¡Hola a todos!
Espero que se la estén pasando muy bien en estas vacaciones de verano y a los que no, ¡pues a echarle ganas a la vida y a todo lo que venga!
Bueno, en primer lugar quiero pedirles una enorme disculpa por el enorme atraso (nuevamente y por enésima vez), el cual se debe al proceso de mudanza de una ciudad a otra y pues además de empacar, llegando tienes que desempacar y bla, bla, bla… en fin, es todo un relajo lo que se hace cuando uno se muda. Además de que tuve muchos problemas con el contrato de Internet y luego que no llegaba la conexión; y pues ya saben esas broncas que te acarrean las compañías de teléfono y de servicio de cable, hasta marean a uno, o de plano te hacen trinar de enojo.
En fin, todo un mere que tengue con las mudanzas y nuevos contratos de los servicios de tele comunicaciones y para acabarla de rematar, te mudas de una cuidad fría como Xalapa a un sauna como Coatzacoalcos (la verdad es que no aguanto el calor, pero espero acostumbrarme nuevamente), sin contar que los inquilinos que ocupaban la casa en donde nos instalamos, la dejaron hecha un desastre, pero bueno, eso ya es otra historia; pasemos a lo que nos interesa, que son las notas (en este caso una) del presente capítulo.
*A partir de este punto, el rumbo de la historia se asociará con algunos hechos del manga del tomo 16 (si no mal recuerdo), de manera alterna, es decir, los eventos de la historia original se verán relacionados con esta historia. Ya sabrán a qué me referiré durante el transcurso de éste y de los siguientes capítulos.
Kinki no Bara ~Aphrodisiac~ (TV Size)
FEROMEN
Taema naku afureru
Tomedo naku koboreru
Kindan no kajitsu wa akaku
Yokoshima ni oboreru
Fushidara ni midareru
Kairaku no tobira wo tataku
Atsuki fukaki tsubomi no uzuki
Mayoi madoi tomadou toiki
Kizami tsukeshi mezame no gishiki
Kasuka na itami
Ataete yarusa koyoi omae dake ni
Mai chiru hanabira wa tsumi no kaori
Ataete yarusa koyoi omae dake ni
Kuchizuke yori amaku sasayaku
Karisome no kotoba wa biyaku
Capítulo VIII
Pájaro enjaulado
Poco a poco empezó a abrir el ojo con suma pesadez; tenía la vista borrosa y eso lo molestaba, aunque también una horrible sed no lo dejaba en paz y con pesadez se incorporó de lo que parecía ser una amplia cama tamaño matrimonial. Pero lo más extraño, era que no se encontraba en un calabozo de la Orden, sino en un cuarto sumamente lujoso: exquisitamente decorado con un estilo victoriano, que se hacía relucir en todo el entorno, desde los muebles como la cama, los sillones, el tocador y los buró; hasta el llamativo candelabro de oro macizo que pendía del centro de la habitación, cuyo techo estaba pintado de un armonioso azul cielo que contrastaba con el azul rey de las paredes, mientras que el piso estaba tapizado de una elegante alfombra color rojo con garigoleos dorados.
—¿Dónde estoy…?—Se cuestionó extrañado de haber despertado en una reconfortante habitación con una chimenea de mármol blanco encendida en una esquina del cuarto y con una bata de dormir blanca, en lugar de su uniforme de exorcista que, si no mal recordaba, lo llevaba puesto y no la inusual vestimenta que portaba en esos momentos.
En ese momento, una mujer, específicamente una sirvienta, entró a la habitación con una bandeja de agua y unos trapos sobre una charola, la cual cayó al suelo al instante de que la peculiar mujer de ropas negras y delantal blanco lo vio despierto.
—¡Señor! ¡señor ha despertado! —Exclamó la joven saliendo del cuarto sumamente histérica, llamando la atención de uno que otro criado que deambulaba por el pasillo.
Lavi miró un tanto extrañado la escena; parecía estar fuera de sí y el hecho de que la mujer saliera corriendo despavorida parecía darle poca importancia. No obstante, cuando un caballero de piel cobriza, cabello negro y ondulado y de ojos color miel entró a la habitación acompañado de la sirvienta que había salido de la alcoba y que ahora estaba detrás de él; su único ojo pareció recobrar el brillo que se había perdido.
—Lavi… ¡hey Lavi!... Lavi ¿estás bien? —Preguntó el moreno y apuesto caballero tocando su mejilla con suavidad.
—¿Tyki? —Preguntó un tanto extrañado de ver al moreno frente a él, preguntando por su estado, pero luego de recordar aquel amargo día en el que el Noé lo rechazó, al igual que a sus gemelas, éste dio un manotazo para alejar la mano que tocaba su mejilla.
—¡No me toques! —Respondió con agresividad el ojiverde tras reconocerlo. —No vuelvas a tocarme… ¿entendiste?...
El aludido alejó su mano al sentir el aura de rechazo hacia él. Por un lado estaba feliz de ver que el pelirrojo en buenas condiciones, pero por otro lado estaba triste al notar que todavía no lo perdonaba por lo que le había hecho junto con sus hijas, por quienes preguntó el pelirrojo desesperadamente, a lo que el pelinegro respondió:
—Ellas están bien, Lavi.
—Quiero verlas ahora.
—Lo harás, pero primero debes descansar.
—No, primero las veré y luego me largaré de aquí con ellas. —Espetó con desprecio hacia el moreno, quien ignorando esto lo detuvo por inercia, antes de poderse incorporar de la cama.
—Mira Lavi, si quieres mandarme al carajo lo toleraré, pero no me harás dejarte ir con las niñas y menos en ese estado.
—¡Ja! ¡¿ahora resulta que te preocupas por mí y por ellas?! ¡vaya, qué halago!—Contestó con sarcasmo.
Tyki quedó sorprendido por la actitud mordaz del pelirrojo, puesto que jamás imaginó que mostrara una faceta como esa, debido a que casi siempre Lavi se mostró alegre, juguetón e incluso amoroso y devoto con aquellos a los que amaba; tal como se lo expuso aquella noche en la biblioteca en donde el joven pedía atención de amor y afecto como un pequeñín. Pero ahora era todo lo contrario; ya no mostraba ni siquiera el borde de la sombra que él había tenido el privilegio de ver y poder disfrutar, lo cual le entristecía, ya que sentía que él tenía la mayor parte de la culpa, aunque eso lo llevó a tomar una decisión que, si bien no era fácil de realizar, valía la pena tomar el riesgo y ese era: enamorar de nuevo a Lavi, ganarse su confianza y sobre todo su cariño y amor desde cero. Aunque por otro lado, no sabía como hacerlo o cómo empezar a llevar a cabo su plan, pues, necesitaba tiempo para trazarlo y sobre todo, temple de acero para soportar todos los insultos, sarcasmos rechazos de parte del pelirrojo; cosa que iba en contra de su cualidad de Noé: es decir, el placer.
—¿A dónde…? ¡Lavi! —Dijo desconcertado al ver que el pelirrojo se había incorporado de su lecho aún con ropa de dormir y así salir a buscar a sus "princesitas", pues le había tomado su tiempo de concentración para meditar todo lo que tenía en mente, al grado de no haberse percatado de la huída de Lavi.
—¡Lavi! ¡Lavi ¿a dónde crees que vas? —Dijo casi a gritos haciendo a un lado a la criada, para salir corriendo detrás del aludido, que se encontraba en el recibidor buscando a sus niñas con la vista, aunque todo parecía indicar que aún estaba desorientado y más al tratarse de un lugar completamente desconocido para él.
—¡Es lógico que voy por Yashira y Mirna, para largarme de aquí y no verte jamás! —Respondió con agresión antes de salir corriendo hacia una de las habitaciones de la inmensa mansión.
Ignorando sus hirientes palabras, Tyki bajó rápidamente las escaleras, aunque bien podía haber utilizado su habilidad de atravesar las paredes para detenerlo, no lo hizo ya que había humanos habitando la casa que desconocían su identidad de Noé, tal como su cuñada Sara, por lo que debía actuar como un hombre ordinario. Por su parte, Lavi corrió por varios pasillos de la mansión, hasta llegar a lo que era uno de los inmensos jardines del lujoso edificio, el cual tenía todo tipo de flores como rosas, tulipanes, gladiolos, gardenias, entre otras especies de plantas.
—Que hermoso lugar… —Comentó en medio de un susurro al adentrarse al enorme jardín, hasta llegar a lo que parecía ser el centro de éste, en donde había una terraza en la que yacía una mujer de cabello rubio y ojos azules entonando unas canciones de cuna desde su asiento.
De inmediato, Lavi se dirigió hacia la terraza guiándose por la canción de cuna, la cual iba haciéndose más fuerte al acercarse cada vez más hacia ese sitio, que para su enorme sorpresa y alivio (hasta cierto punto), encontró a sus preciadas gemelas a lado de esa mujer, que aún no parecía haberse percatado de la presencia del pelirrojo, quien veía con cierto asombro el amor y el cariño reflejado en aquella señora que expresaba en su rostro y voz, para con sus niñas. Poco a poco, Lavi fue acercándose a esa mujer, pues hasta cierto punto no quiso irrumpir con aquel mágico momento, aunque muy en el fondo de su mente comenzaron a agolparse mil y un cosas desagradables como dudas, decisiones, e ideas, como: ¿acaso era posible competir con aquella mujer por el amor de sus hijas?, ¿sería mejor dejar a sus gemelas a cargo de alguien que sí velaría por ellas en su lugar?
—Oh, veo que ya despertaste… —Dijo sonriente la mujer de cabello rubio percatándose de la presencia del pelirrojo que se encontraba unos pasos atrás de la terraza, quien no le respondió. — ¿Pasa algo malo? —Preguntó un tanto preocupada al notar que no se inmutaba ni le contestaba.
De inmediato, Lavi corrió hacia atrás, regresando al recibidor para así salir a la calle, o al menos esas fueron sus rápidas intenciones, pues cuando intentó hacerlo, Tyki lo detuvo a modo de aprisionarlo con su cuerpo lo más fuerte que pudo. Por su parte, Lavi comenzó a forcejear para zafarse del agarre de Tyki, quien ponía más resistencia para no dejarlo ir, ya que sabía lo desorientado y confundido que se encontraba en esos momentos.
—¡Suéltame Tyki! —Decía el pelirrojo forcejeando para zafarse de manera inútil.
—No lo haré, no hasta que me escuches primero.
—¡Yo no tengo por qué escucharte, si aquella vez lo dejaste más que claro!
—Entonces no te voy a soltar, aunque sea por la fuerza te quedarás aquí. —Respondió un tanto dolido por las cosas que le había dicho.
—¡A mí no me puedes obligar a hacer lo que tú quieras!
Cansado de las actitudes del pelirrojo, Tyki logró atraer consigo la quijada de Lavi para plantarle un beso en los labios, sin importarle la presencia de los criados, ya que en esos momentos era más importante calmar al ex exorcista, quien tras reaccionar unos segundos después de aquel nostálgico contacto de labios logró liberarse de una mano para darle un puñetazo al Lord, cuyos ojos se llenaron de asombro ante este hecho. Por su parte, Lavi aprovechó el estado de shock del Noé para así escapar de aquella extraña mansión. Sin embargo, en su camino se encontró a otro hombre como Tyki, pero éste se veía más grande y parecía no tener el mismo nivel de paciencia que poseía el otro moreno, ya que en su rostro podía percibir otra clase de esencia, que iba más allá de una simple malicia como la que Tyki siempre mostraba frente a sus enemigos, y que este individuo lograba ocultar muy bien bajo esa sonrisa.
— ¿Qué es todo este escándalo Tyki? —Preguntó el hombre de cabello largo y ondulado, restándole importancia al pelirrojo que por una extraña razón había calmado sus ímpetus tan sólo tenerle enfrente.
—¿Qué haces aquí Sheryl? —Preguntó poniéndose enfrente de Lavi a modo de protegerlo del visitante.
—¡¿Cómo que qué hago aquí?! ¡pues es lógico que vengo a verte y sobre todo a mis sobrinas y a mi cuñado! —Respondió fingiendo indignación por el reclamo de su hermano menor. — ¡Hasta les compré unas cosas como regalo de bienvenida a la familia desde Rusia!
Lavi estaba completamente confundido por todo lo acontecido desde que había recuperado el conocimiento: ¿qué estaba haciendo en ese lugar? ¿qué hacía Tyki con él en esa mansión?, ¿por qué aquella mujer estaba al cuidado de sus hijas?, ¿a qué se refería ese sujeto con "cuñado y sobrinas"?, es más ¡¿cómo rayos había escapado de la Orden con vida?!, entre otros dilemas que ya lo estaban mareando. En ese momento, la señora de cabello rubio y ojos azules entró al recibidor con las gemelas en cada brazo y con una cálida sonrisa recibió al hombre que apenas había llegado.
—¡Sara mi amor, ya llegué! —Gritó Sheryl abrazando a la que era su esposa con euforia y cariño
—Hola cariño. —Le respondió la señora después de darle un tierno beso en la mejilla. — ¿Cómo te fue en Rusia?
—¡Excelente, aunque me hiciste mucha falta!, por eso en cuanto terminé mis asuntos por allá, decidí regresar lo más rápido que puede, en especial para conocer a mis sobrinas y a mi cuñado, pero el malvado de Tyki no me deja hacerlo. —Contestó esto último con voz infantil.
—Este… si me disculpan debo irme. —Respondió Tyki, ignorando completamente todas las estupideces de su hermano, quien apunto de reprochar algo, su esposa Sara lo jaló del brazo para distraerlo con las gemelas y dejar a los dos tórtolos solos, lo que agradeció enormemente su cuñado.
De inmediato, Tyki guió a Lavi de regreso al cuarto, diciéndole que las niñas estarían bien mientras estuvieran al cuidado de Sara. Al entrar a la habitación, el Lord cerró con llave, además de dejar en claro a los sirvientes de no husmear por el pasillo, o de lo contrario empacarían maletas ese mismo día. Una vez a solas, Tyki comenzó a explicarle todo desde el principio: desde cómo había logrado escapar de la Orden, hasta cómo y porqué estaba ahí; lo que confundió aún más al pelirrojo, puesto que no se creía nada de lo que el Noé le decía y menos lo que "supuestamente" Cross y Bookman le hicieron jurar a Tyki cuando se encontraba inconsciente.
—No te creo…
— ¿Qué?
—Lo que escuchaste. —Respondió el joven de ojo verde levantándose de la cama en la que se encontraba sentado.
—Pero… ¿por qué?
—¿Cómo que por qué?, tú mismo lo sabes, así que no preguntes o te hagas el tonto.
—Por todos los cielos Lavi ¿aún sigues con eso? —Respondió un tanto sorprendido por la increíble memoria que el ex exorcista tenía para el odio y el rencor, sobre todo hacia él. — ¿hasta cuando piensas seguir en ese plan?
—¡Hasta que se me de la gana! —Contestó sin siquiera verle, a la vez que iba muy decidido a forzar la puerta, pero fue detenido por Tyki antes de poder hacer dicha acción. — ¡Suéltame Tyki!
—No lo voy a hacer.
—¡Que me sueltes, te digo! —Amenazó junto con su tono y con darle otro golpe, que fácilmente el Noé traspasó con sus habilidades, para luego aventarlo a la cama y así aprisionarlo de sus muñecas con sus manos, mientras que utilizaba su peso para mantener controlado el cuerpo que luchaba por liberarse por segunda vez de su agarre.
—¡No lo haré! ¡no te voy a dejar ir! ¿y sabes por qué? ¡porque has dejado de ser un exorcista desde el momento en que te negaste a entregarles a nuestras hijas a la Orden y para tú información tanto el General Marian, como el viejo Bookman me hicieron jurarles que te protegería al igual que a esas niñas!
Por un momento hubo silencio en la alcoba provisional del pelirrojo, cuyo ojo estaba dilatado de sorpresa al percibir mucho de verdad en las palabras del moreno, quien miraba con súplica al ex exorcista ante la desesperación de su afán de no creerle ni una palabra, aunado al silencio del joven que lo miraba dudoso y con incertidumbre. Era natural, primero yacía en una mazmorra por haberse rehusado a obedecer a los altos mandos de la Orden Oscura y todo porque aquello implicaba la pérdida de sus gemelas; en segundo lugar, no sabía cómo y cuándo había llegado a ese sitio y por qué estaba Tyki con él y en tercer lugar, ¿realmente el General Cross y su abuelo Panda le habían pedido eso a Tyki Mikk? y sí era eso verdad, entonces ¿qué haría de ahora en adelante?, ¿acaso sería la primer víctima del Conde y de los Noé, o en el peor de los casos su esclavo?, ¿qué era lo que tramaba hacer el Conde, Tyki y los demás Noé con él y con las niñas?, ¿qué tenía que ver esa mujer con sus hijas y en sí toda la gente de aquella casa, con los planes del Conde o de Tyki?
—Yo… yo no sé… no sé qué pensar… estoy… estoy muy confundido… yo…
—Lo sé, lo sé mi amor… sé que todo esto es tan repentino y confuso que desearías huir de todos y de todo…—Respondió a la vez que posaba una mano sobre una de las mejillas del pelirrojo, para limpiar el camino de lágrimas que ya empezaba a hacer su recorrido. —Pero también tienes que entender que tu vida corre aún más peligro que antes… por eso, lo mejor sería que te quedaras aquí con las niñas… por lo menos hasta que las cosas se calmen, aunque sea un poco.
—¿Y cómo me garantizas que esto no se trata de una de tus muchas trampas? ¿cómo voy a quedarme en un lugar infestado de Akuma y de Noé, siendo que ahora soy un simple humano indefenso?, porque te recuerdo, que me fue arrebatada la inocencia por traicionar a la Orden, dime ¿cómo me vas a comprobar la seguridad de mis hijas en este horrible lugar? respóndeme… Tyki Mikk…
—Porque este lugar está lejos de la base del Conde del Milenio, admito que está habitado por Noé, por mi hermano y Road porque somos familia, pero independientemente de eso, también convivimos con las personas normales como mi cuñada y los demás habitantes de esta mansión, porque también tenemos una vida social y "humana" que debemos atender y mantener, además de que ésta es mi casa y aquí el que manda soy yo.
Lavi quedó mudo ante toda la seguridad que el Noé había demostrado en cada uno de sus enunciados. No sabía a ciencia cierta si se trataba era mera altanería o era verdad, pero de lo que estaba seguro era que aunque Tyki le diera toda la confianza de sentirse protegido por él, eso no impedía que se sintiera inseguro, pues aquel hombre Sheryl le causaba mala espina. Por ostro lado, aún seguía resentido por el trato que le había dado antes del natalicio de sus hijas, por lo que la confianza hacia el moreno estaba a años luz de resurgir.
—Está bien… me quedaré. —Respondió el joven tras pensarlo un buen rato, después de dejar salir un suspiro de resignación. —Pero. —Se apresuró a decir con énfasis, antes de que el Noé se creara ideas erróneas. —Sólo lo haré por Yashira y Mirna, no por ti, así que hazte a la idea de que lo nuestro no volverá a ser lo de antes.
—De acuerdo, será como tú digas… —Contestó con un dejo de tristeza, pero también feliz de tener a Lavi y a sus gemelitas cerca de él, a quienes ya veía como una familia, por la cual velar y proteger.
Entre tanto, específicamente en la Orden Oscura, tanto el cuerpo de científicos, como los exorcistas se encontraban en ardua labor haciendo recuento de los daños de infraestructura, como de las bajas de exorcistas, buscadores y demás personal dentro de la Orden por la inesperada infiltración de los Noé, hace un par de semanas. Por otro lado, los altos mandos y los Generales exorcistas se encontraban reunidos en la sala de juntas, disputando el repentino evento, el cual se había enfocado en un objetivo en particular: los bebés con sangre de Noé, junto con la desaparición del exorcista Lavi, lo cual era todo un misterio. Pero sobre todo, ¿por qué no se habían dado cuenta de la presencia de los Noé y de los Akuma?, ¿cómo era posible que Allen Walker, no se hubiera percatado de ello?
—Bueno, eso es todo por hoy…pueden retirarse Generales. —Respondió Laverrier, dando por terminada la sesión. —A todo esto, General Cross necesito hablar con usted de algunas cosas. —Pidió el rubio al pelirrojo, que todo el tiempo había mantenido silencio respecto a sus acciones, al menos más de lo normal.
El pelirrojo no mostró resistencia ante la petición del Comandante, lo que no le extrañó en lo más mínimo al rubio, pero no podía evitar sospechar de las acciones del General, puesto que había hecho innumerables cosas que le daban el mejor motivo para ponerlo como el primer sospechoso en varios aspectos que tenían que ver con el incidente de Edo, el arca, el huevo, el catorceavo. Y ahora, la repentina aparición de los Noé y su extraño papel en todo esto, ya que no se le había visto en la retención que se les había encomendado a los demás Generales y exorcistas durante el asedio. por lo que Marian estaba más que consciente de todo lo que había hecho y de las consecuencias que conllevaban sus acciones.
—¿Cuál de todas? —Preguntó con toda la calma del mundo, o más bien con sarcasmo, algo sumamente natural en él.
—Sabe a cual me refiero perfectamente, General.
—Bueno, en ese caso creo que no hay necesidad de hablar si ya sabes la respuesta. —Respondió restándole importancia a lo que el Comandante quería indagar, por lo que salió magistralmente de la sala sin dirigirle más la palabra al hombre, que sólo lo veía con más sospechas.
—Precisamente "de eso" debemos hablar. —Dijo alzando su voz, pero a modo de que nadie más los escuchara, llamando la atención del pelirrojo de cabello largo ante el énfasis que el otro hombre puso en "por eso".
—Bien, pero no aquí, porque ya sabes que las paredes tienen oídos. —Respondió el General con seriedad.
—De acuerdo. —Respondió el hombre dándole la razón, mientras se encaminaban hacia otro lado.
Una vez solos en una cámara especial, en donde la acústica quedaba atrapada en las paredes, Laverrier le pidió a Cross tomar asiento, quien al ver que en una repisa había una botella de whisky la tomó de inmediato junto con una copa que había a un lado del recipiente de vidrio.
—Y bien, ¿de qué es lo que quieres hablar? —Preguntó el hombre de cabello y ojos rojos tras darle un sorbo a su copa llena de whisky.
—Quiero que me digas la verdad… Cross, ¿dónde estabas ese día?
—¿Y qué harás si te la digo? ¿vas a mandarme al cadalso al igual que a ese muchachito?
—Sabes que esto es más delicado de lo que aparenta y esta vez no lo voy a tolerar Cross, así que sé honesto y dime todo.
Cross calló por unos momentos, no estaba asustado, sino más bien inseguro de decirle la verdad o mentirle a ese hombre, aunque la segunda opción no era nada factible para llevarla a cabo, pues Laverrier parecía conocer bastante bien su manera de mentir. Por lo que optó en decirle la verdad, aún con todas las consecuencias que tuviera que arriesgarse a sufrir.
—Así es… yo ayudé a ese chico Lavi y a sus hijas a escapar de aquí…
—¿Por qué?, que yo sepa no tienes ninguna relación con él ¿o sí? —Preguntó el rubio tomando de la repisa la botella de whisky para servirse en otra copa que también había cerca de su lugar. —No me digas que…
De nuevo Cross calló, lo que Laverrier pudo interpretar como una respuesta afirmativa al dilema de que ambos pelirrojos tenían una relación ¿de qué índole?, eso era lo que quería saber de inmediato, pues en todo el tiempo que había tratado al General, éste nunca mostró interés en ayudar a los demás, al menos no dentro del protocolo que conllevaba su labor como exorcista. Sin embargo, esto era distinto a lo que el pelirrojo acostumbraba demostrar de su persona, por lo que la intriga era demasiado fuerte; incluso para alguien como él.
—¿Recuerdas la carta que me diste ese día junto con la foto de ella? —Comentó tras unos breves minutos de silencio.
—Claro que lo recuerdo, pero ¿qué? —No terminó su enunciado, pues rápidamente captó a qué punto quería llegar el General. —No, no me digas que…
—Así es… —Respondió confirmando lo que Laverrier quería decirle. —Al principio, no lo creía, o más bien no quería creerlo… porque nunca imaginé que llegara a pasar algo como "eso" entre nosotros, pero…
—¿Pero…?
—Cuando vi su nombre en esa carta y luego verlo a él y compararlo con la foto, me sorprendió el parecido que tiene con ella, sobre todo esa esencia alegre y juguetona que tenía ella y que él posee… me hicieron comprobar que realmente es nuestro…. —Respondió antes de darle otro trago a su copa que casi se encontraba vacía.
—Ahora que ya entiendo porqué le encontraba cierto parecido contigo. —Dijo el Comandante encajando todas las piezas del rompecabezas. —Sin embargo, debo admitir que me sorprende todo esto que me estás contando y sobre todo…. nunca llegué a imaginar que fueras a ser padre y menos abuelo.
—No lo digas así con tanta naturalidad, es deprimente que me haces sentir un viejo, cuando todavía reboso de juventud. — Respondió un tanto avergonzado de recordar su condición actual, pues si bien la idea de ser padre aún le costaba trabajo aceptar, el ser abuelo era aún más traumático todavía. —Aunque lo que aún me tiene desconcertado es que esas niñas poseen los genes de un Noé…
—¿Te refieres a tus nietas, General Cross? —Cuestionó con malicia el rubio; no sabía por qué pero le era muy divertido recordarle la idea de que tenía nietas. —Pues, de eso precisamente quería hablar, porque ahora no sólo se han enfocado en el Catorceavo…
—Habla, Malcom C. Laverrier… —Respondió el aludido con expresión muy seria, lo que pocas veces se veía en él.
—Aquí tiene ropa, joven Lavi. —Respondió una criada mientras le extendía una mudada de ropa, demasiando elegante para el gusto del pelirrojo, quien se atrevió a preguntarle:
—¿Y esta ropa?
—Ah pues, es su traje de gala; el amo Mikk lo está esperando para que lo acompañe a cenar.
—Pues dígale a su amo, que no voy a ir. —Respondió el ex exorcista rechazando la invitación del moreno.
—Pero…
—No voy a ir, punto. —Respondió el pelirrojo subiéndose a la cama, para así abrazar sus piernas. —Que ni se tome la molestia de hacer tanta algarabía porque no voy a bajar.
En ese momento se abrió la puerta, dejando entrever a un joven de cabello rojo y tez morena clara que de inmediato le ordenó a la criada abandonar la habitación para dejarlos a solas a Lavi y a él. Se trataba de Wisely, quien tras presentarse ante el ex exorcista como el "Noé de la sabiduría", el ex Bookman Jr. se arrinconó a una de las esquinas de la cama, al estar consciente de que ya no tenía a la mano su martillo para defenderse de los Akuma y menos de los Noé. No obstante, por alguna extraña razón; Wisely no parecía mostrar ninguna intención de hacerle daño, lo que descolocó al ojiverde por unos momentos.
—¿Por qué no atacas?
—Porque sólo lo hago con los que me manda el Conde a exterminar. —Fue la respuesta del pelirrojo de piel morena. —Además, tú ya no eres un exorcista, así que no tiene caso mancharme las manos con un humano ordinario como tú.
—¿Cómo lo sabes?
—Eso no importa, ahora escúchame bien Lavi. —Dijo tras haberse acercado de forma amenazante al aludido, a la vez que lo tomaba de la quijada de manera agresiva. —Más te vale no hacer alguna estupidez, porque al menor movimiento en falso y estás muerto ¿entendiste?
—No es necesario que me digas algo que sé a la perfección. —Respondió con la misma agresividad, a la vez que se sobaba su quijada, tras haberse zafado del agarre fuerte de Wisely, quien le respondió:
—Bien, ahora vístete y más te vale que bajes a cenar, o tendrás serios problemas y no precisamente conmigo, ni con Tyki. —Amenazó volviendo a tomar de la quijada al ex Bookman, quien alejando aquella mano le respondió:
—Si te largas, entonces lo haré.
—Cinco minutos, o de lo contrario entraré a ponerte la ropa yo mismo.
—Dije que lo haré, así que fuera de mi vista.
—Sin decir más, Wisely se retiró del cuarto, claro, no sin antes de decirle:
— Por cierto, es inútil que te valgas de pensar las cosas antes de abrir la boca cerca de mí, porque sé perfectamente que es lo que estás pensando en estos momentos; lo que pasaré por alto esta vez.
Tras cerrar la puerta, Lavi tomó la almohada entre sus manos y la mordió con todas sus fuerzas al mismo tiempo que ahogaba un grito de frustración en ella, empapándola de dos pequeñas lágrimas ante su indefensa condición y lo que era aún peor, estaba a merced del Conde y de los Noé. Ya no sabía que era peor; si morir cremado por la Orden Oscura por su supuesto acto de herejía, o si ser esclavo por el resto de su vida de los enemigos de la organización que los combatía. Y es que aunque tenía a sus "princesitas", se sentía solo, abandonado y perdido; no sabía qué iba a pasar en esos momentos y no quería averiguarlo; quizás no vería la luz del sol del siguiente día o todo lo contrario; realmente estaba atrapado en el laberinto de la incertidumbre y eso le aterraba enormemente, pero tenía que armarse de valor y enfrentar las cosas que se le avecinaban; todo por sus retoñitos, quienes se habían convertido en su único motivo para seguir viviendo y luchando contra todos, hasta de él mismo.
No tardó mucho para vestirse con el elegante traje color negro con camisa blanca y un moñito de color azul rey que hacía juego con el par de zapatos que brillaban de lo bien lustrados que estaban. Al salir del cuarto se topó con Wisely, quien lo esperaba recargado sobre un pilar que había en el pasillo, para luego bajar las escaleras con el otro pelirrojo, cuyos ánimos estaban por el subsuelo, por lo que el Nóe de la sabiduría le dijo:
—Te sugiero que cambies tu semblante, porque de lo contrario…
—Ya lo sé, no tienes porqué decírmelo a cada rato. —Respondió el joven con molestia, lo que el Noé de tres ojos ignoró por completo al acercarse al comedor.
Allí, se encontraba reunida casi toda la familia Noé, o al menos a los que Lavi lograba identificar como a Tyki, Road, Sheryl (a quien se lo habían presentado momentos atrás), a Wisely (que se encontraba a su lado) y por supuesto; al Conde del Milenio, que se encontraba sentado en la cabecera de la mesa como la máxima autoridad entre sus esbirros. Por otro lado, el ex Bookman pudo vislumbrar que la señora Sara, esposa de Sheryl y por ende, cuñada de Tyki, no estaba presente en aquella mesa. Esto hizo que su corazón se turbara, pues todo parecía indicar que la buena mujer era la encargada del cuidado de sus hijas, a quienes por consiguiente no pudo cerca de ahí, pensando en mil y un cosas terribles que les hubiesen hecho esos mal nacidos; lo cual fue contrariado por Wisely telepáticamente.
"Las gemelas están bien junto con la señora Sara, en esta reunión el Conde te presentará al resto de la familia Noé, por lo que la presencia de la señora no es admitida."
Aquella respuesta estremeció al joven, pues además de que el muy desgraciado se metía en sus pensamientos para leerlos; le hablaba a su cabeza para aclarar ciertas ideas erróneas y pensamientos retorcidos, lo que agradecía en cierto modo provocando satisfacción en el Noé de los tres ojos. A continuación, el Noé pelirrojo tomó asiento en el lugar que le correspondía, mientras que Lavi seguía parado, frente a la mesa plagada de esbirros del Conde del Milenio, quien con su gutural voz le pidió que se sentara a su lado, por ser el invitado de honor en esa reunión, lo que para nada le agradó la idea al pelirrojo del parche, pero temeroso de que pudiera tomar represalias contra sus hijas, o incluso contra él, decidió obedecer.
— Bueno, el motivo de esta reunión es para darle la bienvenida al nuevo miembro de nuestra familia, o séase Lavi; ex exorcista de la Orden Oscura y por supuesto, la mami de nuestra hermanita: la Noé de la ira.
Lavi no podía creer todo lo que estaba pasando en esos momentos: ¿desde cuándo había aceptado el Conde del Milenio como parte de su familia?, ¿acaso era porque era el progenitor de un Noé?, no lo sabía y aunque se tratara del mismo Conde, ¡quería exigirle una buena explicación de inmediato! , puesto que no le agradaba la idea en absoluto, ya que no sólo estaría bajo el mismo techo que Tyki Mikk, sino del mismo Conde del Milenio, que quien sabe qué se traía entre manos con él y con sus hijas, de quien no se esperaba que una fuera a ser la Noé de la ira, al que Kanda había derrotado en el arca.
— Sé que tienes muchas preguntas y que probablemente haz de pensar que es por nuestra hermanita que te estamos manteniendo con vida, lo que en parte es cierto, pero por otro lado, el hecho de que seas la "mami" de nuestra hermana, eso te hace formar parte directamente de nuestra familia.
—¿Y qué le hace pensar que alguien como yo, no los traicionará en cualquier momento? —Cuestionó a modo de desafiar la aparente "ingenua confianza" del aristócrata, quien de manera siniestra le respondió:
—Sé que no lo harás, por la sencilla razón de que si intentas hacer algo estúpido como traicionar a la familia, quien sufrirá las consecuencias de tus actos muchachito, es tu otra niña, que a diferencia de nuestra "hermanita", está completamente indefensa, ¿o te lo explico de otra forma?
—Sí me lo permite Conde. —Intervino Tyki temeroso de que Lavi cometiera una estupidez por su impertinencia verbal. —Yo me encargaré de que nuestro nuevo integrante de la familia no se atreva ni a pensarlo alguna imprudencia.
Este comentario provocó que el pelirrojo sintiera un vuelco en su corazón; no estaba seguro de qué era lo que planeaba el Noé del placer, pero de lo sí podía sentir era agradecimiento desde el fondo de su corazón por ese acto tan "caballeroso", pues si bien las palabras del moreno tenían la intención de observar sus acciones y comportamientos para que no metiera la pata; pudo percibir que en realidad lo que Tyki buscaba era protegerlo a toda costa hasta de su propia familia. Pero por otro lado, estaba el resentimiento y el orgullo que le bloqueaban por momentos esa clase de ideas. Por su parte, el Conde se quedó meditando la opinión de Tyki, que si de por sí la idea de mantener vivo al ex exorcista no le agradaba mucho, el hecho de que éste lo mantuviera vigilado mucho menos, ya que conocía a la perfección los sentimientos del Noé hacia el joven. Sin embargo…
—De acuerdo, no veo el porqué oponerse; de todas formas es parte de tu familia, quieras o no quieras Lavi-chan. —Canturreó el aristócrata mofándose del pelirrojo que por dentro trinaba de coraje y de impotencia. —Bueno, antes de dar por concluida esta pequeña reunión, demos un brindis por Lavi, nuestro nuevo miembro de la familia. —Dijo alzando su copa de Champagne para chocarla con la de los demás.
"Más vale que cambies tu expresión, o de lo contrario el Conde se enfadará y se irá contra ellas". —Le advirtió Wisely al ex exorcista, cuyo corazón se turbó ante la advertencia del Noé pelirrojo.
Más tarde, ya terminada la cena "familiar", Lavi se dirigió rápidamente (y como pudo) a ver a sus gemelas, quienes yacían plácidamente dormidas con la señora Sara, a quien agradeció por sus cuidados y asimismo, le pidió una disculpa por ser tan descortés con ella al tener dudas sobre si era una buena persona; lo que Sara justificó con amabilidad, inspirándole confianza al ojiverde, que le deseó buenas noches antes de retirarse con sus hijas a su nueva habitación. En camino a su cuarto, el joven se topó con el Conde del Milenio, quien sin duda alguna se le acercó para saludarlo. No obstante, Lavi estaba más que consciente de que no sólo era para eso, sino para advertirle que no se atreviera a cometer alguna estupidez, cosa que el joven tenía más que en cuenta.
—Ya lo sé… Conde…—Respondió en medio de un susurro que dejaba paso a una lágrima que caía de sus mejillas mientras veía a sus niñas roncando dulcemente en la amplia cama de su cuarto, o más bien de su nueva jaula, pues se sentía como un pájaro enjaulado.
Continuará…
Kajitsu no Keikoku
Kanon Wakeshima (TV Size)
Neigai ga kanau to iu akai Kajitsu
Yottsu no Ashikase to touka kokan
Sono joken wo hoobareba
Nigeru te mo ashi mo ushinaudesho
Chukoku wa hitsudoku Henpin fukano
Nao nozomu to iu nara
Otabe kudasai
Hitotsu Kurayami ni tozasare
Futatsu Namida ni oboreru
Mittsu Gokuraku ni hodasare
Yottsu Shuchi ni sainamareru
Bueno, espero que les haya gustado este capítulo, aunque fue algo corto, ya que además de haber estado sin Internet y línea telefónica por un mes; tuve que mandar a reparar mi laptop por medio de la extensión de garantía, pero como dice el dicho: "mas vale tarde, que nunca" ¿no lo creen?
De todas formas, espero que haya sido de su agrado y como siempre agradezco enormemente por su apoyo incondicional para con esta historia, que aún con sus enormes atrasos seguirá en curso; eso si ustedes me lo permiten.
Saludos
ChiKaon
