.
No podía haber cometido suicidio. ¡Él no!
No por su culpa… no.
Y como si fuera una pesadilla, fue corriendo a despertar a su marido.
¡Shaoran no podía morir!
No se lo iba a permitir.
Si había un culpable en toda esta situación era ella. Ella había tejido la tela de araña que atrajo desde un principio a Shaoran. Ella era responsable de aquel acto tan abominable, que lo había llevado a intentar quitarse la vida.
Yukito no tardó en levantarse, tendría que haber estado muerto para no escuchar los gritos desesperados de su mujer.
-"¡Vamos!"
Cuando llegaron a la habitación designada a Shaoran, vieron un cuadro patético y doloroso. Especialmente por Sakura.
Shaoran estaba colocado boca abajo, en la cama, sobre las rodillas de Tomoyo, quien a su vez, colocaba paños húmedos sobre las múltiples heridas que se encontraban en la espalda lastimada del sacerdote.
La sangre seguía bajando, ya en menor cantidad. Pero él estaba inconsciente todavía.
-"Rápido, debemos llevarlo al hospital" Yukito y Eriol se alinearon alrededor de Shaoran y lo levantaron con facilidad.
-"¡Tengan cuidado! ¡Sus heridas pueden sangrar de nuevo!" Dijo una preocupada Tomoyo.
Sakura se limitó a mirar la escena, como si se tratara de una obra teatral, una pesadilla. Sintió ganas de llorar y las lágrimas atentaban con salir.
Ya había causado demasiado daño. E intentaría repararlo.
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Llevaban dos horas sentados en la misma banca, esperando que el doctor saliera. Habían tenido que cogerle puntos. En la espalda de Shaoran, habían todo tipo de cortes, pero unos más profundos que otros, y eran precisamente aquellos cuantos profundos, los que necesitaban ser cosidos.
Habían sido dos horribles horas, horas que eran tormento.
Cuando la puerta de aquella habitación se abrió, Sakura no dudó en correr hacia ella.
El doctor se estaba secando la frente y parecía cansado.
-"Doctor" Ella tembló –"¿Cómo está él?"
El doctor suspiró –"Ha perdido sangre, pero se recuperará. Las heridas fueron atendidas bien. Por el momento no pueden verlo, pero dentro de una hora estará bien"
Alivio bañó el cuerpo de Sakura. No hubiera podido cargar con el peso de su muerte… no en su ya negra consciencia.
Eriol suspiró –"¿Por qué creen que se propinó tal castigo?" Nadie contestó la pregunta, y un silencio se hizo entre ellos.
'Por mi culpa' Pensó Sakura. Shaoran había estado dispuesto a entregarle todo y ella, ¿qué le entregó a cambio? Sólo desinterés al decirle a Tomoyo que tenía que marcharse.
¿Qué podía pensar él de ella? Que era una ramera, una sucia, y una aprovechadora. Dios, eso era lo que ella mismo pensaba de sí.
Había conseguido lo que quería, y ahora se largaba. Era una ladrona.
Pero el daño ya estaba hecho. Y si era capaz de ahorrarle más dolor a Shaoran, lo haría. Por todos los medios posibles.
Se alejaría de Shaoran. Por primera vez en su vida haría lo correcto.
Shaoran merecía conservar su paz.
Alejado de su locura.
Alejado de este horrible enredo que nunca debió haber tenido lugar.
Iba a hacer las cosas bien.
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Notas de la Autora:
Queridos lectores:
Antes de que enciendan las antorchas para quemarme viva, les recuerdo que sin mí, no tendrán un final.
Dicho aquello, sólo me queda por avisarles que el final se acerca más pronto de lo que todos esperábamos. Sí damas y caballeros, mi hermoso fic está en la recta final. Sólo quedan dos capítulos más y hasta ahí llegué. Me dedicaré a terminar mis otros fics, no se preocupen.
¡Muchas gracias por todos sus comentarios! Ya sé que estarán sorprendidos por recibir de mí otro capítulo y tan rápido, pero antes de entrar a clase quiero actualizar todo lo que debí, durante mis vacaciones.
Esta vez no respondo a reviews, lo haré en la próxima puesto que estoy algo apresurada por terminar la historia. ¿A qué no adivinan en qué termina? Je, je, je.
Reclamos, dudas, quejas, comentarios; dejen un review por favor. ¡Ustedes son los que me motivan!
¿Sabían que sólo el 2 por ciento de los lectores dejan un review?
Besos,
Sakki Chan
