Día diecisiete.- Abrazándose.

— Haz permanecido bastante tiempo observando al árbol, ¿tiene algo que llame tanto tu atención? — El rubio se posicionaba detrás de la castaña tomando sus hombros.

— ¡Ah! No lo escuche venir, Ukyo-san. — Gira su cabeza para observar por un momento al mayor. — Sólo observaba como caían las hojas.

— Es la temporada donde las hojas de árbol caen por completo. — Decía el rubio. — Es algo lamentable que teniendo sus hojas tan bellas caigan tan fácilmente.

— Si. — Le daba la razón a su amado. —Si algún día pasará por una situación difícil, usted sería mi refuerzo para no caer, ¿verdad?

— Por supuesto, prometí cuidarte y estar a tu lado siempre. — Da unos pocos pasos para tener su cuerpo junto con el de la castaña mientras enrollaba sus brazos en la cintura de está. — Te amo profundamente. — Posa sus labios en el cuello de la menor y da castos besos en esa zona.

— Ukyo-san… — Unas cuantas lágrimas bajaban por sus mejillas. — yo igual.

Permanecieron en silencio.

Un fuerte viento arrasa en el lugar haciendo que varias hojas del árbol caigan al suelo.

Los amantes sonrieron satisfactoriamente, ellos eran tan felices teniéndose el uno al otro.

Nota de la autora:

Lo sé, no hay ninguna parte "subida de tono", pero pensé que quedaría más algo así que otro tipo de cosa, aun así, espero que les gustará está situación. 3

Gracias por el apoyo que me han dado.