Después de darle esas palabras a su maestra, la kunohichi de cabellos rosados dio la vuelta y empezó a caminar por el pasillo hacia la salida. En ese instante su camino se cruzo con sus dos ex compañeros que al igual que ella fueron llamados por la hokage.
Analizó la situación y se imagino que era para avisarles de que se irán de misión con ella, el rubio solo bajo la mirada al recordar la platica anterior; aun se sentía mal por lo que le había dicho la pelirosa y era peor su dolor por que en cierta parte era verdad todo lo que dijo. Lo único que era mentira era de que seria un estorbo y una inútil, el jamás podría pensar así y tenia que demostrárselo.
El pelinegro se detuvo delante de la ninja medico y esta se detuvo. – hola sakura – dijo el dueño del sharingan mientras intentaba sonreír galantemente. Observo de arriba abajo el cuerpo de la kunohichi, observo que sus atributos eran más obvios. Sus pecho crecieron un poco más y sus caderas eran más anchas. Por un momento se imagino tomando esas caderas desnudas. No miro otra cosa que no haya sido su anatomía.
Sakura por su parte solo se le quedo mirando sin darle importancia y para el asombro de sasuke, ella solo lo ignoro para poder retomar su camino. Los dos ninjas no pudieron evitar sorprenderse por el acto frio de la ojijade.
-veo que tu plan no funciono idiota.- dijo el rubio con una risilla en su cara.
-No puedo creer que me haya ignorado por completo, que le pasa a esa estúpida!, que no ve que soy Sasuke Uchiha!, hay mujeres que pelearían por un hola de mi boca y esta tonta me ignora. ¿quién se cree que es?.- replico el pelinegro mientras volteaba a ver su figura desaparecer a la distancia.
Mientras el pelinegro sufría por su ego herido, la pelirosa fue al hospital para avisar que saldrá de misión y que pondría a otra persona a cargo de sus pacientes. Dejo instrucciones claras, solo en un estado de emergencia mayor tendrían el permiso de mandar un pergamino pidiendo su regreso.
Todos los internos, las enfermeras y los doctores se despidieron de ella de manera educada, cuando termino de hablar fue a su oficina para buscar libros de medicina y algunos objetos que necesitara para apoyarse en enseñar. Y no solo eso, sino que también fue en busca de un surtido de medicamentos que ella necesitaba para su viaje.
Sabia que no había necesidad de reabastecerse en ese mismo día, sabia que iría a otro hospital y que ahí podría pedir el medicamento, pero lo que no quería es que supieran de su condición. Si sabían que ella estaba tomando medicamentos antidepresivos y para la ansiedad, no la tomarían enserio como mentora.
Tomo su bolso lleno de libros, pergaminos, sus instrumentos médicos, medicamentos y salió del hospital hacia su casa para empacar su ropa. Como no sabia en si que tanto tiempo tardaría en su misión empaco para 1 mes, su ropa no era muy variada, solo guardo ropa de batalla, eso si puso demasiada ropa interior y algunas mudas para el frio; pues sabia que en sunagakure la temperatura baja demasiado en las noches. Tomo el rollo que le dio la hokage y también lo guardo en su mochila.
Se hizo una lista mental de lo que iba a llevar y cuando se dio cuenta que traía todo lo que necesitaba empezó a bajar a la planta baja de su casa, hasta su dinero tomo pues no sabia donde se quería, imagino que seria en un hostal así que para que molestar a su maestra si ella podía pagar lo que consumiría.
Paso los minutos y ya estaba lista para partir, camino a la salida de su casa y para su mala suerte ahí se encontraba esperándola su equipo, naruto y sasuke estaban parados enfrente de su portal. El rubio seguía apenado pero no quería quitar la mirada de sus ojos, y el pelinegro estaba en su porte de "Todas mias".
-Bien creo que ya es hora de irnos muchachos.- dijo con algo de euforia el rubio, solo el pelinegro hiso su habitual sonido y la pelirosa lo único que hizo fue darles una mirada.
Empezaron a caminar hacia la salida de la aldea y sakura solo caminaba no decía nada como era de costumbre, pero para sus dos ex compañeros era algo nuevo, ya que en el pasado era ella la que siempre estaba tratando de entablar conversación con el uchiha, esta ves ella solo caminaba y saltaba de rama en rama.
Una voz sonó y no era nada más que el rubio imperativo tratando de hacer platicas para no aburrirse. – se siente raro ¿no?, siento como si viajara en el tiempo solo nosotros 3 de misión otra vez, solo hace falta kakashi-sensei para que parezca realmente un trozo del pasado, ¿no creen?. - trato de sonar un tanto divertido y emocionado pero algo paso.
De repente la kunohichi se detuvo e hizo que los dos acompañantes se detuvieran igual, los volteo a ver y con una cara de pocos amigos les hizo saber quien era la líder.
- solo déjenme hacerles saber algo importante es este momento, para empezar jamás, las cosas volverán a ser como antes ¿si entiendes naruto?, otro punto esta misión es mía y solo a ustedes los mandaron para.. bueno en realidad no se para que demonios los mandaron conmigo si no saben nada de medicina, tercer y más importante de estos tres puntos; esta claro que la líder soy yo, así que si tienen algún inconveniente regrésense por donde vinieron y no se metan en mi camino.- hablo la pelirosa con voz autoritaria y siguió saltando para poder llegar a suna.
Los dos ninjas se quedaron quietos por un momento y se voltearon a ver, el rubio volvió a agachar la cabeza, no podía creer que su dulce hermana se haya convertido en una piedra fría. Y el pelinegro se molesto por que nadie en su vida le había hablado así, y menos ella; que según para el siempre iba a tener a esa mujer babeando y besando el piso por donde camine.
-guao, veo que sakurita esta creciendo y eso me agrada.- dijo el uchiha mientras la veía saltar de árbol en árbol.
-¿te gusta que te griten o te vean horrible? Amigo eso se llama masoquismo, enfermo.- dijo el ojiazul mientras empezaba a saltar para alcanzar a su amiga.
-no te confundas idiota, no me gustan las mujeres fáciles, esas las consigo por montón, lo que me gusta son las que me retan, las que veo que son difíciles de alcanzar y sakura ha cambiado, esta empezando a llamarme la atención.- hablo el pelinegro mientras brincaba alado de su amigo. En su cabeza empezaba a imaginar el cuerpo desnudo de su compañera, quería verla sumisa tirada en la cama en su momento más vulnerable para poderse aprovechar de su carne.
Necesitaba tenerla y haría lo que fuera por que se entregue a el, en un momento apasionante lleno de lujuria, solo necesitaba tener un momento y poder atarla a el. Y quien sabe si es lo sufrientemente buena, fuerte e inteligente pueda ganarse el derecho a ser la que engendre y continúe con el clan Uchiha. Seria un gran honor para ella, cosa que no lo podría permitir a cualquiera.
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Mientras tanto en Sunagakure.
El ninja que el kazekage había mandado ya había llegado con la respuesta de la hokage.
- gracias, ya puedes retirarte.- hablo gaara con una voz ronca y autoritaria. Tenia la respuesta en sus manos y aunque le hayan negado la petición ya tenia la habitación de la kunohichi preparada para su llegada. Tenia la habitación que se usaba para las visitas diplomáticas, un cuarto amplio con una sala integrada, un armario de caoba obscura, una cama gigantesca donde podría entrar hasta 4 personas adultas y ni hablar del cuarto de baño, era el mejor de todos, tenia una bañera de mármol, una regadera con su propia cabina de cristal, el agua podía caer como cascada del techo o podías pedirla para que callera directamente al pecho.
Era una lujosa habitación pero el quería darle lo mejor a la kunohichi de la hoja, su hermana temari le había estado cuestionando el por que darle la habitación de lujo, por que no simplemente darle un cuarto sin más, al fin de cuentas ella solo la ocuparía para dormir y asearse. Pero el pelirojo no le hizo caso, el quería hacerla sentir como si de una reina se tratase.
El kazekage no espero más y abrió el pergamino, por unos instantes cerro los ojos como si no quisiera saber la respuesta, pero acto seguido los abrió y vio que era un si, le habían aceptado su propuesta. Siguió las letras del pergamino y frunció el seño, no le agrado el hecho que mandaran a su invitada con compañía y menos con el uchiha, el sabia de antemano que el se revelo contra su propia aldea, que era un renegado, no se imaginaba como habrá conseguido que la hokage lo perdonase.
No podía oponerse, al menos podría ver a su "amiga" de cabellos rosados, acto después de leer el pergamino mando a unos de su servidumbre a que fueran a su oficina y ahí el pelirojo dio instrucciones de que prepararan 2 habitaciones más, pero estas eran sencillas y con baño compartido, a ellos no les debía nada y no tenia por que tratarlos como la realeza, aunque ahí estaba su mejor amigo naruto; el si lo apreciaba pero a el no tenia tantas ganas de verle como a su compañera de equipo.
Un golpe lo saco de sus pensamientos, - adelante- respondió el pelirojo enrollando el pergamino para poderlo guardar en su escritorio.
-um, hola corazón, ¿cómo estas?- pregunto un tanto melosa una castaña que pasaba por el arco de la puerta.
-no tengo tiempo para esto matsuri, estoy ocupado, ve a casa.- respondió un tanto aburrido y cansado. Era de todos los días que la castaña siempre iba a su oficina a verlo, pero más que verlo era para saber que tanto hace, con quienes habla y con quienes no. Era una controladora y celosa que no dejaba que nadie que no sea hombre se le acercara.
Habían quedado cuando se hizo el viaje de la junta de los kages que ella lo dejaría en paz si la llevaba, pero cuando conoció a la kunohichi y vio como dejo el que se le acercara el trato se rompió. Y así empezó otra vez el acoso matutino y vespertino de todos los días sin descanso.
- oye corazón, ¿quién vendrá a suna que prepararon la habitación lujosa? ¿algún kage? O ¿algún emperador?, si es así déjame ayudar a preparar un gran banquete para su llegada, quiero que vean que la futura esposa del kazekage no solo es una cara bonita, si no que es una mujer de hogar. – la castaña estaba tan absorta en su fantasía que no observo al pelirojo que ya se estaba empezando a tallar sus sienes, eso significaba que estaba a un punto de reventar y empezar a maldecir.
Pero se aguanto sabia que si le decía la verdad ella estallaría y armaría un berrinche como suele hacer cuando hay algo que no le parece, y era lo que quería evitar, así que para que la dejara en paz solo acepto.
-de acuerdo matsuri, si con eso logro que me dejes trabajar. Ve con los cocineros a preparar la lista de comidas para el banquete, pero no quiero nada ostentoso, ni comida de más, solo una entrada, un platillo fuerte y si quieres un postre, pero nada más eso.-
Hablo aburrido ya no quería seguir hablando con ella, se le hacia muy hueca y superficial. Algo que no era, pero desde que la nombraron como su futura esposa, empezó a cambiar, quería todo lo mejor, lo más lujoso, lo más caro, lo más exclusivo y no se conformaba ella siempre quería más. Era lo peor, lo bueno que la aldea no pasaba por una crisis financiera por que sino ya sus cabezas estarían en una bandeja.
-otra cosa matsuri, los invitados llegaran mañana en la noche, así que por favor no quiero tonterías y menos quiero verte vestida como si fueras una emperatriz.- dio una ultima orden el kazekage antes de volver a su trabajo.
La castaña por su parte solo brincoteo, estaba apunto de correr a abrazarlo cuando un muro de arena se puso entre los dos, ella solo hizo un puchero para después darse la vuelta como derrotada, sabia también que no tiene caso pelear con el, corría con el riesgo que ya no la deje participar en ninguna actividad.
Matsuri abandono el cuarto dejando al pelirojo dentro solo con sus pensamientos, el solo tenia ganas de volver a verla, quería ver los ojos jade de la pelirosa, quería ver su sonrisa y su rostro sonrojado. Pronto la veria y eso lo emocionaba, sentía un nudo en el estomago que lo hacia sonreír, no era un dolor, no era nada conocido y eso lo emocionaba. Le gustaba que tan solo pensar en ella, esos nuevos sentimientos lo llenara. Quería averiguar de que trataba puesto que jamás lo había sentido.
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Mientras tanto con el equipo 7
La noche les empezaba a caer y aun les faltaba un día de distancia, los jóvenes ninjas estaban ya exhaustos, bueno unos más que otros. La pelirosa parecía fresca como una lechuga, pero en cambio sus ex amigos ya necesitaban recargar sus baterías, necesitaban comer y descansar por unas horas. Iban en buen tiempo pero para sakura era ya tarde.
-sakura-chan descansemos un rato aquí, debes estar cansada.- replico el rubio mientras se dejaba caer al suelo.
-no quiero sonar como un flojo, pero el estúpido tiene razón, si continuamos sin descansar nos pueden tender una trampa algunos ladrones en el camino y si no nos podemos defender nos mataran-. Hablo el pelinegro mientras se apoyaba en el tronco de un árbol y se dejaba caer lentamente al suelo.
Sakura por su lado solo se les quedo viendo con indiferencia, camino unos metros y levanto del suelo varias ramas secas para hacer una fogata.
-no puedo creer que me haya mandado tsunade con un par de anclas como ustedes, solo me atrasan en mi misión, pero de acuerdo descansaremos par de princesas.- respondió la kunohichi dejando caer la pila de ramas, saco de su estuche un pedernal y lo encendió. Ya había creado una fogata decente, de su mochila saco una bolsa de dormir y la extendió para poderse sentar.
Los dos ninjas se le quedaron viendo mientras ella solo se encontraba ahí, sentada con los ojos cerrados como si estuviera dormida, un sonido de un gruñido la saco de su trance y rápidamente saco un kunai poniéndose en posición de ataque.
-etto, ehh jeje, no no te preocupes sakura-chan, no es un animal ni nada por el estilo, es emm jeje mi estomago, tengo hambre.- dijo el rubio mientras se tallaba por detrás de la cabeza y se empezaba a apenar por el sonido de sus tripas.
-de acuerdo, esperen aquí iré en busca de algo para ustedes, yo no ceno desde hace tiempo así que conmigo no hay problema, ya vuelvo. – dijo la pelirosa mientras se levantaba de su lugar y se disponía a caminar, conocía un poco la zona, sabia que había un lago lleno de peces, los cuales podía atrapar para después cocinarlos.
-espera ire contigo, naruto cuida las cosas.- el dueño del sharingan dio una orden más que una sugerencia dejando al pobre rubio sin poder decir nada. El solo se quedo jugando con la fogata picándola con una rama.
La zona estaba oscura, no se podía ver mucho, aunque un poco era visible gracias a la luna que se encontraba en su punto más grande, el pelinegro por un instante perdió a la dueña de los ojos jade, el tenia un plan y haría que ella cállese esa noche ante el.
No veía más que bultos de arbustos y algunos arboles, cuando empezó a caminar más adentro observo que a unos pasos de el se encontraba un lago cristalino reflejado por la luz de la luna, y ahí estaba ella pescando muy a su estilo.
Con un kunai atado con un hilo de chakra atravesaba a los peces para después sacarlos del agua, a la orilla ahí se encontraban unos 10 pescados, ella sabia que sasuke solo comería unos 2 pero naruto aunque no quería reconocerlo, sabia que el comería más de unos 8, por eso se mantuvo pescando muchos.
Cuando después termino su labor, empezó a recogerlos y a en volverlos en hojas e improvisar un recipiente donde tenerlos. –se que andas observándome uchiha, es mejor que te detengas.- la kunohichi se había dado cuenta de su presencia, y no le gustaba que la observaran.
-vaya, si que has crecido sakura, no solo como ninja por tus capacidades sensoriales, sino como mujer. – esto ultimo lo dijo en un tono seductor mientras la observaba como si de una presa se tratase. Sakura por su cuenta ella solo lo ignoraba, no tenia ganas de platicar con el y mucho menos tener una pelea.
El pelinegro solo chasqueo la lengua y la arrincono contra un árbol, la kunohichi no dijo nada, su rostro no cambio ni siquiera mostro alguna expresión, y eso lastimaba más el ego de uchiha.
Sasuke fue apegándose más a ella hasta que estuvieron a unos milímetros de sus bocas, el la tomo de su mentón, le levanto el rostro pero sin darse cuenta ella rápidamente le tomo de la mano, tirándolo hacia abajo haciendo que este perdiera el equilibrio y cayendo de rodillas ante ella.
-mira uchiha, no se si te han dado las noticias últimamente, pero tu ya no me interesas. Eres solo una bazofia más, un estúpido ególatra con aires de narcisista. No estoy en busca de estar contigo y créeme estas muy lejos de llamar mi atención. Ya no me estés molestando por que te juro, te matare.- sakura ya estaba cansada de tenerlo cerca.
Al momento de terminar de hablar la kunohichi camino de regreso a la fogata dejando atrás a sasuke, este solo se quedo viendo su mano, le dolían los dedos y su muñeca. Ella no se los había roto aun, pero pudo haberlo hecho, solo que no quería demostrarle aun quien era la que mandaba.
Por su parte la pelirosa había llegado donde su amigo el rubio, estaba ya apunto del desmayo del hambre, dejo los peces caer enfrente de el para que se encargara de limpiarlos y ponerlos a asar.
Sakura no dijo nada, solo los dejo ahí y con la misma se alejo del lugar, no quería estar con el, menos verlo solo quería alejarse de todo y estar en paz por un momento, tenia que pensar en lo que estaba pasando. Subió lo más rápido que pudo a un árbol y se sentó en la rama, miro la luna y aspiro el fresco aire que la rodeaba.
Cuando cerro sus ojos unas escenas de su pasado con su equipo la invadieron, cada vez que peleaba por lo tonto e infantil que se portaba naruto cuando estaban de misión, cuando kakashi los hacia esperar por horas hasta que llegaba con una torpe excusa, las veces que se derretía cuando sasuke la miraba aunque fuese para mirarla mal.
Todos esos recuerdos lo llevaron a ese en especial, al pelinegro; ella sabia que el nunca la había mirado de otra manera que no fuese como una compañera más, pero a ella no le importaba, solo quería imaginar que dentro de su corazón tenia un lugar ganado. Quería saber que era importante para el, que al menos la podría notar si se veía bonita, por eso no ponía atención en su entrenamiento, sino en algo más superficial.
Sus pensamientos se fueron profundizando más, algo que tenia tiempo que no hacia, anterior mente solo pensaba en vivir y no morir. Pero desde que llegaron ellos su cabeza empezó a trabajar y no podía evitar dejar de pensar en el pasado, y como un trueno que cae en un árbol, recordó lo que le había prometido al de ojos ónix cuando eran jóvenes…
FLASH BACK
-Sasuke-kun, te juro que jamás me rendiré, siempre te amare para siempre pase lo que pase mi corazón siempre te pertenecerá.-
FIN DEL FLASH BACK
Sakura no podía evitar pensar donde quedo todo el amor que dijo que sentía por el, quería saber por que no tembló al mirarlo, por que no se emociono al sentir su respiración cerca de ella.
Pronto lo supo y por una parte se alegro, ella ya no lo amaba. Pero por que se sentía triste, quizás por que para ella el amor era algo sagrado, no se podía andar diciendo tan a la ligera, no podías andar diciendo solo por decir "yo te amo" eran palabras muy fuertes, por una parte se entristeció sabiendo que al que decía el amor de su vida, no era nada más que una pagina más en su libro.
Sintió un frescor en su mejilla, se llevo su mano y sintió algo que la hizo enojar más que cualquier cosa. Una lagrima salió por culpa de sasuke uchiha, ella se había prometido no volver a llorar por el, era una muestra de debilidad y no quería seguir pareciendo una débil. Sus manos se empuñaron y soltó un golpe haciendo que la rama se quebrara, salto del lugar donde se encontraba; limpio sus lagrimas y se volvió a dirigir donde estaba su equipo.
Sus miradas se encontraron por un instante, un choque entre el zafiro y el ónix, eso le desagrado a sakura, esquivo la mirada y volteo a ver a su amigo el rubio que ya se había terminado su ración de peces asados que el mismo preparo. Naruto sabia que algo le había pasado, al fin de cuenta ella seguía siendo la misma sakura de siempre, el sabe que cuando ella llora siempre se pellizca el puente de su nariz y finge que le duele la cabeza para retirarse, mismo que acababa de hacer.
Ya estando los dos ninjas solos uno de ellos se atrevió a cortar con el silencio que se estaba apoderando de su noche.
-me imagino que no salió a como querías el acercarte a sakura-chan por lo que veo- dijo con una sonrisa zorruna mientras tiraba los huesos y las cabezas de pescado al fuego.
-eso no es de tu incumbencia idiota.- sasuke no podía engañar a su amigo, el tenia la razón. Las cosas no salieron como el pensaba y eso lo hacia enfurecer más de lo que ya estaba.
-no puedes enojarte con sakura-chan después de cómo la tratabas antes, siempre la despreciaste, la humillaste y ahora estas como si nada queriéndola conquistar.- ya se había puesto más serio al decir las cosas, se divertía al ver como la kunohichi lo despreciaba y eso era como darle una cucharada de su propia medicina.
Pero se empezó a preocupar por que cada día que ella lo rechazaba más se encaprichaba con ella y eso ya se estaba poniendo enfermizo. Si las cosas se empezaban a poner muy obscuras el tendría que interceder por sakura, no dejara que nuevamente el uchiha le haga daño, más de lo que ya le ha causado en su vida.
La noche transcurrió normal, en el primer rayo de sol sakura ya se había preparado para salir nuevamente en camino a suna, todos empezaron a correr y a saltar de árbol en árbol, pero conforme se iban acercando a su destino el escenario iba cambiando, ya los arboles se encontraban tan lejos unos de otros, se empezaban a ver los gránulos de arena que iban ganando terreno, los arbustos que se encontraban a su paso eran ya solo troncos sin hojas.
La temperatura subía conforme el pasar de las horas, todo iba bien en el transcurso del camino.
Pero con lo que no contaron era que había una tormenta de arena que hacia que la visibilidad de las cosas fueran perdiendo forma, necesitaban refugio y era pronto. La arena ya lastimaban los ojos eran como pequeños vidrios, el respirar ya era todo un reto. Sakura por un momento se alejo de su grupo, ellos se desconcertaron al no verla, empezaron a gritar su nombre desesperados, pero pronto la volvieron a ver ya se había puesto su capa que la resguardaba del sol.
-pronto por aquí, encontré un lugar donde podremos estar seguros de la tormenta.- grito mientras les hacia señas hacia una pequeña saliente donde un par de piedras gigantes la hacían de domo. Los ninjas entraron rápidamente y empezaron a sacudirse la arena del cabello.
-no tenias por que irte así sakura, pudimos haberte ayudado a encontrar un refugio.- replico un tanto molesto el rubio, mientras terminaba de sacudirse la arena, se tiro al piso cansado, el caminar por la área era demasiado trabajoso, y era doble por el correr en una tormenta.
-no necesito de su ayuda, no se les olvide de quien es esta misión, ahora lo único que podemos hacer es esperar a que se termine la tormenta, íbamos en buen tiempo. Íbamos a llegar antes de que se pusiera el sol. Ahora solo espero que no lleguemos muy tarde.- la pelirosa había hablado en un tono aburrido mientras miraba afuera de la cueva como el viento levantaba la arenisca. Le parecía algo hipnótico, pronto sintió un mareo leve algo que le removió las entrañas y que la hizo tomarse de la cabeza. No recordaba el sentirse así antes, pero no le tomo importancia, solo tomo agua de su cantimplora y siguió observando la danza del aire.
Pasaron las horas y la tormenta no cedía, aun seguía tan caótica como desde que inicio, el día estaba empezando a terminar, no podían seguir encerrados en ese lugar más tiempo. Una por que tenían que buscar comida y el agua ya estaba empezando a escasear, y segunda por que a ella no le gustaba llegar tarde a ningún lado donde la citen y menos para una misión.
-escuchen, ya han pasado 6 horas, y el agua se agoto, la tormenta no termina hay que movernos, la entrada de la villa se encuentra a unas 5 horas de camino, si caminamos lo suficientemente rápido llegaremos en unas 3 horas, solo hay que salir de aquí girar a la derecha e irnos todo recto, solo espero que cuando lleguemos a la aldea esta tormenta infernal se termine.- la kunohichi hablo mientras guardaba sus cosas, ya no quería seguir atrasándose más.
Sus compañeros solo asintieron, en parte tenia razón pero igual era arriesgado salir con la tormenta. No dijeron nada por que no querían otra vez tener que debatir y hacer relucir a la sakura que no es.
una ves que estuvieron fuera de la cueva, salieron corriendo tan velozmente que con la fuerza de su cuerpo y la fricción de la arena en su rostro les empezó a crear heridas, cosas que no eran de muerte o riesgo pero les hacia hacer pequeños quejidos. Estaban usando toda el chakra que tenían en el cuerpo para no undirse en la arena, la visibilidad era casi nula pero aun seguían tal y como decía sakura, estaban al momento de la desesperación por no ver nada pero a lo lejos y después de unas horas corriendo vieron la luz de la aldea.
Sakura estaba alegre pero todo empezó a volverse nubloso más de lo normal, más de lo que la tormenta les permitía ver. A lo lejos se veía unas personas agitando los brazos para que se dieran cuenta que estaban ahí y que siguieran en esa dirección. Pero los pies de sakura ya no querían seguir respondiendo, su pecho se empezó a agitar, empezó a sudar frio. Cuando por fin se encontraron enfrente de la aldea de sunagakura no pudo más y se desmayo.
Lo ultimo que escucho fueron los gritos de sus compañeros, pero antes de que tocara el suelo y cerrara sus ojos, solo pudo escuchar una voz masculina susurrando su nombre y unos ojos aquamarina tomándola de la cintura y de sus cabellos tan delicadamente que se dejo rendir… En ese momento, en ese único instante se sintió a salvo.
CONTINUARA…
Muchas gracias a la gente que se de tiene un momento a leer mi historia y a las demás que dejan mensajitos motivadores.
Bombom kou: un féretro es la caja donde ponen a los muertos para enterrarlos jajaja (n_nU)
GUEST: me gusta que te guste la historia. Aquí te traigo otro cap calientito.
Nos leeremos en unos días no se preocupen, después de actualizar la historia sigo trabajando para no perder mis ideas locas… gracias por el apoyo, besos a todos…
