Konnbannwa!!!! Como dice el Conde del milenio (XDXD), espero que estén bien ¡porque aquí les traigo el segundo capítulo del fic! Del cual, agradezco mucho sus hermosos y motivadores reviews.

Bueno, antes de pasar al capítulo me gustaría poner algunas notitas importantes:

1.-al principio del capítulo hay un pequeño poema que es como la apertura del capítulo además del opening, claro.

2.-Escenas un poco explícitas del parto y de lactancia

Y pues es todo,¡ disfrútenlo!


"Suspiro por suspirar

Suspiro por no llorar

Suspiro por un idiota

Que no puedo olvidar

.."

Primer Opening

"Kagami" (versión corta)

Kanon Wakeshima

Ringo no doku wa
Chiisana hagata ga ubai
Shojo no uso wa
Bansan no seki de nemuru

Nanatsu no ai mo
Ooji no kisu mo
Saigo niwa subete
Shiroi hada ni tokeru

Kagami, Kagami
Watashi no minikui kokoro o utsuzu
Kagamiyo kagami, Konoyo de ichiban utsukushii nowa dare?

Capítulo II: Promesa.

Las horas avanzaban con lentitud, la noche se estaba alargando al grado de hacerse eterna, tanto para los exorcistas como para Lavi, a quien no sólo se le hizo eterna, sino que cada segundo, minuto u hora que pasaba era una agonía e incluso una tortura.

Para esto, la mujer junto con un esposo ya había llevado a su casa al ojo esmeralda, quien ahora yacía acostado sobre unos colchones, debido a que aquella casa era un hospital para gente humilde; pero no por ello era precario.

-Ah… ngh… me duele…-Articulaba con dificultad el pelirrojo entre pujidos de dolor.

-Tranquilo muchacho… todo va a salir bien…-Le decía un hombre de cabello canoso y con bata blanca, mientras que la mujer de cabello negro estaba limpiando el sudor de la frente del chico parchado, quien al sentir otra contracción pegó un grito de dolor que por poco y le provoca el desmayo.

-¡No! ¡No te desmayes! ¡Resiste!-Dijo alarmada la mujer al verlo en ese estado.

-N… no…. Puedo…

-¡Claro que puedes! ¡Hazlo por tu hijo!

-Ya… no tengo fuerzas… tengo miedo…ah…. Ah…

-Sé que estás agotado…pero tienes que hacerlo… ya estás en la fase de expulsión…-Le dijo el peli canoso.

-¿S… seguro…?

-Seguro… sólo tienes que pujar cuando tengas la necesidad de hacerlo…

-D… de acuerdo…. Ngh… ngh…

En ese momento un fuerte alarido se escuchó en toda la habitación, el cual estremeció a la pareja de esposos. No obstante, aquel estremecedor y fuerte alarido fue opacado por el llanto del ser que todos los presentes anhelaban escuchar y ver.

-¡¡BUAHHH!!!!

-¡Ya nació! ¡Es una niña!-Dijo con emoción el señor con la niña en brazos tras haberle cortado el cordón umbilical, para dársela a su mujer, quien tenía un paño para limpiarla.

-Muy bien hijo, solo falta uno.

-¿Eh…? ¿Uno? Creí que… ¡Ah!

-Sé que estás agotado, pero tienes que hacerlo…

-Me duele…. Todo…

-Sé que estás agotado y que te duele todo…. Pero tienes que hacerlo…sólo una vez más…. Hazlo cuando tengas la necesidad de hacerlo…

-¿S….seguro…?

-Sí… ya es el último…

-D…. de acuerdo… nhg… ngh…

-¡Puja!

-Ngh… ¡¡AHHHHHH!!

-¡Ya nació! ¡Es otra niña!

-¡¡BUAHHHH!!

-Lo hiciste muy bien jovencito.-Decía el esposo de la señora dándole a la recién nacida a su mujer para que la bañara.

-Me siento cansado…

-Lo sé… descansa muchacho…

-Muchas felicidades… eh…

-Me llamo… Lavi…

-Muchas felicidades Lavi…eres… bueno… tuviste gemelitas…

-Quiero verlas…

Con sumo cuidado, la pelinegra colocó a la primogénita en los brazos del chico, cuya pupila se iluminó al tener a esa indefensa criatura llorando con enjundia y moviéndose con inquietud.

-Estás preciosa…. Mi amor…-Decía el pelirrojo con lágrimas de felicidad al mismo tiempo que abrazaba a la niña recién nacida, quien a pesar de serlo, ya tenía abundante cabello rojo y tenía los ojitos abiertos, los cuales eran verdes como los suyos.

Ambos adultos, veían con una sonrisa satisfactoria aquella enternecedora escena, pues a pesar de que les había sorprendido y lo seguían estando, el ayudar a una mujer a traer a un niño al mundo a era satisfactorio y digno de hacer y Lavi no era la excepción, sino todo lo contrario.

-Gracias… señora… gracias señor…

-Me llamo Milka y este hombre es mi esposo, se llama Boris Kandinsky.

-Muchas gracias… señores Kandinsky…-Decía entre sollozos al mismo tiempo que se secaba las lágrimas con un brazo mientras que con el otro cargaba a la primera gemelita.

-No tienes que agradecer…-Le dijo con sentimiento maternal a la vez que le daba un beso en la frente al joven que anhelaba conocer a su segunda gemelita, quien al estar en los brazos de su progenitor se acurrucó en el pecho de este.

-Tú también estás hermosa… mi amor…-Dijo el pelirrojo dándole un beso en su frentecilla, lo cual hizo que abriera sus ojitos verdes y esbozara una diminuta sonrisa a la vez que emitía graciosos sonidos; como si reconociera a su progenitor.-De verdad… tu hermana y tú están hermosas… son mis princesitas…

Ambos adultos veían con ternura al joven con la niña en brazos, realmente eran padre e hijas, pero habían muchas dudas, pero prefirieron guardárselas, pues sabían perfectamente que todas esas dudas nunca se las iba a responder el pelirrojo, quien estaba más que fascinado con sus dos retoñitos, quienes junto con su padre cayeron profundamente dormidos.

-Se ven muy lindos durmiendo…-Decía Milka tapando con una cobija al pelirrojo quien yacía profundamente dormido por el cansancio.

-Tyki…-Susurró con tono triste y enamoradizo al mismo tiempo que derramaba la última lágrima de esa noche.

A la mañana siguiente, un manto blanco con destellos azulados que adornaban la ciudad de San Petesburgo y que representaban el vestigio de la tormenta del día anterior. Para esto, los cuatro exorcistas se habían dividido en dos grupos para seguir la búsqueda del pelirrojo, quien todavía se encontraba en la humilde casa del matrimonio Kandinsky, quienes estaban más que encantados con los pacientes que tenían a quienes más bien consideraban como sus visitas.

-¿Cómo te sientes?

-Mejor señor Kandinsky.

-Que bueno, así podrás hacerte cargo de tus hijas más rápido.-Dijo el peli canoso viendo con un poco de asombro al ver a una de las gemelitas mamando el pecho del joven, cuyas mejillas estaban más rojas que un semáforo al tener espectadores, lo cual captó Boris con rapidez.

-Estoy seguro de que serás un excelente padre para esas niñas.-Le dijo con una sonrisa a la vez que ponía una mano sobre esa melena rojiza.

-Gracias… señor…-Tartamudeó al mismo tiempo que su rubor se extendió por todo su rostro por la muestra de cariño del señor, quien le dijo:

-Bueno, te dejo para no incomodarte más…

-De verdad… se lo agradezco mucho… -Dijo derramando lágrimas en el rostro de su hijita, quien se separó de su pezón, dándole a entender al pelirrojo que ya estaba llenita.

-Por lo que veo… eres un padre muy llorón.-Decía ahora la pelinegra entrando a la habitación con una bandeja de comida.

-Querida, hay que dejarlo a solas un rato.-Le susurró en el oído su marido, quien salió de la habitación.

-Supongo que tienes hambre, así que te traje algo de comer y también te traje a tu segunda nenita.

-Gracias…señora Kandinsky…-Dijo esbozándole una sonrisa.

-De nada hijo, por cierto ¿ya sabes cómo las vas a llamar?

-Aún no lo sé…-Dijo poniendo un semblante medio triste a la vez que recordaba aquel momento en el que le reveló a Tyki acerca de su embarazo.

-Bueno, si necesitas algo… no dudes en llamarnos.-Dijo la mujer preocupada por el joven

-Gracias…-Susurró el joven con depresión quien al ver a la mujer salir, comenzó a recordar.

-Flash Back-

-Buenas noches.-Decía Tyki adentrándose a la habitación del chico, quien hundió su rostro en el pecho del Noé, quien a su vez abrazó a su pequeño pelirrojo que yacía sollozando.

-¿Qué tienes?-Cuestionó con ternura tomando entre sus manos aquel rostro de porcelana fina con esmeraldas opacadas por el llanto.

-Hay algo que debo decirte…

-¿Qué cosa mi niño?

Lavi se apartó un poco del sir para limpiar sus lágrimas y posteriormente encararlo con un semblante serio; lo cual extrañó al peliondulado.

-¿Recuerdas que hace tres meses hicimos el amor hace tres meses en la biblioteca?

-Sí…

-Pues, ese mismo día, antes de que tú llegaras ; Allen y Yu intentaron drogarme para tener sexo conmigo… y…

-¿Y?

-Creo que esa sustancia causó un efecto extraño en mi cuerpo después de haber hecho el amor contigo.

-Lavi m estás asustando, dime lo que te pasa.-Decía el apuesto Noé tomando de los hombros al pelirrojo, quien con asomo de miedo tomó la mano del moreno, la puso sobre su panza y le dijo:

-Estoy encinta…

Inmediatamente, los ojos dorados del moreno se agrandaron ante la noticia y ante el leve movimiento que sintió cuando Lavi tomó su mano para tocar la crecida panza, sin embargo, no creía nada de lo que su amante le estaba diciendo y también estaba sintiendo.

-¿Estás seguro?

-Sé que es difícil de creer porque yo tampoco lo creía… pero… en estos tres meses me di cuenta de que en verdad un niño se está formando en mi interior…

Al ver la seguridad en las palabras del pelirrojo, Tyki se subió a la cama cual fiera acorrala a su presa.

-¿T…Tyki…?-Dijo un tanto temeroso el pupilo de Bookman al verlo encima de él.

Mikk no le respondió, acercó su rostro para besar al joven, quien se quedó estupefacto por le inesperado acto del Noé, quien metió su mano debajo del pantalón del chico.

-Ngh…-Gimió el ojiverde al sentir la mano de su amante tocando su vientre debajo de la prenda que lo cubría.

Por su parte, Tyki seguía besuqueando al pelirrojo, cuyo cuerpo se estremeció con el tacto del moreno, debido a que con su habilidad estaba traspasando su vientre.

-N…no… ¡no!-Gritó asustado el joven Bookman tras haberse despegado de la boca del otro.

Tyki no hacía caso a los ruegos del menor que chillaba de dolor. Poco a poco, su mano comenzó a tocar una zona sumamente frágil; como si se tratara de un globo; en la que comenzó a introducir su mano.

-¡D…detente…!

Tyki no le volvió a hacer caso, sino todo lo contrario. Lo cual, alarmó al chico, quien luchaba por quitárselo de encima; pues por mucho que amara al Noé no permitiría que le hiciera daño a su futuro hijo.

Sin embargo, el intenso dolor que le estaba provocando en el interior de su vientre, le impedía mover su brazo para alcanzar su martillo que se encontraba en la mesa de noche.

-P…para por favor…-Lloraba y rogaba el pelirrojo.-N… no le hagas daño… te lo suplico… ¡no lastimes a nuestro bebé!-Gritó desesperado al sentir como Tyki ya había traspasado la bolsa en la que reposaba la criaturita, la cual, al sentir el tacto de su padre movió sus extremidades como si supiera de quien se trataba.

Este acontecimiento hizo que Tyki se apartara del pelirrojo, pues no solamente había sentido a su hijo moverse, sino que también en su cabeza visiones, risas y llantos de la criatura pasaron por su cabeza cual rollo de película como cuando había tenido la visión de su muerte en el Arca cuando se enfrentó contra Allen.

Por su parte, Lavi retrocedió hasta tocar la esquina del muro con su martillo ya a la mano y activarlo en caso de que Tyki volviera a intentar lastimarlo junto con su hijo.

-¿Qué rayos es esa cosa que está creciendo en tu vientre?-Cuestionó como si hubiera visto la cosa más espantosa de toda su vida.

-Esa "cosa" es un humano y para tu información es nuestro hijo.-Dijo sumamente enojado el chico del parche.

-No, esa cosa no es un humano ¡y mucho menos mi hijo!

Una lágrima recorrió la mejilla Bookman Jr. realmente escuchar a ese apuesto aristócrata que lo había enamorado decir que ese niño no era su hijo, le provocaba una inmensa tristeza.

-Entonces… realmente no me amas…

-Claro que te amo… lo que no amo es a esa cosa que tienes en tu vientre.

-¡Es un humano! ¡Es nuestro hijo! ¡Si realmente me amaras aceptarías al bebé como tu hijo!

Un terrible silencio se expandió en la alcoba del ojiesmeralda, el cual fue interrumpido por Mikk.

-Si eso es lo que piensas… entonces… olvida el hecho de que alguna vez te amé

-¡…!

-Así que… buenas noches…-Dijo Tyki con frialdad, poco antes de desvanecerse en la presencia de un Lavi con el corazón destrozado.

-Fin del Flash Back-

Una, dos y muchas lágrimas brotaron de aquella pupila verde tras haber recordado aquella situación; pues, sentía que Tyki lo había abandonado junto con sus hijas y lo peor es que todavía faltaba enfrentarse al escarmiento de su mentor y quizás, al de la Orden.

Para esto, ya era medio día, sabía que debía afrontarlo de una vez, así que secó sus lágrimas y mirando a la niña que tenía en sus brazos dijo:

-Sabes… algo… jamás las voy a abandonar… -Dijo el pelirrojo contemplando a la niña que dormía en sus brazos y en los cuales se acurrucaba cada vez más al grado de arrugar con sus manitas la camisa del joven quien se secó las lágrimas y dijo:

-No importa… lo que pase… nunca las abandonaré… ni aunque su padre y el Panda me obliguen a hacerlo… jamás lo haré… lo juro…-Dijo dándole un beso en la cabecita al bebé que se despertó por el tacto de los labios de su padre, quien le dijo:

-Juro que voy a protegerlas de todo… hasta de su padre…-Dijo con denuedo al recordar las hirientes palabras del moreno y la forma en que había tratado de lastimar a sus hijitas, lo cual le daba mucho coraje.


-¡Bookma-san, Allen-kun, Kanda!

-¿Qué ocurre señorita Lenalee?

-¡Es Lavi!

-¡¿En dónde está?!-Preguntó emocionado y al mismo tiempo preocupado.

-No lo sé, parece ser que se está comunicando por teléfono. Está esperando a que le contestes.

-Enseguida voy, ustedes esperen aquí.

-Está bien…-Dijo un tanto apagada la oriental a quien se dirigió el albino con lo siguiente:

-Tranquila, al menos ya sabemos que se encuentra bien y que pronto lo veremos.

-Sí…


-¿Ji…Ji…?

-¿En dónde estás?-Aseveró el anciano al haber reconocido la voz de su pupilo, quien del otro lado se estremeció del otro lado por el tono de voz que había empleado su maestro, quien a su vez, le volvió a preguntar lo mismo al no escuchar la respuesta del pelirrojo, quien le respondió después de unos minutos de absoluto silencio.

-Estoy en una casa azul con rejilla roja a dos cuadras del hotel, por favor, ven solo.

-¿Por qué?

-Porque quiero hablar contigo en privado.

-De acuerdo, voy para allá.

Tras haber colgado el teléfono, el anciano salió de la recepción; claro no sin antes de haberle dado a la recepcionista un recado.

-Disculpe señorita, ¿no ha visto al señor que estaba hablando por teléfono?-Dijo Lenalee con sus dos compañeros atrás de ella.

-Sí, salió; me dijo que esperaran aquí, que no tardaba.

-¿No le dijo a dónde fue?-Preguntó Allen.

-No, sólo me dijo que les pasara el recado.

-Gracias señorita.-Respondió Allen.

-Tsk. Estúpido conejo, por su culpa la misión se estropeó.-Refunfuñó el peliazul encaminándose a su cuarto.

-Espero que Lavi esté bien.-Dijo preocupada la pelinegra también encaminándose a su habitación.

-Tranquila… ya verás que todo saldrá bien.-Dijo Allen tratando de reanimar a su amiga, quien después de un buen de dar un suspiro para calmarse, le dijo:

-Eso espero…. Allen….


-¿Qué rayos significa esto?-Dijo Bookman totalmente sorprendido al ver a su aprendiz en cama con dos bebitas en cada brazo.

-….-

-¡Contéstame imbécil!

-¡¡BUAAAHHH!!-Comenzaron a chillar las bebitas debido a la agresiva demanda del anciano que le volvió a preguntar con el mismo tono, provocando que las gemelitas intensificaran su llanto.

-Deja de gritar… las asustas….

-¡Pues entonces explícame que rayos significa esto!

-Pues si no dejas de gritar no te voy a explicar nada.-Decía con enojo el pelirrojo a la vez que mecía a ambas pelirrojas para calmarlas.

-¿De dónde rayos salieron esas niñas y por qué se parecen mucho a ti?

-Son mis hijas… anoche las tuve…

Hubo un terrible silencio por parte de ambos hombres. Bookman no creía nada de lo que Lavi estaba diciendo aunque se mostrara firme en cada palabra que expresaba.

-¿Estás seguro?

-Sé que es difícil de creerlo… inclusive yo tampoco lo creía hace siete meses, pero… el tener y ver en mis brazos a estas dos pequeñas, es la señal de que son mis hijas ¡y que yo las engendré!

De nuevo, el silencio se desató junto con un ambiente pesado, el cual, inquietaba a las hijas del pelirrojo, quien a su vez las mecía constantemente para tranquilizarlas, pero parecía que entre más las mecía, más lloraban.

-¿Qué fue lo que hiciste para engendrar a esas niñas?

-Yo no hice nada….

-¡No me salgas con idioteces, sabes a que me refiero grandísimo imbécil!

-¡Si tanto quieres saberlo pregúntaselo al Moyashi y a Yu!-Dijo totalmente frustrado al mismo tiempo que derramaba lágrimas.

Bookman ya no le preguntó, no supo porque, pero el ver a su pupilo frustrado con esas dos niñas, en cierta causaba un sentimiento de compasión, no obstante, era aún más grande su orgullo que la compasión.

-Lo que hayan hecho no me importa, tú te metiste en esta bronca y de ella vas a salir como puedas, así que olvídate de que voy a darte mi apoyo

-Sabía que me ibas a salir con eso… pero no importa, sacaré adelante a esta estas niñas ¡aunque sea yo solo!

-No sabes lo que dices…

-Quizás tengas razón, pero no pienso abandonar a estas niñas ¡tal como su padre lo hizo!-Decía derramando lágrimas a la vez que abrazaba con aferro a sus hijas, quienes abrieron sus ojos de color verde, lo cual causó sorpresa en el anciano, quien no lo demostró en ningún momento, aunque en el fondo admitía que eran muy hermosas, pero de nuevo el orgullo tomó la ventaja sobre sus emociones.

-Siempre fuiste un reto, e inclusive tuve dudas sobre si realmente ibas a ser un Bookman y veo que de verdad no estaba equivocado.

-….-

-A partir de este momento, ya no eres mi aprendiz y más vale que les des una buena explicación al supervisor y al inspector sobre esto.

Dicho esto, el anciano azotó la puerta tras haber salido de aquella habitación en cuyo interior se escuchaban el llanto de las recién nacidas, quienes después de un buen rato, se tranquilizaron al punto de quedarse dormidas.

Pasaron dos días. Al medio día, Lavi logró incorporarse, realmente no quería regresar al hotel, pues; no sabía que cara poner ante sus demás compañeros, sobre todo con Allen y Kanda.

Y es que a pesar de que esos dos le habían cosas muy malas e injustas, simplemente, no podía odiarlos.

-¿Seguro que ya te sientes capaz de caminar?-Cuestionó preocupada la señora Kandinsky.

-Sí, señora Kandinsky….-Decía el chico a la vez que sacaba de uno de sus bolsillos lo que parecía ser efectivo.

-Muchas gracias por todo… señores Kandinsky.-Decía el ex pupilo de Bookman ofreciéndoles los billetes que había sacado de uno de sus bolsillos.

-No tienes nada que agradecer jovencito.-Dijo el anciano rechazando de manera cortés el efectivo que Lavi les estaba ofreciendo.

-Insisto señor, acéptelo por favor.

El señor Kandinsky ladeo la cabeza en sentido negativo, mientras que su mujer le decía al ojiverde:

-Mejor empléalo en tus nenitas.

-Pero, ustedes no sólo me atendieron, también le dieron ropa y mucha atención a mis hijas; por eso me siento obligado a pagárselos.

-No todo se paga con dinero, muchacho.-Decía el señor Kandinsky esbozándole una sonrisa al pelirrojo, quien desistió después de varios intentos de convencimiento.

-Está bien, muchas gracias por todo lo que han hecho por mis princesitas y por mí.

-En lugar de dinero, mejor ven a visitarnos de vez en cuando con tus niñas.-Decía la mujer despidiéndose del ojiverde al pie de la puerta.

-Cuídate mucho y cuida a esos retoñitos.

-Gracias, señora Milka.

Y de esa forma, Lavi partió junto con sus gemelitas hacia el hotel en donde todos, excepto Bookman, lo estaban esperando con ansias y preocupación. Al mismo tiempo que, tenía que darles una buena explicación a sus compañeros y luego enfrentar un terrible juicio de la Orden Oscura, del cual no tendría escapatoria alguna.

Continuará….

Primer Ending

Concordia (versión corta)

Kukui

Sonzai yori tashika ni
soko ni kizamareta chigai ga
futatsu wo hedate tsunageru
utakata no yume no you

chikatsuite ha hanarete
mayoi yureu goku kokoro
sore demo shinjiteiru no
fukai yami wo koeta hikari wo...

todoita uta koe
kawasareta hitomi ga nazoru rinkaku
yasashii neiro ga tokashiteyuku sono toki wo
futari eien ni


Bueno, debo mencionar que este capítulo fue en cierto modo acortado porque quiero la sorpresa que viene en el mismo sea revelada en el siguiente, así que por favor, sean pacientes. Esta vez el número de hojas se redujo a 9, así que por favor, reviews, quejas, sugerencias en los mismos por favor.

Mata nâ!!!

ChiKaon