Aun no asimilaba lo que los ancianos del consejo le dijeron, no podía creer que tenia que casarse con una niña, con su alumna Matsuri. En realidad la castaña había mejorado en sus aptitudes como ninja, pero jamás se le había cruzado por su mente que ella seria su esposa, su molestia más grande era que no la amaba, aunque para empezar no sabia ni siquiera que era el amor hacia una mujer.

Tenia el concepto de amor de hermanos, el amor a su trabajo, el amor a su aldea, pero el amor hacia una mujer le era demasiado confunzo. No podía dejar de pensar y pensar en que acción iba a tomar para presentarla ante todas las aldeas, por que estaba implisito en el "contrato" que tendría que presentarla e invitar a los Kages a su gran boda. – Quisiera saber que sorpresas más tendría este día, que me las den ahora o voy a explotar- dijo sentado en su oficina, tocandoce las sienes para tratar de aliviar el dolor de cabeza que tenia en ese instante, y como si invocara al dios de las respuestas un llamado asu puerta lo hizo levantar la cabeza – Adelante – dijo Gaara acomodándose en su gran silla. – Disculpe Gaara-sama, pero se que es tarde para traerle correspondencia pri..… - gaara alzo su mano como signo de que se detuviera – no tengo tiempo para cartas, estoy cansado de leer, si no es algo relevante, ni de urgencia no me lo traigas, mejor guárdalo para mañana con la demás correspondencia basura – dijo gaara con un tono autoritario mientras se levantaba de su silla para poderse retirar a su respectiva casa. – pero señor esta carta viene de kon… -

-He dicho que ¡no! –grito dando un manotazo a su escritorio- ... Mañana lo leo, no me encuentro en condiciones para leer. – esto ultimo lo dijo mas calmado pero sin quitar esa mirada matadora con la que se caracteriza el querido kazekage.

-si señor- fue lo único que respondió el mensajero – que descanse kazekage. – el joven dio una reverencia y se hizo a un lado para que el pelirrojo pudiera pasar y abandonar su oficina.

EN KONOHA…

-¿Es enserio?, no puedo creer que esto este pasando, realmente no puedo entender por que es muy difícil traer una buena botella de sake a esta hora…- gritaba una mujer adulta rubia, mientras golpeaba su escritorio con los puños, falta decir que un golpe más y la mesa de madera estaría partida a la mitad.

-Tsunade-sama, por favor tranquilícese, aquí aun tiene una botella de sake, aun tiene para una copa más- decía su acompañante que era igual una mujer de edad adulta de cabello negro corto – pero shizune, ese sake no esta fresco y realmente quiero uno fresco, recién embotellado, esos son los mejores y más fuertes en sabor- terminaba de explicar la sannin rubia.

Mientras la morena trataba de controlar a su amiga y jefa tsunade, se escuchaba unos ligeros golpes en la puerta del despacho. – adelante – grito la hokage –disculpe la intromisión Tsunade-sensei, pero he venido a dejarle los reportes de mis misiones pasadas, informes de mi turno en el hospital, informes del comportamiento de los habitantes, informes de estadística y logística para las siguientes dos misiones a las que ire con mis estudiantes, y se me olvidaba, los informes de los laboratorios de la aldea, ya encontramos la cura de esa toxina que se encontraba envenenando a los aldeanos cuando consumían agua, y encontramos a los responsables de los envenenamientos, se trataba de unos renegados de la aldea, eran solo civiles que según ellos ya no quieren ser dirigidos por una mujer, lo único bueno de esto es que ya encontramos una nueva cura para un nuevo veneno…-

termino de explicar con un tono serio, robótico y aburrido una joven muchacha de no mas de 18 años, cabellos rosas algo extraño para el tono de una melena, pero eso la hacia especial, ojos color verde esmeralda, muy hermosos a pesar de estar apagados y sin brillos, debajo de esos ojos habían líneas obscuras debido al poco descanso que esta tenia, cuerpo perfecto no era ni muy voluptuosa ni muy delgada, tenia medidas exactas para su altura de 1.67 mtrs y su peso de 58 kg, pesaba un poco mas, pero por la falta a su cuidado esta disminuyo.

sakura, no se ni que decir, es mmm, como puedo decirlo, estoy muy agradecida con lo que haces, pero ¿no crees que es demasiado trabajo para ti?, digo se que puedes con eso y mas, pero mírate, estas hecha un desastre, apenas duermes y comes, ¿hace cuanto que no descansas?, ¿que no vas a tu casa? – hablo la líder de la aldea, viéndola con dolor y preocupación, esa joven era todo para ella, y le lastimaba el corazón verla de ese modo.

- no se preocupe tsunade-sama, me encuentro bien, tengo demasiado tiempo libre y me quiero sentir útil para variar.- apenas pudo responder, cuando de pronto sus piernas la traicionaron y callo al suelo, dando un sonido seco y fuerte, por suerte tsunade era la mejor ninja medico de todo konoha, bueno mas bien de todo el mundo ninja -

- Lo sabia, no iba a poder aguantar demasiado, rompió su propio record de 1 mes sin dormir – dijo esto un tanto enojada y corriendo a levantarla y ponerla en un sillón largo para acostarla y examinarla – shizune por favor pasa mi equipo medico y tengo la sensación de que tendré que sacarle sangre a esta niña – la subordinada obedeció sin tantear y le llevo todo lo que necesitaría.

- ¿qué cree que tenga tsunade-sama?- pregunto preocupada shizune- no te preocupes, ella estará bien, es mas fuerte de lo que pensamos –dijo la ninja medico, mientras le sacaba sangre de su brazo derecho – o creo que me equivoco- se vio un tanto asustada cuando reviso con la vista la muestra de sangre que acaba de sacar del brazo de la kunohichi -

- no me asuste tsunade-sama, ¿que tiene sakura? – pregunto un poco exaltada su acompañante- necesito que lleves esto al hospital para que le hagan un análisis, siento que esos resultados solo apoyaran mi diagnostico y tendremos que volverla a ayudar, esto es peor que hace unos años… -termino de decir mientras miraba a su "hija" mientras le acariciaba la cabeza, con una ternura maternal y un tono de voz con melancolía…

FLASHBACK

En un departamento de color crema, una solitaria kunohichi se encontraba observando desde el balcón de su habitación, mirando hacia la dirección de la entrada de su aldea, esperando ver a sus padres triunfales de regreso de su misión, ya había pasado 7 meses desde que partieron, y ella no podía creer que tardarían tanto. Claro es una misión de un alto rango, pero no era nada que ellos no pudiesen controlar. Lo mas raro es que cada vez que iba a hablar con Lady Tsunade, ella solo respondía "aun no he recibido sus reportes, ya mande a unos ANBUS a su búsqueda, no te preocupes ellos están bien, y pronto regresaran contigo".

Cansada de estar parada, se las arreglo para traer con ella de adentro de su habitación una pequeña silla para poder esperar un poco más a gusto y recibir a sus amados padres. Lo que no esperaba era que un ninja le diera ordenes de ir con la hokage.

-Señorita sakura haruno, le informo que la hokage a pedido verla urgentemente, y que es necesario tenerla presente en su oficina en este preciso momento- hizo un ademan el ninja y desapareció, ella sabia que no había tiempo para perder, ya que era sabido que la hokage odiaba que la gente llegara tarde cuando se les hablaba.

Llegando al edificio mas grande y oval de toda la aldea se encontraba la hokage de konoha, como siempre sentada en su silla, con los montones de pilas de documentos sin revisar, pero algo había distinto, ella se encontraba observando una hoja que no dejaba de leer, una y otra vez, parecía que no comprendia lo que decía. sus ojos expresaban todos los sentimientos negativos habidos y por haber.

Tocaron a la puerda y salio de sus pensamientos – adelante- informo y vio que era su alumna sakura. – ¿Tsunade-sensei me mando a llamar?- pregunto un poco confundida, ya que era domingo y por lo general los domingos eran sus días libres.

Libres para descansar de los duros entrenamientos, de las practicas en el hospital y del entrenamiento ninja, y ese día era domingo. – si sakura, es importante para mi, que escuches atentamente y que tomes con calma lo siguiente que dire, hoy mas que nada tienes que ser fuerte- termino de decir la hokage, se acomodo en su silla, observo a su pupila y tomo aire y solto un gran y largo suspiro –se que esto no es fácil sakura, pero no quiero que te sientas sola, cuentas conmigo para lo que sea, y yo te apollare en todo y… -

-Tsunade-sama me esta asustando, ¿por qué me dice todo esto?, ¿acaso ocurrió algo con naruto?, ¿supo algo de sasuke?.- interrumpió a su maestra ya al borde de las lagrimas. – no sakura, no es ninguno de ellos, naruto se encuentra bien, recibí informes de su entrenamiento con jiraiya y el se encuentra bien y de sasuke pues aun no tenemos ni idea de donde se encuentre, esto es algo mas bien personal. - respondió la rubia, ya no podía dar mas vuelta tenia que decirlo lo mas directo y suave que sea posible. –sakura tus padres han muerto en batalla, fueron descubiertos por los renegados y los atacaron… - un silencio mortal invadio la oficina, tanto la oji verde y su sensei se quedaron viendo una a la otra, sin nada mas que decir, hasta que un sonido quería salir de los labios de la kunohichi.

-sensei… esto es una equivocación… no … no pueden ser ellos… me dijeron que regresarían bien… no.. no.. –no pudo mas con la carga en su pecho y se hecho a llorar, se arrodillo enfrente de su lider y empezó a golpear el piso tan fuerte que lo había empezado a agrietar, su maestra se levando de su asiento y corrió a abrazarla, esta temblaba del dolor, de rabia, quería venganza, y de un momento a otro se detuvo, todo el llanto, todas las lagrimas dejaron de caer… - ¿sakura? ¿Estas bien?.. – pregunto la hokage – si, me encuentro bien… eh necesito los documentos para el funeral de mis padres… - alzo la cara aun con lagrimas resbalándose por sus mejillas coloradas y respondió la pelirosa tan lentamente y tan tristemente, que parecía como si hablara un fantasma. – si no es molestia también necesitare los documentos que les había dando a mis padres acerca de su misión, necesito saber a donde los mando, para ir a buscar mi venganza. –

termino de hablar tan tranquilamente que pareciera que no le habían dado la noticia mas fatal de su vida. –sakura sabes muy bien que esos datos no te los puedo dar, eso va en contra de todas las reglas y…- tsunade no pudo terminar su discurso de moralidad cuando se dio cuenta que sakura la estaba mirando con unos ojos vacios, sin brillo pero te dabas cuenta que esos ojos daban miedo.. – entiendo- se levanto del suelo y se dirijio a la puerta no sin antes ver a su maestra de reojo y decir – la veo en el funeral – salió y cerro la puerta despacio dejando ver una ultima gota de lagrima salir de sus ojos –

Tsunade aun en el suelo empezó a llorar, dejando que sus lagrimas se esparcieran desde sus ojos y siguieran su camino a su cuello…

Al día siguiente era el funeral de los Haruno, todos los conocidos de ellos se encontraban ahí, desde los amigos hasta gente que reconocían el sacrificio de ellos por proteger la aldea, todos estaban y ahí se encontraba nuestra protagonista, parada con dos rosas blancas en sus manos, con el rostro serio y el corazón roto. Mirando los agujeros donde reposarían los cuerpos de sus padres por siempre, miro un poco mas arriba y observo las lapidas que ya hacían con su inscripción, " eh aquí Kisashi Haruno amado padre, amigo", volteo a la segunda y leyó "Eh aquí Mebuki Haruno amada madre, mejor amiga".

Dejo caer las rosas en cada ataúd, y se dirigió a marcharse, algunas personas trataron de darle el pésame, pero no dejo que nadie la detuviera, era como si la demás gente no existiera. Sus amigos la miraron y trataron de alcanzarla para darle su apoyo pero era inútil, era como una muerta viviente, miraba hacia la nada, hasta que su mejor amiga y rival Ino Yamanaka, la jalo para hablarle, sakura lo tomo mal y la empujo tan fuerte que la tumbo, sus demás amigos la rodearon para tratar que tranquilizara pero su ex-sensei kakashi, hizo un ademan para que la dejaran pasar –Amigos creo que ella no esta lista para hablar, hay que darle tiempo para que acepte la perdida de sus padres – dijo un tanto sereno y triste, observando como su alumna iba en automático con los pies arrastrando hacia su casa. –

Los días siguieron pasando y ella no salía de su casa, sus amigos preocupados iban a verla pero nadie les abría ni les respondía del otro lado de la puerta, solo veían que una silueta por la ventana estaba sentada en la mesa del comedor. Hasta que un día no pudo aguantar mas tsunade y entro y lo que vio le partio el alma ….