Que demonios esta ocurriendo aquí!- gritaba furiosa una castaña mientras se ponía en medio de los dos jóvenes. Su furia y enojo era tal que su mirada era penetrante y afilada como dos cuchillos.

-Te dejo a solas un momento y te veo que te estas abrazando con la primera mujersuela que se te atraviesa por los ojos. – escupió la joven ya alterada no dejaba que nadie hablara hasta que de pronto solo quedo una manera de detenerla y gaara no dudo ningún momento, no dejaría que ella siguiera insultando a sakura de esa manera.

La abofeteo.

De pronto un silencio los atrapo, se podía escuchar los latidos de los corazones tanto de sakura como la de matsuri; todos los que se encontraban de espectadores se paralizaron.

El pelirojo intento cortar el silencio pero la castaña se le adelanto, ella empezó a llorar y a gritar enojada, no podía creer que su "amado" le pusiese una mano encima. No se suponía que seria así su relación, bueno algo que apenas estaba empezando.

Sakura se le quedo viendo con dolor y trato de hablar pero esta no la dejaba, seguía gritando más y cada vez más fuerte, solo podían verla pero ella ya cansada salió corriendo, ya no podía quedarse más. Quería regresarse a su casa.

Gaara por su lado no podía creer que le armara un espectáculo de gran magnitud y menos por un solo abrazo… Supo enseguida el error, el jamás había abrazado a alguien y matsuri lo sabia, los aldeanos lo sabían, el mismo lo sabia. Entonces ¿por que dejo que lo tocara?, ¿por qué disfruto el aroma de sus cabellos?, ¿por qué disfruto tocar su espalda?.

Sabia que esas demostraciones de afecto no se veían bien para un kage y menos para uno que estaba comprometido. Tenia que arreglar las cosas aunque no quisiera, volteo a ver a la kunohichi y como si estuvieran sincronizados los dos se disculparon y se retiraron, el fue en busca de sus hermanos para ya regresar a suna, sabiendo que matsuri regresaría a su casa por el mal momento que paso, y por su lado sakura fue a la mesa donde se encontraban sus maestros y shizune.

La miraron y vieron que tenia una expresión triste y algo perdida, eso era bueno; pues ella siempre mantenía la expresión neutra. Tenia su desayuno enfrente suyo pero no decidió tomar ningún bocado. Tomo el vaso de jugo y lo bebió. Más sorpresas para sus acompañantes, ella ya tenia tiempo sin desayunar, solo comía por que la obligaban. Pero las sorpresas no pararon ahí – ¿ya nos podemos ir?-

Hablo por primera ves para los tres. - si sakura, ya nos vamos. Solo dejare la llave de la habitación y me despediré de los kages restantes.

Respondió tsunade mientras tomaba la llave y se dirigía para la recepción. Cuando por fin termino de hablar con los kages que quedaban emprendieron el viaje para konoha. Pensaron que sakura podría estar un poco más habladora pero no, en todo el transcurso a la aldea ella se mantenía normal, seria, sin hablar y sin quejarse de lo lento que iban.

Paso el tiempo y a lo lejos pudieron divisar la puerta de entrada de konoha, tan grande que el que no la viese, eso quiere decir que esta completamente ciego, siguieron el paso más aprisa y para su sorpresa los vigilantes de la entrada le hicieron señas a la hokage, algo extraño ya que con solo su presencia la hacían pasar sin ningún tipo de problema. Pero esto era distinto y sakura lo vio, cuando se acercaron a la godaime y empezaron a hablar, los ojos de la rubia se abrieron totalmente y ella solo asintió. Se paro lo más recta y seria acercándose a su grupo.

- sakura, puedes retirarte a tu hogar, hoy estas libre de tus deberes del hospital, solo ve a tu casa y descansa. – tartamudeo un poco al final y la pelirosa pudo notarlo. – kakashi y shizune vengan conmigo a mi oficina, necesitamos hacer el papeleo del viaje para anotarla a la bitácora y a empezar con las preparaciones para los exámenes… - termino de decir un poco intranquila y aunque parecía sospechosa sakura no quiso darle importancia, tenia muchas cosas en la cabeza como para pelear que le escondían.

Cuando la kunohichi se encontraba lo suficientemente lejos, tsunade, shizune y kakashi empezaron a caminar de una manera apresurada, el peliplateado le pregunto que si que había sucedido, pero no encontró respuesta más que – cuando lleguemos ya veras- era lo único que la rubia podía responder.

Al fin habían llegado al edificio donde estaba la oficina de la quinta, a paso seguro entro y los vio, los 3 se quedaron impactados de ver a esas personas en la habitación.

La rubia sin pensarlo tomo del cuello a un hombre de cabellera negra, estaba algo lastimado del rostro, cortadas, golpes y raspaduras pero nada mortal.

- Que haces aquí cucaracha asquerosa, como te atreves a entrar a la aldea así como si nada. ¿quieres morirte? Por que si es así yo te ayudare – antes de que ella pudiese dejarle caer su arma más mortal que eran sus puños, una voz la detuvo – ¡no! no Lo haga vieja, el ha venido en son de paz -

Esas palabras lo detuvieron, pero en ves de tranquilizarla más la enojaron – que te he dicho naruto, de que me digas vieja, acaso ¿eres sordo? – sus ojos brillaron llenos de furia, soltó del cuello al moreno y fue tras del rubio que este solo empezó a temblar y poner una cara de muerto. – tsunade, déjalo lo vas a recibir ¿así? Toda enojada y fea – comento un señor grande con el cabello largo y blanco, con ropas tipo samurái y sandalias de madera, el al igual que el moreno tenia marcas de batallas, no solo en el rostro sino en todo el cuerpo.

- ¿me dijiste fea jiraya?- ya su objetivo no era el rubio ahora era el peliblanco que empezó a reírse nerviosamente y a sudar horriblemente.

Después de la paliza que le propino a los dos hombres, la godaime se puso un poco más seria y se sentó en su escritorio, estaba feliz de que hayan regresado, pero no lo estaba tanto con el regreso del moreno. – ahora, díganme ¿por que sasuke uchiha esta enfrente de mi aun con vida? – respondió seria mientras entrelazaba sus manos y las ponía como apoyo para su barbilla.

- bien la cuestión es que mientras estaba terminando mi entrenamiento con jiraya-sensei lo encontramos o parece que el nos encontró, pues cuando lo vimos estaba todo ensangrentado y herido, al principio ninguno de los dos confiaba en el pero el traía algo en su puño, me acerque y vi que tenia todos los anillos de los miembros de akatsuki, así que dimos la conclusión que el acabo con todos ellos, después lo interrogamos entre el ero-sensei y yo, y resulto ser verdad. – termino de relatar el rubio mientras observaba a su amigo.

- bien, quizás nos hizo un favor, pero y ¿orochimaru? ¿Donde esta su cabeza?, por que no creo que te haya dejado ir así como así, o ¿me equivoco sasuke? – hablo la godaime con un aire de curiosidad.

- bien el dijo… - se escucho un golpe seco en la mesa principal -no te pregunte a ti naruto, se lo pregunte a el, creo que ya esta mayorsito para poder responder a las pregunta, no necesita un abogado que lo defienda. – interrumpió al rubio y se le quedo mirando al moreno como si le quisiera leer la mente. Sasuke no respondía, solo cerro los ojos por un momento y suspiro.

- ¿Y bien? ¿El señor va a responder?, ¿o pretende hacerme perder mi tiempo?-

la rubia termino de hablar con un tono sarcásticoy enojada.

- no pude matarlo si eso quería escuchar, solo pude escapar de el. – hablo sin rodeos y finalizo.

sabes que el vendrá por ti, a donde sea que estés el te buscara y te encontrara, acabara con lo que sea que este en su camino, con los exámenes chunnin en puerta no puedo dejarte que te quedes en la aldea, me alegra que akatsuki este muerto, pero no puedo dejar que mi gente este en peligro por darle resguardo a un niño caprichudo que no se da cuenta de sus acciones y las consecuencias que estas pueden traer.- termino de hablar la rubia mientras se ponía derecha en su escritorio y se disponía a sacar unos papeles de su gaveta.

- oh vamos viej.. ejem digo, emm Tsunade-sama, el ayudo con akatsuki, algo que ni muchos ninjas pudo, los demás compañeros de los otros equipos nos podrá ayudar contra orochimaru, además estarán conmigo con sasuke y sakura-chan, seguro ella se ha vuelto más fuerte más lista y más bonita, se que con ellos podremos detenerlo, que digo detenerlo podremos derrotarlo, y hablando de sakura- chan, ¿donde estará ella? Tenemos que irla a ver sasuke, ella se pondrá super feliz de vernos ella … - otro golpe seco se escucho y todos voltearon a ver a la hokage, ella había partido casi en dos de un golpe su escritorio.

-no quiero que se le acerquen a sakura haruno hasta que yo hable con ella, tienen estrictamente prohibido verla, acercársele, mucho menos hacer que se topen con ella. – todo eso lo dijo con un todo de voz enojada, llena de cólera, y dolor.

-¿ENTENDIERON?- grito esto a lo ultimo ya que nadie le respondía. Solo los dos ex –compañeros asintieron y se inclinaron enfrente de su líder.

- ahora, entiendo que quieres que se quede sasuke, pues bien se puede quedar, pero tiene que pasar por interrogatorio otra vez, y tendrá reglas; no puedes entrar y salir como si nada de la aldea, tendrá que vivir contigo naruto, tu serás su vigilante, no harás misiones de alto rango, solo serás usado de ultimo recurso si no hay ninjas a mi disposición, no puedes pelear con nadie de la aldea, al mínimo que trates tan siquiera de romper las reglas, yo misma te matare. Ahora lárguense de mi vista ya es de noche y necesitan descansar. –

Termino de dictar la godaime mientras se dejaba caer en la silla, estaba tan cansada, tanto física como psicológicamente, sabe que sakura no tardara en saber por los rumores que sus amigos están de regreso y es necesario que ella se lo diga personalmente.

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En sunagakure los hermanos Sabaku No llegaron a su casa, ya era tarde pero aun se percibía que el aire de suna estaba aun caliente, caminaron para poder entrar al edificio y encontraron todas las luces apagadas, el pelirojo sabia que podría estar en su habitación pero no quería entrar ya que estaba cansado de soportarla, no quería hacerse a la idea que ella fuese su futura esposa. No tenia opción era ella o perder su cargo como kage.

-hermano tendrás que hablar con ella tarde o temprano, y es mejor que sea temprano. – le respondió el titiritero mientras se quitaba de su espalda su gran y pesada mochila.

-si gaara, será tu esposa dentro de unos meses, tienes que tener una buena relación quieras o no. – respondió la hermana mayor, una hermosa rubia de cuatro coletas que al igual que su hermano de en medio, se iba quitando su mochila junto con su gigante abanico.

-se que tengo que llevarme bien con ella, y se que será mi esposa, no necesito que me lo estén repitiendo, es solo una niña caprichosa que quieren que hagan lo que ella quiera, no puede estarse comportando así tal cual como es.- replico el pelirojo subiendo las escaleras para poder internarse en su habitación, para poder tener un tiempo a solas y que nadie ni nada lo moleste.

El sabia que tenia que hablar con ella, pero no podía, no le nacía el querer estar con ella de otra manera, que no sea una amistad sincera; no la podía ver como mujer pero tendría que aceptar su responsabilidad e ir hablar con ella. Dejo su maleta en la cama se quito su capa de kage y salió de su habitación para hablar con ella. Cruzo el pasillo y quedo frente a frente de su puerta, dudo un momento pero toco y no escucho respuesta, volvió a intentarlo pero al igual que antes no dieron respuesta. Tomo la perilla y la giro levemente, abrió la puerta ligeramente y se fue asomando, vio un bulto en la cama, la habitación de matsuri era oscura había apagado toda la luz.

La única luz era la de la luna que atravesaba por el ventanal y apenas se veían siluetas, pero se podían reconocer; el pelirojo se fue acercando poco a poco para ver si seguía despierta, pero en eso ella se levanto y lo vio.

-¿qué haces aquí? – respondió ella mientras se limpiaba las ultimas lagrimas que salían de sus orbes. – solo quería saber si habías llegado a salvo a casa- fue lo único que respondió gaara mientras se quedaba parado en el mismo lugar.

- y por lo que veo estas bien, yo me retiro que descanses. –

Antes de que el pudiese salir, la castaña lo tomo de la manga de su camisa y se le quedo mirando a sus ojos aquamarinos. – no soy tonta, se que algo te traes con esa rara, vi como la miraste, te mire desde la ventana la noche en la que le entro su ataque de loca en la banca, y los vi abrazándose, se que ese abrazo significaba algo más que un agradecimiento. – se le quedo mirando un poco más, ella se levanto de la cama y se puso lo más cerca de el, lo acaricio de una mejilla y susurro. - lo disfrutaste, aparte tu no dejas que nadie más tenga ese tipo de contacto contigo. – dijo matsuri mientras lo soltaba sin quitarle la mirada de encima.

- te lo diré de una buena vez, ella no esta loca, ella no es rara y si tanto te interesa saberlo, por que se lo que piensas. Si te preguntas donde la conocí, a ella la conocí mucho antes de que supiera de tu existencia, ella fue mi segunda amiga, el primero fue naruto y después la conocí, ella no me temía y por lo visto aun no me teme. – hablo el pelirojo mientras le daba la espalda, ya no quería tener ese tipo de contacto visual y menos con ella, se le hacia incomodo. Se molestaba que le mantuvieran la mirada, sentía como si lo retaran.

Empezó a caminar para dirigirse a la puerta cuando sintió los brazos de la castaña que lo tomaba de la cintura y una de sus pequeñas manos empezaron a crear camino a hacia la frontera de sus pantalones, con la mano disponible empezó a meterla por debajo de su camisa acariciando su abdomen en marcado.

Algo la detuvo, gaara rápidamente la empujo y la miro con desden dejándola caer al piso.- no me toques, sabes que no me gusta que me toquen y menos si eres tu. - cuando termino de hablar no dejo que la castaña pronunciara ningún sonido, salió de la habitación y azoto la puerta.

no lo puedo creer!, esa perra si lo pudo tocar y sentirlo, en cambio yo ni siquiera pude acariciarlo. Soy mejor que ella, lo soy por eso me escogieron por eso estoy aquí a su lado. Nadie, nadie lo ama tanto como yo a el, y juro que si esa estúpida se atraviesa en mi camino la acabare yo misma.- con sus manos empezó a golpear el suelo donde se encontraba, trato de ahogar los llantos que empezaban a salir de sus ojos; pero algo la distrajo era el sonido de la puerta de su habitación abriéndose y en el marco apoyándose estaba la hermana mayor.

Temari solo la miro aburrida, a ella nunca le agrado la castaña, siempre veía que se le encimaba a su hermano y aunque es más joven que el, ella se le insinuaba en todo momento. La rubia odiaba a ese tipo de mujer que no se diese a respetar, saber que esa mocosa cualquiera le quitara la oportunidad de ser feliz realmente a su hermano menor, era lo que le carcomía por dentro.

-sabes que el jamás te va a amar ¿verdad?- expreso con cierta risilla en sus labios, pero no había respuesta por parte de la casataña. – aunque los viejos te escogieran una y mil veces, jamás tendrás el corazón de gaara, el se merece a alguien mejor, una ninja de elite, una princesa si es necesario; no una mocosa que lo único que sabe hacer mejor es llorar para que le den lo que quiere. Es mejor que te rindas y dejes de insistir en que el te quiera, por que jamás te va a amar. –

La rubia se había desahogado de todo lo que sentía, ella jamás estuvo de acuerdo con esta situación, pero sabe que gaara haría lo que fuera para salvar a su aldea, cuando termino de hablar se dio la vuelta y antes de cerrar la puerta de la habitación solo la miro de reojo y dio una pequeña risilla.

Matsuri por su lado tenia la cabeza agachada mirando al suelo presionando su mandíbula a todo lo que da, su rostro enmarcaba la furia que tenia, sus dientes empezaron a rechinar. Sus manos ya empezaban a tornarse rojas por tanto golpear el suelo, por un momento se trato de tranquilizar; se levanto con gracia del suelo y empezó a caminar hacia la ventana. Observo la luna y dejo que su luz la bañara, suspiro todo lo que pudo y dejo salir el aire que tenia en sus pulmones.

-no dejare que una estúpida de cabellos feos y loca para variar, me quite lo que tanto me costo tener, no me importa lo que tenga que hacer lo are solo para tenerlo conmigo– hablo para si misma mirando la luna y apretó su puño delante de su cara.

Esa noche seria la mejor noche para ella, por que ahí en esa habitación donde la humillaron, ahí las paredes serán testigos de su plan.

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Mientras tanto en konoha la medico ninja de cabellos rosas, despertaba de sus sueños. Tomo una toalla limpia y se dirigió a su baño. Abrió la regadera y se dejo envolver con el agua caliente que caía en cascada, tomo la barra de jabón y empezó a frotarse su piel blanca como porcelana creando burbujas, dejo que el agua arrastrara lo que sobraba de impurezas, tomo su shampo favorito : jazmin y lavanda. Terminando su rutina de baño y colocándose la toalla alrededor de sus pechos, se postro frente al espejo. Se miro con minucioso detalle, observo que sus ojeras aun seguían ahí, sus ojos a pesar de ya descansar un poco más seguían sin brillo, sus labios suaves tenían pequeñas marcas debido a que se le parten por la falta de humectación.

Tomo su peine y se empezó a cepillar sus cabellos suaves, terminando con su cabello tomo crema humectante y la aplico en su piel, se permitió tener un tiempo para ella, ya que por las cosas que habían pasado no se había preocupado por su imagen, pero desde que se cruzo con el, algo dentro de ella le pedía que se preocupara por su imagen. De su tocador saco su estuche de maquillaje y empezó a cubrir las ojeras que colgaban debajo de sus ojos, tomo su polvo compacto y sello el corrector, paso la brocha por su rostro solo una capa delicada para tapar las cicatrices de peleas pasadas que no eran muy notorias pero aun así ella quería disimularlas.

Un poco de rubor rosado para asentar sus pómulos y rímel para la mirada, sabia que había terminado, no se hizo el gran maquillaje ya que no lo sentía necesario y tenia razón, ella no necesitaba las grandes cantidades de maquillaje para destacar como su "amiga ino". Tomo un bálsamo labial sin color y lo aplico en sus labios, quería que sus labios no estuvieran maltratados, a veces le dolían cuando se rompían al lamerse y odiaba ese pequeño pero molesto dolor.

Terminándose de arreglar de su rostro comenzó a tomar su ropa, se quito la toalla que envolvía su cuerpo dejando ver un lienzo aperlado, la silueta de la kunohichi era excepcional, sus piernas eran bien torneadas y largas, su cadera era peligrosamente atractiva, su cintura era delicada en forma de reloj de arena, sus pecho que a pesar de ser pequeños, tenían la forma perfecta para entrar en la mano de un hombre. Su cuerpo podía matar a cualquiera y aunque al igual que su rostro contenía cicatrices eso lo hacia más atractivo, por que se ve que ella no es ninguna débil.

Saco de sus cajoneras su ropa interior y se las coloco, tomo su ropa de combate, su camisa roja con el símbolo de su familia, su shorts negros de licra y su falda rosa, sus vendajes para el porta-armas y sus botas. A lo ultimo su banda de la aldea y sus guantes, se volvió a mirar delante del espejo antes de salir, se miro de pies a cabeza buscando alguna imperfección y miro a su rostro.

En un momento se empezó a tallar el rostro tratando de quitarse todo el maquillaje que se coloco, no podía creer que estaba cayendo en la frivolidad de aparentar que nada estaba pasando, no podía aceptar eso no otra vez. Se volvió a mirar al espejo y se vio con el rímel escurrido, las lagrimas empezaron a salir haciendo peor la imagen de la pelirosa.

Tomo un pañuelo y se termino de limpiar lo que restaba de maquillaje, camino hacia la puerta de su casa y se dirigió a empezar sus labores como medica ninja.

Empezó a caminar rumbo al hospital y no habían pasado ni 2 metro cuando se detuvo, cerro los ojos empezó a respirar, inhalaba y exhalaba el aire que salía de sus pulmones. Abrió los ojos y volvió a tomar su curso y siguió caminando, otros 3 metros y se detuvo nuevamente, apretó sus puños y prosiguió su camino. Cambio su rumbo hacia las arenas de combate donde juro que jamás volvería a ir, ya que ahí le hace recordar los momentos que paso con su equipo.

-se que hay alguien ahí aparte de mi, si vas a atacarme te recomiendo que lo hagas antes de que yo te mate, te daré solo una oportunidad, cerrare mis ojos y tendré mis manos detrás de mi espalda.- dijo mientras se paraba recta, soltaba su cuerpo, cerro los ojos y coloco sus manos detrás de su espalda..

-veo que eres sorda, o en tu caso sordo, se que eres hombre y también se que tienes un gran poder, pero ahorita yo no estoy usando ni siquiera un cuarto de mi poder, así que te daré la cuenta de 3.

1….

2…..

3….

Cuando termino de contar alguien se puso atrás de ella, le puso un cunai en la espalda y con la otra mano disponible la tomo del cuello, el era un ninja renegado de cabello blanco, había escuchado acerca de la ninja medico, que era la mejor de toda la nación, la más fuerte e inteligente, el ego del ninja era enorme, el quería derrotarla y así poder decir que el fue el que pudo contra ella, además para el las mujeres ninjas no son nada y quitar a una mujer su titulo de grandeza era su pasatiempo.

-vaya, ¿me hiciste esperar tanto para esto?, jajaja estúpido. – en un momento ella desapareció, el ninja se quedo perplejo al ver la velocidad con la que se movió, empezó a buscarla por todos lado y no la vio, hasta que por un momento algo lo ataco, sakura lo había golpeado en la parte posterior de la espalda, el ninja salió volando hasta dar al otro lado de la arena de peleas.

A como pudo se levanto del suelo, puso un pie en la tierra y empezó a tambalearse, no dejara que una mujer le gane. Cuando el polvo se disipo no la volvió a encontrar, ella ya estaba de nuevo detrás de el, de su porta kunais saco un bisturí envenenado, antes de que ella pusiese darle el golpe final, el ninja la corto con el kunai cerca de la cara.

-no me hagas tener que desfigurarte ese bonito rostro niñita.- solto el ninja mientras mantenía distancia con la kunohichi.

Sakura se quedo parada y empezó a sentir como su sangre empezaba a salir, no era solo una herida superficial, sino que estaba profundo, la sangre roja empezó a caer en su boca y con su lengua la lamio. Volteo la cara hacia donde estaba el ninja y se empezó a reír.

Su risa era escalofriante, y sus ojos empezaron a llenarse de locura. El ninja renegado empezó a sentir nervios, no sabia que había pasado, ella no debería de estarse riendo. Sabia que no debía usar kunais con explosivos para no llamar la atención pero ya quería derrotarla y salir de ese lugar. Fue lanzándolos uno a uno y ninguno pudo tocarla.

Los sonidos estruendosos llamaron la atención de los habitantes de la villa, de la hokage y de sus antiguos ex -compañeros de equipo, así que todos fueron a ver que sucedía, pensaron que era orochimaru que hacia su aparición tan espectacular como siempre, en cuanto más se acercaron vieron algo que no podían entender.

Sakura ya tenia al ninja en sus manos, lo tomo del cuello y lo alzo.

-¡Sakura basta!, ¡es una orden!- grito la godaime pero no pareciera que la escuchara.

La pelirosa empezó a mostrar una sonrisa y una mirada fruncida mientras más y más cerraba la mano alrededor de su cuello de su victima.

-ehh, hokage-sama solo me estoy protegiendo, vera esta escoria vino a mi a tratar de matarme solo por que su ego es bastante pequeño, por eso solo ataca a mujeres y pensó que yo era otra.. otra.. o.. otra debilucha, miedosa llorona que no se puede defender-

Le costo para que salieran esas palabras y mientras más las decía más apretaba su cuello, hasta que de pronto se escucho un crujido. Fue el cuello del ninja que en su ultimo movimiento había tosido en la cara de la pelirosa y le salpico de sangre dejándola manchada. El ya había fallecido.

Boto el cuerpo inerte al suelo y se le quedo mirando un rato, alzo la mirada para donde se encontraba su maestra y los vio. Varios de sus ex- amigos la veían como con miedo, se hicieron a un lado para dejarla pasar y se detuvo. Giro su rostro y los vio, por un momento se sorprendió de verlos pero recordó como uno de ellos, por más amor que le brindaba, por más que hacia cosas por el siempre la humillo delante de toda la ladea, y el otro aunque siempre la protegió, la termino por abandonar, se imagino que los dos irían por sasuke para hacerlo regresar a la aldea y volver a ser como eran antes, pero solo el se fue y nunca dijo adiós.

Los miro con una cara sin expresión y con los ojos aun más opacos y solo pudo decir una cosa. – bienvenidos- tan solo como los vio los ignoro, siguió su camino hacia el hospital no sin antes de ir hablar con la hokage.

-sabes sakura que tienes prohibido pelear en la villa, sabes igual que… - la godaime fue interrumpida por la pelirosa – ¿cuando me iba a decir que volvieron?- pregunto sakura mientras se limpiaba la sangre con un pañuelo que cargaba.

-disculpame, si te lo iba a decir pero con lo que paso en la reunión de los kages, pensé que estarías cansada y … -

- ¿cree que no puedo manejar una situación así? ¿cree que soy.. so.. soy débil? – pregunto mientras apretaba la quijada.

-No sakura no es nada de eso, no creo que lo seas, eres la mujer más fuerte que he conocido, eres mucho más fuerte que yo.- dijo la rubia mientras la miraba a los ojos.

- solo pido algo – dijo la kunohichi mientras volteaba a la dirección donde se encontraban sus ex compañeros. – no quiero estar en el equipo de ellos, trabajare sola. – termino de dictar su petición, hizo una reverencia ligera y se volvió en marcha para continuar sus labores en el hospital.

CONTINUARA….

Buenas noches a todos, aquí les traigo un siguiente cap salidito del horno, lo hize lo más largo posible, y creo que no se notara pero son 10 paginas … espero les guste y sigan conmigo hasta el fin de esta historia. Pronto les traeré la siguiente parte :D gracias por leer a todos y por los mensajitos… Besos… ^o^ AH ¡! Y si tengo mala ortografía o palabras que le hacen falta letras disculpen n_nU