Día dieciséis.- Durante sus rituales matutinos.
Ukyo y Ema tenían bastantes "rituales matutinos".
Uno de ellos era siempre levantarse temprano para encontrarse en la cocina.
— Debo apresurarme. — Se alistaba la castaña para estar presentable ante su amado rubio. — Es bastante importante la puntualidad. — Repetía una de las frases que decía el antes mencionado cuando "daba sermones" a sus hermanos menores.
— Tengo que estar en la cocina antes que Ema. — Peinaba su cabello como era de costumbre. — Siempre debemos estar listos para recibir a una dama. — Decía una de las tantas "reglas de caballerosidad".
Otro de sus rituales es salir "como si no hubiese un mañana" de su habitación para estar en la cocina a la hora indicada.
— Buenos días, Ema. — Saludaba el rubio desde la cocina.
— Buenos días, Ukyo-san. — Contestaba el saludo mientras mostraba una radiante sonrisa.
Acabando su saludo, Ema acelera el paso y Ukyo alza sus brazos para recibirla entre sus brazos.
— Hoy amaneciste bastante hermosa. — Decía al igual que posaba sus labios en la frente de la castaña.
— Eso lo dices todos los días, Ukyo-san. — Recibiendo en todas las mañanas el mismo cumplido, se avergonzaba cada qué vez que escuchaba esas palabras.
— Lo digo porque es verdad.
Antes de empezar con el desayuno, los amantes cerraban sus ojos y sus labios se juntaban para iniciar con el beso matutino.
Ukyo daba suaves y cortos besos, después posa un fuerte beso y de manera "tímida", la lengua de Ukyo se coló.
Esas sensaciones al besarse eran bastante alucinantes, varios impulsos para "demostrar su amor" aparecían en ese instante.
Soltando algunos pequeños gemidos, incrementaban su velocidad, implorando de manera urgente continuar con aquella acción y adentrarse "al siguiente paso".
Se han separado para recuperar el aliento de aquel beso.
— Tenemos unos minutos antes de empezar a preparar el desayuno. — Comentaba el rubio.
— Ukyo-san... — Conocía bastante bien la "futura petición" del rubio; petición que aceptaría enseguida.
Si, tal vez sus rituales matutinos se repetían una y otra vez sin ningún tipo de cambio, pero no podían comenzar con su día sin demostrarse el tanto amor que se tienen. Besándose apasionadamente y entregándose mutuamente a escondidas de los demás. Pero muy pronto, aquellas acciones a escondidas desaparecerán al pedir la mano de la única mujer viviendo en aquel lugar... y eso, sucederá muy pronto.
Nota de la autora:
¿Haciendo spoiler en el último párrafo?
No, claro que no. uwu
Espero que les haya gustado la situación de este día.
Como siempre, les agradezco bastante por el apoyo que me han dado.
