¡Hola a todos!
Después de tanta tardanza, al fin les traigo el capítulo 4 de este fic que tanta lata me ha dado por la incertidumbre de abandonarlo o no, pero definitivamente NO lo abandonaré aunque salga de la carrera lo terminaré a como dé lugar.
Así que antes de pasar al capítulo, les dejaré las notas del mismo. Man no me pertenece (créanme que si lo fuera, haría un montón de cosas con el manga XDXD).
1.-OOC de Kanda y de Cross (de nuevo, sobre advertencia no hay engaño).
2.-Personajes originales, esto porque el capítulo lo requería a fuerzas y porque en sí la historia lo necesita, ya sabrán a que me refiero en el siguiente capítulo.
3.-El capítulo está dividido en dos partes, esto para evitar más atrasos con la historia, aunque por lo mismo me quedó corto, lo siento.
Y bueno, por el momento no hay más cosas que dejar como notas, así que espero que disfruten el capítulo.
Primer Opening
"Kagami" (versión corta)
Kanon Wakeshima
Ringo no doku wa
Chiisana hagata ga ubai
Shojo no uso wa
Bansan no seki de nemuru
Nanatsu no ai mo
Ooji no kisu mo
Saigo niwa subete
Shiroi hada ni tokeru
Kagami, Kagami
Watashi no minikui kokoro o utsuzu
Kagamiyo kagami, Konoyo de ichiban utsukushii nowa dare?
Capítulo IV
Lazos de Sangre
Primera parte.
Eran las once de la mañana cuando llegaron a la Orden, en sonde todos les dieron una grata bienvenida por su regreso; aunque también se llevaron una gran sorpresa al ver al par de gemelitas: una en brazos de Lavi y la otra en brazos de Lenalee, lo cual provocó que cierto científico loco armara su mitote.
-¡LENALEE! ¡ ¿POR QUÉ? ¡ ¿POR QUÉ ME HAS HECHO TÍO?
-Te equivocas… hermano… yo sólo…
-¡ENTONCES ¿POR QUÉ ESTÁS CARGANDO A ESE NIÑO QUE SE PARECE AL ESTÚPIDO CONEJO?
-De hecho es niña.-Corrigió el albino a lado de Lavi, quien le dijo:
-Komui, son mis…
-¡KOMUI!-Gritaba cierto australiano corriendo por los pasillos.
-¿Qué ocurre Reever?-Preguntó el mencionado al ver a su colega jadeando por la carrerita que se había aventado.
-¡No está! ¡Ha desaparecido!
-Cálmese Reever-san ¿qué es lo que ha desaparecido?-Preguntó el albino.
-¡La fórmula de la fertilidad!
-¿Y qué rayos es eso?-Preguntó asustado en dieciséis añero.
-Ah… pues…-Tartamudeó nervioso el australiano.
-¡SUPERVISOR KOMUI!-Gritó una voz femenina abriendo estrepitosamente la puerta del despacho, haciendo que todos los que estaban ahí dieran un brinco.
-¿S… sí General Cloud?
-¡¿Cómo que no está "la fórmula de la fertilidad" que me prometiste hace ocho meses?-Exclamaba con enojo al mismo tiempo que tomaba al supervisor del uniforme con fuerza.
-Ah… General, cálmese.-Decía Lenalee preocupada al ver la inmensa fuerza de la mujer, quien al ver a la bebé en los brazos de la chica, soltó cual trapo viejo a Komui para ver a la pequeña de cabello rojo y ondulado.
-Que niña tan hermosa ¿es tu hija?
-No, es hija de Lavi.
-Oh ¿Son gemelas?-Preguntó totalmente embelezada al ver a la otra en brazos del ojiverde, quien le dijo:
-Sí.
-¿Puedo cargarla?-Le cuestionó la rubia al ex aprendiz de Bookman.
-Claro.
-Gracias.-Dijo la estadounidense tomando a la recién nacida que se despertó al no sentir los brazos de su padre.
-Que hermosa está ¿y cómo se llama?
-Se llama Mirna y la otra se llama Yashira.
-Que nombres tan bonitos les pusiste.
-Gracias, General…
-¿Y quién es la madre?
-Al instante el corazón de Lavi se estremeció, pues no sabía como rayos iba a responder esa pregunta que era tan fácil y difícil a la vez.
-Acaso ¿no tienen madre?
-….-
-Lo siento…-Dijo la ojiazul al interpretar el silencio de Lavi, quien le dijo:
-No, está bien.-Respondió el pelirrojo recibiendo a la pequeña que la General tenía en brazos.
-Es que como tiene un lunar en el pómulo derecho, supuse que lo había heredado de la mamá.
-Sí…-Respondió con un tono triste, porque sabía perfectamente que le estaba mintiendo, lo cual despertó aún más las sospechas de cierto anciano debido a que él conocía perfectamente los estados de ánimo del pelirrojo.
-Lavi te noto cansado ¿por qué no vas a descansar un rato?-Propuso Allen al ver palidez y ojeras en el rostro del pelirrojo, quien le dijo:
-Pero…
-Hazle caso al gusano, conejo estúpido.
-Soy Allen, tarado.
-Anda Lavi ve a descansar con tus bebitas, yo me encargaré de darle el reporte de la misión a mi hermano.-Insistió la pelinegra ignorando por completo al par de peleoneros, mientras cargaba a Yashira para que el pelirrojo no se sintiera incómodo cargando a las dos.
-Está bien… muchas gracias Lenalee.
-De nada.-Le respondió con una sonrisa.
Sin decir más, el padre primerizo se marchó con Mirna junto con Lenalee para acompañarlo hacia su cuarto.
-¿Dónde la pongo?
-Ponla junto a Mirna, por favor.-Decía Lavi acomodando la pañalera en uno de los burós que estaba al lado de su cama.
-Definitivamente vas a necesitar una cuna.
-Lo sé, en cuanto me paguen voy a comprar una.
-De hecho vas a tener que comprar muchas cosas a parte de la cuna.
-Lo sé, es por eso que ahora debo tener más cuidado para administrar mi sueldo.
-¿Por qué no haces una lista para que así no tengas que gastar de más o que te haga falta dinero?
-Tienes razón, pero para eso necesito ayuda femenina.
-Por eso no te preocupes, porque para eso está Miranda, la jefa de enfermeras, inclusive la General Cloud y por supuesto yo.
-Es verdad, tengo de donde escoger, gracias Lenalee.
-No tienes nada que agradecer, somos como hermanos ¿no es cierto?
-S… sí…
-Bueno, si necesitas ayuda, llámame.-Dijo la oriental después de haberle dado un beso en la mejilla, quien le dijo:
-Que descanses.
-Igualmente.
Una vez que la china se fue, Lavi puso seguro a la puerta, puesto que estaba decidido a darse una ducha, lo cual hizo de manera rápida al igual que vestirse.
-Muy bien señoritas, ahora el turno de ustedes para darse un baño.-Dijo tomando a Yashira en brazos, quien comenzó a chillar.
-No llores mi amor, solo voy…
En ese momento, fue interrumpido por el golpeteo en la puerta de cu cuarto, la cual abrió al mismo tiempo llevándose una sorpresa.
-¿Yu…?
-….-
-¿Se te ofrece algo?-Preguntó un tanto extrañado y sin salir de su asombro por la repentina visita del samurai que le dijo:
-Quiero hablar contigo…
-¿Hablar conmigo?
-Sí idiota ¿puedo pasar?
-Ah… c… claro… pasa.-Tartamudeó al mismo tiempo que le daba el paso.
Tras haber cerrado la puerta, Kanda se sentó en la cama donde yacían Mirna y Yashira, la primera dormía pacíficamente, mientras que la otra chillaba y movía las extremidades en señal de inquietud.
-¿Y ahora que tiene?
-No lo sé, desde hace rato está así.
-¿Ya le diste de comer?
-No, voy a darle un baño y luego de comer…
-…-
-¿Te puedo encargar un momento a Mirna?
-Pues ya que.-Rezongó el peliazul tomando en sus brazos a la niña con lunar en el pómulo derecho, quien al sentir el contacto del nipón se despertó.
El samurai comenzó a observar a la niña, concluyendo con una sola palabra: hermosa pos su cabello rojo fuego ondulado, su piel blanca y suave, sus ojos grandes y de color verde esmeralda, sus mejillas chapeadas por un rosa muy tenue, el cual resaltaba mucho por el llamativo lunar en su pómulo derecho.
-"¿En dónde he visto ese lunar?"-Se preguntó mentalmente al terminar su análisis con esa niña que bostezaba y se estiraba.
-Eres Igual a tu padre…. Perezosa…-Dijo esbozando una sonrisa al verla acurrucarse en sus brazos para volver a dormirse.
-Lamento la tardanza.-Dijo Lavi con Yashira envuelta en una cobija para acostarla en la canasta que usaba como cuna provisional.
-Se supone que ella era la que se iba a bañar, no tú.-Respondió el samurai al ver la camisa del pelirrojo empapada.
-Sí lo sé, pero es que es muy inquieta.-Dijo el pelirrojo sentándose a un lado del nipón; tras haber puesto a Yashira en la canasta.
-….-
Hubo silencio por unos momentos, ninguno de los dos se veía, como si estuvieran cohibidos, sobre todo Kanda debido a que tenía en sus brazos a Mirna. No obstante, Lavi interrumpió el incómodo silencio.
-Voy a bañar a Mirna….-Decía el ojiverde tomando a la niña que yacía dormida en los brazos de Kanda.
-Está bien… pero no te tardes.
-Sí, sí, sí, lo que tu digas Yu.
-¡No me digas así estúpido conejo!
-Es que así te llamas.
-¡No te hagas el ignorante!
-Sí, sí, sí, lo que tu digas "tío Yu."
-¡Cállate estúpido conejo!-Exclamó irritado el samurai. Sin embargo, un dedo índice calló sus labios al mismo tiempo que un susheo salía de la boca de Lavi junto con las siguientes palabras:
-Baja tu volumen o vas a despertar a la bella durmiente.
Ante estas palabras, Kanda no pudo evitar un ligero rubor surcar sus mejillas pero cuando estuvo a punto de rezongar, Lavi ya se había metido al baño con la niña, en donde pasaron quince minutos.
-¿Qué tanto haces estúpido conejo?-Cuestionó irritado el samurai, entrando al baño.
-¡Ah! Ya casi termino.-Decía el chico ojiverde mientras le ponía el pañal a la niña.
-Más te vale porque ya me cansé de esperar.
-Ya me di cuenta.-Respondió con sarcasmo el ex aprendiz de Bookman tras haber vestido a Mirna y envuelto en una sábana para acostarla a lado de su hermanita.
-¿Y qué es lo que quieres hablar conmigo?-Preguntó sentándose en su cama.
-….-
-¿Yu?
-El Moyashi y yo…. Le contamos a Komui lo que te pasó en Rusia…
-¿…Y?
-Le dimos el frasco que robamos de su laboratorio para… bueno tú ya sabes para que….
-¿Y que les dijo?
-Que efectivamente era la "fórmula de la fertilidad" que inventó para la General Cloud.
-Ya veo…
-Pero… ¿por qué me hizo efectivo? Si se supone que sólo hace efecto en las mujeres ¿no?
-Eso te lo va a explicar mañana…
-Hmm….
-….-
-¿Es eso lo que querías decirme?-Cuestionó Lavi con voz cansina.
-Una parte…
-¿Eh? ¿Cómo está cosa? ¿Cuál es la otra….?
De pronto, los labios de Lavi fueron sellados por los labios de Kanda, cuya lengua se introdujo con lujuria en la cavidad del chico, quien al sentirla, se separó del otro con un intenso rubor en su rostro.
-Te amo…-Dijo el japonés sentándose en la cama para cercarse a Lavi.
-Estás bromeando ¿verdad?-Dijo Lavi exteriorizando una risa que denotaba incredulidad.
-¿Acaso me estoy riendo?
-Es que… sabiendo como eres y que andabas con el Moyashi es…
-La relación que tenía con él, era puro sexo…
-¿Rompiste tu relación con él?-Dijo incrédulo.
-Sí, hoy le dije que ya no quería nada con él.
-Yu, no debiste decirle eso… bueno… no con esa frialdad…
-...-
-Ay Yu, no debiste habérselo dicho con boca de jarro, recuerda que tiene muchos problemas con lo del catorceavo y esos rollos, ya me imagino lo triste que ha de estar.
-Es que… contigo es diferente, porque… cuando te veo y me sonríes entupidamente haces que mi corazón comience a latir, cosa que no pasa cuando estoy con el Moyashi.
-¿En verdad sientes "eso" por mí?-Dijo completamente anonadado por la declaración amorosa del malhumorado espadachín.
-S… sí…-Dijo con titubeo a la vez que el rojo en sus mejillas se intensificaba.
-L…. lo siento Yu… pero no siento lo mismo que tú sientes por mí…-Respondió desviando su rostro para que no viera su triste sonrisa el peliazul, quien lo sorprendió con lo siguiente:
-Por favor… perdóname… perdóname por todo el daño que te hice junto con el Moyashi…
-Yu…-Dijo completamente estupefacto por lo que estaba escuchando.
-Por favor… perdóname…
-Te perdono… pero… no puedo corresponderte…
-¿Por qué? ¿Es porque estás resentido por lo que te hice?
-No… Yu… no es porque te tenga rencor ni nada de eso…
-Entonces ¿qué es?
-Es que no puedo verte como algo más que como un amigo.
-Pero…
-Lo lamento Yu… pero no te amo…
-Por favor Lavi, dame una oportunidad, prometo no volver a insultarte si es lo que te molesta, también prometo que nunca más volveré a tener sexo con el Moyashi… prometo cambiar por ti…
Lavi estaba más que estupefacto, nunca, ni siquiera en sus sueños más locos había visto a Kanda rogándole y humillándose por él como lo estaba haciendo en esos momentos.
-Es más, prometo que voy a tolerar a tus hijas con tal de que me ames.
De repente, Kanda recibió una bofetada inesperada del pelirrojo, quien evidentemente estaba más que furioso.
-Así que eso es lo que piensas ¿verdad?
-….-
-¡Contéstame Kanda!-Exclamó sumamente enojado al mismo tiempo que trataba de contener las lágrimas de coraje.
-Y… yo… discúlpame… yo no quise decir…
-¡Pero lo dijiste!
-….-
-¡No voy a permitir que utilices a mis hijas para comprar mi amor, ¿está claro? ¡Ni a ti, ni a Allen, a nadie!-Exclamó iracundo al mismo tiempo que golpeaba la pared a modo de que cayeran virutas de la misma, lo cual también provocó que las gemelitas se despertaran y comenzaran a llorar.
-Por favor… vete…
-Lavi… yo…
-¡Lárgate Kanda!
Sin decir más, el samurai salió de la habitación con el orgullo y el corazón herido por su propia culpa; claro no sin antes decirle:
-Sigues enamorado del tipo que te preñó ¿verdad?
-¡Cállate! ¡Eso a ti no te importa!
-Se nota que sigues enamorado de ese sujeto.
-Pues al menos ese "sujeto" sí me hizo el amor, no como ustedes que me trataron peor que a una ramera.
-Quizás tengas razón, pero acéptalo Lavi, fue un simple acostón lo que tuviste con él.
-¡Basta! ¡Tú no tienes derecho a juzgarme! ¡Es más tú eres el menos indicado para decirme estas cosas! ¡Así que lárgate o te saco a patadas!-Dijo totalmente iracundo.
-Sólo quiero saber esto: ¿le contaste a ese tipo sobre tu embarazo? ¿acaso te abandonó después de que se lo contaste?
-Así que ¿no se lo contaste?
-…-
-Ya veo, te abandonó a tu suerte ¿verdad?
-Por favor… vete… déjame solo…
Dicho esto, Lavi cerró la puerta con llave y recargándose sobre esta; se deslizó hasta tocar suelo para abrazar sus piernas y comenzar a desahogarse por medio del llanto, mientras que del otro lado, Kanda lo escuchaba llorar junto con las niñas, lo cual hizo que el samurai se sintiera como cucaracha aplastada.
Entre tanto, en la guarida del Conde, los Noé aún no habían dado con el octavo Noé, lo cual estaba siendo algo frustrante hasta para el mismo Conde.
-¿Aún no lo han encontrado?-Preguntó el regordete aristócrata desde su mecedora.
-No maestro, ni una pista, como se trata de un recién nacido es más difícil de buscarlo.-Dijo Lullubel haciendo una reverencia.
-Hay que encontrarlo lo más rápido posible, o de lo contrario esos exorcistas se nos adelantarán y arruinarán nuestros planes.
-Como usted diga maestro.-Respondió la mujer retirándose del salón donde el Conde se encontraba tejiendo.
-¿Ya encontraste al octavo Noé Sheryl?
-Lamentablemente no, mi señor, pero ¿no cree que Tyki ha estado actuando raro desde que nos informó sobre la existencia de la octava oveja?
-Hmm… ahora que lo mencionas, también Road ha estado actuando un poco extraño.
-¿Road?
-Sí, desde hace unos días.
-A mí se me hace que están ocultando algo… no sé, pero tengo ese mal presentimiento.
-Pues si gusta, puedo averiguar que es lo que está sucediendo entre ellos.
-Por favor, porque créeme que me están preocupando y más Tyki, que cada día se muestra más distante.
-Como usted ordene mi señor.-Dijo el ministro haciendo una reverencia antes de retirarse.
-Buen día, Tyki.
-Buenos días, Tricia.-Respondió el moreno besando la mano de su cuñada con caballerosidad.
-¿Buscas a mi esposo o a Road?
-A su hija.
-Está en el jardín, jugando con el perro.
-Gracias Tricia.
-De nada Tyki, si necesitas algo pídeselos a las sirvientas.
-Sí, ve a descansar.
-Gracias, que tengas un lindo día.
-Igualmente.
Dicho esto, el peliondulado se dirigió hacia el jardín en el que se encontraba su sobrina, jugando con su mascota.
-¡Tyki!-Gritó con euforia la niña a la vez que corría para abrazarlo de la cintura.
-¿Cómo te sientes?-Cuestionó la chica preocupada.
-Preocupado e impaciente.
-¿Es porque aún no se sabe nada del octavo Noé?-Le dijo susurrándole en el oído debido a la presencia de las sirvientas que la estaban vigilando.
-Sí.-Fue lo único que le respondió, percatándose también del detalle de las criadas, a las que se dirigió con lo siguiente:
-Por favor, retírense.
Una vez que se retiraron con el perro de Road, ésta junto con su tío se sentó en la mesita donde se solía tomar el té con el Conde cuando llegaba de visita.
-Ahora sí, dime todos los detalles.
-Pues no se sabe donde está, porque como es un recién nacido eso hace más difícil la búsqueda.
-Pero suponiendo que es tu hijo y el de Lavi, significa que se encuentra en la Orden.
-Lo sé y eso es lo que más me preocupa, porque en cualquier momento el Noé que yace en interior del bebé puede emerger y ponerlo en peligro al igual que…
-Temes que Lavi también corra peligro ¿verdad?
-S… sí…-Dijo con un leve rubor e sus mejillas.
-Ay Tyki, te ves muy lindo así.-Dijo la chica acariciando la mano de su tío, haciendo que se sonrojara más.
-Pues… si de verdad ese niño es mi sobrino, entonces habrá que averiguarlo.
-Aja ¿Y cómo se supone que vamos a infiltrarnos en la Orden sin que nadie se de cuenta?
-Tyki, Tyki ¿Acaso olvidaste con quién estás hablando?
-…-
-Te recuerdo que yo puedo viajar por el espacio y tiempo sin la necesidad del Arca.
-Cierto, lo había olvidado.
-Así que por ese detalle no te preocupes, sólo encárgate de explicarle los motivos por los cuales debes llevarte al bebé.
-Sí claro, como si fuera fácil encararlo después de haberlo abandonado por ocho meses y todavía de paso decirle que nuestro hijo es un Noé y que por lo mismo tengo que quitárselo; cuando te apuesto que ya hasta se encariñó con él y por obvias razones me va a mandar por el tubo más ancho que encuentre junto con una bofetada.
-Creo que tienes razón…
-No es que crea, tengo razón… además… el sólo recordar que lo hice llorar… me hace sentir peor que cucaracha aplastada.-Decía con pesar a la vez que ponía un semblante lleno de tristeza y arrepentimiento.
-Todo va a salir bien… ya lo verás…-Decía la ojiazul acariciando el rostro del moreno, quien tomando la mano de ella, la besó.
-Eso espero…-Respondió algo desanimado.
-Al día siguiente-
-Adelante.-Dijo Lavi al escuchar el golpeteo en la puerta de su cuarto.
-Lavi.
-¿Qué ocurre Allen?
-Lamento interrumpir tus deberes paternales, pero Komui quiere hablar contigo.-Dijo el albino al ver a su amigo secando con una toalla a Yashira que chillaba a todo lo que daba, mientras que Mirna reía envuelta en la toalla.
-Ah claro, sólo déjame terminar de vestirlas.
-Sí quieres te ayudo.
-Por favor, mira que todavía no me acostumbro a hacerlo solo.
Una vez vestidas las niñas, Lavi se dirigió junto con Allen hacia la oficina del supervisor, quien lo estaba esperando con Lenalee.
-¿Qué es lo que sucede Komui?
-Pasa y toma asiento Lavi.
-Eh… sí…
-Lenalee, Allen, déjennos solos.
-Está bien.
-¿Ocurre algo?-Cuestionó Lavi al ver la puerta cerrada y sin nadie en el despacho.
-Sí, se trata del efecto que te provocó "La fórmula de la fertilidad" en tu cuerpo.
Hubo silencio por unos instantes en la oficina del pelimorado, quien se acomodó los lentes a la vez que Lavi le preguntaba:
-¿Y qué fue lo que averiguaste?
-De acuerdo a los resultados que obtuvimos del análisis del frasco que contenía residuos del líquido, pues…
-Komui dilo, necesito saber lo que esa fórmula le hizo a mi cuerpo.
-Bueno, evidentemente esa sustancia provocó que la capacidad de procrear hijos se desarrollara en tu cuerpo.
-Eso ya lo sé, pero dime ¿hay algún efecto secundario que haya o surge más adelante en mi cuerpo?
-Pues… sí los hay.
-Dímelo por favor, aunque me asuste.
-Resulta que tu cuerpo ahora genera una enorme cantidad de hormonas femeninas, que son las que propician que tu matriz se haya desarrollado como la de una mujer, al igual que tu capacidad de producir leche para amamantar.
-¿O sea que me convertí en un hermafrodito?
Komui ya no pudo seguir explicándole, el ver a Lavi cabizbajo ante su desgracia, no pudo evitar sentirse mal, porque la realidad era que su vida estaba hecha un desastre y que por lo mismo, se sentía culpable en cierto modo por haber sido descuidado al no guardar la sustancia que había sido clasificado como un "experimento fallido y peligroso".
-Haré todo lo que esté a mi alcance para encontrar una cura, lo prometo.-Dijo tomando la mano del menor en señal de apoyo.
-Gracias por decirme esto, Komui-san.
-De nada Lavi, de verdad te pido perdón, por mi culpa estás sufriendo las consecuencias de mis estupideces.
-Descuida, sé que creaste esa fórmula para hacerle un bien a la General Klaud, aunque ciertas personas la hayan usado para mal.
-Lavi…
-Aunque no fue del todo malo, porque aunque me es muy difícil sobrellevar esta situación, estas pequeñas me dan fuerzas para salir adelante y seguir luchando.
Komui quedó sin palabras, era increíble lo noble que podía llegar a ser el pelirrojo, al igual que la madurez que mostraba ante su situación y también lo paternal que era con sus bebitas.
-Lavi…
-¿Sí?
-Se nota que hiciste con amor a esas niñas.
-Gracias…-Contestó con un ligero rubor en las mejillas, pues había recordado que aquella noche inolvidable y apasionada noche que había pasado con Tyki había sido la semilla para darles vida a sus pequeñitas.
Mientras tanto, en otro lugar del mundo, específicamente Hamburgo, Alemania; cierto pelirrojo con barba de chivo caminaba por las calles, no precisamente para exterminar Akuma, sino más bien buscando algo o a alguien…
-Flash Back-
-¿Estás seguro de que ya la encontraste?
-Sí, de acuerdo a la red de detectives de la Central, hemos logrado dar con su paradero.-Dijo Laverrrier.
-Pues entonces, dámelo.-Exigió el pelirrojo.
-Toma.-Dijo Laverrier dándole un sobre embretado.
-¿Hamburgo?
-Así es, mi estimado General.
-….-
-La verdad es que fue muy difícil ubicar su paradero porque es peor que judío errante.
-…-
-No pongas esa cara, deberías estar agradecido conmigo por haberte hecho ese favor. Claro que todo esto es en compensación de tu arduo trabajo en las misiones de alto riesgo para frustrar los planes del Conde.-Dijo con un tono burlón el rubio al ver la cara de disgusto del General.
Cross no dijo nada, evidentemente estaba furioso y las ganas de darle su merecido a ese hombre no le hicieron falta, pero también debía contenerse, ya que de lo contrario, Laverrier podría irse en contra de él y de su alumno.
-Se nota que estás ansioso por verla otra vez ¿cierto?
De nuevo, Cross no le volvió a contestar, puesto que si abría la boca, capaz y soltaba alguna maldición e incluso sus ganas de golpearlo se desatarían. Así que optó por irse antes de cometer alguna tontería.
-Fin del Flash Back-
-¿Se le ofrece algo?-Le preguntó un anciano tras haber abierto la puerta que Cross había tocado.
-Busco a esta mujer ¿la ha visto?-Dijo el pelirrojo mostrándole lo que parecía ser una foto.
-Ay joven, me temo que su búsqueda ha sido en vano porque ya tiene como diecinueve años que esa niña falleció.
Ante tal noticia, Cross dejó caer la fotografía al suelo.
-¿Acaso la conocía?
-Sí…-Fue lo único que respondió el General.
-Pues cuanto lo lamento.
-Gracias por informarme.-Dijo con un tono de voz apagado recogiendo la foto del suelo para marcharse, no obstante, el anciano llamó su atención.
-¡Espere! Si desea saber algo sobre esa niña, vaya a la casa verde que está en la esquina.
-Muchas gracias.
-De nada.
Una vez al pie de la puerta, Marian tocó varias veces la puerta hasta que una mujer como de unos treinta y cinco años abrió la puerta.
-Buenas tardes ¿puedo ayudarlo en algo?
-¿Conoce a esta mujer?
Al instante, los ojos de la mujer se agrandaron al reconocer a la chica de la foto y de paso al hombre que se le la estaba enseñando.
-¡¿Qué rayos haces aquí?-Exclamó la mujer totalmente alterada como si hubiera visto un monstruo o algo parecido.
Cross se sorprendió, no tanto por la forma en que había reaccionado la mujer, sino más bien por reconocerla.
-¿Acaso eres Wilma Mayer?
-¡Vaya, hasta te olvidaste de mí! Bueno, no me sorprende; si te olvidaste de mi amiga que descanse en paz.
-….-
-No cabe duda de que tanto Iris como su madre tuvieron la misma suerte: ser abandonadas por el hombre que amaban.
-…-
-Y lo peor de todo, es que a pesar de su padre las abandonó para convertirse en "Bookman" su madre aún lo amaba.
-¿El padre de Iris es un Bookman?
-Sí, aunque no estoy segura si está vivo o muerto, la verdad no sé, ya tiene más de veinticinco años no lo veo.
-Wilma, por favor, explícamelo todo…
-¿Y por qué habría de hacerlo? No te interesó hace años, no veo porque te interesaría ahora.
-Por favor…
La mujer le dedicó una mirada enojada y desconfiada, mientras que en sus propios ojos se reflejaba un brillo de tristeza y angustia, apenas percibida bajo una máscara de seriedad. Apenas se había enterado de la muerte de la chica en la foto, y no había tenido oportunidad de llorarla, pues le interesaba más saber lo que había pasado.
El silencio entre ellos se extendió por cerca de cinco minutos, pero el ver la insistencia del pelirrojo, Wilma suspiró pesadamente y con un ademán invitó a pasar al General. La casa por dentro era pequeña y hasta algo anticuada para la época. El piso de madera crujía conforme avanzaban hasta la mesa, donde cada quien tomó asiento a modo de quedar frente a frente.
-¿Qué es lo que quieres saber?
-Todo… desde antes de que…-Cerró los ojos con pena antes de fijarlos en su anfitriona.-Desde antes de que muriera.
-Bueno…-Dijo no muy convencida pero al final cedió.-Enseguida de que te fuiste, Iris cayó en una tristeza y soledad desgarradora: no comía, no bebía y no salía de su cuarto. Pensamos que iba a morir. Pero un día, como al mes de tu partida, salió de su cuarto, se bañó y cambió sus ropas y enseguida empezó a comer y a beber como si nunca lo hubiera hecho. Todos nos sorprendimos por el cambio tan repentino y una vez que recuperó todas sus fuerzas, nos dio la noticia con una sonrisa tan brillante…
-De verdad… estaba tan feliz…
-¿Por qué?
Los ojos de Wilma se fijaron en el General con cierto aire de desprecio.
-Estaba embarazada.
El ojo de Marian estaba dilatado por la sorpresa, pero no dijo nada, al contrario, dejó que la mujer de cabello castaño siguiera contándole.
-Al principio nos indignamos, pero al verla tan… viva… concluimos que era lo mejor; después de todo ella decía que era un regalo tuyo. Después de eso los meses pasaron tranquilos, pero bien dicen que de tal palo tal astilla, pues cuando nació el niño terminó lo que tú empezaste e Iris murió en el parto.
Los ojos de Wilma se llenaron de lágrimas al recordar la muerte de su amiga, pero guardó silencio al igual que el pelirrojo. Se quedaron así por un largo rato, hasta que Marian se puso de pie y se dirigió a la salida, deteniéndose sin voltear en la puerta.
-¿Qué fue del niño?
-Su abuela lo crió por un tiempo, pero ella lo odiaba por parecerse a ti. Después, vino la guerra y yo me fui; cuando regresé la señora había muerto y el niño desapareció, no sé donde o como pueda estar.
-… Gracias.
Sin embargo, el general se retiró de ahí, dirigiendo sus pasos al cementerio. Había avanzado ya varios pasos cuando escuchó la voz de Wilma a lo lejos y volvió para verla.
-Toma.-Le extendió una carta.-Son las últimas palabras de Iris; quería que cuidara de su hijo, pero como desapareció no lo pude hacer.
Cross tomó la carta y se le quedó viendo con nostalgia.
-Gracias.
La mujer asintió y dejó al General seguir su camino.
Continuará…
Primer Ending
Concordia (versión corta)
Kukui
Sonzai yori tashika ni
soko ni kizamareta chigai ga
futatsu wo hedate tsunageru
utakata no yume no you
chikatsuite ha hanarete
mayoi yureu goku kokoro
sore demo shinjiteiru no
fukai yami wo koeta hikari wo...
todoita uta koe
kawasareta hitomi ga nazoru rinkaku
yasashii neiro ga tokashiteyuku sono toki wo
futari eien ni
Bueno, a mi parecer el capítulo otra vez fue aburrido, pero bueno. Como dije anteriormente, este capítulo quedó algo corto pero prometo que será más largo el que sigue, espero que les haya gustado y como siempre cualquier duda, observación, inconformidad, háganmelas saber en sus comentarios.
Mata nâ!
ChiKaon
